Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2013

Otra mirada

Dairo Ruiz
Rebelin


Una oscura maravilla nos acecha:

 La muerte

Jorge Luis Borges

 

Para las mayoras colombianas el problema de la paz no puede ser resuelto neutral, cientficamente, racionalmente; o invocando un objetivo de convivencia civilizada con un empirismo que cuantifica y, como hace el mercado, iguala a las muertes y a los agresores.

Las recomendaciones para la paz que no slo se fundan en la propuesta de la reconstruccin de un pacto social roto, trascienden al Estado el cual no est perfectamente formado, e impide la participacin de las mayoras populares; y no cumple ni cumplir lo que promete el terreno de la paz social.

Para ellos El Estado- el problema de la guerra no existe, pero en cambio s son indispensables para las clases dominantes los aparatos de represin y control social; o los aparatos de reproduccin de la fuerza de trabajo que sealan como benvolos y legtimos; al igual que su ejrcito para-narco-militar instalado dentro de lo que denominan an como Seguridad Democrtica.

As, la burguesa rechaza entonces la posibilidad de pensar en las causas estructurales como las razones de las diferentes formas de conflicto y lucha que se manifiestan tambin en la actual coyuntura, pero que se asumen desde el Estado como terroristas; mientras que en realidad siguen respondiendo a los intereses estratgicos del poder hegemnico que busca destruir y confundir toda forma de lucha y resistencia pero cuando son a partir de las clases y sectores subordinados.

A las formas de agresin del Capitalismo en Colombia habra que diferenciarlas de las irrupciones de insubordinacin popular; como de las intentonas de construccin del Poder Popular y /o campesino, anticapitalista; o paralelo al denominado Estado Colombiano, quien bloquea, neutraliza y margina cualquier esfuerzo soberano, autnomo y popular que ponga en riesgo la guerra as como los grandes dividendos para el capital.

Y claro; este capital se propone en diferentes escenarios, hacer difcil distinguir entre aquellas luchas que apuntan a la defensa de los sectores populares, a fortalecer su organizacin o a atacar el sistema poltico y social de aquellos que estn orientados al reforzamiento de la dominacin y la explotacin propias del sistema social que vivimos.

Por otro lado; tambin el capital y sus personeros hacen que sea difcil distinguir las acciones delincuenciales que apuntan al debilitamiento de las fuerzas populares de aquellos que favorecen la acumulacin por vas ilegales o aquellos que solamente son expresin de formas redistributivas ilegales que se dan usualmente en el sistema capitalista.

Ante esto, hoy muchos recrean mitos y se dedican a la construccin de condiciones de produccin de un nuevo consenso; y en esta perspectiva no les importa reconstruir el propio pensamiento neoliberal; viendo a las organizaciones sociales e insurgentes en la perspectiva de la firma de un pacto neutral, o de un contrato social en el que deber ceder a las recetas neoliberales, o al fascismo; acordando con instituciones no susceptibles de critica profunda; quizs una que otra reforma; lo que implica entonces que ya no hay que batallar, ni guerrear radicalmente contra el capitalismo; sino pretender que ese es otro campo de discusin.

Mientras para las mayoras populares el pacto debera ser con las fuerzas revolucionarias e incluir la mayor cantidad de sujetos sociales, para la oligarqua y el Imperialismo las condiciones son el desarme y la renuncia a la lucha radical.

No importa para Estado e Imperio el carcter innovador, creativo y vital de las ricas y diferentes luchas de los pueblos; y menos las del pueblo Colombiano en resistencia, ante los complejos procesos sociales que vivimos; y en los que la bsqueda de la paz con justicia social ha ocupado un lugar fundamental para los sectores populares hoy combatidos y en la bsqueda de su exterminio, satanizados y ubicados dentro campo general del terrorismo, el narcotrfico y la violencia.

As las cosas y en el marco del ascenso popular de la lucha en el continente; la exigencia histrica de nuestro pueblo pasa por reconocer y defender vigencia y legitimidad de la rebelda de las masas ante la inexistencia de principios, fundamentos, mecanismos, sistemas, y/o procesos por parte del Estado Colombiano para reconstruir la Nacin Colombiana.

Si el Estado desconoce los actores sociales, sus reivindicaciones, sus dinmicas; sus sujetos y construcciones; los asesina y desaparece, lo que existe en realidad es un enfrentamiento antagnico e histrico en donde emergen desde mltiples escenarios una crisis de los fundamentos de la dominacin capitalista; es decir, una prdida del lugar estructural del Estado en la sociedad Colombiana y una determinacin popular de construir un verdadero Estado Democrtico y popular que rompa con el atraso , la explotacin y la injusticia social, el clientelismo, el anquilosado y corrupto aparato estatal burocrtico, con el narco-para-militarismo que penetra totalmente al Estado .para-Estado-, mximo generador de violencia pues adems estimula constantemente los conflictos sociales incluyendo a las fracciones inter-burguesas con las que opera la guerra para la prosperidad de su clase y de la geopoltica imperial.

Los [email protected] ya tampoco creemos en falsos dioses polticos; buscamos y buscaremos siempre junto al pueblo un futuro sin moldes y esquemas a los que haya que aferrarse, con relaciones sociales alternativas y nuevas instituciones polticas.

Hay que ponerle fin a la guerra, reconocer y reflexionar acerca de sus profundas races histricas; ganar una estrategia Continental para la paz, en el abordaje de las causas estructurales del conflicto, con y desde los diferentes y principales actores que intervienen en el, sus con secuencias sobre la poblacin civil y profundizar en la bsqueda de nuevos escenarios de evolucin para una paz digna y desde la realidad del pueblo colombiano y sus luchas.

El pueblo colombiano no quiere la guerra, busca y apoya desde siempre acuerdos especficos de las partes del conflicto con el reforzamiento permanente de los diferentes actores y el respaldo de actores civiles que aboguen por la paz con justicia social y en la construccin de modelos alternativos de desarrollo que den un giro a la lgica de la violencia, del para-estado y de su terrorismo, a sus instigadores, a su rgimen ilegal o constitucional?, o a su democracia en estado de guerra?.

Contra Santos y el para-estado, el pueblo responder tambin desde otros pueblos hermanos, desde sus luchas diversas y en la cultura legtima de la resistencia, por la globalizacin de la democracia popular en un proyecto libertador, de emancipacin, y contra el capitalismo hasta construir una democracia humanista.

 

 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter