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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2013

Snowden como smbolo de una irritacin generalizada

Fiodor Lukinov
Columna semanal por Fiodor Lukinov


El caso Snowden es otra muestra evidente de los importantsimos cambios que ha sufrido nuestro mundo en un periodo muy corto desde el punto de vista histrico. Antes los adversarios principales en la lucha interminable entre Rusia y EEUU eran los servicios de inteligencia de los dos pases.

Los tejemanejes y las artimaas sin ningn resultado concreto eran una cosa comn y corriente. Y aunque esta lucha persiste, va perdiendo su relevancia, convirtindose en rutina en las relaciones entre los Estados.

Mientras tanto vemos aparecer a otro protagonista. En la poca de la guerra fra el destino ms probable de Snowden con sus revelaciones habra sido la URSS y los servicios de inteligencia sovitica. Aqul era el camino que siguieron muchos idealistas desilusionados con el mundo occidental y fascinados con el futuro luminoso del comunismo. Los espas rusos, a su vez, optaban por la libertad.

Hoy, sin embargo, el adversario clave del servicio de inteligencia, que por su naturaleza es un instituto cerrado y nada transparente, no es otro servicio de inteligencia, sino la sociedad civil. El soldado raso Bradley Manning y el contratado Edward Snowden divulgaron una informacin que vean como importante no para el enemigo, sino para la sociedad. Esto lo cambia todo.

La entrega de una informacin confidencial al adversario ideolgico o estratgico se califica como una traicin en cualquier Estado, independientemente de sus razones. Hacer pblicos hechos que indican la intervencin de organismos pblicos en la vida privada de los ciudadanos y la violacin de sus derechos constitucionales representa para muchos un acto de patriotismo. En EEUU, por ejemplo, a Snowden le apoya un grupo muy variado, desde los izquierdistas y los ultraliberales hasta los conservadores libertarios como Randal Paul, que odian al Estado con todo el alma precisamente porque se mete en la vida de la gente.

A la luz de todo esto resulta interesante la reaccin de Vladimir Putin. Por una parte, subray, naturalmente, que no iba a cumplir las demandas estadounidenses de entregarles a Snowden, pero tampoco mostr ninguna simpata con el joven norteamericano. Habiendo sido un agente de los servicios de inteligencia, no puede simpatizar con una persona que haba violado el rgimen de confidencialidad y desdeado sus compromisos.

En un mundo en el que es imposible ocultar nada, se gesta un nuevo enfrentamiento. Por un lado se encuentran los servicios especiales (todos), centrados en un control total, que parten de la premisa de que en aras de la seguridad total necesitan saber de los ciudadanos todo; y los ciudadanos de ellos, nada. Por otro estn sus adversarios, que defienden justo lo contrario: los ciudadanos tienen el derecho de utilizar cualquier medio para levantar el velo que oculta las actividades de los servicios secretos y defender su vida privada. No es nada nuevo, pero la sociedad de informacin global funciona como un catalizador de este proceso.

Aunque parezca una paradoja, los divulgadores de informacin confidencial no representan ningn inters para los servicios especiales de otros pases. El valor de un agente secreto consiste en su integracin en el sistema y la continuidad de su labor, hasta si se trata de una persona en posicin secundaria. Haciendo unas declaraciones pblicas, rompiendo de manera manifiesta sus lazos con la corporacin los divulgadores cierran el camino para su futuro uso.

Los culpables de incidentes como el de divulgacin de los materiales va Wikileaks hace tres aos o de la informacin sobre el sistema PRISM pueden ser hoy aventureros con distintos tipos de manas, como el complejo de Herstrato. Pero, independientemente de sus motivos, vemos que la sociedad civil intenta cada vez ms defenderse de las crecientes capacidades de los servicios especiales. Gracias a Snowden ahora sabemos lo que hemos sospechado desde hace mucho: los servicios de inteligencia aprovechan las redes sociales y los nuevos medios de comunicacin de manera activa. Pero la moneda tiene dos caras, y las mismas posibilidades de comunicacin ilimitadas actan en contra de los servicios de inteligencia cuando a alguien se le ocurre descubrir sus secretos. As que es muy probable que veamos ms casos de este tipo y no slo en EEUU.

Resumiendo, el caso de Snowden coron la temporada poltica mundial 2012-2013 de manera muy elocuente. Hipocresa y cinismo, farsa y drama, es una mezcla de todo. Pero lo que hace de este caso un smbolo de la situacin actual es su irreversible ambigedad. Las opiniones sobre Snowden son opuestas e irreconciliables, no hay manera de llegar a un consenso: sta es la tendencia general a nivel mundial, la humanidad prefiere la separacin a la unin. Y la sensacin predominante es una irritacin provocada por la imposibilidad de cumplir con sus objetivos, de encontrar un consenso entre distintas partes de la sociedad y distintos pases. Todo el mundo est descontento con los resultados, pero por varias razones. Y nadie sabe qu hay que hacer para cambiar las cosas.

 

*Fiodor Lukinov es presidente del Consejo de Poltica Exterior y Defensa. Director de la revista Rusia en la poltica global, una prestigiosa publicacin rusa que difunde opiniones de expertos sobre la poltica exterior de Rusia y el desarrollo global. Es autor de comentarios sobre temas internacionales de actualidad y colabora con varios medios de Estados Unidos, Europa y China. Lukinov se gradu en la Universidad Estatal de Mosc.



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