Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2013

Control corporativo y doble rasero
Rafael Correa, la prensa y los denunciantes de conciencia

Adam Chimienti
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Una vez ms asistimos a una creciente frustracin contra el diminuto Ecuador. Es evidente que el gobierno de Estados Unidos no est nada contento con lo que sera la ltima bofetada diplomtica procedente de este pas sudamericano, esto es, la inminente llegada en los prximos das del denunciante de conciencia* de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, por sus sigllas en ingls) Edward Snowden. Ms all de lo que piense el gobierno de Estados Unidos, al parecer la prensa corporativa estadounidense tambin est ha desenfundado los sables. Por qu estn tan enfadados? Pues bien, parece que estn indignados con lo que consideran la hipocresa del presidente Rafael Correa.

Afirmaciones de hipocresa

Segn un artculo de The Atlantic (y otro similar de NPR, aqu ), el dirigente ecuatoriano ha creado un espacio seguro para extranjeros como Assange (y ahora posiblemente Snowden) [pero] no hace lo mismo para los disidentes de su propio pas. Agencias de noticias como NBC News y The Atlantic creen que resulta interesante y desean saber Por qu Ecuador?. Estas indagaciones se dirigen a las ONG, que tampoco estn contentas con este rebelde pequeo pas. Freedom House, el Comit para la Proteccin de los Periodistas y otras organizaciones estn disgustadas con el hecho de que esta misma semana, en la que se celebra el primer aniversario del encierro de Assange en la embajada ecuatoriana en Londres (y la misma semana en que se estudia la peticin de asilo de Snowden), la Asamblea Nacional ecuatoriana ha aprobado una Ley de comunicaciones cuyos detractores afirman que es un grave atentado contra la libertad de prensa.

Para varias figuras de la oposicin y observadores que trabajan en Estados Unidos, la nueva legislacin sobre los medios de Ecuador ha cerrado un acuerdo sobre un Estado similar a la Stasi con el que de manera implcita o abierta acusan a Correa haber estado soando durante aos. En otras palabras, los defensores de la transparencia como Assange y Snowden ponen en peligro su credibilidad al asociarse con el gobierno de Correa. Ileana Ros-Lehtinen, la partidaria de terroristas de derecha y congresista estadounidense por Miami, ha estado muy ocupada afirmndolo . Sin embargo, el gobierno ecuatoriano afirma que el objetivo de la ley es poner ms poder de los medios en manos de grupos pblicos y quitrselo a los monopolios mediticos privados.

Mientras tanto, el Consejo de las Relaciones Hemisfricas, el Centro para Estudios Estratgicos e Internacionales y la Fundacin Heritage mantienen todos ellos que hay que castigar a Ecuador por este ltimo insulto a Estados Unidos. James Roberts de [la Fundacin] Heritage arremeta contra el dirigente sudamericano el 24 de junio al escribir en National Review Online :

Rafael Correa ha demostrado un flagrante desprecio por los principios internacionales de justicia. Este tipo de conducta no debe sorprender en un hombre que trata de ocupar el lugar de Chvez, pero no se le debera recompensar con preferencias comerciales.

No hace falta mucha imaginacin para entender cmo se habra tratado una figura como la de Correa hace unas dcadas, pero parece que en ese momento no es posible el enfoque ms burdo, para gran desazn de los poderosos y bien relacionados.

Volviendo a la cuestin de la libertad, el rebelde presidente de Ecuador ha utilizado la Asamblea Nacional para aprobar una ley que NPR, The Atlantic y otros nos dicen que se utilizar para hacer al pas menos transparente y ms hostil hacia los periodistas que solo desean ser libres para controlar al gobierno y actuar como freno al control del Estado? Vamos a detenernos por un momento en los elementos ms absurdos de la irona que hay en ello y a abordar el tema en cuestin.

Acerca de un golpe de Estado

Sin lugar a dudas no se debera considerar algo bueno si el caso fuera simplemente un ejemplo manido de abuso de poder. Al parece, como estamos aprendiendo en el caso Snowden, la libertad de prensa nunca haba sido antes tan importante o tan polmica. Sin embargo, el caso ecuatoriano no es tan simple y sin duda fue complicado despus de un da de crisis hace casi tres aos cuando facciones de la polica nacional y de las fuerzas armadas atacaron al presidente de Ecuador el 30 de septiembre de 2010 . En general este hecho se consider un intento de golpe. Todava no est claro qu ocurri exactamente. Hubo un dramtico enfrentamiento entre el propio Correa y varios agentes de polica enfurecidos por un supuesto intento de recortarles su salario. Con todo, lo que es seguro es que fue un intento bien coordinado a escala nacional de cerrar la Asamblea Nacional, los dos principales aeropuertos en Guayaquil y Quito, y, por ltimo, un hospital en el que Correa estaba siendo tratado. Adems, las personas implicadas en el complot tambin atacaron a periodistas por todo el pas, la mayora de los cuales era periodistas favorables al gobierno que trabajaba para medios pblicos.

