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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2013

Sobre Las brujas de la noche, el nuevo libro de Alberto Cruz

ngeles Maestro
Rebelin


La memoria de las luchas de los oprimidos, sobre todo de aquellas que lograron aunque fuera efmeramente derrotar a las clases dominantes ha sido y ser un elemento central de la batalla ideolgica.

Arrancarnos los recuerdos, aquellos que entroncan lo colectivo con lo personal, los que conforman nuestra identidad individual y colectiva, lo que nos constituye como clase y como pueblo, es el objetivo central de toda la historiografa oficial. Si adems la lucha la protagonizan mujeres militares, integradas en el Ejrcito Rojo, el muro de silencio se convierte en una losa.

Puede alguien dudar que manipular la historia de los pueblos que consiguieron vencer y destruir el Estado burgus es su objetivo estrella? Como deca Rodolfo Walsh Las clases dominantes pretenden que el pueblo trabajador no tenga historia, ni teora, ni hroes, ni mrtires; de forma que cada vez haya que comenzar desde cero. Para someternos ms eficazmente intentan amputarnos la fuerza secreta que nos da sentirnos herederas y herederos de quienes levantndose sobre la miseria, construyeron con su esfuerzo, con su juventud y con su vida las gestas ms asombrosas de la historia de la humanidad.

Denigrar la historia de la primera revolucin obrera triunfante, primero sobre la aristocracia zarista, luego sobre capitalistas y terratenientes y finalmente, en la guerra civil, sobre la alianza militar de todas las grandes potencias europeas, Japn y EE.UU., ha sido el objetivo prioritario.

Tras la II Guerra Mundial la tergiversacin y la mentira adquirieron las mismas gigantescas proporciones que la hazaa que pretendan ocultar: la derrota por parte del pueblo sovitico absolutamente solo del 70% del ejrcito y la maquinaria de guerra nazi. El objetivo, entonces y ahora, era silenciar a toda costa que el estado burgus se arrodill en Francia bajo la bota nazi y que Gran Bretaa y, sobre todo EE.UU., jugaban la baza de asistir pasivamente al espectculo de la destruccin mutua de Alemania y la URSS[1]. Y, sobre todo, que el primer Estado socialista realiz prcticamente en solitario - en solitario la tarea sobrehumana de detener y revertir la amenaza ms directa y ms grave de esclavizacin masiva de los pueblos.

Si la tergiversacin y el ocultamiento del hilo rojo de las luchas obreras y populares es una constante histrica, cuando en la derrota del enemigo de clase han tenido especial importancia las mujeres la anulacin de su memoria es total. Son a la vez enemigas de clase y dinamitadoras de los estereotipos femeninos que el patriarcado pretende preservar a toda costa.

El libro de Alberto Cruz es un soplo de aire fresco. Nos introduce en la vida de unas jvenes, muchas casi adolescentes, que simbolizan la gesta de un pueblo que perdi ms de 20 millones de personas defendiendo, no slo su tierra, sino unas relaciones sociales que pretendieron erradicar la barbarie capitalista. Y lo pudieron hacer ellas y ellos, en mayor medida que otros pueblos, precisamente porque ningn otro acumulaba colectivamente el grado de libertad y de conciencia necesarios para comprender lo que el fascismo, como expresin ms salvaje del capitalismo en la lucha de clases, pretendan destruir.

Las brujas de la noche es un relato palpitante de la construccin, paso a paso, de un de un destacamento militar de mujeres aviadoras, el 46 Regimiento de Guardias Tamn. El proceso se inicia con el mensaje de Molotov a la poblacin sovitica el 21 de junio de 1941 informando del inesperado ataque alemn desde varios frentes y transmitiendo el llamamiento del gobierno sovitico al pueblo y al Ejrcito Rojo, a la Marina y los halcones valientes de la Fuerza Area Sovitica en los que confan incondicionalmente.

Como un rayo en cielo raso de verano, el mensaje paraliza la vida durante unos minutos tras los que millones de personas cambian de planes y se disponen a ocupar su lugar en el combate. Entre ellas, las jvenes que ya estudiaban en el Instituto de Aviacin.

Al principio se alz el muro de la segregacin de las mujeres de la participacin directa en combate. Ellas podan ser enfermeras, cavar trincheras, construir bnkeres, pero no formar parte de la primera lnea del Ejrcito Rojo. Hasta que Marina Raskova inicia la formacin de tres unidades militares areas en las que se incluyen mujeres, con el mismo entrenamiento y formacin que los hombres. Uno de ellos se especializara en bombardeos nocturnos y estara constituido exclusivamente por mujeres, el de las brujas de la noche.

Todas ellas eran voluntarias. Casi todas compaginaban trabajos y estudios. El comienzo del ataque alemn y el entrenamiento militar intensivo les oblig a abandonar sus proyectos en diferentes profesiones: magisterio, tractorista, astrofsica, mecnica, historia, ingeniera, filosofa, medicina, pedagoga, matemticas

Alberto Cruz aporta una informacin documental exhaustiva que nos permite recorrer con angustia e inters palpitante las diferentes etapas de la guerra. De la mano de la vida cotidiana de las doscientas sesenta y una mujeres del Regimiento Tamn y de su progresiva incorporacin a las ms duras y arriesgadas tareas militares, recorremos la desoladora invasin nazi, que penetra hasta Stalingrado, y frente a la que el Ejrcito Sovitico ofrece una voluntad frrea de resistencia, hasta la ltima casa, hasta el ltimo muerto, hasta la ltima bala, pero incapaz de detener la ofensiva.

