Portada :: Ecologa social :: Agua, el oro del siglo XXI
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2005

Los das del agua

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Quizs Bruno Tinazzo sea feliz a tiempo completo luego de una hazaa que, en su opinin, pudiera competir con las doce realizadas por Hrcules. Si bien este hombre de poco ms de 60 aos, nacido en Mantua, Italia, no se ha visto tentado a imposibles como dirigir, con slo su fuerza, el torrente de un ro contra la mugre proverbial de unos tambin proverbiales establos, a la manera del hroe mitolgico, en cambio ha protagonizado un rcord aparecido en numerosas publicaciones de su pas y del orbe: Atraves a pie los 652 kilmetros que serpentean el caudal del Po.

Cunta gloria futura habr paladeado este esforzado andarn mientras bajaba del monte Viso, recorra el Piamonte y Lombarda, pasaba por Turn, Pava, Piacenza y Guastalla, y desembarcaba en el delta del mar Adritico (si no escogi el camino contrario, por supuesto). Nada menos que 675 kilmetros de curso, si nos atenemos a una fuente enciclopdica que refuta a la periodstica en este punto.

Pero no nos atrevemos a asegurar que la felicidad sea permanente, porque un comentario pattico amenazaba con sepultar la fama de Tino. No es cuestin de quitarle mritos a la empresa deca un diario espaol de gran tirada-, pero es verdad que el ro italiano, principal arteria hdrica del pas, padece una de las peores sequas de los ltimos cien aos y puede recorrerse sin mojarse la cintura.

Y no es espejismo. La crisis es tan evidente que algunas zonas que atraviesa el Po recuerdan las dunas de un desierto, mientras que otras, convertidas en charcas repletas de ranas, han hecho olvidar la crecida histrica del ao 2000, cuando el ro de los ros italianos, en torno al cual viven nada menos que 17 millones de personas, super el nivel de casi todos los puentes...

Aunque, pensndolo bien, tal vez la felicidad del recordista resulte, no tanto de la larga caminata estival, como de la renovada atencin popular que sus trancos incansables han concitado alrededor de un problema que viene dejando insomne a ms de un especialista. No solamente en la legendaria Italia. Las campanas doblan en los cuatro confines del planeta, pues, como describe la BBC, en forma escueta y electrizante de agencia noticiosa, la provisin de agua dulce est disminuyendo a nivel mundial. Una persona de cada cinco ya no tiene acceso al agua potable. Casi una de cada tres no dispone de medios de saneamiento adecuados...

Datos para preocuparse

S, a menudo los rboles no permiten ver el bosque. La guerra de Iraq, por ejemplo, con ser digna de la mayor asiduidad informativa, en su momento desplaz de los noticiarios de todo el planeta un evento tan significativo como el Foro Mundial del Agua celebrado en Kyoto, Japn, en marzo de 2003. Y aludimos a ese encuentro precisamente porque puso los puntos sobre varias es. Cosas como el hecho de que la falta de suficiente agua dulce de calidad compite como problema global, en posibilidad de efecto devastador, con el socorrido y espeluznante cambio climtico. (Si el 71 por ciento de la superficie terrestre est configurado por agua, slo el 2,5 de esta es apta para el consumo humano. Y la cifra tiende a decrecer.)

Comentando en Internet sobre el alcance del Foro, el colega Feliciano Robles Blanco insista en verdades que, siendo de Perogrullo, no desmerecen el recordatorio, mxime si tomamos en cuenta el desconocimiento del tema lo mismo entre multitudes de seres que disfrutan el lquido bienhechor que entre aquellas cuya sed apenas les permite pensar... Es un decir.

El ciclo hidrolgico es clave para la vida humana y para el equilibrio ecolgico del planeta. Sin embargo, en la actualidad, el consumo excesivo humano de agua dulce para uso agrcola, industrial y domstico, junto con la gestin descuidada de las aguas residuales, amenaza la viabilidad del ciclo hidrolgico. El resultado afecta negativamente a todos los organismos vivos del planeta, algunos de ellos hasta el punto de la extincin. Al mismo tiempo hace ms difcil para los ms empobrecidos, cuyo sustento depende del ciclo del agua, el obtener y cultivar lo suficiente para vivir con salud y dignidad.

