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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2005

Ideas para comenzar el debate
Capitalismo y corrupcin

Gregorio J. Prez Almeida
Rebelin


Evidentemente slo el corrupto contumaz o el idiota moral estaran en descuerdo con la lucha a fondo contra la corrupcon. Sin duda alguna hay que ser inclemente con los actos "para-administrativos" que desvan fondos pblicos para alimentar riquezas privadas o de grupos, pero a estas alturas de la historia con todo lo que se sabe del sistema capitalista es necesario ir ms al fondo del asunto, porque la lucha contra la corrupcin se queda en una de las consecuencias del funcionamiento propio del sistema capitalista y no ataca la causa que se encuentra en la esencia misma de dicho sistema.

Tratar de explicarme. Uno de los aportes de Marx al conocimiento del sistema capitalista es que demostr que en la base misma de la produccin est instalada la corrupcin que se materializa en las mltiples formas de adulteracin de los productos industriales (mercancas) a las que recurren los capitalistas desde el mismo inicio del industrialismo para rebajar la inversin en los costos y poder competir con ventajas "extras" en el mercado. De manera que si la base productiva misma del sistema est corrompida (sin tica) nada extrao tiene que los procesos de circulacin que ella genera estn contaminados por la corrupcin.

Evidentemente que esto que acabamos de decir no agrega nada al argumento que sostiene que se puede (y se tiene que) acabar con la corrupcin antes de construir el socialismo, porque se piensa que un funcionario pblico no tiene que ver con el proceso productivo industrial o con que un vendedor de caf abuse con el agua para sacarle ms ganancia a cada kilo del producto. Visto as, aisladamente, el asunto se reduce a un problema tico y de formacin de conciencia ciudadana (cvica) que se llevara a cabo con un programa masivo de "educacin en valores" y con un sistema judicial que castigue inclementemente a los corruptos y, por lo mismo, nuestra observacin no tiene relevancia sino ms bien peca de economicista. Por esta va no hara falta una revolucin sino un buen programa de reforma educativa y de enmienda judicial de las fallas del sistema capitalista. Pero si concebimos el capitalismo como un "sistema", es decir como un conjunto estructurado de instituciones econmicas, sociales y culturales que interactan para conformar una estructura social y una tipologa humana portadora de una determinada y homognea "visin de mundo", entonces la cosa cambia, porque a este proceso de corrupcin inmanente al sistema capitalista tenemos que agregar otros componentes que el economista (no marxista) Karl Polanyi(1) denomin "mercancas ficticias" (o falsas mercancas) que son el resultado de la conversin de la tierra, la fuerza de trabajo y el dinero en mercancas. Resultado logrado por el capitalismo en Inglaterra entre los siglos XVIII y XIX en ardua lucha contra las clases "ms misericordiosas" del antiguo rgimen que avizoraban el peligro social y poltico que representaban los pobres librados a su propia suerte, esto es: a la dinmica de la oferta y la demanda del mercado como una mercanca ms.

De estas tres falsas mercancas nos detendremos primero en la fuerza de trabajo: Al convertirse la fuerza de trabajo en mercanca, esto es, al convertir al individuo (mujer, hombre, nio, adolescente, joven, viejo) en simple portador de una cualidad vital que slo vale en el mercado, es decir: de la cual depende su sobrevivencia (y las de su familia) pero que representa o produce algn provecho slo si tiene la suerte de venderse al mejor postor, se est vaciando al ser humano del "contenido" que lo hace humano, a saber: las relaciones familiares, las relaciones con su comunidad y las relaciones con su historia. Evidentemente que este vaciamiento (2) se logra slo despus de que se ha convertido la tierra en mercanca y se ha obligado a los hombres y mujeres a desarraigarse de su "terruo" (el pedazo de tierra donde se nace, se trabaja para obtener el alimento, se muere -e incluso se enterraban los familiares muertos- y se establecen los primeros lazos de amor tanto familiares como comunales). Luego, con el desarrollo y expansin de las relaciones capitalistas de produccin a todas las instituciones de la sociedad y a todas las sociedades del mundo, ese vaciamiento se convirti en el aire que respiramos. Y aqu entra la falsa mercanca que nos falta nombrar: el dinero, que de ser un simple pero seguro y "justo" medio para el intercambio de mercancas en comunidades estables, pas a convertirse en el "Dios de los dioses" que decide sobre la vida y la muerte de los seres humanos y decide tambin sobre algo mucho ms importante porque es lo que llena de "verdadera humanidad" la vida y la muerte de los seres humanos: el amor. As fue como llegamos al estado de vaciamiento moral en que nos encontramos, valga decir: al estado de corrupcin en que estamos, porque la corrupcin -esa que preocupa a todos los seres humanos de buena voluntad- no es ms que el vaciamiento espiritual que ha producido el capitalismo en los seres humanos. No es gratuito que la corrupcin sea el mayor y ms daino flagelo que ataca a todas las economas pblicas (y privadas) donde el capitalismo ha echado races. Pero cuando decimos corrupcin no slo nos referimos a las distintas manifestaciones que se presentan en la administracin pblica o privada y que ya practican en Venezuela algunos que se disfrazan de revolucionarios (bolivarianos primero, ahora socialistas), sino a otras ms sofisticadas y sutiles que constituyen el entramado de costumbres y hbitos que, como un andamiaje invisible, sostiene nuestra alma vaca y, aunque parezca inslito, no sentimos dolor. Nos referimos a esa forma de llevar la vida "por los caminos verdes" en que nos educamos desde que en la escuela "descubrimos" que es ms fcil (y da igual) "copiarnos" de un compaero o de una "chuleta" que estudiar para obtener una buena nota que nos coloque en el cuadro de honor y nos convierta no slo en el mejor estudiante sino en el mejor de los hijos (y lo peor: que nos lo festeje la familia). Y as continuamos "nuestra marcha de locos" hacia una meta que se nos proyecta desde distintos "aparatos" como la familia, la escuela, los medios de comunicacin, etc., sobre una pantalla que nosotros mismos sostenemos. La meta es: el xito econmico, tener mucho dinero para sentirnos realizados, seguros y servir de ejemplo a la generacin de relevo. Por eso afirmamos que no es acabando con la corrupcin administrativa pblica y privada como avanzaremos hacia el socialismo, sino que hay que salir del capitalismo para comenzar a acabar con la corrupcin. Por lo que es tan importante discutir sobre la sociedad que queremos y precisar cunto debe diferenciarse de la que tenemos. Estos son los argumentos que nos hacen decir a los que colocan la lucha anticorrupcin como norte de la revolucin anticapitalista que "deseos no emprean", porque querer acabar con la corrupcin sin acabar con el sistema capitalista que la reproduce como el rbol su savia nos llevar, inevitablemente, por lo menos, a repetir la amarga experiencia de los pueblos que vivieron el (mal) llamado "socialismo realmente existente", donde las "falsas mercancas" (y sobre todo el dinero) siguieron existiendo pero fueron escondidas tras la fachada de la planificacin estatal (es decir no privada) de la economa.

Evidentemente que nuestra reflexin nos deja una pregunta en el aire y que forma parte de la discusin necesaria: Es posible deshacer el entramado institucional (econmico, poltico, social y cultural) construido sobre estas falsas mercancas? En otra palabras: Es posible el hombre y la sociedad nuevos?

Notas:

 (1) Karl Polanyi."La gran transformacin". Edit. FCE.

(2)Marx llam a este vaciamiento "alienacin".



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