La prensa de la oposicin ha participado activamente en los intentos de desacreditar a Correa desde su primer mandato presidencial. Correa ha ido profundizando sus ideas acerca de la prensa y es indudable que no congenian demasiado. En una entrevista concedida en 2012 a una televisin pblica espaola Correa afirm: uno de los principales problemas en todo el mundo es que existen redes privadas en el negocio de la comunicacin, negocios que buscan su propio beneficio y que proporcionan informacin pblica, la cual es muy importante para la sociedad. Esto es una contradiccin fundamental.

Una de las cuestiones que las ONG y los periodistas han mencionado en su letana de quejas por el peligro que corre la libertad de prensa en Ecuador en realidad proviene del levantamiento militar y policial de 2010. Durante el caos que sigui al supuesto intento de golpe, un periodista del principal peridico de Guayaquil aprovech la oportunidad para afirmar que Correa haba ordenado a la polica disparar contra una multitud de espectadores inocentes atrapados en los disturbios, posiblemente para provocar un sentimiento en contra del gobierno. La afirmacin result no tener fundamento alguno. El gobierno puso al periodista y al peridico El Universo una multa por difamacin de unos 40 millones de dlares pero despus retir los cargos . Consideren ustedes qu habra ocurrido en Estados Unidos si Los Angeles Times o Washington Post hubieran mentido al afirmar que Barack Obama haba ordenado personalmente al ejrcito o a la polica disparar contra una multitud de manifestantes y a consecuencia de ello personas inocentes hubieran resultado heridas en Washington, D.C. Resulta difcil imaginar que un periodista y los directores de su peridico hagan algo tan estpido, pero si lo hicieran, habra tenido graves consecuencias. Lamentablemente, esto no resulta demasiado sorprendente en el contexto de la sensacionalista prensa latinoamericana.

Revoluciones transmitidas y no transmitidas por televisin

Este dramtico caso ecuatoriano recuerda al documental de 2003 La revolucin no ser transmitida, dirigido por los directores irlandeses Kim Bartley y Donnacha Briai. Dio la casualidad de que ambos estaban en Caracas, Venezuela, durante uno de los muchos intentos de golpe de Estado que ha habido hasta el momento en el siglo XXI en Amrica Latina. El documental ofreca una visin clave de la naturaleza de los medios en la zona, con tanta frecuencia dominados por las elites proestadounidenses. Mostraba los esfuerzos que desplegaron varios medios privados para incitar la ira y conseguir que la gente saliera a la calle para desafiar el poder de los gobiernos contrarios a Washington.

Hasta el mismo momento de la muerte de Chvez exista una especie de exigencia de que los gobiernos estadounidenses y europeos, los periodistas y las ONG afirmara que Hugo Chvez Fras era un dictador por no renovar la licencia de RCTV. Este medio propiedad de Marcel Granier era una de las televisiones antigubernamentales ms virulentas que operaban en las frecuencias estatales y finalmente el gobierno venezolano les oblig a operar por cable. Las crticas al dirigente supuestamente autoritario sirvieron para ocultar la muy cuestionable cobertura de los medios corporativos. De hecho, un comentarista contrario a Chvez haba sealado honestamente seis meses antes que la idea de que Chvez controlara alguna vez los medios era un mito. Ya en abril de 2002 seal:

Conspiradores del golpe colaboraron con figuras de los medios de Venezuela antes del golpe. Los medios se negaron a publicar declaraciones de altos cargos condenando el golpe de Estado. Cuando este fracas, las redes privadas venezolanas se negaron a emitir la noticia de que Chvez haba vuelto al poder.

Correa es un tipo muy inteligente

Al bastante astuto y seguro de s mismo Correa no se le pas por alto la experiencia venezolana, ni tampoco el hecho de que solo 15 meses antes del intento de golpe de Estado en Ecuador, hubo un golpe que tuvo xito en Honduras y que derroc al presidente de este pas, Manuel Zelaya, a punta de pistola en medio de la noche. El propio presidente Obama lo consider ilegal , aunque en seguida su gobierno acept este nuevo gobierno ilegtimo y a da de hoy Washington contina respaldndolo (bajo el actual presidente Porfirio Lobo). Este apoyo se produce a pesar de una cantidad terrible de violaciones de los derechos humanos y a pesar de, efectivamente, la amenaza real para el flujo de la verdadera informacin. Desde el golpe de 2009 en Tegucigalpa se ha censurado e intimidado a los periodistas y, lo que es peor, el gobierno y sus aliados los ha asesinado muchas veces. Hace tiempo que Honduras es considerado uno de lo lugares ms peligrosos del mundo para los periodistas. Este doble rasero es flagrante y a muchas personas les gustara que quienes se encargan de formar la opinin en Estados Unidos se miraran ms atentamente en el espejo .

