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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2013

La Semana Negra indaga sobre el movimiento obrero en Asturias durante el franquismo
Armas para defendernos del naufragio

Javi lvarez
Rebelin


La Semana Negra de Gijn ha cogido una mayor carga poltica este ao. Dentro de la programacin de cada edicin, siempre ha mostrado a las claras su carcter progresista, de izquierdas si se quiere, y cercano a una clase obrera combativa que tanto ha ofendido a ciertos sectores conservadores de Asturias. Pero la crisis obliga a mantener esta postura con mayor fuerza si cabe. Dice ngel de la Calle sobre El movimiento obrero en Asturias durante el franquismo que si este tipos de libros no se hacen ahora, va a ser difcil hacerlos luego. Aade que habla de nosotros, la clase trabajadora. Su padre fue uno de esos que vino del pobre Sur hacia el Norte industrial. Leyendo el libro ha descubierto asuntos importantes porque cada uno de nosotros encuentra algo en sus pginas escrito directamente para l.

Francisco Prado Alberdi, presidente de la Fundacin Juan Muiz Zapico que edita el libro, se encarga de explicar de qu forma surgi el proyecto. Se trata de una idea que tanto l como el historiador Rubn Vega venan rumiando por separado en sus cabezas, aunque nunca haban hablado de ella. Los dos consideraban que era un libro que haca falta. Hace cuatro aos pusieron la idea sobre el tapete y empezaron a estudiar cmo abordarla. Haca falta un dinero que no tenan. Luego lleg la crisis y toda garanta de que el proyecto siguiese adelante se esfum. Si el libro est sobre la mesa ahora es porque hay en l un trabajo militante de todo un grupo de historiadores que trabaja por amor al arte y para contar la historia de la lucha obrera contra el franquismo. Alberdi describe El movimiento obrero en Asturias durante el franquismo como un de investigacin hecha con mucho esfuerzo. Los coordinadores quiz pensaban hacer otra cosa ms extensa, pero en ese sentido el dinero les limit. El objetivo del libro es convertirse en referente para que se puedan iniciar investigaciones posteriores de aspectos concretos de l.

Se pregunta Alberdi si hoy existe una clase obrera en Asturias. Los medios parecen decirnos que no; no quedan fbricas, se niega la existencia de una clase trabajadora que lucha y combate por sus derechos y se habla de una clase media en su lugar. Sin embargo, mientras haya personas que tengan que vender su fuerza de trabajo para vivir, seguir existiendo la clase obrera, pues se adquiere por condicin y no por conciencia. El trabajador no tiene poder, las condiciones se las impone el empresario. Negar la existencia de una clase trabajadora sirve a unos intereses, a una poltica de recortes donde se trata de deshacer los derechos conquistados y que no haya fuerza de lucha que se oponga. La Historia no se puede repetir, no podemos volver atrs, pero s es posible aprender de los errores. Quiz este libro nos ensee algo que nos sirva para nuestro presente. No hay nada regalado, todo ha sido fruto de la pelea; cada derecho fue conquistado y la manera de defenderlo ser tambin luchando colectivamente.

Cuenta Ramn Garca Pieiro que lo represent la revolucin de Octubre del 34 sirve para justificar por qu en 1936 la clase obrera asturiana era la vanguardia de toda la clase obrera espaola. Despus sobrevino la Guerra Civil. Tras la derrota republicana, del 37 y hasta el 42 se extienden los aos del exilio, los piquetes de fusilamiento, las crceles, las purgas y la humillacin social para la clase trabajadora. En ese periodo los movimientos obreros no se haban organizado. Del 42 al 46 son los aos de la esperanza, el contexto internacional es favorable y se crea una expectativa en la que parece posible un cambio de rgimen. Es un periodo de intensa actividad opositora. Como no se podan hacer huelgas, la lucha se haca a travs de sabotajes porque paralizar la actividad minera y fabril en Asturias repercuta en la economa del rgimen y en sus smbolos. Del 46 al 52 son aos especiales, de resistencia armada y guerrilla. El Partido Comunista perda contacto con los principales centros urbanos y las fbricas y ganaba adeptos en las zonas rurales. La oposicin se va al campo y con ello se pierden las pautas de lucha tradicionales, aparecen los golpes econmicos, bajan los sabotajes y surgen los secuestros y los atentados personales. El rgimen responde de la forma ms virulenta y aparte de las ejecuciones judiciales se hacen habituales los asesinatos por aplicacin de la ley de fugas y otras acciones irregulares. El franquismo (regulares, falangistas, guardias civiles, movimientos parapoliciales como la brigadilla y las contrapartidas) actan con total impunidad.

