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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2013

Erdogan ordena, Bruselas, La Haya y Madrid ejecutan

Bahar Kimyongr
InvestigAction


El lunes 17 de junio hacia las 15h45. Aprovechando unos das de vacaciones en Andaluca, me encontraba visitando tranquilamente la mezquita de Crdoba en compaa de mi esposa y de mis dos hijos (3 y 4 aos), cuando una decena de policas de paisano se me echaron encima. Fuera, en la calle Torrijos, nos esperaba un convoy de vehculos camuflados. Me metieron en uno de los coches, al lado de tres de mis raptores y del chofer. Mi mujer y mis dos hijos fueron embarcados a bordo del coche que estaba estacionado justo detrs. El convoy, compuesto de cuatro vehculos, se puso en marcha rpidamente bajo la mirada petrificada de los taxistas, los turistas y de algunas familias rumanas concentrados a la puerta de la mezquita-catedral.

Unos minutos ms tarde, me encontraba en el despacho de una comisara de la ciudad. Nueve policas de paisano se movan alrededor mo. La voz de mi esposa y la de mis hijos me llegaban a ratos entre el tintineo de los teclados, las preguntas de los detectives, las conversaciones entre agentes y el registro de mis efectos personales.

Aunque mis hijos se encontraban en una habitacin adyacente, se me prohibi verles y se me oblig a quedarme sentado. Tendra que esperar cinco das y mi vuelta a Bruselas para verles de nuevo, consolarles, tranquilizarles.

El sufrimiento de ver e imaginar a mis hijos soportar tal violencia psicolgica y la ira que senta hacia los actores de esa puesta en escena grotesca me carcomi durante los cuatro das en que fui privado de libertad de forma arbitraria.

Estaba an mas encolerizado al saber, al instante de mi detencin, que todo ese guin de cine se deba a la seal de Interpol lanzada por la Inquisicin erdoganiana por mi participacin hace trece aos a un abucheo en el Parlamento Europeo de Bruselas.

Por menos de lo que valen unas aceitunas

Mientras los detectives me interrogaban sin demasiada conviccin, dndose cuenta de que su presa no tena gran inters, una polica vino a confirmarme que la orden de arresto internacional estaba motivada por mi accin en el Parlamento Europeo. Aadi que haba sido reactivada el 28 de mayo de 2013, es decir slo unos 20 das antes.

Aquella famosa manifestacin que tantas miserias nos estaba costando a m y a mi familia trece aos despus de su sesin concerna al Ministro de asuntos extranjeros de la poca, el Sr. Ismail Cem.

Resumiendo, el 28 de noviembre del 2000, el ministro turco haba venido a Bruselas para alabar los progresos de su gobierno en materia de derechos humanos, en el mismo instante en que miles de prisioneros polticos llevaban a cabo una huelga de hambre hasta la muerte en protesta contra las torturas de las que eran vctimas.

El gobierno que representaba el seor Cem se haba hecho culpable en especial de las numerosas masacres de detenidos polticos, en Ulucanlar en septiembre de 1999, en Burdur en julio del 2000 y en la operacin Diluvio(Tufan), el 19 de diciembre del 2000.

El contexto poltico de la poca volva mi accin democrtica particularmente legtima. Fue, por cierto, reconocida de esa manera por las autoridades de mi pas, Blgica y por un tribunal holands.

Notemos igualmente que en la poca de aquel abucheo, el Partido de la justicia y del desarrollo (AKP) del actual primer ministro Erdogan ni siquiera exista. Respecto al ministro Cem, a quien se diriga la accin, formaba parte del gobierno de coalicin que precedi la llegada del AKP al poder.

Durante aquella accin perfectamente banal, ni siquiera pude dirigirme al ministro Ismail Cem. Efectivamente, me content con lanzar algunas octavillas y gritar unos eslganes en direccin del pblico que haba venido a escucharle.

Conviene igualmente precisar que entre el 28 de noviembre del 2000 y el 24 de enero de 2007, la fecha de su defuncin, el seor Cem nunca interpuso una denuncia personalmente contra m.

Sin embargo, a pesar de la antigedad, la legitimidad y la ligereza de mi accin, todava corro el riesgo de ser condenado a 15 aos de prisin, a los malos tratos y a la tortura en caso de extradicin hacia Turqua.

Otro detalle de importancia: el servicio de seguridad del Parlamento europeo me condujo amablemente a la salida, al igual que a la joven que particip en la accin a mi lado, sin que hayamos sido detenidos, maltratados ni entregados a la polica.

