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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2005

Prlogo al libro La teora del sistema capitalista mundial de Gabriela Roffinelli
Samir Amin y el pensamiento revolucionario contemporneo

Aurelio Alonso Tejada
Rebelin


El breviario ocupa sin duda un lugar prominente en la tradicin editorial de nuestro tiempo. Las generaciones que atravesaron el siglo XX y las que se asoman al presente tendrn que reconocer su deuda impagable al significado de este tipo de publicacin, que aport del vehculo ms funcional al ensayo corto. Individualizado, manuable, idneo para esa ensaystica que no requiere de la extensin de los tratados, como para la poesa, que es capaz de dar tanto en pocas lneas.

El libro que hoy presentamos goza precisamente de las virtudes de la concisin. Lo componen un ensayo introductorio de Gabriella Roffinelli al pensamiento de Samir Amn, una ficha biogrfica y una entrevista de la autora al biografiado, presentadas en anexo. As como una bibliografa selecta de la obra del eminente economista egipcio, que dista seguramente de ser completa pero que exhibe una amplitud muy satisfactoria.

La edicin de este libro se hace importante por dos motivos. El primero es que Samir Amn se ha convertido en uno de los pensadores ms relevantes de nuestro tiempo. Sus teoras le hicieron ascender a este peldao en el mundo acadmico desde la segunda mitad del siglo pasado. Y a partir de su ltima dcada, en la cual el acontecer histrico confirmaba, con dolorosos rigores sociales, polticos y blicos, la certeza de sus postulados, su figura ha crecido al plano destacado que ocupa hoy en el pensamiento revolucionario. Sobre todo porque Amn no ha sido lo que se suele llamar un cientfico de gabinete, sino que su quehacer terico se ha vinculado siempre a su militancia antiimperialista, que le ha llevado a jugar un reconocido papel en la inspiracin y la articulacin de los movimientos de resistencia que se despliegan en el Mundo de hoy, y que concentran la herencia de las mejores tradiciones de lucha por la superacin de la tirana del capital. Y con ellas la nica esperanza fiable de salvacin de la humanidad, aunque esto pueda sonar apocalptico.

La incuestionable identidad marxista del pensamiento de Samir Amn se pone de manifiesto por contraste a las respuestas esquemticas y la apologtica, y est signada por la creatividad que ha caracterizado a los genuinos continuadores, y que muchas veces ha sido cuestionada, o al menos marginada en la historia, por la consagracin dogmtica realizada desde las instituciones partidarias. La vigencia perdurable del descubrimiento de Marx es lo que encontramos en sus anlisis, con el ingenio requerido por las complejidades de la realidad que se abre ante nosotros.

Su mirada hacia el capitalismo como sistema mundial recorre toda su produccin terica. Una cosa es admitirlo as y otra convertirlo en principio que nos permita sortear la frrea distincin entre factores externos e internos. Y es esto lo que en l hallamos. En esta direccin coinciden hacia los aos sesenta los tericos de la dependencia en Amrica Latina (Fernando Enrique Cardoso, Enzo Faleto, Andre Gunder Frank, Rui Mauro Marini, Theotonio Dos Santos, y otros), y los que con posterioridad han desarrollado la perspectiva del sistema-mundo como esencial (Inmanuel Wallerstein, Giovanni Arrighi y otros).

En Samir Amn vamos a ver una redefinicin de la tesis leninista cuando concluye que el imperialismo no es una etapa del capitalismo sino un componente esencial del mismo desde su nacimiento. Se remonta al inicio del siglo XVI con la colonizacin de Amrica y sus efectos en la formacin del capitalismo en la sociedad europea. Esta lectura implica un tratamiento integral de las relaciones entre lo econmico, lo social, lo poltico y lo cultural, diferente al que la ortodoxia marxista convirti en estereotipo terico. Nos propone, en consecuencia una periodizacin del imperialismo que abarca cinco siglos de relaciones de estratificacin y dominacin centro/periferia. Ni el saqueo colonial, realizado al amparo de la cristianizacin, ni el movimiento inversionista desde los centros del capital hacia los pases perifricos cuando la acumulacin se tradujo en competencia monopolista, se orientaron a replicar all el sistema propio del centro, sino a crear, renovar y consolidar lazos de subordinacin y dependencia que han dado cuerpo al modelo imperante de intercambio desigual.

Personalmente estimo que el intercambio, dentro de las coordenadas del capitalismo, busca siempre la desigualdad, la genera, es parte de su naturaleza misma, tiende a extremarla, y la aspiracin del capital ser ms intensa donde mayor sea la brecha entre el centro y la periferia. La aplicacin de otros trminos de intercambio no slo es una alternativa sino un desafo de primer orden.

Hoy el mercado mundial se ha convertido, segn los estudios de Samir Amn, en el escenario primario de la competencia de los gigantes empresariales, e imponerse en ese mercado se hace condicin para imponerse en los escenarios nacionales. A diferencia del pasado en que los monopolios deban imponerse primero en la competencia al nivel nacional, y del xito en ese espacio dependa su expansionismo. Hablamos de un mercado en disputa que se calcula aproximadamente en 600 millones de consumidores, en el cual las propias transnacionales retienen el espacio principal. Cerca de un 80% de ese comercio, irnicamente promovido como libre, tiene lugar entre ellas mismas.

