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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2013

Peronismo, gobiernos progresistas y cultos protestantes en la llegada de Francisco a la regin

Salvador Schavelzon
El Desacuerdo (Bolivia)


La eleccin de Bergoglio en el trono de Pedro abre un debate para todo aquel que se interese por el devenir de la emancipacin social en Latinoamrica. Si bien no ha habido hasta el momento una ruptura reformista en el Vaticano como podra ser la que cambie cuestiones como el celibato y sacerdocio femenino una sistemtica generacin de gestos parecen distanciar al papa de la pesada mochila de corrupcin, lavado, fraude y complicidad con la pedofilia que llevaron a la renuncia de Benedicto XVI. Veremos en el futuro si estos gestos anuncian cambios o si se quedan en marketing poltico de una iglesia en retroceso.

Por lo pronto la eleccin de Bergoglio importa en nuestra regin, donde la iglesia catlica parece haber encontrado un frente donde podra tener batallas para dar que la alejen de esa imagen de deterioro moral y cueva de alimaas. Hacia dnde ir Francisco est por verse, pero ms all de las tareas urgentes que se le presentan desde el gobierno de toda la iglesia, la poltica Latinoamrica tendr un nuevo actor. En su accin, Bergoglio podr fortalecer el perfil actual de una iglesia que no se acerc a propuestas de cambio y se atrincher en la defensa de valores conservadores; pero tambin podr impulsar una iglesia latinoamericana que piense el mundo desde aqu, seguramente despertando reacciones en el propio seno de la iglesia.

El debate cobra cuerpo mientras escribimos estas lneas, a das de que el papa Francisco pise por primera vez el continente con su visita a Brasil, donde participar de un encuentro mundial con la juventud en el santuario de Aparecida, lugar donde cinco aos atrs el entonces Cardenal Bergoglio comand la comisin redactora del documento resultante de la reunin del Consejo Episcopal Latinoamricana, con una fuerte impronta social y evangelizadora. En Brasil, el papa tiene planeado visitar un barrio pobre, un hospital, una cancha de ftbol, la playa de Copacabana y a menores en rgimen de detencin, adems de encontrarse con Dilma Rousseff y la clase dirigente.

Sus gestos de austeridad y su asociacin con la orden de los jesuitas, mostraron rpidamente un perfil que fue saludado por quienes representan hoy en la iglesia una posicin progresista, por ejemplo los que se enmarcan en la Teologa de la Liberacin. Pero Bergoglio no viene de esta tradicin. Bergoglio nunca se acerc en la Argentina a los sacerdotes ms comprometidos y ms bien se lo acusa de haber tenido un papel omiso o incluso cmplice durante la dictadura, cuando era la ms alta jerarqua de los jesuitas en el pas y no se pronunci contra el terrorismo de Estado. Algunas investigaciones periodsticas y testimonios indican que el entonces provincial de la Compaa desprotegi a un grupo de catequistas y dos curas (Jacsic y Yorio) que fueron detenidos y torturados en la Escuela de Mecnica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires. Ambos detenidos-desaparecidos testimoniaron acusando a Bergoglio, incluso en libros publicados, aunque Jacsic se desdijo despus de la eleccin del nuevo papa, retirando la acusaciones en una carta escrita en alemn desde el monasterio germano donde hoy est recluido.

Abuelas de Plaza de Mayo y otros militantes de Derechos Humanos describieron a Bergoglio como alguien lejano, que no los reciba y que esconda informacin a familiares. Horacio Verbitsky, periodista alineado con el gobierno de Cristina e historiador de las relaciones entre iglesia y dictadura aport datos bastante conclusivos al respecto, pero rpidamente se volvi una voz minoritaria ante un mundo poltico que se sum a la euforia del festejo de tipo futbolstico por la eleccin de un papa argentino. Tambin hubo voces de los derechos humanos testimoniando a favor de Bergoglio, no tanto contradiciendo los datos que lo comprometen sino ms bien aportando otros sobre situaciones en donde s habra ayudado a salvar vidas. Esta caracterstica de mantener acciones en distintos sentidos parece estar presente en la proliferacin de gestos que avanzan en sentidos contradictorios desde el inicio de su papado. La dificultad de ubicarlo que resulta de esto, justamente, puede que sea su capital para gobernar una iglesia que necesita al mismo tiempo encontrarse con su grey de 1200 millones de personas y defender posiciones conservadoras antipticas.