En cambio, los medios turcos progubernamentales se lanzaron en aquella poca a una verdadera campaa de linchamiento hacia la joven activista y hacia mi persona: queremos sus nombres titulaba el peridico Star al da siguiente de la accin. Ese hombre que vomita su odio contra nuestro estado, ah lo tienen, se entusiasmaba el diario Hurriyet, apoyndose en una foto.

Trece aos ms tarde, habiendo sido absuelto en Blgica y Holanda por hechos que consistan nicamente en un abucheo inofensivo y un militantismo de buen gusto, me encontr una vez ms como rehn de la justicia turca, y esta vez en Espaa.

Por mucho que quise explicar a los agentes espaoles el carcter ilegitimo, infundado, abusivo y absurdo de mi detencin teniendo en cuenta el principio jurdico universal del ne bis in idem que prohbe abrir diligencias por hechos ya juzgados, , tuve que someterme y pasar obligatoriamente por todas las etapas legales del procedimiento: extraccin de huellas digitales, interrogatorio, detencin preventiva, registros, esposas, comparecencia ante un juez de instruccin, traslado en furgonetas, esperas en la celda, encarcelamiento, aislamiento

Tras cuatro das y tres noches de detencin, respectivamente en los calabozos de la comisaria de Crdoba y de Moraleja en Madrid, luego en la prisin de Soto del Real cerca de la capital espaola, fui finalmente liberado por medio del pago de una fianza de 10.000 euros. Esa suma pudo reunirse gracias a la solidaridad y al sacrificio de padres, amigos, colegas, camaradas y de innumerables luchadores desconocidos.

Que estas lneas sirvan de agradecimiento.

Ahora, estoy obligado a responder favorablemente a cada invitacin de la Audiencia Nacional. Deber estar presente obligatoriamente a todas mis audiencias, o de lo contrario la fianza de 10.000 euros sera embargada al instante y un mandato de captura sera tramitado contra m.

Resumiendo, una suma colosal est en juego por un asunto cuyo valor no es mayor que el de unas aceitunas

Por qu en Espaa?

Si la sola mencin de la palabra terrorismo suscita fantasmas y crispaciones en un pas marcado por la lucha armada independentista y la violencia de estado, me costaba entender por qu la demanda de extradicin del gobierno turco haba sido tomada en serio por las autoridades espaolas a pesar de la vacuidad evidente de mi dossier. Ms an cuando, entre el 28 de mayo y el 17 de junio, visit cinco pases adems de Blgica y Espaa, sin que por ello hubiese los servicios de polica de esos pases me hubiesen acosado.

El 3 de junio visit a Nezif Eski, un detenido poltico en la prisin de Fleury-Mrogis en Francia. Por qu no se me detuvo entonces en territorio francs, o mejor an, en el recinto penitenciario? De esa manera podran haberles evitado a mis hijos sufrimientos crueles e intiles. El estado francs, adems, lleva a cabo una represin judicial por lo menos igual de salvaje que el rgimen de Ankara, hacia los militantes sospechados de pertenecer al DHKP-C. Tomemos el ejemplo de Nezif Eski. Est afectado por un trastorno nervioso incurable y mortal llamado algia vascular facial. Lo nico que Nezif hizo fue asistir a conciertos, montar algn stand de informacin y organizar manifestaciones autorizadas. La justicia francesa no le acusa de ningn acto violento o reprensible como tal. En el pasado diciembre, fue condenado por su supuesta pertenencia al movimiento revolucionario de Anatolia, a cuatro aos de prisin de los cuales tres aos de prisin firme. De naturaleza diplomtico y pacifico, Nezif Eski prefiri dirigirse a la prisin por su propio pie. La semana pasada, Nezif fue padre por segunda vez. Sin embargo, los jueces acaban de rechazar su demanda de puesta en libertad provisional a la espera de su proceso de apelacin.

Adems, ya que sus conversaciones tienen lugar tras una vitrina, se le prohbe llevar en brazos o besar a su recin nacido o a su hija de tres anos. Nezif, quien an no ha podido ver a su hijo, se enfrenta pues al sadismo en estado puro. La polica del estado francs, sin embargo, ha evitado acosarme durante mis estancias repetidas en el pas. El viernes 7 de junio, me encontraba en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra para asistir a una conferencia sobre Siria, con la intervencin de Navy Pillay, la alta comisaria de los derechos humanos de la ONU. Al margen de esa conferencia, me entrevist con embajadores de la paz sobre la repatriacin de los jvenes europeos enrolados por sectas racistas y takfiristas en el conflicto sirio. La polica helvtica tambin se abstuvo de detenerme en virtud de la orden de arresto lanzada por la justicia de Ankara.

