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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2013

Sobre esencias, relaciones y luchas de clase

John Brown
Rebelin


Algunas observaciones en forma de carta abierta sobre el debate entre el Nega y Pablo Iglesias Turrin [cf. artculos Quines son los de abajo? en Pblico y La clase obrera hoy: canis e informticos (Respuesta a Pablo Iglesias Turrin) en Kaosenlared]

Con todo mi respeto hacia Pablo y el Nega, considero que ambos tienen una visin premarxista de las clases y dan prioridad a las clases -concebidas como sujetos- respecto de la lucha de clases que las constituye como tales. Ciertamente, el artculo de Pablo Iglesias Turrin tiende a desdibujar los contornos de la clase obrera actual, prefiriendo expresiones como "los de abajo", mientras que el Nega describe una clase obrera con una identidad claramente definida y con historias individuales y familiares muy caractersticas. Ambos de sitan, a pesar de sus indudables diferencias, en el plano de una fenomenologa sociolgica de las clases. Sin embargo, desde Marx, esta visin sociolgica no se sostiene : la lucha de clases -como afirmaba mi querido maestro Althusser- prima sobre la lucha de clases . Louis Althusser en su Respuesta a John Lewis recordaba la necesidad de superar los dualismos imaginarios : "hay que superar la imagen del campo de rugby, por lo tanto, de dos grupos de clases que llegan a las manos, para considerar lo que hace de ellas clases y clases antagonistas: a saber la lucha de clases . Primaca absoluta de la lucha de clases (Marx, Lenin). No olvidar nunca la lucha de clases (Mao)." Las clases se hacen en su lucha, pero e n ningn modo preexisten a esta. Pensar las clases desde un punto de vista materialista es pensar sus condiciones de existencia, las causas que las determinan a existir y actuar. Las clases son como toda realidad efecto de una causa. La causa que hace que existan clases es la divisin esencial de la sociedad de clases entre quienes se apropian los medios de produccin y la riqueza y quienes se ven expropiados de ellos. Esa divisin estructural de todas las sociedades de clase se expresa como una lucha, concretamente la lucha de clases. Los sujetos de esta lucha (las clases) no son as origen sino resultado, efecto, como lo es, por cierto, todo sujeto para el materialismo.

Solo la lucha de clases, por otra parte, produce la variedad de manifestaciones del proletariado y de las clases capitalistas que hoy nos desorienta, esa variedad que hoy resulta irreductible a las formas simples de representacin que algunos aoran, pero que no excluye sino que implica la lucha de clases y la consiguiente constitucin y composicin de las clases en esta misma lucha. Es, por lo dems, la propia lucha de clases la que reconfigura los contornos de las clases y hace que se produzcan ciertos fenmenos de convergencia entre sectores proletarios cuya actividad puede llegar a integrar un fuerte componente intelectual y sectores de la pequea burguesa empobrecida. En los repartos de pizza y los supermercados, pero tambin en la industria informtica o en los centros de prueba de videojuegos coinciden -como muy bien observa el Nega- estos dos sectores. Lo que est en juego -y, de nuevo, es una cuestin de lucha de clases- es en favor de qu sector se har la unidad, ms all de la coincidencia de hecho. En otros momentos, una convergencia laboral y local de este tipo podra haber servido para afirmar la universalidad de la "clase media", hoy, en tiempos de rapia, el mito de la clase media se desvanece y los distintos sectores que integraban esa nebulosa ocupan nuevos lugares. Si en el siglo XIX nos encontrbamos en plena formacin de la clase obrera (Thompson hablaba de The Making of the English Working Class -el "hacerse" de la clase obrera inglesa), hoy nos encontramos ante el deshacerse (the Unmaking) de esta y una profunda recomposicin del proletariado sobre bases productivas y sociales distintas, pero tambin ante el desvanecimiento del mito de la "clase media" como clase universal. Hoy, la nica "clase universal" es la multitud explotada, el proletariado en sus diversas composiciones.

Por esta misma razn, la afirmacin de que el 15M fue una movilizacin pequeoburguesa obedece a una postura meramente sociolgica y descriptiva que no tiene en cuenta que parte del nuevo proletariado puede provenir de la pequea burguesa empobrecida. Es algo que afirm, por cierto, recientemente, Slavoj Zizek a quien no creo que el Nega tenga en sus altares en un artculo que lleva por -elocuente ttulo "The Revolt of the Salaried Bourgeoisie" ("La revuelta de la burguesa asalariada"). La pertenencia al proletariado tiene que ver, sin embargo, con la explotacin y la expropiacin, con el lugar que un individuo ocupa en las relaciones de produccin en funcin de su relacin a los medios de produccin y a la riqueza social. La apropiacin/expropiacin de los medios de produccin y subsistencia es lo que est en juego, no un determinado conjunto de rasgos sociales o culturales, ni una forma concreta de conciencia.

