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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2013

Tensin RusiaEEUU
Multipolaridad, nueva Guerra Fra, Apocalipsis?

Miguel Guaglianone
Barmetro Internacional


La tensin poltica entre Washington y Mosc se est agravando. El primer punto en que Rusia viene mostrando su progresivo malestar es de relativa larga data, pero desde que en 2012 Vladimir Putin sustituyera a Dmitri Medvdev en el cargo de presidente, ese malestar se est haciendo cada vez ms evidente y comienza a generar reacciones que pueden alterar todo el actual equilibrio de poder en la geopoltica planetaria. Se trata del Escudo Misilistico que EEUU pretende implantar en todo el planeta, pero sobre todo en Europa y algunos pases ex integrantes de la Unin Sovitica. Luego que fuera abandonada la iniciativa de Guerra de las Galaxias que propiciara Ronald Reagan, la familia Bush, durante la primera administracin de George W. y basndose en una promesa electoral, denunci el tratado ABM firmado en 1972 con la Unin Sovitica y comenz a desarrollar por su cuenta el proyecto de un Escudo Antimisiles en todo el planeta. La verdadera razn de este escudo aunque el pretexto sea controlar a pases que esa misma administracin denomin el Eje del Mal es cercar a Rusia, a Irn y a China, a los que el Pentgono considera enemigos potenciales principales para su estrategia geopoltica del Siglo XXI. La implantacin de ese Escudo es considerada por Rusia como una forma de posible ataque a su territorio. En los ltimos aos la diplomacia rusa ha intentado o que este pas sea parte de ese escudo, u obtener de los Estados Unidos alguna garanta de que no ser usado en su contra. La Casa Blanca ha hecho caso omiso de esos intentos y pretende seguir adelante con la implantacin de sus misiles, estableciendo convenios bilaterales con pases que una vez estuvieron bajo la rbita sovitica. Rusia viene respondiendo desarrollando sus propios sistemas de misiles para enfrentar los de occidente.

El segundo punto de tensin, que se agrega al primero tiene que ver con Siria. Luego de la jugada realizada en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se obtuvo una resolucin de espacio de exclusin area que permiti (extendiendo arbitrariamente sus lmites) el bombardeo a Libia y la destruccin no solo de sus fuerzas armadas sino tambin de su infraestructura como nacin y la cada y muerte de Kadaffi; tanto Rusia como China no han querido volver a hacerle el juego a los Estados Unidos y los dems pases Occidentales. En el caso de Siria han vetado sistemticamente toda iniciativa de repetir una resolucin semejante, que permitiera bombardear ese pas. Los Estados Unidos han reprochado pblica y sistemticamente a Rusia por esa posicin, la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton lleg hasta a amenazar directamente al gobierno ruso. La diplomacia rusa se ha movido intensamente tratando de llegar a un acuerdo para acabar la guerra en Siria, pero ha encontrado por parte de los Estados Unidos un doble discurso pblico que puede ser considerado hasta como una afrenta, por no decir una tomadura de pelo. Por un lado el Secretario de Estado Kerry se rene con el alto gobierno en Mosc y llegan a un acuerdo para convocar una conferencia de paz en Ginebra. Pero mientras tanto no slo Estados Unidos contina promoviendo ocultamente a los grupos mercenarios y terroristas que actan contra el gobierno de Bashar Al Assad y que son abastecidos por sus naciones aliadas (las monarquas de Medio Oriente, Israel, Turqua), sino que en estos das el presidente Obama declara pblicamente que su pas les proporcionar directamente armas pesadas, en un intento desesperado de cambiar los resultados en el terreno militar, ampliamente favorables al gobierno sirio. El gobierno ruso responde anunciando la venta a Siria de los ms sofisticados misiles antiareos, y su creciente apoyo tecnolgico y militar. Enva adems buques de guerra hacia el puerto sirio de Tartus donde tiene una importante base militar.

Finalmente, y la ltima gota que est a punto de derramar el vaso, es la exigencia norteamericana de que Rusia les entregue a Edward Snowden, el ex analista de la CIA que hizo pblicos los sistemas de espionaje ciberntico que emplean las agencias de seguridad estadounidenses en su intento de convertirse en el Big Brother. El hombre viaj desde Hong Kong y aparentemente se encuentra en un aeropuerto de Mosc, a la espera de asilo. La exigencia norteamericana ha llegado a extremos de amenazar a Rusia por parte de altos funcionarios de la administracin Obama, y ha recibido en respuesta un fuerte mensaje del propio Vladimir Putin, en el cual adems de explicar que no existe tratado de extradicin entre Rusia y Estados Unidos, y que su nacin no se rige por las leyes estadounidenses, aclara explcitamente que no estn dispuestos a entregar a Snowden.

