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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2013

La resistencia en Honduras y la indignacin en Espaa

Noelia Martnez Menndez
Colectivo Editorial U.R.T.

Paralelismos y diferencias, en busca de pistas para el xito de la disidencia


Nos matan. Pareciera que lo que buscan es acorralarnos para que recurramos a la lucha armada. Y luego nos caeran los militares o los gringos y ah diramos adis a la ilusin de las elecciones (Hondurea en resistencia)


1.- GOLPE DE ESTADO Y ORGANIZACIN POR EL PODER POLTICO.

Desde el golpe de Estado de 2009, Honduras es un estado frgil. Su permanencia en las Naciones Unidas est condicionada. Como pas tiene mayor nmero de asesinatos per cpita que Somalia o cualquier rincn, por belicoso y miserable que una imagine, de este mundo.

No es que antes de 2009 estuvieran mucho mejor, pero ahora los asesinatos de periodistas y disidentes tienen records planetarios y la vida civil est militarizada. Tras el golpe tambin han conseguido otra singularidad mundial, la posibilidad legal de vender trozos de pas a multinacionales para la creacin de ciudades estado privadas. Y al narco. Porque si un da Honduras dio nombre a la expresin repblica bananera (porque dos grandes compaas de frutas ponan y quitaban presidentes inaugurando el juego del bipartidismo), tras el golpe de estado, es la representacin viva de un narcoestado. Los cuarteles estn coptados por crteles y muchos policas son esbirros o mercenarios. Como dicen los disidentes de la resistencia el crimen organizado est con el gobierno de turno.

El golpe de Estado de 2009 fue un golpe de la oligarqua, formada en su mayora por familias de comerciantes emigrados del mediterrneo oriental. Manejan su vida social con endogamia y sus negocios atravesando alfiles en el parlamento de Tegucigalpa.

Fueron los que sacaron al presidente a Costa Rica en pijama. Se cree que porque la sociedad civil organizada, los indios, los pobres, comenzaban a tener influencia en la casa presidencial. Porque se quera seguir la estela antiimperial de otros pases del Alba, una geopoltica latinoamericana que empieza a poner en valor el activo local frente a la sanguijuela extranjera.

El golpe de estado produjo un estallido de la resistencia civil especialmente notable, con una organizacin y movilizacin sin precedentes, y que amenaza hoy, cuatro aos despus, con dar un vuelco al pas. Porque la resistencia hondurea se ha conformado en un partido, el LIBRE, y encabeza todas las encuestas de intencin de voto para las prximas elecciones presidenciales de Noviembre. Su principal objetivo: promover una asamblea constituyente que saque a la oligarqua del parlamento.

Sin duda la situacin de un pas como Honduras es diametralmente diferente a un pas como Espaa. Adems, la resistencia hondurea est a punto de hacerse con el poder en aquella repblica postbananera, mientras la indignacin espaola est cada vez ms diluida en esta monarqua postfranquista.

Sin embargo, quiero resaltar algunos paralelismos: Como que en Espaa tambin confundimos por momentos el parlamentarismo con la democracia. Y sufrimos o evidenciamos un golpe de estado de la democracia representativa, del bipartidismo, auspiciado con argumentos legalistas o constitucionalistas. Que como ciudadana despertamos, nos dimos cuenta y salimos a la calle. Tanto en Honduras como en Espaa surgi un movimiento que se identific como un despertar civil. Y a pesar de la represin, de incomparable beligerancia en Honduras pero tambin existente en Espaa, en ambos pases la disidencia fue pacfica y no violenta.

Sin embargo, y aqu se acaba el paralelismo y comienzan las diferencias, las que pueden poner de relieve el camino del xito: la resistencia hondurea no fue una primavera, sino un movimiento no estacional, constante, y con una ambicin clara de poder.

El despertar hondureo tuvo bien claro desde el principio la necesidad de la toma del poder poltico. El exilio y la gran cantidad de asesinatos impidieron a su poblacin infravalorar al enemigo.