El sbado 8 de junio, me dirig a Oberhausen en autocar para asistir al concierto del grupo musical turco Yorum en Alemania, pasando por los Pases Bajos. Las policas holandesa y alemana visiblemente rechazaron lanzarse a las hostilidades contra m.

El sbado 15 de junio, el avin que me llev de vacaciones con mi familia aterriz en Faro en el Algarve. De ese modo pude pasar un tiempo en Portugal sin el menor problema. Al da siguiente, la polica portuguesa me dej partir hacia Espaa.

Teniendo en cuenta todos esos elementos, varios das despus de mi puesta en libertad bajo fianza por el juez madrileo Bermdez, mi arresto en Andaluca sigue siendo todava un enigma para m.

La complicidad de Blgica?

La otra cuestin que me atormenta concierne la eventual implicacin de las autoridades belgas en mi arresto en Espaa al igual que sucedi con la operacin de espionaje dirigida contra m el 28 de abril de 2006 en los Pases Bajos.

En aquella poca, el estado belga intent deshacerse de m, dejando la responsabilidad a las autoridades holandesas de entregarme a Turqua. Como era de nacionalidad belga, y puesto que Blgica no permite la extradicin de sus ciudadanos, los agentes secretos de mi pas me tendieron una trampa durante una estancia en los Pases Bajos.

Por fin, tras 69 das de privacin de libertad, los jueces holandeses ridiculizaron a nuestros Hernndez y Fernndez locales, rechazando los honores de aceptar la demanda turca de extradicin con el pretexto de que el abucheo en el Parlamento europeo no poda ser asimilado a un crimen terrorista como lo consideraba la justicia turca.

Pude volver a mi casa en Blgica. Respecto a la reunin secreta del 26 de abril de 2006, cuyo objetivo declarado era mi entrega dos das despus a Turqua a travs de los Pases Bajos, una investigacin se est llevando a cabo en la actualidad. A la vista de los antecedentes del estado belga en el trato hacia mi persona, mis sospechas parecen lejos de ser fantasiosas.

Otro elemento inquietante: la Ministra del Interior la Sra. Joelle Milquet se encontraba en Turqua seis das antes de la reactivacin por parte de Ankara de mi orden de arresto internacional mediante Interpol.

En aquella ocasin, se encontr con Hakan Fidan, el director de la Milli Istihbarat Teskilati (MIT), la Organizacin nacional de los servicios secretos turcos cuyas actividades ilegales e incluso terroristas son a menudo reveladas por los medios independientes y por las ONG internacionales.

Segn el blog de la Ministra de Interior y los medios turcos, la discusin que tuvo lugar en Ankara habra tratado del DHKP-C, el movimiento marxista clandestino del que las autoridades turcas sospechan que yo sea miembro, lo que siempre he desmentido formalmente.

Ms turbio an, la discusin del 22 de mayo del 2013 entre la Sra. Milquet y el Sr. Fidan parece haberse centrado en la extradicin de supuestos miembros del DHKP-C viviendo en Blgica, lo que sugiere la Sra. Ministra en el pasaje siguiente:

Ms all de la problemtica de los belgas que combaten en Siria, las otras formas de terrorismo, entre las cuales las relacionadas con los atentados del DHKP-C, han sido igualmente evocadas, al igual que las recientes reformas de la legislacin anti-terrorista en Turqua.

Los diferentes ministros se han puesto de acuerdo para concretar en el da a da el acuerdo de colaboracin y para reforzar vivamente su marco de cooperacin mediante intercambios constantes de informaciones, prcticas, ayuda mutua en el mbito judicial y policial y con encuentros regulares, a travs por ejemplo de contactos directos entre las personas de los servicios belgas y turcos competentes.

Especialmente han decidido organizar sin demora dos encuentros concretos, particularmente entre los servicios de polica, de espionaje y ciertas autoridades judiciales antes del verano: uno en Turqua sobre la problemtica de los ciudadanos belgas que se encuentran en Siria, y el seguimiento reforzado y mutuo de los dossiers, informaciones y anlisis que les conciernen; y otro en Bruselas para un intercambio de peritaje y de informaciones entre servicios relativos a las otras formas de terrorismo evocadas durante los encuentros.

DHKP-C, colaboracin policial, ayuda mutua judicial, intercambios de informaciones de peritaje en el da a daCmo no sentirse aludido cuando el objeto del encuentro policial belga-turco se evoca de manera tan explcita y detallada?