El tiempo de la competencia monoplica entre los estados centrales ha cedido al tiempo de los monopolios de los estados centrales, que Samir Amn resume en cinco: 1) el monopolio de las nuevas tecnologas, 2) el control de los flujos financieros, 3) el monopolio del acceso a los recursos naturales del planeta, 4) el monopolio de los medios de comunicacin, y 5) el control de las armas de destruccin masiva.

En rigor no me corresponde en estas lneas ir ms lejos en torno a las tesis de Samir Amn. Eso lo hace Gabriela con mucha seriedad. Yo solamente me he atrevido a resear algunos avances con la esperanza de transmitir a los lectores al menos a aquellos que todava consideren que los prlogos merecen ser ledos los mritos del pensamiento que este libro se aventura a resumir.

Deca al principio que eran dos los motivos que quera subrayar en la importancia del libro de Gabriela Roffinelli. El segundo tiene que ver con las cualidades propias del ensayo que llega ahora a las manos de ustedes.

La autora, que se ha familiarizado a fondo con la obra y las impresionantes proyecciones de Samir Amn, ha logrado recorrer y presentar, con mucho acierto, a mi juicio, en los seis captulos de La teora del sistema capitalista mundial, una exposicin coherente y bien argumentada de este pensamiento. Escrita adems con claridad, en lenguaje accesible, que incentiva a la lectura, lo cual le confiere un apreciable valor divulgativo.

No se limita Gabriela a exponer las tesis de Amn, sino que aporta sus criterios en el contrapunteo con otras teoras surgidas paralelamente como respuesta a la problemtica que nos plantea el fenmeno de la globalizacin capitalista. En este plano podemos observar la confrontacin con las ideas expuestas por Michael Hardt y Antonio Negri en Imperio, o las conexiones de Amn con los tericos de la dependencia a las cuales me refer anteriormente, y su tributo a los enjundiosos estudios de Paul Baran y de Paul Sweezy, que le antecedieron.

El lector encontrar tambin una fundamentada crtica a reacciones viciadas de cara al orden actual, como es el caso del eurocentrismo, o el ms generalizado repliegue culturalista expandido especialmente en las ltimas dcadas, el cual cobra forma en la bsqueda de respuestas restringidas al plano tnico, el religioso, o el de identidad nacional. Este repliegue culturalista, que en el plano religioso se manifiesta tanto en el fundamentalismo islmico como en los movimientos de conversin que se han extendido por Amrica Latina, encuentra un apoyo bien identificado en las esferas de poder de los Estados Unidos.

Finalmente no quisiera dejar pasar el tema del debate acerca de la post-modernidad, que tanta tinta ha hecho y hace correr aun. Amn vindica la vigencia de la modernidad. Una modernidad despojada de la estrechez del occidentalismo, y de los moldes impuestos por la historia de la acumulacin capitalista. Una modernidad que todava no ha sido colmada histricamente. El desgaste por descifrar la post-modernidad se revela superfluo si simplemente nos atenemos, con Nstor Garca Canclini, al dato de que en nuestro continente los avances de la modernidad no han llegado del todo ni a todos. Recuerdo muy bien a Franz Hinkelammert cuando objetaba, hace ya ms de diez aos, que solo poda llamarse post-modernidad a algo carente en si mismo de cualidad propia definible, y apostrofar con agudeza que al capitalismo lo llamamos capitalismo y no post-feudalismo.

Se trata de una acotacin que nos debe conducir a acotar tambin el concepto de post-capitalismo, tan generalizado hoy para acudir al paradigma de un mundo ms justo y equitativo. No dira rechazarlo, porque no se han curado las cicatrices y las decepciones que los fracasos socialistas han dejado. Pero tampoco se puede subestimar la imprecisin que hace que lo que querramos calificar como objetivo de lucha social no cuente con un concepto que lo identifique sin ambigedad.

Por mi parte, confieso que coincido con Samir Amn y con los que piensan que no contamos con un trmino ms legtimo, adecuado y explcito para designar la dimensin paradigmtica del mundo que queremos construir que el de socialismo. A pesar de los fracasos del experimento del siglo XX. Lo justifica precisamente la connotacin terica esencial que le ha sido sesgada, su vigencia, y la necesidad de rescatar el sentido que las torceduras coyunturales le han restado. Pero de algn modo habra que decir que tambin en consideracin a los esfuerzos y sacrificios empeados por varias generaciones en estas 90 dcadas de experimentos frustrados o sostenidos a duras penas, por las ilusiones que pusimos en sus promesas, y por el estoicismo con que hayamos tenido que padecer sus arbitrariedades.

La gran diferencia consiste en que hoy podemos discernir tanto lo que se pudo haber hecho y no se realiz como lo que no queremos repetir de aquella experiencia. Y seguramente tenemos ms razn que la que existi nunca en el pasado para vindicar, a favor de lo que construyamos a partir de las resistencias de ahora y de nuevas formas de lucha, el nombre del socialismo.

La Habana, 22 de junio de 2005

[Adems de este prlogo de Aurelio Alonso Tejada, el libro La teora del sistema capitalista mundial. Una aproximacin al pensamiento de Samir Amin de la sociloga argentina Gabriela Roffinelli tambin incluye un prefacio del pensador belga Franois Houtart. El volumen, de prxima aparicin, saldr publicado por Ruth Casa Editorial]



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