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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2013

"La cuestin penitenciaria", de Augusto Thompson
Por qu la crcel no funciona ni puede funcionar

Pablo Castao Tierno
cj-worldnews.com


Para castigar a un hombre es necesario injuriarlo.

Para reformarlo, es necesario mejorarlo. Y los

hombres no son mejorables a travs de injurias.

Bernard Shaw

 

La prisin no cumple sus objetivos y, lo que es peor, no los podr cumplir nunca. Esta es la tesis principal de La cuestin penitenciaria (1976), un clsico de la literatura latinoamericana sobre este tema. Su autor, Augusto Thompson, fue abogado, fiscal y alto funcionario encargado de la supervisin de los centros penitenciarios del Estado de Rio de Janeiro. Esta diversidad de perspectivas le permiti elaborar un lcido anlisis del sistema penitenciario, no slo aplicable al Brasil de los aos setenta, sino con vocacin de universalidad.

La razn del fracaso de la prisin, segn Thompson, es que tiene objetivos contradictorios entre s. Tanto la legislacin internacional como las leyes nacionales exigen a la crcel que consiga tres cosas a la vez: 1) castigar a los delincuentes por el mal causado, 2) intimidar tanto a los reclusos (prevencin especial) como al resto de la poblacin (prevencin general) para disuadirlos de que cometan delitos y 3) resocializar a los condenados para que no vuelvan a delinquir.

Esta es la teora, pero en la prctica las presiones externas que sufre la administracin penitenciaria hacen que unos objetivos cobren ms importancia que otros. Thompson explica que la opinin pblica asume como algo normal la reincidencia de los que han cumplido su condena, mientras que protesta vigorosamente ante acontecimientos como la fuga de un preso. La disciplina, que en principio es un medio para la consecucin de los objetivos sealados, se convierte en un fin en s mismo. As, tanto los directores de las prisiones como sus funcionarios sacrifican el objetivo de resocializacin, centrndose en el mantenimiento del orden a toda costa. Con lo cual, la prisin supuestamente reformadora pasa a ser slo punitiva.

El autor explica de forma muy clara por qu el objetivo de resocializacin nunca podr ser alcanzado. Dice que las legislaciones penitenciarias premian el buen comportamiento de los reclusos, pero estas normas parecen olvidar que el mundo de la prisin es completamente diferente, en muchos aspectos antagnico, del mundo extramuros, por lo que la adaptacin a la prisin implica la desadaptacin a la vida libre.

Thompson mantiene que esta contradiccin entre los objetivos de la prisin es la causa del fracaso de esta institucin en todo tiempo y lugar. El aumento de la inversin en el sistema penitenciario puede mejorar algo las condiciones de vida de los reclusos, pero nunca resolver el problema bsico.


 

El sistema social de la prisin

La segunda parte de La cuestin penitenciaria estudia el sistema social de la prisin, que Augusto Thompson define como totalitario, presentando un perspicaz anlisis de los diferentes componentes de esa sociedad: la direccin, los guardias, los terapeutas y los presos.

Afirma el autor es que la prisin es un rgimen totalitario, ya que en ella el poder est basado exclusivamente en la fuerza y es necesariamente visto como ilegtimo por sus destinatarios, los reclusos. A continuacin se refiere al proceso de prisionizacin, que define como la adopcin, en mayor o menor grado, del modo de pensar, de las costumbres, de los hbitos de la cultura general de la penitenciara. Esta transformacin afecta a todos los estamentos de la sociedad carcelaria: la direccin, la guardia, el personal teraputico y los presos.

Respecto a la direccin, destaca que son funcionarios transitorios que ejercen un cargo de confianza poltica, lo que los separa en cierto modo de los guardias y terapeutas. Las tensiones entre direccin y guardias derivan, de acuerdo con Thompson, del uso de las sanciones disciplinarias por parte de estos ltimos. El director debe moderar el recurso a los castigos para no empeorar demasiado las condiciones de vida de los presos, pero tampoco puede negarles a los guardias el nico medio (legal) que tienen para ejercer su poder sobre los reclusos. La solucin de esta disyuntiva es el establecimiento de un sistema de justicia que implica impersonalidad, igualdad y certeza en los castigos y las recompensas, un sistema, por lo tanto, que impide proporcionar a los internos un tratamiento individualizado. Por lo tanto, el objetivo de resocializacin es de nuevo sacrificado en aras del equilibrio de la frgil sociedad penitenciaria.

Tambin se refiere Thompson a las tensiones entre guardias y terapeutas (psiclogos, etc.). En teora ambos grupos deben colaborar en pro de los objetivos de la institucin penitenciaria: castigo, intimidacin para prevenir la comisin de delitos y resocializacin. Sin embargo, es obvio que los guardias se centran en los dos primeros objetivos y los terapeutas en el tercero. Cmo podra la misma persona castigar a un preso para garantizar su obediencia a la frrea disciplina carcelaria, y a la vez tratar de reformar su comportamiento?

Finalmente, el autor elabora un detallado anlisis del subsistema social de los internos. En primer lugar se centra en cmo el sometimiento a la disciplina carcelaria perjudica gravemente su salud mental. Destaca la falta de autonoma, el hecho de que al preso no se le permite hacer elecciones (al contrario que en el mundo libre, en la crcel lo que no est expresamente permitido, est prohibido). Tambin se refiere Thompson a la falta de intimidad y de seguridad. Finalmente, define las relaciones entre los presos como propias de una sociedad atomizada, fruto de la ideologa egosta promovida por la lucha de los internos por las recompensas y contra las sanciones. Esta forma de pensar y comportarse es reforzada por los guardias para mantener la precaria estabilidad del sistema social de la prisin.

En conclusin, Augusto Thomspon define la prisin como un sistema social totalitario en frgil equilibrio. Esta idea refuerza su tesis de que la crcel ni resocializa ni podr resocializar nunca, por lo que no queda otra opcin que explorar alternativas a esta forma de castigo.

Fuente: http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/criminologia-30/politica-criminal/item/2588-la-cuesti%C3%B3n-penitenciaria-por-qu%C3%A9-la-c%C3%A1rcel-no-funciona-ni-puede-funcionar



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