Y estamos tocando aqu el meollo. Veamos. Las causas del problema asoman por su fuero. Entre otras, la explosin demogrfica, la contaminacin, la magra conciencia de la magnitud de la tragedia, los cambios climticos... Pero, ms all de stas, se erige en la ms importante la carencia de voluntad poltica de algunos (numerosos) gobiernos para, como proclama airada una colega, resolver una crisis que amenaza la supervivencia de millones de personas en todo el mundo, lo que ha impedido alcanzar los objetivos planteados como prioridades en las conferencias internacionales sobre recursos hidrulicos.

Sapientes funcionarios de las Naciones Unidas coinciden en el clamor, vertido en informes que se acumulan al parecer vrgenes de lectura en los escritorios de mandatarios desaprensivos, a pesar de que y reproducimos fragmentos de un documento de la organizacin internacional-, si persiste la inercia de los dirigentes, la crisis mundial del agua cobrar en los prximos aos proporciones sin precedentes y aumentar la creciente penuria de agua por habitante en muchos pases en desarrollo.

Tras dejar sentado que muchos pases y territorios se encuentran ya en una situacin crtica, el texto seala que los ms pobres en ese sentido son Kuwait (10 metros cbicos anuales por habitante), la Franja de Gaza (52 m3), los Emiratos rabes Unidos (58m3), las Bahamas (66 m3) y Qatar (no obra la cuanta en la versin ofrecida por la Agencia Francesa de Prensa).

Pero la falta no hace todo el problema. La contaminacin se yergue como otro jinete de un Apocalipsis que slo la voluntad poltica podra conjurar. Hoy da hay 12 mil kilmetros cbicos de agua contaminada en el mundo. Si la contaminacin sigue al mismo ritmo de crecimiento que la poblacin, en el ao 2050 el mundo habr perdido efectivamente 18 mil km3 de agua dulce... Desastre maysculo.

El reseado informe de la ONU asegura, asimismo, que los ms afectados siguen siendo los pobres, ya que el 50 por ciento de la poblacin de los pases en desarrollo est expuesta al peligro que representan las fuentes de agua contaminada. Por otra parte, las disparidades entre Norte y Sur son alarmantes. Por ejemplo, los nios nacidos en pases desarrollados consumen entre 30 y 50 veces ms agua que los nacidos en pases en desarrollo. Y para mayor INRI de un mundo que se dice civilizado citamos ahora datos escogidos, un tanto aleatoriamente, entre los que se arraciman sobre nuestra mesa de trabajo-, cada 15 minutos 19 nios mueren en el globo terrqueo de una enfermedad derivada de la falta de acceso al agua potable, lo cual supone una cifra diaria de mil 824 menores, segn Indicadores de Desarrollo elaborados por el Banco Mundial.

El lado oscuro de la poltica

Una vez ms, la sarmentosa mano. No slo porque, a juicio de la ONU, respecto a la privatizacin del agua, las personas ms pobres que tienen menos acceso al abastecimiento son las que tienen que pagar proporcionalmente ms, sino porque caemos aqu, quermoslo o no, en el sempiterno tema de la guerra, una de las hipstasis de la poltica.

El esclarecimiento de las Naciones Unidas en cuanto a que, aunque la escasez de agua agudice las tensiones entre los Estados, hay pocos indicios de que lleguen a estallar (conflictos) y se conviertan en autnticas guerras del agua, semeja una especie de velo protector del sueo de los humanos, ms que una afirmacin sustentada sobre bases inamovibles. La realidad suele ser ms rica que su reflejo en estudios. Y en el plano subterrneo se incuban demonios que luego se ciernen, en la superficie, sobre gente tal vez menos apercibida de lo que sera menester. O sea: suficientes barruntos hay de que, a la vuelta de unas pocas dcadas, el petrleo podra perder su posicin de privilegiado concitador de conflagraciones, para ceder el privilegio al agua. A los cruentos das del agua.

No en vano el Banco Mundial ha anunciado que el transparente lquido constituir motivo de muchas contiendas en un mundo que se disputar su control como hoy se disputa el denso lquido oscuro. El carburante de las mquinas podra dar paso al de la vida, si ya no lo est dando, tal presume el intelectual germano-mexicano Heinz Dieterich Steffan, para quien la invasin de los Estados Unidos y sus aliados a territorio iraqu representa la culminacin de 80 aos de codiciar el petrleo y los recursos hdricos (el subrayado es nuestro) del Medio Oriente y Asia Central.

Conforme a las estadsticas empuadas por los organismos internacionales en 2050 el 70 por ciento de la poblacin planetaria no tendr suficiente acceso al consumo-, habremos de coincidir con periodistas, politlogos, cientficos, en que USA ha incluido el agua en una estrategia de dominacin enrumbada hacia los cuatro puntos cardinales.

