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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2013

Trabajadores de hacienda, ciudadana y lucha de clases

Ricardo Rodrguez
Mundo Obrero



 
Se nos amenaza con una nueva reforma fiscal, que adems se asegura ser estructural. La gente llana de este pas ya sabe que cuando los gobernantes dicen reforma hoy en Europa estn hablando de un nuevo tajo a sus derechos, y que, cuando a la reforma aaden el adjetivo estructural, es que se anuncia sangre.

Ya se ha nombrado a los expertos del comit que habr de elaborar la propuesta que responder, naturalmente, a lo que requiera quien les nombr, o sea el Gobierno, que a su vez cumplir con los deseos de quienes dan las rdenes que importan, o sea la patronal, la banca, la burocracia de Bruselas, los que mandan, ya saben. Con estos expertos, al menos, parece que de momento no se comete la desvergenza de llamarlos sabios, como se hizo con los que elaboraron la propuesta de destruccin del sistema pblico de pensiones (a la destruccin se la denomina hoy en da sostenibilidad).

Cierto es que a uno se le ha hecho ya el estmago a no asustarse. Y, en materia de impuestos, el destrozo acometido por gobiernos del PP y del PSOE en los ltimos lustros alcanza tales cotas, que podra hasta ocurrir que a algn sando de stos se les aparecieran entre las brumas del sueo tmidas ideas de mejora. Ya ha sucedido, de hecho, que se ha introducido, en el Impuesto sobre Sociedades, cierta racionalidad para la aplicacin de la libertad de amortizacin, se ha puesto un lmite laxo, pero lmite al fin, a la deduccin de gastos financieros y se ha suprimido, ms recientemente, la deduccin del deterioro de cartera en sociedades extranjeras. En la delirante senda de regalos fiscales a los grandes capitalistas que inici el ltimo gobierno de Zapatero, cre una panoplia de deducciones ilgicas e incontrolables que hasta a los asesores del PP les han parecido excesivas.

Cuando hace aos algunos idelogos del PSOE, como Jordi Sevilla o Miguel Sebastin, hicieron campaa a favor de la aplicacin de un tipo nico en el IRPF, Manuel Lagares, la mayor autoridad en materia fiscal de la derecha espaola, y desde la semana pasada flamante nuevo presidente de comit de expertos gubernamental, les reconvino desde las pginas de El Mundo y les aconsej que no fuesen tan deprisa minando la progresividad de nuestro ordenamiento tributario. O sea que coincida en el empeo con ellos, pero les afeaba el exceso de entusiasmo. Visto el perfil de oposicin del incombustible Rubalcaba, habr que hacer votos a algn dios pagano para que el PSOE no se aproxime ms a la propuesta de reforma fiscal de FAES que a la de los ms fieles a Rajoy.

Pero el fondo que ha de preocuparnos, ms all de las rencillas ocasionales entre bandas rivales de la oligarqua, es la voladura controlada que desde los aos noventa se ejecuta de los pilares del sistema tributario democrtico, de unos pilares que se plasman en texto tan poco sospechoso de veleidades revolucionarias como el artculo 31 de la Constitucin de 1978. El sistema tributario debe ser justo, basarse en los principios de igualdad y progresividad, y servir para el sostenimiento de servicios pblicos universales, gratuitos y de calidad.

Y las consideraciones acerca de los estmulos de la actividad empresarial son secundarias, aparte de una falacia, por supuesto, tal como se anuncian, porque no existe ningn pas desarrollado del mundo en el que se haya verificado con hechos que la elevacin de la tributacin directa retrae la actividad econmica, ni tampoco que la reduccin de impuestos a las empresas la anime por s misma. El desmantelamiento salvaje del Impuesto sobre Sociedades no sirvi en nuestro pas para hacer ms productivas ni ms eficaces a nuestras empresas; simplemente engord beneficios especulativos en una sociedad en la que los mecanismos de control pblico de la economa se desarmaban dentro de un ciclo patolgico de saqueo y agiotaje que al final nos ha conducido a la ruina. Y, ahora, en la ruina, con ms de seis millones de parados, un sistema tributario que se soporta sobre las rentas del trabajo y sobre impuestos indirectos y al consumo se revela absolutamente incapaz de hacer frente a la situacin.

Y, con todo, no es lo ms importante la demostracin palpable de que las teoras al uso sobre estmulos fiscales a las empresas sean una patraa. Lo ms importante es que la justicia, la igualdad y la progresividad del sistema tributario son un compromiso del contrato social en que se basa la democracia (y hablamos, de momento, nada ms que del Estado social que se promete en la Constitucin).

La buena noticia es que la inmensa mayora de los trabajadores y trabajadoras de nuestra Agencia Tributaria han entendido que se es el fin primordial de su labor como servidores pblicos. Y han tenido la decencia mnima de denunciar al poder poltico por incumplir tal mandato en numerosas comunicaciones durante los ltimos aos. Ante los recientes escndalos fiscales salidos en los medios de comunicacin, varias organizaciones representativas de trabajadores de la Hacienda Pblica, de los ms cualificados a los ms modestos niveles, han emitido un manifiesto que merece la pena leer. Es bueno que los empleados pblicos adquieran poco a poco conciencia de pertenencia a la clase trabajadora y de ciudadana, y que la ejerzan.

http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=2924

Las organizaciones marxistas tendran que comprender las posibilidades que estas muestras de conciencia social ofrecen, tener en mente que la disputa fiscal habr de adquirir enorme trascendencia en el recrudecimiento de la lucha de clases que se avecina, y actuar en consecuencia.


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