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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2013

Retorno a Homs: "El ambiente aqu est preado de un tipo de miedo que slo haba visto una vez antes"
El horror absoluto de la guerra de Siria

Patrick Cockburn
The Independent

Traducido para Rebelin por LB.


Khalid est demasiado asustado para recorrer los 100 kilmetros que separan Homs de Damasco y preguntar a las autoridades si saben qu ha sido de sus tres hijos, desaparecidos hace 16 meses cuando las tropas gubernamentales invadieron el bastin rebelde de Baba Amr. Desde entonces no ha sabido nada de ellos e ignora si estn vivos o muertos, aunque ha preguntado repetidamente sobre su paradero a las autoridades de Homs, la tercera ciudad ms grande de Siria.

Khalid, un hombre corpulento de 60 aos con una pelambrera blanca ensortijada que trabajaba en la construccin hasta que se lesion la espalda, dice que no se atreve a hacer el viaje a Damasco porque "tan pronto como los soldados de los puestos de control de la carretera vean que vengo de un lugar como Baba Amr, con fama de apoyar a los rebeldes, lo ms seguro es que me detengan". Explica que no puede arriesgarse a ser detenido porque tiene esposa y cuatro hijas que dependen de l. l es el ltimo varn que queda en su familia desde que sus hijos desaparecieron.

Siria est llena de padres que tratan de mantener vivos a sus hijos vivos, o simplemente de averiguar si ya estn muertos. Es como si ambos bandos de la guerra civil compitieran para ver quin es capaz de cometer las peores atrocidades. Pocos das antes de hablar con Khalid v en Internet la fotografa de un rozagante soldado de 23 aos de edad llamado Youssef Kais Abdin, oriundo de las proximidades de la ciudad portuaria de Latakia. Jabhat al-Nusra, la terminal de Al Qaeda, lo haba secuestrado una semana antes cuando serva en el noreste de Siria, cerca de la frontera iraqu. Lo siguiente que sus padres supieron de l fue una llamada telefnica realizada por gentes de al-Nusra desde el mvil de su hijo a las 4 de la madrugada para decirles que buscaran en Internet una foto de su hijo que haban subido a la red. Cuando lo hicieron, pudieron ver cuerpo decapitado de su hijo tendido en medio de un charco de sangre y con la cabeza cercenada colocada encima del tronco.

El conflicto sirio es una guerra civil aderezada con todos los horrores que se vinculan tradicionalmente a este tipo de luchas dondequiera que ocurran, lo mismo hoy en Siria que ayer en Rusia, Espaa, Grecia, Lbano o Irak. Que la recin nombrada consejera de Seguridad Nacional estadounidense Susan Rice, David Cameron o William Hague pretendan que se trata simplemente de una lucha entre un gobierno dictatorial y un pueblo oprimido es tergiversar o malinterpretar lo que est ocurriendo sobre el terreno.

La evidencia de que ambas partes cuentan con militantes comprometidos dispuestos a luchar hasta la muerte se confirma por la estimacin de unos 100.000 muertos publicada esta semana por el pro-rebelde Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que concluye que las vctimas mortales se reparten prcticamente por igual entre los dos bandos contendientes de la guerra civil: las bajas seran de 25.000 soldados gubernamentales, 17.000 milicianos progubernamentales, 36.000 civiles y 14.000 combatientes rebeldes, aunque las dos ltimas cifras en particular seran en realidad mayores.

Homs, una antigua ciudad situada en el centro de una provincia con una poblacin de dos millones de personas, es un buen lugar para hacer balance del curso de la guerra. Fue una de las primeras escenas de actividades antigubernamentales en 2011, donde las protestas inicialmente pacficas se convirtieron en una guerra irregular pero devastadora. La mayor parte de Homs se encuentra actualmente bajo control del ejrcito sirio, exceptuando algunas reas importantes tales como la Ciudad Antigua, situada en el centro de la ciudad y controlada por los rebeldes. Unas 400.000 personas han huido de ese enclave y se han dispersado por el resto de la ciudad. Las casas que abandonan son ocupadas por combatientes de la oposicin, un buen nmero de los cuales son yihadistas voluntarios no sirios resueltos a librar una guerra santa. "Es muy difcil hablar con los salafistas [integristas islamistas] en la ciudad vieja", dice monseor Michel Naamn, sacerdote sirio-catlico que viva all y que ha tratado de mediar y organizar un alto el fuego entre el Ejrcito Libre de Siria y las fuerzas gubernamentales.

Pero la geografa poltica de Homs no slo se divide entre fuerzas favorables y contrarias al gobierno, sino que presenta tambin zonas grises de control incierto o disputado en las que cientos de miles de personas tratan de sobrevivir a las presiones de ambos lados. Viven en una atmsfera envenenada por un miedo de una especie que no he visto desde Bagdad en los tiempos ms duros de la guerra civil sectaria de 2006-7. En qu otro lugar del mundo no slo refugiados vulnerables sino tambin generales del ejrcito rodeados de guardias armados me haran prometer no revelar sus nombres por temor a posibles represalias contra ellos y sus familias?

Homs est lleno de personas que son refugiados en su propia ciudad. Un modesto funcionario gubernamental que se identific como Walid pero que no quiso decir a qu se dedicaba exactamente me cont cmo haba visto obligado a mudarse en dos ocasiones.