Las consecuencias de esta poltica es un alejamiento del movimiento obrero, que incluso desde la guerrilla llega a menospreciarse por considerar que estaba integrado en el sistema y no llevaba la misma llama combativa que ellos. El resultado es que queman a los enlaces que les ayudaban, ese entorno que los sostena llega hasta el agotamiento y se comprueba que no es posible continuar por este cauce. Cuando desparece la guerrilla, desparece el papel relevante de Asturias en el movimiento obrero. Del 53 al 60 se abre un periodo para tomar fuerzas. Ser a partir de los aos 60 cuando vuelva a ocupar la vanguardia del movimiento obrero con la creacin de las Comisiones Obreras y las huelgas del 62, una vanguardia que se mantiene hasta 1967.

A Rubn Vega le corresponde, como coordinador del libro, ofrecer la visin de conjunto y hablar de la clase organizada que se convierte en movimiento, explicar en qu ambiente se movan esos militantes que arriesgaban su puesto de trabajo, su libertad y su vida. El movimiento obrero en Asturias durante el franquismo es una obra de sntesis que abarca todo lo sucedido porque no haba una visin de conjunto de ese periodo y sobre ese tema. El movimiento obrero asturiano funcion como columna vertebral de Asturias y de Espaa, lo fue en el 34 y tambin durante el franquismo. Toda la clase trabajadora del resto del pas miraba lo que pasaba aqu y preguntaba lo qu hacan los mineros para tomar ejemplo de ellos. Observaba como planteaban que se cumpliera la normativa ms elemental, los conflictos de duelo y las protestas cuando dejaban de seguirse las medidas de seguridad. Aquello estaba penado como delito de rebelda militar, pero no les paraba. Eran la oposicin antifranquista y mantenan un protagonismo importante al convertir la lucha de Asturias en un arquetipo que lleg a tener un alcance internacional que cristaliz en la solidaridad mundial con las huelgas del 62.

Para realizar esta obra, se ha recurrido a un equipo de investigadores y especialistas, una nmina de autores e historiadores solventes. El libro se compone de una introduccin para presentar el sistema econmico en Asturias y seis bloques que repasan la clase obrera, los conflictos laborales y las huelgas, las organizaciones polticas y sindicales, la represin y las formas que tom, los sujetos y la forma que adopt la resistencia y, finalmente, la imgenes y representaciones mentales y artsticas sobre la mtica y pica de los obreros asturianos, especialmente la que tena que ver con los mineros que ensancharon el marco de las libertades y a los que se representaba como luchadores, con conciencia y resistentes a la dictadura. El periodo que abarca el libro va desde la prdida de la guerra por la clase obrera hasta que recupera sus condiciones de legalidad en el 77. De esa forma vemos las semejanzas y diferencias entre esos dos momentos. Ambos periodos estn protagonizados por obreros de las minas y la siderometalurgia, pero en el 77 formaban parte de megaempresas pblicas. En los dos momentos se daba que muchos de estos obreros procedan de la inmigracin desde regiones ms pobres, que llegaban a las barriadas y pasaban a engrosar la clase obrera. Entre uno y otro momento hay cambios generacionales, de procedencia y relacionados con su integracin o falta de ella.

La lucha obrera es una lucha por la igualdad. El libro tambin aborda el gnero y la clase, pues hombres y mujeres vivimos los mismos problemas de maneras diferentes. Por eso se estudia a las mujeres, aunque no tuvieran un trabajo asalariado, pues ellas se mostraron activas en la resistencia, la solidaridad y la lucha. Aquellos paisanos de pelo en pecho, machistas muchos de ellos y militantes de organizaciones ilegales hablaban de igual salario ante igual trabajo, de permisos de maternidad y de todo aquello que hiciese sentir discriminada a la mujer. Se vea una luz al final de tnel desde aquella utopa igualitaria.

El franquismo fusil hasta sus ltimos das. Su represin produjo un bao de sangre hasta los aos 50 y luego continu de una manera ms controlada y selectiva, pero sigui diezmando las filas de quienes pedan derechos de reunin, de expresin, de sindicacin y de huelga. El franquismo tena a gala haber extirpado todo el movimiento obrero, y estos trabajadores asturianos eran un desmentido y la base de un futuro de derechos y libertades que trajera una sociedad ms justa y sin explotacin. Ese es el mismo territorio en el que militan muchos de los historiadores que han participado en este libro y que les permite trabajar por amor al arte de aquellos obreros, de un movimiento de masas en torno a reivindicaciones cotidianas unas veces y de gran profundidad social otras, de quienes pelearon por todas ellas.

