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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2013

El espejo blgaro

Txente Rekondo
Gara


Desde el pasado mes de febrero buena parte de la poblacin blgara ha salido a la calles para defender sus demandas. Si al principio el detonante fue el precio de la electricidad y el proceso privatizador que ha permitido la actual situacin, pronto fue ms all y se convirti en un movimiento popular contra la vieja lite poltica y el sistema que la ha sustentado durante los ltimos veintitrs aos. Esas primeras manifestaciones acabaron con el primer ministro blgaro, Boyko Borisov, y ante el rechazo de los cuatro partidos parlamentarios a formar un gobierno, el presidente convoc elecciones para el pasado mes de mayo.

La fotografa que surge en Bulgaria tras la cita electoral del pasado 12 de mayo. Por un lado la participacin apenas super el 50%. Adems los fallos ligados a la corrupcin, es decir, votos que finalmente no se cuentan, son elevados y una cuarta parte de los votantes elige a partidos que, al no superar el 5 %, no logran entrar al parlamento, con lo que nos volvemos a encontrar con dos triunfadores (a pesar de ser duramente castigados en las urnas): el partido Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) y el Partido Socialista de Bulgaria (BSP). A ellos les acompaan el Movimiento por los Derechos y Libertades (DPS), representante de la minora turca; y el ultraderechista y xenfobo Ataka.

Tras varios intentos, el primer partido, GERB, no pudo lograr los apoyos necesarios, por lo que el BSP constituy el gobierno con el apoyo del DPS y con el nombramiento de varios independientes en el nuevo ejecutivo.

La ltima crisis ha sido fruto del nombramiento de Delyan Peeuski al frente de la Agencia Estatal de Seguridad Nacional (SANS), responsable de la seguridad externa e interna del pas.

Este personaje, poltico imputado en el pasado por corrupcin, conocido oligarca y magnate de prensa (su familia posee cerca del 80 % de la prensa escrita), y sobre todo sin ninguna experiencia en le citado sector, representa la simbiosis de la actual lite poltica blgara, rechazada por la poblacin en las protestas.

Aunque finalmente el gobierno dio marcha atrs, la mayora de la poblacin ha dejado claro su rechazo a esa alianza de intereses criminales, econmicos y polticos. Es decir contra la corrupcin, donde intereses polticos y criminales van de la mano. Como seala un analista local, se han vuelto tan intocables y es tan evidente esa relacin que han comenzado a ser descuidados, no guardan ni las formas.

Frente a todo ello la gente ha protestado contra la corrupcin profunda y sistemtica y contra el secuestro del Estado por parte de redes oligrquicas que son ampliamente percibidas como las que controlan en definitiva a los principales partidos polticos y por ende las riendas del gobierno.

Desde 1989, el reparto de la representacin poltica est sobre todo en manos de dos partidos, el GERB y el BSP. Y despus de tanto tiempo ya no se puede ocultar que lo que a da de hoy acontece en este pas guarda una relacin directa con una profunda crisis de representacin. Estos 23 aos representan para Bulgaria un camino de una supuesta democracia de corte liberal y occidental, el libre mercado, las privatizaciones salvajes, la austeridad econmica y los deseos de la lite por pertenecer al club de la Unin Europea.

Y junto a ello, es uno de los pases ms empobrecidos del continente, con unos elevados costes de la energa, con una condiciones de vida muy mediocres y con una corrupcin estructural.

A travs de las privatizaciones se liquid las empresas estatales. La sustitucin del monopolio estatal en el sector energtico por el de las compaas privadas que operan sin ninguna regulacin estatal y que disponen de los precios a su antojo, lo que encarece el producto y produjo las primeras protestas de febrero.

La liberalizacin de la agricultura y el desmantelamiento de los programas de asistencia social han contribuido tambin al empeoramiento de la situacin de amplios sectores de la sociedad.

Durante ese tiempo en Bulgaria tambin se ha indicado la posibilidad de echar mano a esa nueva figura tan de moda en Occidente, los gobiernos tecncratas, representacin del desprecio a la base misma de lo que esos mismos actores definen como democracia.

Bulgaria est despertando de esa amnesia de 23 aos, de una transicin y formalizacin de una economa de mercado. Los manifestantes han salido a la calle para mostrar que estn contra esa fusin de las instituciones pblicas con grupos grises de la economa (No a la oligarqua); contra esa forma de hacer poltica que se sustenta en acuerdos polticos secretos y a espaldas de la ciudadana (Transparencia); contra la defensa a ultranza de intereses empresariales, que a pesar de vestirse con un traje democrtico se encuentran en las antpodas de dicho sistema (No a la democracia fachada); y contra las polticas xenfobas y aislacionistas de algunos, pero tambin contra los intereses de reducir la realidad europea a la Unin Europea (Bulgaria es Europa).

El complejo cctel blgaro de clientelismo, oligarcas, corrupcin, tecncratas y populismo tiene en frente cada vez a ms sectores que demandan justicia e igualdad.

Tal vez por eso no sea polticamente correcto recoger en Europa las demandas de la poblacin, tal vez porque ms de uno se puede ver reflejado, junto a sus intereses, en el espejo blgaro.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130721/414415/es/El-espejo-bulgaro


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