Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2013

Entrevista a los comandantes del Secretariado de las FARC en La Habana
Somos optimistas: es el momento de buscar la paz

Hernando Calvo Ospina
Rebelin


Ni en La Habana han dejado su costumbre de madrugar. Nos levantamos a las 4h30 para despertar a los gallos para que canten, me dice entre sonrisas Ricardo Tllez, ms conocido como Rodrigo Granda. Me han citado a las 7am para entrevistar a tres miembros del Secretariado, mxima instancia de direccin de las FARC. Ellos estn al frente de los dilogos que adelanta la organizacin insurgente con la delegacin del gobierno colombiano, en La Habana. A este gran saln de una casa de El Laguito, donde residen (1), llegan tambin Ivn Mrquez y Pablo Catatumbo. Granda enciende un cigarrillo y bebe la segunda taza de caf. Mrquez tiene un gran tabaco cubano en la mano, que encender despus del desayuno. Catatumbo sorbe el caf y me repite: Si los tres vamos a decir casi lo mismo, para qu entrevistarme?. Es la primera vez que un periodista logra tener a estos tres dirigentes guerrilleros juntos.

Hernando Calvo Ospina : Comandantes, llevan siete meses dialogando, negociando con la comisin del gobierno con miras a un proceso de paz. An son optimistas?

Ivn Mrquez : El optimismo de las FARC lo da la determinacin de buscar una solucin poltica a esta confrontacin, que ya se acerca a los cincuenta aos. Como ellos no nos pueden derrotar militarmente, ni nosotros a ellos, debemos buscar la alternativa. Adems las circunstancias, las realidades de hoy, tanto en Colombia como en el continente, indican que es el momento de buscar una salida incruenta. Las guerras no son eternas. Y en este plano hacemos todos los esfuerzos que sean necesarios para llegar al entendimiento con el gobierno.

HCO : Qu se siente al tener tan cerca al que se caracteriza como enemigo?

IM : Aunque estamos sentados en la misma mesa dos grupos con visiones muy encontradas, casi antagnicas, ah tenemos que tolerarnos para entendernos. En una mesa de negociaciones se debe observar un respeto por la contraparte, y creo que eso se hace recprocamente. Existen momentos con discusiones lgidas, fuertes, pero muy pronto las cosas vuelven a su nivel pues sabemos que debemos llegar a entendimientos.

HCO : Las negociaciones en la guerra se bailan entre dos contrincantes. A m me parece que ms emotividad le ponen ustedes.

IM : Tiene razn. En el gobierno siempre ha existido la tendencia a buscar el sometimiento de la guerrilla como sinnimo de paz, y no la paz a travs de cambios estructurales. Se quiere una paz gratis para las oligarquas. Nosotros estamos haciendo grandes esfuerzos para hacer entender que se necesita generar una atmsfera para la paz, y que ella se puede lograr a travs de transformaciones institucionales y polticas. Nosotros estamos seguros de que lo ms importante para Colombia es garantizar una democracia real donde el soberano, que es el pueblo, determine las polticas estratgicas; donde la opinin de la gente sea tenida en cuenta sin que se le estigmatice y asesine.

HCO:   Quizs me equivoque, pero me parece que en varios momentos el presidente Juan Manuel Santos se ha querido echar para atrs.

Rodrigo Granda : No creo que se eche para atrs, pero s parece acobardado. Es como si le tuviera miedo al ex presidente lvaro Uribe, a los ganaderos, al poder narco-paramilitar y al sector cavernario en las Fuerzas Armadas. Santos se acobarda a pesar de tener el apoyo de un sector importante de los industriales, de los banqueros y las Iglesias. Por ejemplo, segn informes que manejamos, Sarmiento Angulo, uno de los hombres ms poderosos de Colombia, est con el proceso de dilogo (2). Las encuestas dicen que el 87% de colombianos tambin desea la paz. La correlacin de fuerzas a favor de la paz es indiscutible. Fuera del uribismo nadie ms habla de guerra. Pero parece que Santos no quiere enfrentar a esos sectores liderados por Uribe, entonces se envalentona con nosotros militarmente, y asume posiciones intransigentes que no permiten el correcto desenvolvimiento de los dilogos.

Sabemos que Uribe tiene preparados 13 mil paramilitares, que se conocen extraoficialmente como el ejrcito anti restitucin de tierras. Es que las Fuerzas Armadas y Santos no lo saben? Claro que s! Es a eso que le teme Santos? O es que l lo asume como parte de una posible maniobra contra nosotros?

HCO:  Es claro que Uribe intenta torpedear las negociaciones. Ser que quiere volver a la presidencia?