Leonardo Boff, de la teologa de la liberacin manifest que Francisco es un pastor cercano al pueblo y que es irrelevante preguntarse si el Papa Francisco es seguidor de esa corriente, porque lo importante es que est con los pobres y los que sufren injusticia. Desde su puesto de Cardenal primado, Bergoglio busc hacer esto mostrando capacidad para asumir causas justas que no necesariamente se encuentran en la agenda del momento. Vctimas de trata de personas, esclavitud moderna, presos sin derechos y enfermos sin medios para afrontar sus tratamientos afloraban en sus misas y descolocaban los discursos oficiales y sus luchas ms convencionalizadas. Ese perfil aparece tambin ahora, con algunas audiencias atpicas o en su mensaje a inmigrantes ilegales. Rafael Correa fue uno de los ms entusiastas y tambin Nicols Maduro se sum a los festejos, aunque se conocen crticas de Bergoglio a Chvez en el pasado. Los gestos de austeridad lo acercaron a Mujica, reconocido practicante de la misma gestualidad, que elogi a Francisco sin dejar de criticar al Vaticano como ltima corte antigua que queda sobre la tierra. Junto a voces progresistas, sin embargo, vimos en Argentina que toda la fila de polticos de derecha se arrodillaron, e incluso un grupo de represores de la dictadura, que estaban siendo juzgados por esa poca por crmenes de lesa Humanidad, se presentaron al juzgado con la escarapela del Vaticano.

Es cuando vemos su posicin respecto de los actuales gobiernos sudamericanos encontramos una segunda cara que convive con la del progresismo y preocupacin por la pobreza. Bergoglio se convierte en una voz social de peso sin haber llegado desde luchas sociales o el Estado, s desde una iglesia que no tiene una buena relacin con los gobiernos progresistas o de izquierda electos en los ltimos diez aos. En el caso del kirchnerismo, hubo una recepcin inicial fra, basada en el lugar claramente opositor de Bergoglio como jefe de la iglesia en Argentina, construida en peleas que van del matrimonio entre personas del mismo sexo a las reformas laicistas proyectadas para el Cdigo Civil, ahora postergadas, y que haban llevado a que Nstor y Cristina no asistan al tradicional Tedeum de todo 25 de mayo en la Catedral Portea. Poco tiempo despus de la eleccin, sin embargo, el kirchnerismo busc acercarse y hubo sectores que saludaron al papa que no slo sera argentino sino tambin peronista, recordando sus relaciones con Guardia de Hierro, grupo de la derecha peronista que reproduca la estructura militar y disciplinaria propia de los jesuitas.

Tanto en el peronismo como en la iglesia, la orientacin hacia los pobres no siempre viene acompaada de un proyecto de emancipacin y Bergoglio ms bien se inscribira en ese lugar que tantas veces los partidos polticos, la iglesia y los militares presentaron como tercera posicin, en la poltica Latinoamericana, criticando la izquierda socialista y su influencia sobre los jvenes, tanto como al capitalismo feroz con el inters desenfrenado. Es desde esta tercera posicin desde donde encontramos movimientos de liberacin nacional o descolonizadores, pero tambin fuerzas nacionalistas con vnculos telricos antimodernos, en el pasado y en potencia base de proyectos polticos genocidas y autoritarios.

En este sentido, ms all de una posible afinidad con lderes de izquierda, extraccin sindical o el progresismo, que en los ltimos diez aos llegaron al gobierno en Sudamrica, veramos ms bien una voluntad de la iglesia catlica en reemplazar estos liderazgos por una iglesia revitalizada como gua moral y espiritual de la sociedad. En esta lectura, puede no ser anecdtico que la eleccin de Bergoglio como papa haya ocurrido mientras las movilizaciones por la muerte de Hugo Chvez, ocurrida pocos das antes, an se encontraba en marcha. Cuando recordamos la creciente referencia a la fe cristiana en los ltimos tiempos de Chvez, y que el lder bolivariano ms de una vez se identific como peronista, podemos arriesgar la existencia de un escenario comn donde gobiernos bolivarianos o progresistas, de un lado, y la iglesia, de otro, rivalizaran. La eleccin de Bergoglio podra dirigirse entonces a un pueblo que se aleja a pasos rpidos de la iglesia, como batalla que los conservadores cardenales que pocos aos antes haban elegido a un papa que milit en la juventud nazi evaluaron en Roma como posible de disputar.

En este espacio de disputa es donde la centralidad del tema de la pobreza, fuerte en el peronismo, en cierta iglesia, y en los gobiernos de buena parte de Sudamrica hoy, muestra dos variantes. Primero, la del acercamiento vertical, paternalista, beneficiente y controlador hacia los pobres, modelo afn a estructuras dirigenciales cerradas, disciplinarias y autoritarias, que los jesuitas desarrollan desde tiempos coloniales en su afn civilizador universalista. Segundo, como forma de encarar la pobreza presente en los procesos polticos latinoamericanos como posibilidad o disputa encontramos la variable de la emancipacin, empoderamiento, descolonizacin, autodeterminacin, que para nada se incorporan al vocabulario eclesistico regional, aunque a esta variante aportan y aportaron muchos religiosos en el trabajo con los ms humildes, campesinos e indgenas, integrndose a las luchas de sus pueblos. La idea del pueblo en el poder, de un lado, y un poder que se acerca a los pobres de modo condescendiente, encuadrando y reorganizando, del otro, como dos formas de la poltica latinoamericana a la que el papa vendra a operar.