Infravaloracin que probablemente se dio en los comienzos de la indignacin espaola, cuando se crea que bastaba la presin ciudadana para cambiar las cosas, a suerte de revolucin naranja.

En Espaa la disidencia hizo una apuesta transversal, se quera fortalecer a la sociedad civil, transformar la democracia hacindola ms participativa; pero no fue hasta muy tarde, cuando ya se haban quemado muchos de los cartuchos, cuando la indignacin espaola se dio cuenta de la necesidad de conquistar el poder para propiciar un cambio constitucional que permita mecanismos para hacer efectiva esa democracia real.

2.- LA FORMACIN DE UN FRENTE AMPLIO.

Desde los inicios de la resistencia hondurea siempre hubo una consigna: Frente Amplio. Se escuchaba en las reuniones polticas de los pueblos, en las manifestaciones, en los sindicatos universitarios. Era una ambicin que estaba en el aire. No muchos accedan a las redes y haba un bloqueo meditico ms frreo que el espaol. Sin embargo, el frente amplio era un sueo colectivo, que estaba en el imaginario popular y que todo hondureo en resistencia tena en mente.

Y en efecto, en 4 aos, lo han cumplido. Han reunido a casi todos los movimientos sociales para la conformacin de un frente amplio poltico y social: campesinos en lucha, feministas, indigenistas, sindicalistas, todo el pueblo en resistencia se ha unido en LIBRE, una fuerza alternativa en la lucha por el poder poltico.

Aunque no es oro todo lo que reluce... En el LIBRE tambin se han hecho coaliciones con personas sospechosas de corrupcin como Edras Amado Lpez, empresario de la comunicacin. Se han gestado alianzas con elementos que an mantienen vnculos con el bipartidismo y con populistas varios. Y sobre todo, se ha abusado del caudillismo carismtico del presidente depuesto Manuel Zelaya, proponiendo a su esposa Xiomara, como candidata presidencial.

Sin embargo, se ha mantenido intacta la piedra angular del programa colectivo, la necesidad de un cambio constitucional, de una refundacin del estado que saque a la oligarqua y otras mafias de su omnipotencia y asegure un estado social. Teniendo bien clara esta parte de su programa han conseguido que en esta heterognea unin de fuerzas no diluyera o deslegitimara la propuesta.

3.- PATRIOTISMO.

En la Honduras de los conservadores, del bipartidismo, siempre se ha intentado convencer desde el miedo al cambio. Con un falso discurso a favor de la estabilidad, han acabado desestabilizando el pas colocndolo al borde del estado fallido. El narco, la coptacin de las fuerzas armadas, lo errtico de las polticas pblicas ajenas al inters general, la ausencia de justicia y la epidemia de violencia, conducen al pas hacia una desestabilizacin completa. Para colmo, Ricardo lvarez, alcalde de la capital, ha amenazado que correr sangre si gana LIBRE, el partido de la resistencia.

El LIBRE, por el contrario, apela al pacifismo y la estabilidad.

Ya en 2009 cuando algunos estados ofrecieron al presidente depuesto Manuel Zelaya, lider carismtico de la resistencia, entrenamiento y armas, l se neg a verter sangre hondurea y abog por la reconciliacin.

Su mujer, Xiomara de Castro, tambin opone un discurso conciliador a la beligerancia del bipartidismo. Los que apoyaron el golpe de Estado, la ruptura constitucional, la destruccin del Estado de derecho, la aniquilacin de la democracia acusndonos de comunistas e izquierdas radicales . Son los nicos interesados en polarizar ideolgicamente la campaa electoral son precisamente son los radicales . Nosotros, desde las filas de LIBRE, representamos exactamente lo contrario: la fraternidad, la reconciliacin y el entendimiento colectivo de todos los hondureos. (Xiomara Zelaya, candidata presidencial LIBRE)

Hoy los conservadores representan la ruptura, y los disidentes la concordia. LIBRE enarbola la bandera del sueo colectivo, de lo que les pareci perder aunque nunca tuvieron.