Toda esta tensin ha sido exacerbada por la arrogante actitud norteamericana, que no solo viene maltratando a Rusia con declaraciones, actitudes y acciones diplomticas, sino que utiliza descaradamente el doble discurso y lo hace pblico y notorio. Y est provocando una casi obligada reaccin del gobierno de Putin hacia una cada vez mayor beligerancia, en la cual Rusia no est interesada, pero que ya est considerando necesaria para su sobrevivencia.

La huda hacia delante

Estas actitudes de los Estados Unidos, que no se limitan precisamente a su relacin con Rusia sino que se repiten a lo largo de todo el espectro de sus relaciones internacionales, tienen causas de fcil visualizacin. Los dos gobiernos de George W. Bush sirvieron para dejar definitivamente la direccin de las polticas estadounidenses (tanto internas como exteriores) en las manos de los neoconservadores, (la derecha ms recalcitrante y los intereses de las grandes corporaciones). Los gobiernos siguientes de Barak Obama un demcrata aparentemente con un signo poltico que debera ser diferente no han hecho ms que homologar y continuar esta situacin.

Este predominio de los factores ms reaccionarios en la direccin poltica se produce en un contexto de profunda decadencia social, signado por varios factores crticos. Una crisis econmica que comenzara en 2006 con la explosin de la burbuja inmobiliaria y que se ha convertido en una bola de nieve que est provocando una avalancha indetenible y que convierte los pobres intentos de una Reserva Federal y un gobierno que no estn en condiciones de enfrentar el problema con posibilidades de resolverlo, en manotazos de ahogado; unos fracasos militares en cascada (Irak, Agfanistn) que se transforman en un pantano del cual es muy difcil salir: y finalmente una creciente prdida de poder poltico frente a nuevos factores emergentes en la geopoltica global (Rusia, China, India, los bloques latinoamericanos de UNASUR y MERCOSUR); conforman un panorama de cada para la nacin que pretendi convertirse en el polo nico de poder ( el gendarme) del planeta, despus de la cada de la Unin Sovitica.

Y ante esta situacin la verdadera dirigencia oculta tras la Casa Blanca, estos factores de absoluta derecha neoconservadora, no tienen otra respuesta que el ejercicio de la fuerza y la brutalidad. As, siguen emprendiendo conflictos militares (aupados por la posibilidad de engrandecer el negocio del complejo Militar-Industrial) en Siria, apuntando hacia Irn, y ms lateralmente hacia Corea del Norte. Y manejan una diplomacia agresiva y prepotente, amedrentadora y amenazante para tratar de seguir demostrando que son la potencia que est a cargo. Mientras tanto profundizan la injerencia a travs de otros medios (sistemas de espionaje, ONGs financiadas por USAID, compra de polticos corruptos, etc.). La huda hacia delante se genera por la necesidad de mantener su posicin de potencia hegemnica contra la realidad de su decadencia y restablecer el esquema unipolar que intentaron imponer al fin de la Guerra Fra. Ms de lo mismo, cuando no se tiene el peso y la influencia poltica y cultural, solo queda el ejercicio descarnado de la fuerza.

Mientras tanto, en esa olla cerrada que es la geopoltica mundial, la presin sigue aumentando, amenazando a todos con una explosin generalizada. Hoy es Rusia quien encabeza la tensin, pero detrs estn Irn, China y los dems pases emergentes.

