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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2013

"Level Five", de Chris Marker
Mquina de guerra nmada

Jos Ramn Otero Roko
blogs&docs

Varios elementos no se pueden pasar por alto en el contenido de Level Five, la pelcula de Chris Marker editada recientemente por la editorial barcelonesa Intermedio DVD. Su vigencia, su forma radical de dilogo entre culturas, su afn potico y poltico, su mutacin en una forma cinematogrfica que extraa el yo y por tanto lo convoca.


Chris Marker y los gatos. Chris Marker y sus amigos de la Rive Gauche. Chris Marker y Mayo del 68. El nombre verdadero de Chris Marker. La nica fotografa de Chris Marker. Chris Marker y el silencio. Chris Marker y el ngel de la Historia suicidado en Okinawa. En realidad las imgenes y las ideas de Chris Marker estn muy alejadas de esos tpicos, en el sentido de movimientos corrientes, con los que su obra ha sido presentada al pblico, o mejor dicho, con los que l ha sido presentado al pblico, evitando con ello hablar de su obra. Vivimos en un tiempo en el que nada se sustrae al amarillismo y en el que se extiende esa epidemia narcisista que consiste en tratar de conocer la vida privada de los autores favoritos, como si de algn modo el entusiasmo que nos producen sus obras pudiera ser atenuado o multiplicado al establecer una relacin personal, aunque se trate de establecerla con un relato cimentado con ancdotas narradas por terceros o con nuestra propia subjetividad envenenada, a favor o en contra, por los juicios previos. Marker intent sustraerse a esa epidemia, que de hecho ha acabado casi al completo con la literatura y las artes plsticas, pero el status-quo del aparato crtico, con graves dificultades para analizar profundamente la actualizacin de las claves metapolticas (1) del cine de Marker, se ha visto obligado una y otra vez a repetir el mito del personaje ceido a otros mitos contemporneos, como la revolucin parisina o el legendario exilio de los artistas de familia acomodada.

Quizs la clave para que se insistiera tanto en el /desconocimiento/ de Chris Marker la podemos encontrar en la asombrosa vigencia de las ideas polticas de sus pelculas. Su forma literaria lo ha permitido (sera una experiencia interesante repasar, en forma de relato, el texto de sus obras y seguro que no nos sorprendera la calidad del resultado) acogiendo el juicio del mundo desde el paradjico rigor de una filosofa potica, presocrtica, y adoptando la crtica de ese mundo desde el punto de vista del habitante ateo de un reino que no pertenece a este. Una polisemia del concepto de distanciamiento interior cuyo verdadero sentido aludira a mostrarse intrnseco e ntimo al devenir de una sociedad en la que uno se posiciona como exterior y perifrico. Porque no ama ms quien ms eleva el protocolo de todas las virtudes sino quien mejor da cuenta de todos los vicios pblicos.

As con la leyenda Marker o con el personaje histrico Cine Marker (conminado por sus bigrafos a pasar a la Historia muchos aos antes de su muerte) se evitaba proporcionar a su cine (o lo que es lo mismo a sus ideas ticas y estticas) el estatuto de presentes y futuras, dando por supuesto, lo que es mucho suponer, que haban acaecido vanguardias posteriores que desplazaban el momento del cine de Marker al pasado. Lo cierto es que es imposible hablar de vanguardias si a sus presupuestos estticos no va unida una ambicin igual en lo poltico, y en ese sentido ninguno de los movimientos posteriores a los aos 70 acab nunca de realizar una concepcin alternativa a la visin convencional del mundo, no terica, que algunos s, sino prctica, esto es, difundindose de manera que influyera a un pblico numeroso. A lo sumo durante tres dcadas apenas se ha logrado algn xito en reflejar el rostro desfigurado de las sociedades a las que se diriga esa presunta modernidad ms preocupada, como sus espectadores, de experimentar con las formas que con los fondos.

En Level Five, editada hace pocos meses por la editorial Intermedio DVD, Marker utiliza esa misma topologa del distanciamiento interior remitiendo a la crisis mxima de la civilizacin, que es la guerra, en el cuerpo de los habitantes de Okinawa suicidados ante la inminencia del contacto con los soldados de Occidente. Level Five es una pelcula realizada en 1997, en una dcada de crisis de la identidad occidental forjada tras la II Guerra Mundial (identidad que fue resuelta en este siglo en contra de los intereses de la poblacin en un momento que se prolonga hasta encontrarnos inmersos en sus consecuencias) y no parece casual, al menos no lo es desde un punto de vista dialctico, que Marker eligiera desplazar su narracin a Oriente quizs para evidenciar el temor que Occidente, o concretamente su imperio del Oeste, inspira al mundo (2).

