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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2013

Unidad popular y lucha de clases

Carlo Frabetti
Rebelin


En ms de cincuenta aos de militancia antifascista y anticapitalista (valga la redundancia), he perdido la cuenta de las organizaciones, movilizaciones sociales y plataformas en las que he participado ms o menos activamente y con mayor o menor entusiasmo. Pero no he perdido la cuenta -porque por desgracia es muy fcil llevarla- de los escasos proyectos que alcanzaron un nivel significativo de coherencia, continuidad y eficacia (y no es que considere que los dems intentos fueran fracasos: como seala Marx, el resultado ms importante de una actividad poltica es la manera en que transforma a quienes participan en ella, y en este sentido doy por muy bien empleadas las innumerables horas dedicadas a reuniones, discusiones y empresas aparentemente infructuosas).

Y entre mis referentes de eficacia organizativa de las ltimas dcadas cabe destacar la Asociacin Contra la Tortura (actualmente subsumida en la Coordinadora para la Prevencin de la Tortura, que agrupa a ms de cuarenta organizaciones de todo el Estado espaol), la Alianza de Intelectuales Antiimperialistas, entidad un tanto difusa pero con picos de notable actividad, e Iniciativa Internacionalista, que fue mucho ms que una candidatura a las elecciones europeas. Y UPK (Unidad Popular de Klase) es en alguna medida heredera de estas y otras experiencias recientes -o recientemente reactivadas- que tienen en comn dos ideas fundamentales: la urgente necesidad de unir fuerzas desde las bases para hacer frente a la barbarie capitalista, y la plena asuncin e intensificacin de la lucha de clases como nico camino para poner toda la riqueza al servicio del pueblo y todo el poder en sus manos.

Lgicamente, los poderes establecidos ponen el mayor empeo en dificultar la confluencia de las distintas organizaciones genuinamente anticapitalistas y en desdibujar el concepto mismo de lucha de clases. Con respecto al primer punto, y en el caso concreto del Estado espaol, ese empeo se ha centrado de manera muy especial en mantener abierta la brecha entre las izquierdas independentistas y las de mbito estatal, intentando, por una parte, demonizar a los independentistas -sobre todo a los vascos- y, por otra, insistiendo en la falsa oposicin entre nacionalismo e internacionalismo (una falsa oposicin que, lamentablemente, sigue confundiendo a muchos izquierdistas ingenuos). Y en cuanto a la lucha de clases, el autoproclamado Estado del bienestar y sus idelogos llevan al menos medio siglo intentando convencernos de que es un concepto superado: ya no hay lucha de clases -afirman a coro neoliberales y socialdemcratas- por la sencilla razn de que ya no hay clases sociales propiamente dichas.

Pero, tras el letargo poltico que sigui a la breve reaccin de finales de los sesenta, mucha gente vuelve a darse cuenta de lo que ya dijera Platn dos mil aos antes que Marx: que en todas las ciudades, grandes y pequeas, hay dos bandos en guerra permanente: los ricos y los pobres. Mucha gente vuelve a darse cuenta de que los enemigos del pueblo -es decir, de la humanidad- son los bancos, las multinacionales y sus polticos a sueldo. Y, lo que es ms importante, mucha gente empieza a darse cuenta de que en el marco del capitalismo no hay solucin a una supuesta crisis que, en ltima instancia, no es ms que una nueva y brutal agresin de la clase dominante.

Desde los barrios, los pueblos, los lugares de trabajo, las escuelas, las universidades, los centros de salud, surgen voces y acciones que se trenzan en un tejido social an vacilante pero cada vez ms tupido y resistente. Es el momento de aparcar todas las diferencias que no sean fundamentales ante un enemigo comn bien pertrechado y dispuesto a aniquilarnos; es el momento de no escatimar recursos ni esfuerzos para potenciar la unidad popular desde las bases y dotarla de un referente poltico capaz de llevar nuestra lucha a la conquista del poder. Hoy ms que nunca, ni guerra entre los pueblos ni paz entre las clases.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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