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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2013

Europa en crisis: entre Beck y Agamben

Maciek Wisniewski
La Jornada


En su reciente ensayo Una Europa alemana (Paids, 2012), Ulrich Beck, un destacado socilogo alemn, conocido ms por su concepto de la sociedad del riesgo (una situacin en que no somos capaces de lidiar con la incertidumbre y las consecuencias que generamos), pinta un panorama del continente sumergido en crisis y dirigido de facto por Alemania, un imperio accidental (vase tambin: Pgina/12, 15/3/13, y Social Europe Journal, 25/3/13). Su visin es relevante (y sintomtica), tanto por lo que este gran euroentusiasta y uno de los pensadores ms influyentes dice, como por lo que calla.

Para Beck, el horizonte es bastante sombro: la erosin de las democracias europeas, la tensin entre el nivel institucional de la Unin Europea (UE) y los estados nacionales que imposibilita la actuacin (por lo que habra que reinventar el Estado-nacin y pensar en una nacin-cosmopolita) y varias divisiones dentro de la misma UE (entre acreedores y deudores, norte/sur, entre la eurozona y los dems pases y entre las diferentes visiones de integracin).

Segn l, son precisamente estas divisiones que estn detrs del nacimiento de una Europa alemana y del nuevo balance de fuerzas, aunque la hegemona teutona, producto de su peso econmico, no es fruto de ningn plan maestro: Angela Merkel slo est aprovechando la ocasin para devolverle a los alemanes la superioridad moral, reducando al sur sobre la virtud de la austeridad y la responsabilidad. Su herramienta?: merkiavelismo, una nueva tctica disciplinaria, la afinidad poltica entre Merkel y Maquiavelo, una mezcla de retraso de decisiones y accin decidida.

Aunque esta radiografa del poder y de sus nuevas modalidades es interesante, el resto del anlisis del estudioso alemn es problemtico. Concibiendo habitualmente la crisis como un resultado de la condicin de nuestra sociedad determinada por riesgos e incertidumbres y la descomposicin de sus instituciones, Beck no dice nada sobre los mecanismos sistmicos de la crisis capitalista, choque de intereses o clases, ni siquiera sobre los vnculos de la arquitectura de la UE o de la misma Alemania con el capital. Nada ms detallado sobre las razones de la superioridad de la economa alemana (un modelo exportador basado en bajos salarios), del papel de la banca alemana (uno de los objetivos de la austeridad impuesta al sur es la devolucin de su dinero) o, por ejemplo, de la alemanizacin de los intereses monetarios con la introduccin del euro.

El vaco en el anlisis de los conflictos reales y materiales fue llenado con argumentos personales y culturales. Beck demoniza as a su canciller y particulariza el papel de su pas, cuando en realidad Merkel no es ningn prncipe solitario y soberano, slo una representante de los intereses de los grandes empresarios y las corporaciones financieras, y la austeridad no es una herramienta tpicamente alemana (fruto de la tica protestante), sino una exigencia sistmica del capital.

Si bien Beck tiene razn en que la solucin a la crisis es poltica y no econmica, y resalta una realidad incmoda el proyecto de Europa siempre ha sido una cosa de lites, sus recetas decepcionan (ms Europa social, ms sociedad civil europea, etctera) y su llamado a rescatar la democracia y a edificar una Europa desde abajo hacia arriba junto con los tecncratas como Jacques Delors o Javier Solana (vase tambin: The Guardian, 3/5/12), responsables justamente por elitizar a la UE y excluir a la ciudadana, parece casi un chiste, revelando slo la miseria de todo el proyecto.

Cuando en este contexto Giorgio Agamben, un gran filsofo italiano en un corto y sonado ensayo The Latin empire should strike back ( Libration, 26/3/13, reimpresin de La Repubblica), propuso revivir la idea del imperio latino (Francia-Espaa-Italia), sugerida originalmente en 1945 por otro filsofo, Alexandre Kojve (que predeca el rpido ascenso econmico de Alemania y ocaso de los estados-naciones que haran lugar a imperios), su proposicin fue tomada como un necesario contrapeso a una Europa germana. El debate se calent tanto que el mismo autor de Homo sacer tuvo que precisar que no se trataba de contraponer los dos bloques o antagonizar ms al continente. Su nico propsito era llamar a rescatar el lenguaje y los cdigos culturales de Europa oscurecidos por el lenguaje econmico sobre el que se construy la UE (un organismo, segn Agamben, sin legitimidad ciudadana) y que ahora tiene exclusividad en la crisis, que tambin se volvi un nuevo instrumento de gobernar mediante el retraso de decisiones ( merkiavelismo!). Para l, el problema de Europa no es Alemania, sino la ausencia de la cultura en la poltica, y revivir los lazos culturales entre sus naciones podra ser un remedio ( Frankfurter Allgemeine Zeitung, 24/5/13).

Siguiendo estas voces, queda claro que en Europa todo iba bien hasta que con la crisis lo real (Lacan) de nuestras vidas que es el capital hiciera su traumtica intervencin, destruyendo todas las narraciones universalistas (comunidad europea) y culturales. Cmo en un repentino desliz de bios (vida filtrada por la cultura) a dzoe (vida biolgica) para emplear los trminos cercanos al mismo Agamben quedaron al desnudo los fundamentos capitalistas de Europa.

Desgraciadamente frente a lo real, la mayora de los autores, Beck y Agamben incluidos, prefirieron seguir buscando las explicaciones y soluciones en el universalismo y en la cultura. Slo unos pocos, aceptando la existencia y el poder del capital, trataron de ver ms all de las borrosas dicotomas norte/sur (un trabajador alemn en realidad tiene ms en comn con uno italiano que con su lite financiera y exportadora) o imperio alemn/imperio latino, poniendo atencin al verdadero conflicto y a la ms importante dicotoma, que mejor explica la crisis, no slo en Europa: la de capital/trabajo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/07/19/opinion/022a2pol



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