Apoyo popular y medios populares

Cualquier persona que haya visto La revolucin no ser transmitida tambin se habr dado cuenta de lo que el presidente Hugo Chvez, que entonces solo llevaba tres aos en la presidencia, significaba para los millones de persona empobrecidas y marginadas histricamente que conforman la mayora en Venezuela. Esto no impidi al Departamento de Estado [estadounidense] y a sus aliados centrarse en cmo librar a Venezuela de su presidente (por cierto que mientras haca un trabajo como interno para el Departamento de Estado en el otoo de 2001, el departamento de Diplomacia Pblica me invit a trabajar en ideas sobre cmo transmitir al pblico venezolano la naturaleza peligrosa del presidente Chvez). Este golpe de Estado fracas, como fracas ocho aos y medio ms tarde el de Ecuador, principalmente porque el pueblo apoy incondicionalmente al presidente de la Repblica.

En el momento del intento de golpe de Estado de 2002 Chvez gozaba de una enorme popularidad, lo mismo que Correa en septiembre de 2010: dos semanas antes del golpe las encuestas revelaba que tena el apoyo del 67% de las personas entrevistadas en la capital, Quito, y de casi el 60% de Guayaquil, la segunda ciudad del pas y de la que es originario. Despus del golpe, en realidad la popularidad de Correa recibi un importante impulso y ms recientemente acaba de obtener unos excelentes resultados en las elecciones para su reeleccin en febrero de este ao, precisamente porque ha llevado la estabilidad poltica y econmica al pas de 15 millones de personas. La pobreza se ha reducido de manera espectacular desde que Correa asumi el poder. Los proyectos de obras pblicas han dado como resultado unas enormes mejoras en las infraestructuras del pas y, lo que es ms importante, existe un sentimiento de independencia del yugo del neocolonialismo que fue tan importante en el pasado.

Al parece, Correa y el gobierno pueden tener buenas razones para aumentar la influencia de las compaas mediticas pblicas y desafiar a las elites de los medios corporativos privados. Sin embargo, esta incursin en el control de la prensa es un juego peligroso, en especial porque parece que existe una preocupacin genuina entre los activistas indgenas y medioambientales que se oponen a los planes expansivos del gobierno de una economa basada fundamentalmente en la extraccin. A menudo se descalifica a quienes no estn de acuerdo con Correa tachndolos de marxistas pueriles o, lo que es ms alarmante, de terroristas . Debe haber ms intentos de llegar a un consenso ms humano y considerado acerca de algunos de estos asunto cruciales, especialmente ahora que los chinos entran en la refriega en busca de recursos para alimentar sus necesidades econmicas y de una puerta de entrada a Amrica del Sur (y Ecuador se recupera de dos importantes vertidos de petrleo). Es evidente que hay oportunidades, pero tambin responsabilidades para con el entorno y las personas que viven fuera de las metrpolis.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, existe alguna razn para estar de acuerdo con quienes conforman la opinin en Estados Unidos, los cuales calificaran a Correa de dictador mientras sacan a la luz su peligrosa naturaleza?

Uno de los principales antagonistas de Correa es Martin Pallares, un veterano editor poltico de uno de los principales peridicos nacionales, El Comercio. Pallares afirm receintemente : Creo que la libertad de prensa en Ecuador est gravemente amenazada por un sistema controlado por el gobierno. Tienen el objetivo de desacreditar a los medios, de poner en entredicho su credibilidad. Y tambin quieren caracterizar a la prensa como adversarios polticos y agentes de desestabilizacin. En un sentido muy importante, la prensa debera e incluso debe, a causa de su naturaleza, actuar como un adversario poltico. La desestabilizacin, sin embrago, es algo diferente. En el caso de los golpes en Amrica Latina es tpica la interferencia de potencias occidentales, especialmente de Estados Unidos, y con frecuencia ello sirve para desestabilizar a gobiernos que Washington considera problemticos (por medio de la financiacin de grupos de la sociedad civil a travs del Fondo Nacional para la Democracia, USAID y, por supuesto, la CIA). Con frecuencia el mensaje es que estos grupos estn tratando de fomentar unas causas democrticas, pero esto oculta una misin obvia al entrar en connivencia poderes gubernamentales y corporativos, y que es ms evidente gracias a las muchas intervenciones y apoyo antidemocrticos a estos dirigentes en la poca posterior a la guerra (desde Irn en 1953 tanto las Maldivas como Paraguay en 2012).

