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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2013

Pioneros por la libertad: seremos Delta Force!

Vincenzo Basile
Captulo Cubano


Desde pequeos, a los nios cubanos se les ensean determinados valores afines a los principios sobre los que se erige la sociedad cubana: amor a la Patria, antiimperialismo, internacionalismo, solidaridad, humanidad, entre otros. A esos nios se les cuenta quienes eran los hroes de Cuba y de Amrica, desde Mart hasta el Che, los que murieron sembrando las semillas para la construccin de un mundo ms justo y libre. Pero, a pesar de esto, una de las argumentaciones ms utilizadas por los detractores o crticos del proceso revolucionario cubano es el hecho de que, en las ltimas cinco dcadas, el gobierno cubano ha llevado adelante una gigantesca obra de adoctrinamiento que empieza desde la edad ms temprana y contina en todos los aspectos de la vida de los cubanos.

Segn esas personas, la enseanza de los valores bsicos de una sociedad se convierte en adoctrinamiento ya que, desde su perspectiva simplista de la realidad, se trata de ideas impuestas a travs de un lavado de cerebro. El argumento ms utilizado por estas personas, para construir la imagen de una Cuba adoctrinada, es el ejemplo de los nios cubanos en las escuelas que cantan el himno nacional, acompandolo con la famosa frase "Pioneros por el comunismo: seremos como el Che!"

A los nios occidentales, por supuesto, todo esto no les ocurre, no se les impone el estudio de la vida de falsos mitos y de sus obras, no se les impone la parcializada y aburrida visin de documentales que les explican los genocidios coloniales y las luchas independentistas. La industria cultural occidental est libre de visiones tan parcializadas. Esos nios crecen sin ser influenciados por semejantes atrocidades ideolgicas, con una autnoma visin del mundo que les permite encontrar una clarsima lnea de demarcacin entre el bien y del mal.

Esta visin dicotmica -nios adoctrinados y nios libres- choca, por cierto, con las experiencias de mi niez. Yo fui uno de estos nios libres y podra escribir decenas de prrafos hablando del miedo al diverso que me ensearon en mi escuela; podra solo citar, como ejemplo, ese indeterminado da del 1991 cuando yo, con solo siete aos de edad, regres a casa con lgrimas de terror porque la maestra nos haba contado la horrible historia de un hombre malvado que viva en Iraq y que quera bombardearnos y matarnos a todos. Pero quizs esta fue una excepcin justificable con la incompetencia de esa precisa maestra.   Por eso, la que les voy a contar es un ancdota que probablemente habrn vivido la mayora de los nios libres de mi generacin.

Imagnense que, gozando de mi profunda libertad occidental, cuando era nio mi pelcula preferida, y la de todos mis amiguitos del barrio, era Delta Force, un filme americano-israel de 1986, que nos cuenta la ola de democracia y de paz que los Estados Unidos trajeron al Lbano (Oriente Medio) y de su incesante lucha contra el terrorismo rabe-palestino. Los rabes -todos los rabes- son presentados con colores grises, sin escrpulos, personas que odian la democracia, desprecian la vida y se deleitan en matar, rindose en los cadveres de las inocentes vctimas norteamericanas e israeles. Pero, cuando la victoria parece imposible, finalmente llega la indetenible Delta Force, un equipo militar de expertos democratizadores que arreglan las cosas, liberan a los rehenes y restablecen el orden en la peligrosa Beirut. En mi mente est indisolublemente marcada la escena final: los sobrevivientes estn en un avin, regresando a Estados Unidos, y se unen cantando el himno norteamericano, en homenaje a los que han cado en la lucha por la libertad y contra el terror, verdaderos hroes cuyos ejemplo y coraje siempre acompaar e inspirar las futuras acciones de los hombres justos. Mis amigos y yo pasbamos horas corriendo por las calles, con nuestras pistolas de juguete, divididos rgidamente en dos frentes distintos, los buenos y los malos.

El guin ya estaba escrito: los que -contra su propia voluntad- tenan que jugar la parte mala, saban que no podan sobrevivir frente a las ms sofisticadas armas americanas y a los ms altos valores que guiaban a los buenos, es decir, libertad, paz, democracia. Todos sabamos desde el principio que el bien ganara. El bien tena que ganar. Finalmente, tras destruir todas las clulas enemigas, el juego se acababa y todos regresbamos a nuestras casas con la conviccin de haber construido un barrio -lo que entonces era nuestro mundo- ms justo y seguro, protegido de las amenazas de los prfidos y peligrosos rabes, enemigos de la humanidad. Suerte que crec en un pas no adoctrinado que me permiti separar claramente el bien del mal!

Fuente: http://capitulocubano.blogspot.it/2013/07/pioneros-por-la-libertad-seremos-delta.html#more


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