Algunos escenarios geopolticos posibles

Esta situacin de tensin creciente est llevando a todo el sistema-mundo a un estado de grandes cambios anunciados, que no estn sin embargo muy claros en su direccin final. Quienes nos preocupamos por el anlisis, intentamos en todo momento establecer modelos de Interpretacin del complejo sistema socio-poltico mundial, que nos permitan una cierta perspectiva de la direccin de esos cambios. A partir de la situacin que venimos describiendo, se nos aparecen tres escenarios posibles:

  1. La consolidacin de la multipolaridad. La tendencia general del sistema es ir hacia un nuevo equilibrio de poderes, donde distintos factores a lo largo del planeta consoliden un cierto equilibrio establecido a travs de reconocimientos, tratados, alianzas, proyectos comunes, etc. Este escenario es el ms deseable, ya que significa la aceptacin de una realidad evidente, la nueva distribucin geopoltica que el propio sistema viene estableciendo. Sin embargo, ante la realidad del poder se muestra como algo poco probable. Que los Estados Unidos cesen sus polticas de agresin y guerra y acepten el nuevo rol de ser solo una ms de las grandes naciones en el panorama general, que desistan de su aspiracin al papel de potencia hegemnica, no parece ser una situacin con muchas probabilidades de hacerse concreta. La experiencia es que quienes manejan los hilos del poder van a persistir a como d lugar (y cada vez con mayor desesperacin) en mantener el status quo. Solo una especie de milagro poltico (que aunque improbable no es imposible, ya que a veces se da en la historia) podra cambiar los objetivos de esta clase dirigente y lograr una especie de consenso y equilibrio general.

  1. Una nueva Guerra Fra? Otro escenario posible es llegar a un estado similar el de la Guerra Fra que dur desde 1945 a 1989. Un equilibrio en tensin de guerra, donde los distintos factores de poder se apuntan mutuamente con armas nucleares, con una profunda desconfianza que bordea fcilmente la paranoia, pero que de alguna manera implica un consenso de status quo a mantener. Cuando escribimos esto volvemos a los horrores ocultos de una situacin de este tipo, nos rememoramos en un grupo de jvenes en 1962, atornillados a la transmisin de onda corta recibida en una Zenit Transoceanic, mientras los buques soviticos con los proyectiles de alcance medio se acercaban a Cuba y al cerco martimo que los Estados Unidos haban establecido, estando sobre todos la Espada de Damocles del holocausto nuclear. Este no es por supuesto el escenario ms deseable, la tensin constante que se mantuvo durante 34 aos produce una neurosis poltica que en este nuevo caso implicara no solo a dos grandes potencias, sino a bloques enteros de naciones. Un equilibrio armado de este tipo sera en nuestra actual situacin geopoltica, mucho ms inestable que aquel que mantuvieron los Estados Unidos y la Unin Sovitica.

  1. Apocalipsis. Y a partir de la Segunda Guerra mundial, cuando se desarrollaron las armas nucleares, nuestro planeta vive el conflicto de los virus. La especie humana se convirti gracias al poder de la tecnologa en un organismo similar al virus: es capaz de destruir completamente el entorno con el cual mantiene una simbiosis (y morir en ello). La posibilidad de la destruccin total se dio dos veces durante la guerra fra, cuando solo dos personas (el Presidente de EEUU y el Primer Ministro Sovitico) tenan la capacidad de comenzar la guerra atmica. Cunto aumentar la probabilidad de un holocausto nuclear cuando sean muchas las personas que pueden apretar los botones rojos que comiencen la hecatombe? Es una consecuencia directa de la multipolaridad. Rusia, China, la India, Israel, adems de Estados Unidos y Europa, entre otros, disponen de armas nucleares, que tienen la caracterstica de que (a despecho de la gran acumulacin que hicieran las dos grandes potencias en la Guerra Fra) no es necesario un gran nmero de ellas para producir los ms desastrosos y fatales efectos. Esa posibilidad est ah cada vez ms presente, en la medida que las tensiones se agraven, que se vayan estableciendo la neurosis y la paranoia como sistemas de guiar la poltica.

Finalmente, lo ms probable es que la porfiada realidad nos presente un escenario final que no sea ninguno de estos (la aparicin por ejemplo de explosiones sociales en lo interno de los EEUU generara un panorama totalmente diferente), o que sea una combinacin de algunos de ellos. Los procesos complejos de las realidades socio-polticas suelen ir ms all de las ms calenturientas imaginaciones. Aquellos que intentamos comprender lo que sucede solo podemos hacer intentos de establecer modelos que nos acerquen lo ms posible a los acontecimientos. El quid de todo esto es que la tensin de guerra viene produciendo un aumento de la temperatura ambiente del sistema-mundo, y eso, tal como sucede con el organismo humano, nunca es un buen sntoma. Ms bien est anunciando tiempos difciles para todos.

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