Yo no he leido -an- Chavs, pero estoy plenamente de acuerdo con el Nega en que este sector de "canis", de gente plebeya y de mal gusto de la que se re la pequea burguesa que mira determinadas series televisivas es un elemento fundamental del proletariado. No ha habido revolucin sin sans-culottes (sin calzones), descamisados, lazzaroni, gueux, perroflautas, apuluklar u otras figuras de la plebe radicalizada bautizadas con nombres supuestamente insultantes por las clases dominantes. Lo plebeyo es esencial en la esttica de toda revolucin: basta viajar a Cuba para ver la curiosa mezcla de esttica plebeya generalizada y del elevado nivel de cultura general que ha producido el socialismo cubano. Estos "plebeyos cultos" son el resultado de una ruptura radical con la imagen burguesa de la plebe ignorante, lo cual demuestra que esa misma poblacin que hoy mira series infames en la tele o suea con hacerse las tetas puede tambin, en una posicin de hegemona, experimentar importantes transformaciones, por mucho que muchos aspectos no burgueses ni refinados de su imagen sigan mantenindose. La lucha de clases ha pasado por ah. El comunismo no es el nacionalismo identitario del proletariado sino el movimiento real de este, su siempre variable definicin en y por la lucha de clases.

En cuanto a Antonio Negri, conviene recordar que el trmino "precariado" en su obra es reciente y meramente descriptivo. El concepto central del ltimo Negri -en la triloga de Imperio- es el de "multitud" y no el de precariado. Negri es demasiado marxista para dar ningn tipo de centralidad a un concepto esencialmente jurdico ("precariado" define una situacin contractual o no contractual) como el de "precariado". Ahora bien, la multitud se define en la obra reciente de Negri por su expropiacin, incluso por su "pobreza", es un concepto del proletariado, pero de un proletariado que, a diferencia de la "clase obrera", es, en su enorme diversidad, irrepresentable. Como bien afirma el Nega, los de abajo siempre han sido precarios e irrepresentables, como esas mujeres obreras que trabajaban limpiando suelos de los seoritos en la ms absoluta precariedad. Y es que el proletariado, como recuerda Silvia Federici, siempre ha estado compuesto tambin de mujeres, que durante mucho tiempo no estuvieron integradas en la actividad salarial y que hoy en gran medida se integran en ella de forma precaria. Esta mitad de la humanidad realiza, sin embargo, esenciales tareas de reproduccin fsica, afectiva y cultural de la poblacin trabajadora y de las propias clases dominantes. Naturalmente, las mujeres trabajadoras como los jornaleros, los reponedores de supermercado, los trabajadores de centros de llamadas, etc. son a la vez precarias y proletarias, aunque ciertamente siguen existiendo sectores no precarios -o, mejor dicho, menos precarios- del proletariado, como los integrantes de la clase obrera fordista que an existe. En cierto modo, por lo dems, el carcter precario de su situacin social y de sus ingresos ha sido siempre un rasgo propio del proletariado como clase expropiada y no una novedad del "postfordismo", aunque sea cierto que en esta fase del capitalismo la precariedad del trabajador se ha extendido y profundizado.

En este momento, cuando la lucha de clases de la burguesa es ms intensa que nunca no creo que sea ocasin para debatir con gesto de cabreo y antipata sobre quin pertenece o deja de pertenecer al proletariado: dejemos eso a los profesores de sociologa. Lo importante es llegar a determinar posiciones efectivas que permitan resistir y vencer en esa lucha de clases, que nos permitan recuperar bienes comunes como la educacin o la sanidad universales y salir del rgimen social y poltico basado en la propiedad, instituyendo el libre acceso de todos a los comunes productivos y a la riqueza social. Habis citado a una organizacin como Syriza: vale la pena recordar que algunos de los denostados "negristas" tuvimos la iniciativa de lanzar una carta abierta de apoyo a Alexis Tsipras y a su organizacin, entre cuyos primeros firmantes se encuentra un tal Antonio Negri. Dejmonos de debates estriles y dediquemos nuestro tiempo a constituir un instrumento que nos permita expulsar a la cleptocracia del poder, para situar en su lugar -como deca el viejo militante comunista Manolis Glezios en el reciente congreso fundacional de Syriza como partido- no a un nuevo partido sino "al propio pueblo".

Un fuerte abrazo y mis ms amistosos saludos comunistas a todos vosotros.

Blog del autor: http://iohannesmaurus.blogspot.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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