Anais Nodarse, de Prensa Latina, nos recuerda en este contexto que Estados Unidos tiene el mayor nmero de empresas transnacionales que buscan privatizar y controlar los recursos hdricos de las naciones subdesarrolladas para su explotacin. La voracidad de consorcios estadounidenses como Bechtel Group Co. y Monsanto cae sobre los pases de mayores reservas acuferas en Amrica Latina. Son significativas las maniobras desestabilizadoras contra Venezuela y Brasil, con alto potencial hidrolgico. De igual modo, la poltica de presiones que ejerce el gigante norteo sobre Mxico y Bolivia para socavar sus recursos acuferos...

Ms an teniendo en cuenta que nicamente en EEUU, y de acuerdo con una investigacin plausible, el 40 por ciento de las fuentes hidrulicas analizadas se consideraron inadecuadas para el consumo humano, por contaminadas con residuos alimentarios, metales y plaguicidas.

Evidencias sobran

Para la acadmica cubana Idalmis Brooks no ofrece duda ninguna el recurso acufero como fuente de conflicto en lugares donde escasea, tal es el caso del Medio Oriente, donde siempre hubo sed. En esta regin el 90 por ciento de los ros son compartidos por dos o ms pases, lo que conlleva a un motivo permanente de conflicto. Adems, las naciones rabes de la zona tienen casi siempre el nacimiento de las fuentes hidrogrficas que las alimentan en pases limtrofes o en zonas que estn ocupadas por Israel.

Y he aqu una muestra ostensible de que las quietas o arremolinadas linfas ya se han posado, como origen, en el turbin de las guerras que arremeten cclicamente contra el gnero. El dominio de abundantes reas hidrolgicas que posee Israel ha conducido a que este pas contemple como uno de los puntos esenciales de su agenda gubernamental el agua, incluso desde antes de 1948...

Porque, si la ocupacin del Lbano permiti a Tel Aviv controlar el curso de los ros Litani, Hasbani y Wazzan, desde antes de la fundacin del Estado hebreo, esas corrientes refrescaban anhelos que se extendan al Jordn y al Yasmuk, pretendidos dentro de las fronteras sionistas.

Hoy da, refiere la Brooks, Israel controla 929 millones de metros cbicos de agua en los territorios rabes ocupados, de donde la mayor parte, 670 millones, se encuentran en el Goln arrebatado a Siria. Algo que impele a creer que la Hoja de Ruta -se acuerda alguien de ella?- planteada con vistas al fin del encontronazo con los palestinos, y los rabes en general, podra quedar en eso precisamente: papel mojado, por tanta agua robada.

En busca de la acequia perdida

Ante la escasez y la imposibilidad de controlar las paradjicas inundaciones que se alternan con la sequa-, el hombre lleva tiempo intentando fabricar lluvia. De entre los mtodos que relaciona la colega Vives Romero, de Prensa Latina, sobresale el de un cientfico de Edimburgo, Escocia. ste ha ideado una turbina de unos 60 metros de altura que provoca nubes que se desploman sobre la superficie en forma de bienhechora agua...

Mas el esfuerzo se ve empaado con las dudas sobre el precio y, por ende, la accesibilidad para los marginados.

Por tanto, la poltica reasume su posicin de puntera en un entuerto que habr que deshacer en aras de la propia vida humana. Los gobiernos? En el puente de mano, apelando a un enfoque integrado, pues los ecosistemas son interdependientes. Se trata de una accin concertada que incorpore a usuarios, planificadores y administradores en todos los niveles y fases, segn sugiere un entendido. Las medidas sern variadas y escapan de la enunciacin prolija en este trabajo. Como exige la FAO, las naciones subdesarrolladas tendrn que conservar los recursos hdricos y promover el acceso equitativo entre ellas, para su seguridad alimentaria.

Las desarrolladas... Ah, ellas debern entender de una vez por todas que el aletear de una mariposa en la antpoda puede columpiar las ramas de los rboles del Central Park de Nueva York. Y no es simple metfora. Un universo tan interrelacionado deber mover al llanto en Bangladesh cuando all se lea de la infausta fama del andarn Bruno Tinazzo, por obra y gracia de la sequa en el Po. Ello, si se forja la conciencia de que la Tierra es patrimonio comn, y si se quiere evitar la llegada de aun ms cruentos das del agua.



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