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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2013

Crisis en el Catatumbo
Antes de que el arco se rompa

William Ospina
El Espectador

Juan Manuel Santos acaba de desperdiciar una oportunidad de oro para demostrar no slo que es un hombre inteligente, sino tambin que es un estadista.


Ante las justas protestas de los campesinos del Catatumbo, abandonados por dcadas de negligencia estatal en manos de las guerrillas, de los paramilitares, de las multinacionales, de la minera salvaje y de los rigores del clima; ante el clamor de unos campesinos que reclaman inversin social y una zona de reserva campesina aprobada por la Constitucin, que muchos consideran la solucin a algunos de los problemas del campo colombiano, Santos, con la arrogancia de la vieja aristocracia, con la soberbia clsica de los gobernantes de este pas, est permitiendo que una crisis de das se convierta en un problema humanitario de mayores proporciones.

Tena la oportunidad de decir a los manifestantes: Todava no sabemos cules puedan ser las ventajas y las desventajas de esas zonas de reserva campesina, pero esta es una excelente oportunidad de poner a prueba un proyecto piloto con inversin pblica, presencia del Estado y vigilancia de los medios y de la comunidad internacional, para que no se diga que estas decisiones slo las podemos tomar de acuerdo con las guerrillas y despus de largas discusiones con ellas. En breve tiempo podremos ver si es verdad, como dicen sus adversarios, que se pueden convertir en focos de conflicto, o si, como dicen sus defensores, permiten el desarrollo de una economa comunitaria que por fin ayude a los campesinos a salir del aislamiento y de la miseria, y los incorpore a la sociedad y a la modernidad.

A lo mejor esa decisin permitira trabajar conjuntamente con los campesinos en crear un laboratorio de solucin de conflictos donde es ms importante: a nivel local. Porque tal vez tanto el Gobierno como la guerrilla se equivocan pensando que la paz se puede construir primero en papeles en una mesa y despus trasladarla mecnicamente a las provincias.

La paz se construye con la comunidad, all donde estn los problemas: la necesidad de una economa familiar, la necesidad de una agricultura integrada a los desafos de la poca, la necesidad de un modelo de seguridad del que formen parte la confianza ciudadana, la opinin de las personas y las oportunidades reales de progreso.

Es, por supuesto, urgente que las armas se silencien y que este maligno conflicto de 50 aos, nacido de la arrogancia del poder y del desamparo de las comunidades, un conflicto que se ha ido degradando y envileciendo por la dinmica normal de una guerra brbara y eterna, termine por fin, para sosiego de los humildes hogares campesinos que lo padecen, de las jvenes generaciones que son inmoladas en l, y para que puedan arrancar la modernizacin y la prosperidad del pas.

Santos no debera desconfiar tanto de sus propias decisiones. Est dialogando en La Habana con los insurgentes, pero teme que sus crticos desde el guerrerismo lo acusen de ser dbil, por hacerles concesiones a unos campesinos que es evidente que han padecido no slo la guerra, sino el modo insensible y arrogante como se gobern el pas por todo un siglo.

Debera no poner a depender todo de la negociacin. Aqu muchos saben que si el Estado, por su propia iniciativa, hubiera tomado la decisin de modernizar el campo y de abrirles un horizonte de justicia a millones de seres humildes en toda la geografa nacional, no tendra que estar pactando ahora cosas tan elementales con unos ejrcitos insurgentes.

Yo creo que el Gobierno colombiano representa muy parcialmente a la sociedad colombiana, pues aunque es elegido por millones de personas, suele gobernar para los intereses de muy pocos. Pero aun as, creo que el Gobierno representa a muchas ms personas que la guerrilla: en esa medida est en la facultad de tomar grandes decisiones benficas por s mismo, y si no lo ha hecho histricamente ha sido por torpeza, por ignorancia, por soberbia o por desprecio a la comunidad.

Adems, por qu creer que se les estn haciendo concesiones a las personas? El pas es de la gente. La decisin de ayudarles a los pobres a vivir mejor, la decisin de escuchar sus clamores de angustia, y de manejar con serenidad y con respeto sus estallidos de desesperacin, no es debilidad, es fortaleza. Significa que el Gobierno sabe que est gobernando para resolver problemas, no para satisfacer su arrogancia.

Gentes que lo han tenido todo, como las que nos gobiernan, no saben lo que es estar en el desamparo, en la falta de horizontes, en la tiniebla de la incertidumbre y de la soledad. Por qu mirar siempre el dolor de los pobres, que los lleva a afrontar a veces riesgos tremendos, como una expresin de maldad, como algo que obedece siempre a un libreto infernal? Pobre democracia la que obedece a semejantes prejuicios, y la que se eterniza en esas terquedades y en esas arrogancias.

Juan Manuel Santos ha desperdiciado una oportunidad de mostrarse generoso, de mostrarse estadista, de mostrar que es capaz, si no de sentir, por lo menos de imaginar el estado de postracin en que vive el pueblo al que gobierna. Pero a lo mejor todava est a tiempo de asumir una actitud ms inteligente. En vez de esperar que, uno tras otro, le estallen los incendios de la inconformidad popular, que el pas se reviente entre sus manos como el arco del viejo rey nrdico, podra asumir esta posicin que me parece la ms sensata.

No se le ha ocurrido a l. Pero tambin saber escuchar forma parte del arte de gobernar.


Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/antes-de-el-arco-se-rompa-columna-434952



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