Periodistas criminales

Volviendo a la cuestin de la irona, he aqu que varios de los principales medios estadounidenses informaron sobre la falta de libertad de prensa en Ecuador, aunque ignoran los temas fundamentales suscitados por personas que han filtrado informacin, periodistas y editores como Bradley Manning, Julian Assange, Glenn Greenwald y Edward Snowden. En efecto, estos importantes medios corporativos estn legitimizando o incluso son ellos mismos culpables de criminalizar a estos individuos que han sacado todo a la luz en internet para hacer que el pblico hable de algunas graves violaciones de derechos humanos y de la intimidad, y de la grave invasin de derechos del Estado corporativo. Uno tiene que preguntarse si el hecho de que muchos de estos comentaristas estn ellos mismos pagados por los principales medios corporativos tiene algo que ver con su postura en los casos Snowden/Ecuador.

Si ustedes vieron lo ms destacado de las entrevistas del domingo por la maana, deberan poder sacar sus propias conclusiones. Un ejemplo alucinante de la falta de objetividad de los medios corporativos en esta discusin fue la meticulosamente preparada entrevista que George Stephanopoulos hizo al general Keith Alexander, el hombre que tiene acceso a los datos personales de casi cualquier persona cuyos datos quiera conocer. Hubo algunos momentos en los que las respuestas a algunas de las melifluas preguntas del entrevistador eran tan vagas (un montn de parloteo) que resultaba increble que Stephanopoulos no saltara. Con todo, por qu no lo hizo o no lo hara es evidente considerando el trato dado por la clase dirigente al recientemente fallecido periodista Michael Hastings, odiado por negarse a seguir la corriente al mayor pez gordo del juego. Ese tipo de comportamiento simplemente no se puede tolerar.

En las entrevistas tambin se vio la agresiva y ticamente reveladora acusacin de David Gregory arrojada al invitado Glenn Greenwald en forma de una pregunta difcil. Gregory en realidad pregunt a Greenwald por qu no se le debera acusar de un crimen y el comentarista de The Guardian respondi con firmeza que era bastante extraordinario que nadie que se califique a s mismo de periodista reflexionara en pblico acerca de si se deba acusar o no a otro periodista de delitos graves sin pruebas de que hubiera actuado mal. Pero ah tenemos la actitud que necesita la clase dirigente para mantener unos estrechos vnculos; no hay que tener una clara actitud de confrontacin y nunca se debe amenazar la estabilidad de un gobierno o de una administracin en particular, aunque esto signifique ocultar noticias como la del espionaje a ciudadanos estadounidenses, como hizo The New York Times en 2004 cuando retras la publicacin de una noticia sobre la vigilancia del gobierno despus de que interviniera el gobierno del Bush.

Medios independientes al rescate

Los modernos periodistas profesionales a menudo nos dejan con ganas de ms. Afortunadamente, tenemos los medios independientes que con frecuencia van por delante a la hora de sacar a la luz algunos de los ms abyectos crmenes de la historia. Esto ayuda a millones de personas de todo el mundo a identificar las consignas de los medios de la elite en Estados Unidos: 1) nunca hay que sacar a la luz o reconocer el sesgo corporativo, 2) nunca hay que tener una clara actitud de confrontacin con el gobierno y 3) un periodista siembre debera intentar desviar la atencin de las cuestiones importantes que sacan a la luz los denunciantes de conciencia atacando la reputacin de este.

Por supuesto, todas estas convenciones se desbaratan cuando se llega a lo que se considera enemigo y en ese caso los medios, las ONG, las corporaciones y el gobierno siempre trabajan juntos en una campaa de deslegitimacin y desestabilizacin. Snowden ha seguido los pasos de Assange y se dirige a Ecuador no simplemente porque, como ha sugerido The Atlantic , ambos se sienten perseguidos o quieren meter el dedo en el ojo a Estados Unidos. La razn de que Ecuador haya ofrecido asilo y de que Snowden se lo pidera es porque cree que hay esperanza en el futuro, ms all del desmesurado poder de Estados Unidos y su supuesto dominio del mundo. Los denunciantes de conciencia y los dirigentes ecuatorianos, como muchas otras personas en todo el mundo, creen que el nico camino esperanzador hacia adelante es hacer aicos las anticuadas y peligrosas ideas inherentes al periodismo de las clases dirigentes, la supremaca corporativa y la hegemona estadounidense. Supongo que no provoca sorpresa que las clases privilegiadas no estn en absoluto de acuerdo.

* El autor utiliza el trmino ingls whistleblower y que se refiere a aquella persona que denuncia la existencia de prcticas corruptas, ilegales, etc., dentro de su organizacin o empresa. (N. de la T.)

Adam Chimienti es profesor y estudiante de doctorado originario de Nueva York. Se puede contactar con l en [email protected] .

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/06/25/rafael-correa-the-press-and-whistleblowers/





Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter