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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2013

El show de Santos
La exclusin de la otra Colombia

Carlos Alberto Ruiz Socha
Rebelin


Una noticia reveladora

El presidente colombiano Juan Manuel Santos prohibi el martes 23 de julio que la defensora de derechos humanos Piedad Crdoba integre la comisin que las FARC ha pedido se conforme, para proceder a la liberacin del marine (r) estadounidense Kevin Scott Sutay, de quien dice la prensa que es una especie de aventurero que se dispona a poner a prueba su capacidad de sobrevivencia atravesando una zona de guerra como es la del departamento del Guaviare, cuya geografa corresponde a una vasta regin todava selvtica en gran medida, donde histricamente la guerrilla ha hecho presencia y domina una buena parte del territorio.

La historia de este ex soldado est en la prensa, y en el comunicado de las FARC, donde se lee que Scott asegura haber sido miembro de la Armada de los Estados Unidos desde el 17 de noviembre de 2009 hasta el da 22 de marzo de 2013 y segn su propia versin particip en la guerra de Afganistn entre los aos 2010 y 2011 donde se desempe como experto antiexplosivos, especialista en desminados, como integrante de la compaa 541 ST del batalln 54 TN de ingeniera (http://farc-ep.co/?p=2466).

Suposiciones

Fcil creer que es un mercenario, si adems estaba en una zona clave en el conflicto, donde existe una de las tantas bases militares gringas, repartidas a lo largo y ancho de Colombia, centros de operaciones contrainsurgentes orientadas plenamente por los EE.UU., en detrimento de eso que se llamaba soberana nacional .

Fcil pensar que al igual que en aos pasados, tales mercenarios o espas (a quienes no se les aplica el estatuto y las garantas de que s gozan los prisioneros de guerra) cubren lgicamente sus actividades pareciendo inofensivos turistas, contratistas, miembros de ongs, empleados de empresas o hippies. En caso de captura, es de manual que no reconocern vnculo con alguna tarea militar o de inteligencia. Ya el hecho de caer prisionero lo pone en unas circunstancias de doble tipo: de riesgo, pero tambin de ventaja, en tanto logra conocimiento de personas, de un entorno y penetracin en un rea restringida, al estar hasta el momento cinco semanas cautivo a cargo de los rebeldes.

Fcil deducir que las FARC desean liberar a este neoyorquino, en gracia de discusin un temerario muchacho , y hacerlo con suficientes precauciones de seguridad, visibilidad y reconocimiento pblico. Dejarlo libre, para no enturbiar ms los dilogos de paz, de lo que ya estn con las continuas provocaciones de Santos que reeditan el histrinico estilo uribista, de rabietas manejadas segn el guin de hacerse la vctima, y buscar pretextos para hacer explotar todo lo que est al alcance de la bomba de tiempo que porta quien busca pacificar con el seoro militar propio, y el que le da ser aliado de primera lnea de los EE.UU., acompaando la amenaza de gritos e imposiciones totalitarias.

Fcil imaginarse que es una situacin propicia para alzar la voz y hacerse sentir dueo de destinos, como lo hace Santos a fin de que se entienda su mando, y emprender esta etapa previsible de condicionamientos a las conversaciones de paz y a la accin de los sectores populares, dictando un mensaje intimidatorio, no slo a la guerrilla, sino sobre todo a los miles de campesinos y pobladores que en el Catatumbo, como en otras regiones, protestan con amplias movilizaciones contra la dejadez estatal, la falta de compromiso del gobierno, la represin, el abuso, el olvido, la violacin de derechos colectivos.

Santos busca as que se conciba que est dispuesto a guerrear. A sacar las pistolas o emplear drones. Que esa cualidad y experiencia la tiene. Como tuvo la intrepidez de dirigir en julio de 2008 (ah! en las selvas del Guaviare) el exitoso operativo militar de rescate de Ingrid Betancourt (ah! y de tres estadounidenses que no estaban all de turismo), en el que se viol el derecho internacional humanitario usando ilcitamente los smbolos de la Cruz Roja Internacional. Por cierto: infraccin internacional todava impune. Ambiciona que no sea slo de Uribe la pericia del engao. As Santos conquista a punta de discursos y hechos algunas franjas que disputa con el crculo de su ex jefe, que piden sea rotundo el carcter belicista del presidente, que ese sea su talante para esta fase de su ltimo ao de gobierno, donde habr contiendas electorales y posibilidades de reeleccin: demostrando que est preparado para gritar y barrer la chusma.

De quin es el show?

Volvamos a la resea inicial. Santos ha dicho que Piedad Crdoba no puede participar de esa comisin para recibir el ex militar, esgrimiendo: ahora pretenden liberarlo haciendo nuevamente un show meditico y queriendo que el pas y el mundo les agradezcan su gesto humanitario. Quiero decirles, en forma clara y contundente: No voy a permitir ni que la seora Piedad Crdoba ni ningn funcionario de ninguna naturaleza vaya por este seor que tienen secuestrado. nicamente voy a permitirle a la Cruz Roja que en forma totalmente discreta haga los preparativos del caso (http://wsp.presidencia.gov.co/ 23 de julio-2013).

Show significa espectculo realizado para divertir o entretener a un pblico.

S. Est bien preguntarnos quien ha montado todo este espectculo de variedades , en esta otra Colombia de hambre, de saqueo, de millones de seres en condiciones de miseria, con entrega permanente de los recursos y el territorio del pas a empresas multinacionales y a operaciones diversas, donde millones de personas en la pobreza carecen de medios para gozar de elementales derechos, como la alimentacin, la salud, la educacin, la vivienda, el empleo, su seguridad humana

Es triste la pataleta de Santos. Pero como casi todo en su administracin, tiene un porqu, un motivo, una razn, una causa ser que al tiempo que nos quiere distraer con su show , alejndonos de cuestiones esenciales, pretende que, bajo el acostumbramiento y el nihilismo, el pas se resigne a una realidad que no es transformable sino apenas mejorable ? Nos quiere vender slo su frmula de Mcdonalizacin de la paz, como paz basura, barata y rpida? Nos advierte que no hay ms designio que la ruta de su estrategia pacificadora? Para la que ordena funcionar a toda mquina . Lo decret en estas palabras ya conocidas: pero para llegar a la paz, y tambin lo he dicho en una forma clara y contundente, hay que continuar la ofensiva militar . " Lo que les he dicho a los seores Comandantes, al seor Ministro, es que pngalas a funcionar a toda mquina, a toda mquina. Sabemos que tenemos una superioridad militar contundente, clarsima. Hganla efectiva en todos los rincones de la patria as como tenemos la mano tendida y estamos dialogando, tambin tenemos el garrote, tambin tenemos la contundencia militar, y la vamos a aplicar " (http://wsp.presidencia.gov.co/ 21 de julio-2013).

El show de Santos con esta ancdota del ex marine en poder de las FARC, como tambin lo avanz con la exigencia al ELN para que libere al ciudadano canadiense de una multinacional que ha declarado el 24 de julio de 2013 irse de Colombia despus de haber robado los recursos del pas y sus comunidades, alegando cambios desfavorables en el mercado (http://www.eltiempo.com/mundo/estados-unidos/minera-de-canadiense-secuestrado-por-eln-no-explotara-mas-en-el-pais_12945523-4), demuestra que la lgica del presidente es la de apartar para compensar simblicamente lo que materialmente no podr contener, a no ser con sangre, o con la atencin respetuosa y obligada de las justas demandas de los movimientos sociales que protestan. Ojal sea esta ltima su eleccin.

Con la prohibicin a Piedad Crdoba trata de contrarrestar lo que es incapaz de hacer Santos en otros terrenos donde no ha podido neutralizarla o acallarla, no slo a ella sino a esa otra Colombia, la Colombia alternativa, que en medio del terrorismo de Estado y de las elites, todava se resiste a bajar la cabeza. Si el protofascista procurador Ordez acta como un nuevo Torquemada inhabilitando polticamente a la senadora Crdoba, Santos busca que se cumpla esa sentencia injusta Lo que pasa ser tambin expresin de un pas ms atrasado de lo que imaginamos? Con misoginia de por medio? Ser tambin una muestra de racismo? O fundamentalmente segregacin poltica de todo lo que implique izquierda lcida e insobornable?

Sea como sea, prescribe Santos que Piedad Crdoba sea apartada. Y ella lo acepta: A esto no hay que ponerle volumen, creo que es una decisin del presidente respetable, la presencia nuestra se debe a la decisin, a la propuesta que hacen las Farc. Que sean ellos los que se entiendan, Colombianos y Colombianas siempre estar dispuesto a cumplir labores humanitarias sin interesar ni la ideologa, ni la procedencia de la persona, ni tampoco el pas. Esta es una labor humanitaria y el presidente est en todo su derecho de tomar las decisiones que l considere (http://www.elespectador.com/noticias/politica/piedad-cordoba-dijo-no-sera-piedra-el-zapato-liberacion-articulo-435742).

Igual seguir haciendo Santos con todo lo que represente una distorsin para su modelo, como lo vienen siendo las jornadas de lucha de interposicin de las y los campesinos y pobladores del Catatumbo, del Choc, de la regin cafetera, y de otras zonas donde se organizan y movilizan los sectores populares en busca de ser reconocidos y cumplidos sus derechos y propuestas democrticas.

De nuevo se insiste en la tesis que la realidad no nos niega: en medio de la normalizacin de la desigualdad y de la marginacin el pas no podr construir condiciones de paz. Se requieren sacudidas sociales que posicionen a quien se levante en nombre del bien y de los derechos del comn , contra el nihilismo, contra quienes dan su espalda a gentes que quieren y necesitan un pas sin ms devastaciones que las ya originadas por la avaricia, la hipocresa y la crueldad de una clase oligrquica y sus cadenas

 Payasada 

Frente al ofrecimiento de las FARC de apoyar las movilizaciones sociales en el Catatumbo (http://farc-ep.co/?p=2470), Pinzn, el ministro de Defensa, calific el 22 de julio la situacin como una gran payasada . Dos das despus, el 24 de julio, el presidente Santos al recibir el Informe Basta ya! Colombia: Memorias de Guerra y Dignidad , del oficial Centro Nacional de Memoria Histrica, expres lo que bien podramos suscribir: la necesidad de un cambio cultural, basado en la educacin, que fomente el debate, la tolerancia y el respeto por las diferencias, con propuestas y crticas pero nunca ms con armas (http://wsp.presidencia.gov.co).

Pero el mismo da, a la misma hora, poda leerse en la prensa cmo se complacan las fuerzas militares del Estado con la adquisicin de aviones drones, previndose la llegada de nuevos ejemplares comprados a Israel: Lo novedoso es que no solo sern destinados a reforzar las labores de inteligencia en zonas selvticas, como viene ocurriendo desde hace tres aos, sino que en el futuro ayudarn a vigilar puntos especficos de ciudades ante una amenaza terrorista. Dijo el comandante de la Fuerza Area Colombiana (FAC), el general Tito Sal Pinilla: La segunda etapa del proyecto es adquirir aviones no tripulados de mayor potencia apoyarn a las fuerzas en la guerra, pero tambin para diferentes acciones que el pas necesita por su geografa... actualmente en el pas hay por lo menos 50 drones, modelos Scan Eagle, que han sido comprados en convenios con Inglaterra El general Pinilla tambin se refiri al anunci que esta semana hizo Estados Unidos de enviar drones a Colombia para combatir el narcotrfico. Frente a eso, seal que hasta ahora no han recibido ninguna propuesta / Hasta el da de hoy no tenemos informacin que confirme ese ofrecimiento. Ahora, si EE. UU. decide enviarnos ms aviones, pues bienvenidos, dijo el general Pinilla (http://www.eltiempo.com/justicia/aviones-tipo-dron-en-colombia_12944964-4).

Le echan porque est perturbando el espectculo

El cnico espectculo o show de Santos recuerda por eso un fragmento precioso de la autobiografa de Charles Chaplin:

Mientras estbamos cenando en mi casa, Igor Stravinsky sugiri que debamos hacer una pelcula juntos. Yo invent un argumento. Deba ser surrealista, dije; un night-club decadente, con mesas alrededor de la pista de baile, y en cada mesa grupos y parejas representando los placeres del mundo: en una mesa la avaricia, en otra la hipocresa, en otra la crueldad. En la pista se representa la Pasin, y mientras se lleva a cabo la crucifixin del Salvador, los grupos de las distintas mesas la miran con indiferencia: unos encargan la cena, otros hablan de negocios, y tampoco se preocupan gran cosa los dems. El gento, los Sumos Pontfices y los fariseos alzan los puos ante la Cruz, gritando: Si eres el Hijo de Dios, desciende y slvate a Ti mismo. En una mesa cercana un grupo de hombres de negocios estn hablando con animacin de una transaccin importante. Uno chupa nerviosamente su cigarrillo, mirando hacia el Salvador y echando el humo, sin darse cuenta, en su direccin / En otra mesa, un hombre de negocios y su mujer estn sentados, estudiando el men. Ella levanta la vista; luego, nerviosamente, pone su silla de espaldas adonde se est representando el espectculo.

-No puedo comprender por qu viene la gente aqu -dice, molesta-; resulta deprimente.

- Es una buena distraccin -dice el hombre de negocios-. El local estaba en quiebra, hasta que montaron este espectculo. Ahora ya no tienen prdidas...

A medida que el espectculo avanza, un borracho se encuentra en un plano diferente: est sentado solo y empieza a llorar, gritando:

-Mirad! Le estn crucificando, y a nadie le importa!

Se tambalea sobre sus pies y alarga sus brazos, suplicante, hacia la Cruz. La mujer de un ministro, que est sentada cerca, se queja al matre, y sacan de all al borracho, que sigue llorando y profiriendo reproches:

-Mirad! A nadie le importa! Bonita pandilla de cristianos sois vosotros!

-Comprende usted? -le dije a Stravinsky-. Le echan porque est perturbando el espectculo ( Historia de mi vida . Charles Chaplin. Taurus, Madrid, 1964, pgs. 383-4).

Quin ms pone su silla de espaldas a donde se est representando el espectculo?

Contina la funcin

Al cerrar esta nota, como seguir pasando todas las tardes hasta que nuevos estremecimientos nos desgarren o nos muevan intempestivamente de nuestro asiento, no cae el teln en la pista de baile, en el escenario donde Santos ordena que se represente la Pasin, no de su clase social, sino la crucifixin de la otra Colombia, mientras ven los suyos plcidamente la carta: el sufrimiento real de congneres, de seres castigados por su revuelta, en medio de una democracia no real que ya prepara sus urnas. Como al borracho, los campesinos del Catatumbo, o los de otras regiones, y quienes reivindiquen una Colombia transformada, por ser insumisos-as, como Piedad Crdoba, les echan en nombre de esa democracia porque perturban el espectculo de los que siguen cmodamente sentados ordenando el men. Entretanto, Juan Manuel Santos, lvaro Uribe, sus clones respectivos, sus comunes beneficiarios, continan con la funcin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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