El otro Markaris

Hoy Flix de la Concha pinta y entrevista a Petros Markaris. Con el acierto de sus preguntas nos va descubriendo otro Markaris, ms personal, ms cotidiano. Hay risas, circunstancias que explotan la cercana, dulces reproches porque Petros no se est quieto un instante y mucha inteligencia.

Cuando termina el cuadro el pintor, despus de una hora de trabajo, pasa a exponerse con el resto de los que va haciendo estos das en la Carpa del Encuentro. All estarn hasta que se acabe la Semana Negra. Luego De la Concha se los llevar consigo para que, como proyecto, forme parte de algunas de sus exposiciones por el mundo.

Noem Sabugal presenta Al acecho, un momento histrico como teln de fondo para una novela negra

Para hablarnos de Al acecho su autora, la leonesa Noem Sabugal, nos habla de las races de la novela. Surge de su inters por la Repblica y la Guerra Civil, por aquellas generaciones que evitaban hablar de ellas. En concreto, piensa en su bisabuela. La novela est ambientada en el 36, una poca que sus abuelos vivieron siendo nios y que por tanto no pueden recordar en ella el tinte poltico del momento. Los peridicos de entonces nos dan la temperatura de la poca, nos muestran una vida cotidiana en la que el lector se puede meter y descubrir que no sentan que hubiera comenzado una guerra, pensaban que no iba a ser para tanto, que no pasara de una sanjurjada ms. No fueron conscientes en el momento. Sabugal explica que hay muchas cosas que desconocen sus abuelos porque en realidad fueron jvenes educados en los 40 y existe una diferencia secular entre el 36 y el 45, un retroceso espectacular en todos los sentidos, como del tanga a la braga-faja de Franco. Quin no quiere remover el pasado?, se pregunta. Nos falta la visin de las vctimas y eso es un smbolo de lo que despus ocurri. En los periodos de guerra se hace ms visible cmo el ser humano acecha al propio ser humano. De ah si ttulo, que esconde tambin un homenaje a Miguel Hernndez.

La novela arranca en marzo de 1936 con la victoria del Frente Popular y termina un mes despus de que se haya producido el golpe de Estado. Mantiene dos lneas principales. Por un lado la parte histrica a travs de la que remover el pasado y por otro la novela negra con un asunto de crmenes y la persecucin al asesino que se establece. Sabugal juega con la ambigedad moral del protagonista, el polica Juan Fierro, un personaje de trato vejatorio a quien considera que hay que castigar, algo que le deja en mal lugar en la novela, pero que sin embargo muestra que la crudeza tambin sirve para hacer el bien. Hasta que punto eso resulta justificable? Sabugal responde que ese camino solo demuestra limitacin en quien lo sigue.

Al polica le llegan por un lado el asesinato de unas nias y por otro los atentados polticos que se producen tras las elecciones que pierde la derecha. En ese momento de enconamiento que hay en Espaa, el protagonista se niega a ver el golpe de Estado. No quiere ser otro tonto, un hroe muerto como su padre. Sern las mujeres de la novela las que tengan que quitarle las capas a ese personaje, ese algo que siempre tiene que ver con la culpa. Ellas representan una sensibilidad que l rechaza y complementan a un personaje torturado. Fierro, aparte de buscar al asesino, trata de encontrarse a s mismo.

Explica la autora que se ha tocado poco el tema de la Repblica en la literatura, aunque si ha ocurrido ms con el de la Guerra Civil. Es cierto que haba distancia con el pueblo, pero los polticos de la Repblica haban viajado y traan aqu el debate y las leyes que significaban progreso. Divorcio, cine sin censura, aborto temas que en nuestra sociedad de hoy seguimos sin tener resueltos. El 36 y los precedentes que traen a la palestra los problemas sociales, no obliga a que se produzca un golpe de Estado. Que ocurriera fue algo organizado y decidido. Seguramente, si la derecha hubiera ganado las elecciones, no se hubiera dado. Era una poca con un arco de tensin, donde se sucedan atentados, se produca una escalada de violencia, pero eso no explica por s solo que ocurra una guerra civil de forma natural.

Para cerrar dice Jos Manuel Estbanez que Al acecho encierra al lector en el Madrid de 1936 y le obliga a vivir el miedo de entonces. Aade que al buen escritor se le distingue por saber evocar lo que no conoce y ese el caso de Noem Sabugal.

Blog del autor: http://islainexistente.javialvarez.es


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