En este lugar fue ubicado Bergoglio en posiciones escuchadas desde Carta Abierta, grupo de intelectuales y asamblestas kirchneristas surgidos para defender el gobierno durante el conflicto por las frustradas retenciones a las exportaciones del campo. Horacio Gonzlez, de tradicin peronista y hoy director de la Biblioteca Nacional, criticaba los carteles que saludaban un papa peronista desde las calles de Buenos Aires, distribuidos por el Secretario de Comercio y ex miembro de Guardia de Hierro, Guillermo Moreno. Para Gonzlez se deba caracterizar al papa antes de intentar disputarlo, y as considerando la interpretacin del papa peronista como retroceso poltico riesgossimo, que se inscriba en el mito de la nacin catlica transformado en estupidez electoralista e incapacidad de reflexionar. Gonzlez, que record las races conservadoras del jesuitismo y el papel cmplice con la dictadura que la iglesia argentina muestra hasta hoy, calific la lectura positiva que surga del gobierno que l apoya como superchera. As se revivan debates de otros tiempos, como los que llevaron a una confrontacin entre el peronismo y la iglesia, a pesar del cristianismo de Pern, cuando ciertas fuerzas conservadoras vean una amenaza en la movilizacin poltica de la juventud y los trabajadores, acusando de idolatra la popularidad de Evita y viendo con desconfianza los gestos de Pern en distintas direcciones, incluso de autorizacin de actos de cultos no catlicos, en un terreno donde religin y poltica se encontraban no tanto como fuerzas distintas enfrentadas sino en la semejanza y yuxtaposicin que se vuelve disputa por un mismo pblico que encuentra lo sagrado en lderes u horizontes polticos, tanto como una iglesia envuelta en poderes profanos.

Qu pasar con el papa en Latinoamrica nadie lo sabe, podemos pensar por un lado que fortalecer su lucha por los humildes por caminos diferentes al de los gobiernos progresistas o sociales de la regin, por ejemplo apropindose de causas descuidadas o imposibles de ser abordadas por el actual poder, como la de los derechos indgenas, amenazados por el agro-negocio y el desarrollo, o la causa del medio ambiente. Lo llevara a eso su perfil franciscano, aunque hasta ahora su palabra parece direccionarse ms a problemas morales, como los que son puestos en evidencia en la corrupcin o con altos precios en restaurantes, antes que a causas que nos lleven a denunciar un sistema injusto o entramados de relaciones de poder. En este sentido se encuadra la recepcin reciente de Francisco a Flix Daz, cacique Qom, hostigado y perseguido por el gobierno de Santiago del Estero, aliado al Frente de la Victoria que lidera Cristina Kirchner, quien se neg varias veces a recibir estas comunidades defendiendo su tierra, a pesar de marchas y acampes que llegaron a Buenos Aires.

En Brasil veremos en breve sus primeros movimientos, pero hay razones para pensar que su agenda ser diferente. Si bien en Brasil se encuentran situaciones muy similares a las del pueblo Qom, con aliados de Dilma y obras que amenazan varios pueblos indgenas ante las puertas cerradas desde el gobierno; y tambin de desforestacin crtica, por el avance de la soja y otros cultivos, es posible que Francisco considere provechoso no confrontar con el PT de forma directa de la forma en que lo hizo con Cristina antes de volverse obispo de Roma. Tampoco el tema de la corrupcin ocupara su mensaje principal, considerando que esa consigna fue cantada hace poco en las calles contra el gobierno del PT, a cuyos votantes la iglesia hoy quiere llegar.

En Brasil, sera contraproducente hablar de pueblos indgenas y corrupcin hoy si el objetivo es situarse en la opcin por los pobres, ratificada en el documento de Aparecida en 2007 y que en la poltica brasilera an se asocia al PT, por sus polticas sociales actuales y su origen ligado a comunidades eclesiales de base. Habra entonces un estndar distinto para el Brasil, en relacin al que Bergoglio desarroll con Cristina cuando era Cardenal. Quizs la complicada frmula sea resuelta por Francisco desde la equidistancia, ocupndose ms bien de otros importantes problemas de la iglesia en Brasil, como el que en el documento redactado por Bergoglio y recin citado llamaba a alcanzar: catlicos inconsecuentes, bautizados agnsticos, xodo a otras religiones o sectas, identidad catlica dbil. Puede que esa sea una buena opcin, dado que quizs sea en vano intentar inventar una tercera va para reconquistar Amrica, desde lo popular pero sin los gobiernos progresistas, o conservadora sin el pueblo. El acercamiento hacia la pobreza, criticando el lucro desenfrenado, servira indirectamente contra las iglesias pentecostales y sus prcticas econmicas non santas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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