La Sra. Milquet no puede ignorar que me encuentro en el punto de mira de sus homlogos turcos y que por ello mismo, toda contribucin ya fuese pasiva del estado belga a la represin ciega del rgimen de Ankara contra los opositores turcos que viven en territorio belga, me exponen ineluctablemente a la cbala dirigida por el estado neo-otomano contra m.

La proteccin de la Sra. Milquet, nica prueba de su buena fe

En una respuesta dirigida a mi colega y amigo Michel Collon, la Sra. Milquet afirma que durante su estancia en Turqua, en ningn momento fue cuestin del caso especifico del Sr. Bahar Kimyongur.

El mismo da, la Sra. Milquet me acus de proferir acusaciones cercanas a la difamacin en un artculo aparecido en Le Soir (el sbado 22 y domingo 23 de junio del 2013), al mismo tiempo que recalcaba que ella no tena nada que ver con mi arresto en Espaa.

En respuesta a la reaccin de la Ministra, quisiera precisar que no es necesario haber sido citado por el nombre durante una reunin oficial para sufrir la represin del estado turco. Efectivamente, dejar la va libre a los agentes del rgimen de Ankara les permite importunar a quien quieran, donde y cuando quieran.

En segundo lugar, en mi discurso difundido por los medios belgas, no se trataba de acusar a la ministra de ningn modo. Me content de manera estricta a expresar mis sospechas sealando la presencia de indicios inquietantes de complicidad entre la polica belga y los rganos de represin del rgimen de Erdogan, quien obstinadamente instrumentaliza el antiterrorismo para silenciar las crticas de sus ciudadanos.

Si la Sra. Ministra quiere verdaderamente honrar los valores humanistas del que su partido hace alarde, tendra que haberse distanciado de la polica turca, cuya crueldad hacia el movimiento de contestacin cristalizado en torno a la preservacin del Parque Gezi en Istambul, alcanz niveles difcilmente defendibles.

El hecho de que, trece aos despus, la justicia turca se ensae todava conmigo por un simple abucheo, tendra que haber llamado la atencin de la Sra. Milquet sobre el estado de la democracia en Turqua. Desgraciadamente, no fue de ningn modo el caso.

Si la Sra. Milquet no tiene nada que reprocharse de verdad en la persecucin de la que se me hace objeto sobre la base de la orden de arresto de Interpol y contra la cual no dispongo de ningn medio legal para defenderme, le pido que me proteja, que interceda en mi favor cuando la polica de un tercer pas quiere ejecutar la seal de Interpol al pie de la letra.

Respecto a sus acusaciones segn las cuales mis sospechas sobre su potencial participacin en mi arresto en Espaa rozaran la difamacin, le recuerdo que el nico difamado en todo el asunto soy yo mismo, y que ella tiene una responsabilidad personal en el asunto.

Efectivamente, el 28 del pasado mayo, la Sra. Milquet rechaz participar en un debate pblico sobre los belgas que van voluntariamente a combatir en Siria, con la excusa de que yo figuraba entre los oradores. El boicot de la Ministra contribuy a reforzar la imagen que dan de m las autoridades turcas, la de un terrorista y un individuo intratable.

Finalmente, el 13 de junio, la radio pblica belga nos reuni, a mi costa, en torno a un debate sobre los jvenes voluntarios belgas que combaten en Siria. Al otro lado de la lnea telefnica, la Ministra del Interior, la Sra. Milquet, me atac por mi compromiso en ese tema, acusndome de ser un simpatizante del gobierno sirio.

Yo le hice notar que su gobierno apoyaba a Al Qaeda en Siria. Aquel incidente verbal tuvo lugar a penas cuatro das antes de mi arresto en Crdoba.

Estaramos tentados de creer que la Sra. Milquet organiz mi interpelacin en Espaa para vengarse de mi comentario insolente.

A pesar de nuestras divergencias polticas persistentes, personalmente rechazo sostener tal acusacin.

Adems, el pasado 20 de junio, interpelada por el ecologista Benoit Hellings en el Senado, la Sra. Ministra jur no haber jugado ningn papel en mi arresto en Crdoba.

Tomo nota.

Tras 13 aos de criminalizacin, la Sra. Ministra entender fcilmente que para creer en su sinceridad, pido una proteccin activa contra toda tentativa de extradicin hacia Turqua.

Es lo mnimo que la Sra. Milquet debe garantizarme si considera que soy un ciudadano belga, libre e inocente.

Bahar Kimyongr, 8 de julio 2013

Vase tambin: Bahar, acusado de qu?

Fuente: InvestigAction, michelcollon.info

Traducido por Alex Anfruns



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