"Yo viva en al-Khalidiya cuando fui secuestrado por el Ejrcito Libre de Siria por haber trabajado para el gobierno", dijo. "Afortunadamente, conoca a una persona del grupo que dijo que era un buen hombre y me dejaron ir, pero el susto de mi secuestro mat a mi padre, que muri de un ataque al corazn". Munir se traslad a otra zona de las afueras al norte de Homs llamada al-Waar que ni el gobierno ni los rebeldes tienen controlan completamente. Dijo: "Tuve que marcharme otra vez porque los rebeldes establecieron puestos de control nocturnos y preguntaban a la gente si eran sunitas o alauitas, o te pedan dinero o te quitaban el coche".

Tuve una experiencia de al-Waar, el distrito desde el que Munir tuvo que huir por segunda vez. Se trata de una gran rea al norte de Homs con edificios de gran altura y un montn de alojamientos donde se hacina una poblacin que ha aumentado a 700.000 personas desde las 150.000 de antes de la crisis. A principios de esta semana ped ir all a visitar un hospital militar, me concedieron el permiso y fui conducido en un coche civil por personal de seguridad. Tomamos una ruta muy tortuosa, conduciendo hacia el oeste de la ciudad y luego regresando en crculo para evitar las "zonas calientes". Terraplenes de tierra comenzaron a aparecer en las carreteras indicando que no eran seguras, incluida la carretera principal al norte de Hama. Nuestros guas consultaron con los soldados de los puestos de control cada vez ms fuertemente fortificados si era seguro seguir adelante y finalmente llegamos a las puertas del hospital, solo para ser informados de que el jefe de la unidad no nos permitira entrar sin autorizacin de la inteligencia militar.

Algunas personas en Homs huyen por encontrarse en reas que apoyan a los rebeldes y otros lo hacen porque se sabe que trabajan para el gobierno. La mayora simplemente quiere llegar a un lugar seguro. En Homs esto a menudo significa buscar refugio en una escuela donde el gobierno proporciona alimento, agua y lo indispensable para vivir. En una escuela (cuyo encargado tambin me pidi que no lo identificara) en la que haba conocido a Khalid, el padre de los tres muchachos desaparecidos, habl con Abu Nidal, que trabaj en el departamento de agua y saneamiento de Homs. Tambin l vino de Baba Amr y abandon aquel lugar durante dos meses durante los intensos combates de 2012, cuando el ejrcito sirio entr en la zona al asalto. "Volvimos y nos quedamos seis o siete meses, pero [en marzo de este ao] los rebeldes regresaron, la situacin era muy mala y tuvimos que irnos de nuevo." Dijo que la zona de Baba Amr ahora est vaca y cuando pas por all la entrada al distrito estaba bloqueada por escombros y no se vea un alma en la carretera que se extenda al fondo.

La poltica del gobierno, segn lo declarado por el Gobernador Ahmad Munir, no consiste en tomar por asalto las zonas de Homs que no controla a menos que se hayan agotado otras opciones. Dijo que estaba intentando resolver cada caso "sin una operacin militar especial". Acababa de disponer que el ejrcito sirio entrara en la ciudad rebelde de Tal Kalaj, cerca de la frontera con el Lbano, [negociando] la rendicin de 39 lderes locales de la FSA. No tena esperanzas de que lo mismo sucediera en la Ciudad Vieja , porque "hay un montn de bandas y nadie con quien negociar". La toma de la fortaleza rebelde de Qusayr a principios de este mes puede que haya reforzado la decisin de otras comunidades de evitar una destruccin similar.

Las frgiles treguas locales no resuelven la crisis de Siria, pero s evitan que una gran cantidad de personas sean asesinadas, encarceladas o expulsadas ​​ de sus hogares. El hecho de que los habitantes de Homs se hayan habituado a vivir en un constante estado de terror no alivia en absoluto su sufrimiento. "Debe de ser muy peligroso ser un joven en edad militar aqu en Siria", le dije a un grupo de refugiados en Homs, lo que provoc que se rieran secamente y respondieran: "No, ests equivocado. Tambin matan a hombres de 60 y 70 aos". Les pregunt si esperaban que las cosas mejoraran y sacudieron la cabeza tristemente.

Cuando los 11 miembros del grupo llamado Amigos de Siria, que comprende a EEUU, Reino Unido, Francia, Arabia Saudita, Qatar y Turqua, se reunieron la semana pasada en Qatar y se comprometieron a enviar ms armas y equipos a los rebeldes, lo que en realidad decidieron es atizar la guerra civil en Homs y en el resto de Siria. Pretender que esto no es una guerra civil o apoyar al bando rebelde como si fuera el nico representante del pueblo sirio va en contra de los hechos demostrables. Al oeste de Homs, en la ciudad portuaria mediterrnea de Tartus, hay una larga pared con las fotos de muchos de los 2.000 jvenes de la ciudad que en los ltimos dos aos han muerto combatiendo como soldados en las filas gubernamentales. El Estado sirio, que controla la mayor parte del pas, no va a implosionar slo porque los rebeldes reciban nuevos suministros de dinero y armas.

En cuanto a Khalid y su bsqueda desesperada de sus tres hijos desaparecidos, dice: Ojal que el Ejrcito Sirio Libre y el gobierno dejen en paz a la gente normal y se decidan a pelear entre s.

Fuente: http://www.independent.co.uk/news/world/asia/a-return-to-homs-the-atmosphere-here-is-poisoned-by-fear-of-a-kind-i-have-only-ever-seen-once-before-8677413.html




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