RG : Y lo desea para blindarse, porque tiene temor de ser enviado a Miami por narcotrfico; o a la Corte Penal Internacional de La haya por crmenes de Lesa Humanidad. A l le conviene que las negociaciones fracasen para presentarse ante el pas como la solucin. Aunque el problema de la guerrilla no lo resolvi en ocho aos de gobierno.

Pablo Catatumbo : De todas maneras Santos y Uribe tienen la misma idea de las negociaciones: un proceso de paz por sometimiento. Estn ciegos, sordos y bien errados, aunque se creen muy inteligentes. Y es ah donde nosotros debemos seguir con sabidura para demostrarles que estn bien equivocados, y que as la guerra seguir.

HCO:   Por las declaraciones que han dado, ms documentos que he ledo, ustedes estn pidiendo reformas en las instituciones estatales y la modernizacin del mismo Estado, lo que puede ser contradictorio para una guerrilla comunista, marxista-leninista.

IM: En la mesa no estamos planteando cambios radicales a las estructuras polticas ni econmicas del Estado. Ah no se habla de socialismo ni de comunismo. Lo que buscamos es generar condiciones para llegar a un entendimiento con el gobierno. Un espacio donde encontremos las distintas visiones. Sabemos que por eso algunas organizaciones de izquierda, no slo colombianas, ya dicen que nos volvimos una guerrilla reformista.

Hemos hecho propuesta mnimas, como las cien del sistema agrario, que como usted bien dice no son otra cosa que un proyecto de modernizacin del campo colombiano, pero es que all estamos viviendo todava en el feudalismo. Imagine que an as encontramos resistencias del gobierno.

HCO : Qu se ha firmado hasta ahora entre las partes?

RG : Aqu se han firmado algunas cosas, pero no son firmas definitivas porque nada est acordado hasta que todo est acordado. Existen puntos en los que no logramos ponernos de acuerdo, y los dejamos para volverlos a discutir ms adelante. De lo contrario no se avanza.

HCO: Dilogos en La Habana, y fuertes confrontaciones militares en Colombia

RG : Es el gobierno quien no quiere un cese al fuego, por tanto el hecho de dialogar bajo fuego rige para las dos partes.

Nosotros sostenemos fuertes combates diarios, a un promedio de tres por da. Hemos hecho grandes acciones de carcter militar que ellos esconden a la nacin. Ahora, ambas partes hemos decidido que todo lo que pase por fuera de la mesa no se debe reflejar ah.

Nosotros hemos dado muestras de voluntad, como fue la tregua unilateral por navidad, aunque tuvimos que defendernos de las agresiones del ejrcito. Y lo que tambin se ha escondido es que en ese mismo lapso de tiempo las transnacionales pudieron aumentar sus ganancias, pues no tuvieron nuestra presin. Por eso es que uno de los motivos esenciales de acabar con las guerrillas, y como sea, es para que las transnacionales puedan robar lo que quieran con absoluta tranquilidad.

HCO : Cul es, hasta el momento, la principal intransigencia del gobierno en las negociaciones?

IM : Sin lugar a dudas es la determinacin de no tocar la propiedad del latifundio, cuya mayor parte ha sido amasada a travs del despojo violento. Eso le produce temor. Sus representantes, en los intercambios con nosotros, nos han dicho que se podran desatar los demonios del paramilitarismo. Les tienen miedo a los ganaderos y latifundistas, a tocarles un tercio de los 30 millones de hectreas que poseen, aunque ni vacas las transitan.

Pero una reforma agraria sin tocar la gran propiedad no es reforma. A la propiedad de la tierra hay que ponerle lmites. El gobierno ni siquiera ha pensado en poner una tributacin como forma de castigo para disuadir la tenencia de tierras improductivas. Cuando hemos propuesto gravar esas grandes propiedades, el gobierno responde que no hay censo confiable, pues no se sabe dnde estn ni su extensin. Entonces sugiere que debe darse primero un catastro, el cual puede demorarse de 7 a 10 aos. Lo que no dicen es que durante este tiempo los latifundistas pueden arrendar o vender esas tierras a las transnacionales, que es la estrategia en camino.

HCO : Si el gobierno colombiano se decidi a negociar con las FARC fue porque Washington estuvo de acuerdo. Ustedes saben que no es una exageracin ma . Cul es la actitud poltica actualmente?

IM: Recientemente 62 congresistas de Estados Unidos, entre ellos dos republicanos, encabezados por Jim McGovern, suscribieron una carta de apoyo a los dilogos. Esta misiva fue enviada al secretario de Estado John Kerry. Este gesto altruista lo hemos saludado. Pero tambin la Casa Blanca y el Departamento de Estado han expresado su respaldo.

Claro, all tambin existen sus divisiones de intereses pues el conflicto colombiano genera dinero. Las poderosas empresas constructoras de armamento no quieren dejar perder ese negocio.

