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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2013

Fuerzas Armadas y Terrorismo de Estado

Dairo Ruiz
Rebelin


El papel del Ejrcito oligrquico en Colombia, se ha desarrollado exclusivamente y desde su origen a partir de las tareas asignadas por el imperialismo norteamericano, con la finalidad de destruir al denominado enemigo interno y garantizar la explotacin capitalista para beneficio de clases dominantes y multinacionales, razones para mantener el pas en un estado permanente de guerra.

En las batallas militares al ejrcito opresor NO lo ubican como un rbitro desinteresado o como una institucin protectora de la Constitucin, sino como una fuerza de ocupacin con inmunidad para el genocidio, el narco-paramilitarismo y la entrega total de la Soberana Nacional.

Los generales hoy no son de hombres libres, pues garantizan el terror y la impunidad, disean y ejecutan la guerra de exterminio contra cualquier tipo de oposicin al rgimen de Santos; son los generales polticos de uniforme los que fascistizan la realidad nacional con la escuela del Uribato, negando tambin los avances democrticos en la regin, desconociendo el texto constitucional y desde luego constituyndose en un aparato del terror paramilitar con sus BACRIM bandas criminales- (Reingeniera Paramilitar) y en violadores permanentes de los derechos de los pueblos, as como de los acuerdos internacionales suscritos por el Gobierno de Colombia.

As las cosas, el ejrcito burgus no se desprender de las ambiciones colonialistas o militaristas de la ultraderecha continental que an controla las instituciones, el sector pblico, los servicios de inteligencia y seguridad; y como enemigo declarado de la transicin en el caso del Ejrcito Colombiano- se prepara ms para la guerra que para la paz.

La seguridad hemisfrica de NuestrAmrica est en entredicho por la avanzada militarista del imperio y de Juan Manuel Santos, quienes de manera taimada operan en una nueva fase de guerra interna y de regionalizacin del conflicto, sin mover el dedo de la verdadera paz, y menos el de la narco-economa de la cual se lucran, adems de la criminalidad, el lavado de dinero o el terrorismo de Estado que incentivan desde el ejercicio ilegtimo el poder.

Las instituciones armadas del Estado Colombiano no creen en la paz, se re-equipan en las bases militares para la guerra como en el periodo del Fller Uribe Vlez, a quien encubren con las funestas redes internacionales de la derecha, CIA, MOSSAD, Pentgono, Departamento de Estado gringo, y desde luego con la anuencia del premio Nbel de la paz y presidente de los Estados Unidos.

No se perfilan en Colombia hasta el momento, disidencias democrticas dentro de las Fuerzas Armadas -por lo menos visiblemente- , mientras del lado del pueblo crecen movimientos polticos, frentes regionales de protesta y organizacin popular; deslegitimando con la bsqueda de la paz el papel criminal de las armas del poder que crecen en capacidad de fuego, presupuesto y terror; alentando simultneamente una creciente intervencin militar Norteamericana y en contrava de la paz social que reclaman las mayoras Colombianas, empeadas mayoritariamente en la bsqueda de la reconciliacin, el desarrollo de salidas democrticas para terminar la guerra originada en la exclusin y la muerte de las grandes masas de pobres que creen en el dilogo que termine con la impunidad, la injusticia social y con los nuevos actores armados (BACRIM bandas criminales-), creacin de Juan Manuel Santos para mantener la dependencia y el control total de las instituciones que no darn respuesta a la profunda crisis econmica, ni a la pobreza masiva; como tampoco al desplazamiento forzado por ellos provocado; ni menos a la impresionante crisis humanitaria que alienta ascendentes conflictos sociales, disturbios, del orden social; y mayor radicalizacin poltica; pero que los grandes medios de comunicacin privados manipulan o desvan, erosionando el menguado orden pblico, poltico y social.

Un Estado hostil, autoritario e ilegtimo como el colombiano, que desarrolla la violencia criminal en la calle y en los espacios vitales de los [email protected] produciendo el terror, la desaparicin forzada, disturbios, limpieza social, falsos positivos desplazamiento y hambre, debera ser combatido y aislado por los pueblos del mundo, para dar adems una contribucin a la humanidad y ganar en la construccin de un gobierno de Nacin, paz y equidad.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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