Precisamente la inferioridad area sovitica frente a los poderosos Messerschmitt fue el detonante de la entrada en combate en mayo de 1942 del Regimiento 588 de bombardeo nocturno (Regimiento 46 desde 1943).

El relato de cmo se tuvieron que ganar, exclusivamente con su valor y su pericia, la confianza de los altos mandos del Ejrcito Rojo, recuerda la dura lucha de las mujeres por su reconocimiento. No basta hacerlo bien, es preciso hacer lo imposible. Esas fueron las palabras de Marina Raskova ante las suspicacias acerca de las consecuencias negativas que podra traer el afeminamiento del Ejrcito Rojo, cuando afirmaba que no hay absolutamente ninguna cosa y recalcaba, ninguna cosa que hiciesen los hombres, que no pudiesen hacer las mujeres. La palabra imposible no est en el vocabulario de nuestro regimiento

No haba precedentes, en ningn ejrcito del mundo. De hecho, en EE.UU. las mujeres no empiezan a pilotar aviones militares hasta 1993[2]. Todo era especialmente difcil. Por no haber no haba ni uniformes, ni calzado apropiado de su talla. Los detalles estremecen: cmo tuvieron que rellenar las botas de papel o inventarse artilugios para poder llegar a los pedales de los aviones.

Sobre todo, el texto destaca cmo aprovecharon la ligereza y la movilidad de unos viejos aparatos, los Polikarpov-U2 (sin blindaje y con las cabinas al descubierto), junto a un arrojo asombroso, para realizar miles y miles de bombardeos nocturnos de las posiciones alemanas. La ventaja se lograba exclusivamente mediante la sorpresa, el acercamiento al objetivo, un conocimiento profundo de la zona y una valenta asombrosa. Y tambin una compenetracin perfecta entre las parejas de vuelo, una para sortear los reflectores y el fuego antiareo, y para apagar los motores unos momentos mientras la otra depositaba las bombas lo ms cerca posible del objetivo. En los primeros meses fueron casi imbatibles, pero la sorpresa funcion slo durante un tiempo. Los nazis aprendieron su tctica, las esperaban y concentraban sobre ellas sus reflectores y su fuego. Las bajas mortales se precipitaron y la forma de vengarlas fue multiplicar las salidas cambiando de tctica: iban en parejas de aviones de forma que uno de ellos actuaba como cebo, concentrando sobre l el fuego enemigo, mientras el otro bombardeaba el objetivo.

Slo despus de repetidas hazaas y de un valor colectivo inigualable, empez su reconocimiento, que posteriormente fue desbordante y lleg hasta la ltima aldea. No se trataba de que de forma aislada no se pudieran encontrar heroicidades semejantes en otras unidades masculinas, pero lo que no tena parangn es semejante derroche colectivo de valenta: la proporcin de quienes recibieron el ttulo de Hroe de la Unin Sovitica lo demuestra, catorce de doscientas sesenta y una. Todas ellas tenan menos de 30 aos, cuando fueron condecoradas, excepto Marina Raskova que muri con 32 aos cerca de de Stalingrado.

Desde mayo de 1942 hasta la entrada en Alemania, persiguiendo y aplastando la retirada nazi, las luchadoras de la noche como su pueblo les llamaba, participaron en la liberacin de la pennsula de Tamn, donde se refugiaron las tropas alemanas tras su derrota en Stalingrado, Crimea, Bielorrusia y Polonia. Participaron adems en peligrosas misiones de reconocimiento y abastecimiento y apoyo logstico a los partisanos. En total se calcula que realizaron ms de 30.000 misiones.

Las brujas de la noche es un apasionante recorrido por la historia de la Unin Sovitica a travs de un sorprendente regimiento de mujeres pilotos de guerra. Pero quizs lo ms inslito es el cuidado exquisito con que Alberto Cruz nos muestra en qu medida en medio de los horrores de la guerra y del dolor lacerante por sus compaeras cadas eran jvenes como otras cualquiera: que disfrutaban cantando, riendo, bandose, decorando los barracones, contando cuentos y aventuras a las nias y nios de las aldeas, y enamorndose.

Adems, como Alberto nos cuenta, eran comunistas. O ms bien se fueron haciendo. A medida que la guerra se endureca y su conciencia aumentaba, muchas de ellas percibieron que la mejor manera de vengar a las compaeras cadas, adems de multiplicar las salidas para bombardear a los alemanes, era pedir el ingreso en el Partido Comunista.

Sin menospreciar en absoluto el temple y la heroicidad de los miles de hombres y mujeres que desde otras ideologas participaron como partisanos en la liberacin de sus pases del fascismo, es de justicia destacar que, en la prctica, slo quien defenda, adems del suelo patrio, una forma superior de organizacin social, forjada precisamente por las condenados y los condenados de la tierra, fue capaz en solitario de derrotar a las tres cuartas partes del ejrcito y la maquinaria de guerra nazi.

El libro de Alberto Cruz es muchas cosas. Sin explicitarlo, desde su calido homenaje a las heronas de los bombardeos nocturnos, es una poderosa arma de lucha antipatriarcal. Tambin una leccin, ms necesaria hoy que nunca, de militancia coherente frente a algunas formas exclusivamente folklricas de lucha antifascista y, sobre todo, frente a tanto papanatismo pacifista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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