Ese orden poltico y etnolgico de la pelcula escoge dos asientos sobre los que lograr que pivote su ideologa cultural, ya hemos dicho que ntima pero exterior a la sociedad de la que surge. Primero su rendicin incondicional a lo tecnolgico desde el momento en que permite poner en comunicacin a una humanidad distante. As acontece una crnica que procede, figuradamente, de quien slo comparte un tercio de la vida del hacedor del relato y es esa ausencia ficticia la que le da cuerpo al guin. Sus dos personajes, el ausente y el presente viven juntos, pero trabajan en casa en proyectos distintos, una novela ella, un juego de computadora l, y slo se renen una tercera parte del da, que no es ni siquiera la de la noche, ya que duermen por turnos. Es la carencia de sentirse unidos, o quizs de sincronizarse, lo que acerca la necesidad de imaginar la Historia, de la novelista, a la privacin de jugar a explicarla, del programador. Una relacin de pareja que ejemplifica en qu se ha convertido el imperio del Oeste en tanto cultura abducida por un sistema econmico particular, porque muestra un marco de relaciones en las que el trabajo priva a la vida afectiva y la dificultad de crear espacios y tempos comunes provoca que el nico modo de encontrarse sea colando a uno de ellos en el espacio del otro. En esa lnea argumental la tecnologa funciona en dos sentidos, de manera centrfuga proyectando el sujeto al mundo (dando a conocer) y de manera centrpeta, absorbiendo a los que estn alrededor (los conocidos), en este caso a ella, Laura, al interior del relato.

Ms profundamente las texturas de la imagen, y con esto casi concluiremos, juegan un papel fundamental a la hora de explicar esa dualidad esencial que planea a lo largo de todo el metraje. Filmada en Betacam, la insignia del videoarte de los 80 y los 90, posee una trama especial que registra la luz como si percibiramos la idea exacta de la cosa, pero no la cosa misma. Es interesante el estriado, tan caracterstico de ese formato, y cmo muta el contorno de las personas y los objetos en una revelacin verdica, pero que un instante de cada 24 se vuelve artificial. O ese recurso que se elude de s mismo y que consiste en filmar pantallas y monitores apagados en los que se refleja una sombra, interfaces de computadora, tan recientes en el tiempo como remotos hoy en la memoria, y figuras intervenidas con la luz de la emisin de un vdeo, bodegones digitales donde las materias sin vida interaccionan entre s. Todo ello quizs nos sugiere la idea de que la mayor pantalla de cine, la que mayor pblico congrega, es la que se contempla en el trabajo diario ante las ordenadores, convirtiendo al ciudadano en un usuario (y esa transicin es otra de las revelaciones de Level Five) un usuario que discurre, como Alicia o Laura, la manera de cruzar al otro lado del espejo o que lo usa, como Perseo, para matar a Estenea, Medusa y Eurale.

Aunque muy pronto ser clsica, Level Five es una pelcula de una era posterior a la que llambamos contempornea hasta el desarrollo de internet. La primera que refleja que los seres humanos comienzan a comunicarse con un tiempo anterior a travs de las redes. Donde aquel repetido soliloquio, podramos llamarlo autismo, del sujeto postmoderno se interrumpe para imbricarse en la relacin con la sociedad por medio de las mquinas. Una obra con algunos lastres del siglo XX: una protagonista, Catherine Belkhodja, tan inteligente, sensible y bella para el cine como demasiado bella para los muertos de esa isla, y que de algn modo superficializa la urdimbre del argumento, acaso a imagen y semejanza de la virtualidad ciberntica. Level Five, en otro de los pasajes de su sentido, da cuenta de un testimonio pre-globalizacin, cuando un blanco europeo deja a su amante las pruebas escondidas de un suceso luctuoso acaecido en un pas lejano, al que slo se accede a travs de unos archivos en su despacho. Una obra post-izquierdista, en aquel breve lapso en el que los trabajadores de los pases del norte, y seguramente Marker, pensaron que sus conquistas sociales eran inalterables, y que por ello slo reivindica un valor horizontal, un consentimiento comn, la paz entre pueblos y culturas, incluso proponiendo un argumento altermundista, la no injerencia transmutada a la no invasin del espacio civil por parte de ejrcitos amigos o enemigos. Si la postmodernidad comienza con el lanzamiento de la bomba atmica, la postmodernidad puede acabar cuando retrocedemos unos pasos de ese precipicio y observamos Okinawa. Al fin y al cabo las guerras han continuado an despus de lanzar el artefacto que acabara con todas las guerras. Como Marker fuimos un instante postmodernos y despus contemporneos.


Notas:

(1) In current usage and praxis, the term metapolitics is often used in relation to postmodern theories of the Subject and their relation to political theory. In its broadest definition, metapolitics is a discipline that studies the relationship between the State and the Individual. Esta entrada slo aparece en la wikipedia inglesa: http://en.wikipedia.org/wiki/Metapolitics

(2) Queda aqu una idea por desarrollar en un artculo ms extenso. Por qu Japn, que teme a Occidente ms que a la propia muerte y que ordena a los habitantes de esta isla suicidarse (por cierto de una etnia y cultura diferentes, la de las islas Ryūkyū que no fueron anexionados por el imperio nipn hasta 1879) es el mismo que al ser derrotada su civilizacin adopta todas las seas de identidad del antiguo enemigo, convirtindose en el pas ms occidentalizado del mundo en cuanto a sus hbitos de consumo y donde el desarrollo del capitalismo ha llegado a su propio lmite. No es de extraar la fascinacin de Marker con Japn, sntesis contempornea y anttesis histrica de todas las contradicciones de las sociedades occidentales.

Fuente:  http://www.blogsandocs.com/?p=5354



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