En Espaa, de igual manera, siempre se han propuesto las opciones polticas ms conservadoras como las garantes de la estabilidad, de la conciliacin entre las Espaas y de la cohesin del Estado. Incluso los pactos PPSOE se amparan bajo el mismo discurso. Aunque cada vez se hace ms obvio que el bipartidismo supone lo contrario: el saqueo y la entrega del pas a intereses bancarios, empresariales y extranjeros.

Sin embargo, an no ha fraguado en la disidencia espaola la bandera de un sueo colectivo.

En el 15M se ensay un discurso de cohesin social que ha tenido cierta llegada (99%, los de abajo), pero, al menos de momento, no ha generado una identificacin colectiva que motive a un cambio radical. Adems, se ha confundido en ocasiones con un discurso de uniformidad o unificacin social cercano a posiciones protofalangistas, provocando el disgusto de los sectores de izquierdas movilizados y la escisin del movimiento.

Por otro lado, la izquierda disidente tradicional, sigue sin un discurso que cale en ese sentido. Muchos, en un materialismo exacerbado, abominan de toda representacin colectiva que no sea en funcin de intereses de clase. Y actualmente se presentan como ineficaces para crear u orientar un discurso de cohesin social.

Mientras, en Honduras, los marxistas gritan hagamos patria

4.- REFORMA Y REVOLUCIN.

La dificultad espaola para crear un frente amplio a manera del LIBRE hondureo es un tema controvertido. Especialmente por la dicotoma entre reforma y revolucin.

Muchos revolucionarios espaoles se asustaran ante partidos como el LIBRE, que incluyen caudillismos, intereses variados, y un discurso socialdemcrata.

Y sin embargo, hay revoluciones que van ms all del discurso de una formacin poltica. Porque la sola llegada de esa formacin al poder ya ser en s un acto revolucionario. Supondr que no se jugar con las mismas cartas, sino que se cambiar de baraja. Un cambio cualitativo de las esferas de poder. De una constitucin escrita por la oligarqua se pasar a un texto refundacional escrito por las clases populares organizadas: un cambio de paradigma que aunque no cambie de manera sustancial la propiedad de los medios de produccin, abrir las vas para ello.

Para decidir a quien votar, hay quien somete a estas tres pruebas a los polticos: La prueba de Marx, el test de Luxemburgo y el Chequeo del Che.

1.- En Honduras, hoy y de entre los partidos existentes, a cul votara Marx? Desde una perspectiva dialctica, cul supondra un avance en la lucha de clases?

2.- Al discurso reformista del partido LIBRE tambin podramos someterle al test Luxemburgo:

Las reformas que proponen contribuyen a la permanencia en el paradigma neoliberal o al cambio del mismo?, contribuyen a una revolucin a medio-largo plazo o van en menoscabo de la misma?

3.- Y el chequeo del Che: Est la opcin LIBRE en la esfera del antiimperialismo?

Entre las personas que militan en LIBRE hay multitud de intelectuales marxistas que se definen como humanistas: lideran al pueblo desde lo que es no desde lo que ellos creen que debe ser. Esos marxistas humanistas han vencido el miedo a la muerte durante cuatro aos seguidos. Algunos han muerto. En noviembre, si como se prev, ganan las elecciones, le ganarn una batalla al fascismo que ser trascendental para toda Amrica Latina. Y ser obligatorio que todos los movimientos mundiales se pregunten por el secreto de su xito:

Ser el miedo a la muerte el que les ha curado del neuroticismo, de la autocrtica constante?

Ser el miedo a la muerte el que les ha despojado de dogmas y les ha dotado de impulsividad y compromiso?

Ser el miedo a la muerte lo que les ha permitido correr el riesgo de equivocarse?

Fuente: http://repartodeltrabajo.blogspot.com.es/2013/07/la-resistencia-en-honduras-y-la.html



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