HCO : Ustedes estn decididos a dejar la lucha armada. Qu tiene que ofrecerles el gobierno para que ello se logre? Y ustedes, en qu se transformaran?

RG : El presidente Santos, durante el carteo inicial que tuvo con nosotros, nos dijo que deseaba abrir las compuertas a una democracia real en el pas. Eso nos llam la atencin, porque nosotros nunca hemos dicho que la lucha armada sea el nico camino para cambiar al pas. Nos levantamos en armas, y seguimos con ellas, porque con violencia han cerrado las puertas a la participacin poltica.

Es que si se abre la posibilidad de hacer poltica legal, sin la amenaza permanente del asesinato, en igualdad de condiciones y se hacen unas reformas polticas que puedan enrumbar al pas hacia la democracia participativa, nos apuntamos. Porque se podra crear una correlacin de fuerzas favorable al movimiento revolucionario, que encaminen las transformaciones radicales necesarias. Nosotros aceptamos ese reto.

PC : Se necesita construir un movimiento de masas fuerte que imponga los cambios, pues el establecimiento no regala. Esa es una tarea de nosotros, los militantes de izquierda y los demcratas. La sabidura est en armar un bloque de poder que aglutine a todos los que estamos por una nueva Colombia. Ese es el reto, y no es pequeo.

Pero mire usted, mientras hablamos de ello en la mesa de negociaciones sigue la represin por todo el pas. El gobierno no ha variado un pice en cuanto al tratamiento de la protesta social: la estigmatiza, asocindola con las guerrillas para poderla criminalizar y arremeter a tiros. Y si existe algo que tenemos muy en claro es que no estamos dispuestos a repetir la experiencia de la Unin Patritica, donde asesinaron a casi 4 mil militantes y dirigentes (3).

La historia, cuando no se manipula, no miente: los violentos han sido ellos. Cuando a los enviados del gobierno en estas negociaciones se la recordamos nos dicen que no estn ah para saber de eso. Por qu? De qu les da temor o vergenza? Si no se conoce la historia de violencia poltica en Colombia, cmo vamos a saber el por qu llegamos a la situacin actual y cmo resolverla?

IM : Hay tres puntos en la agenda a tratar: garantas para ejercer la actividad poltica, la participacin poltica y el cese al fuego bilateral y definitivo. En este ltimo se hablar de la dejacin de armas y en qu condiciones. Pero entindase bien: no es entrega de armas. No podemos extendernos ahora en estos puntos hasta que no se discutan en la mesa, y sern de los ltimos en la agenda.

HCO : Y qu va a suceder con el paramilitarismo?

IM : Tiene que erradicarse de manera definitiva, porque sin ello no habra ninguna certeza para una organizacin insurgente que se incorpore a la vida poltica legal. Esa es una condicin insalvable para poder llegar a un acuerdo de paz. Y es el gobierno quien tiene que dar la orden a sus generales de detener esa estrategia contrainsurgente del estado.

HCO : Ustedes estn decididos a pedir perdn por la parte de sufrimiento que han causado en esta guerra?

PC : Hemos cometido errores, algunos graves, es cierto. Pero diga lo que diga la propaganda, la agresin a la poblacin no ha sido una estrategia de las FARC. Al contrario, la hemos defendido del ejrcito y sus paramilitares, principalmente en el campo.

Yo no tengo problema en decirle a una seora, a una familia: siento el dolor que le hemos producido con la muerte de su ser querido. Pero esto es mucho ms complejo. Hay que pedir perdn? Muy bien. Entonces que se sienten con nosotros los gremios econmicos que han financiado la guerra y a los paramilitares; que vengan todas las instituciones del Estado, pues ellas estn encuadradas para la represin y la impunidad; tambin los grandes medios de comunicacin, porque reprodujeron las estigmatizaciones de los organismos de seguridad que antecedieron a los asesinatos y masacres; los partidos polticos de derecha tambin deben sentarse y presentar sus grandes responsabilidades; los ex presidentes de la repblica que dieron las ordenes. Es que ni la Iglesia catlica puede eludir sus culpas! Y no pueden quedarse por fuera de ese acto de responsabilidades los gobiernos de Estados Unidos, Israel, ciertos pases de Europa y los dems que han apoyado a los distintos gobiernos criminales de Colombia. Sentados todos, s podemos ver quines han sido los terroristas y asesinos del pueblo.

HCO : Ustedes sealan, y con razn, al gobierno, sus Fuerzas Armadas y a los grandes medios de comunicacin como responsables de la guerra sicolgica y de propaganda contra la insurgencia. Pero creo que un importante sector de la llamada intelectualidad se ha ensaado contra la lucha armada que hasta ayer apoyaban.

PC: La mayora de intelectuales en Colombia, y seguramente en el mundo, sufren de cobarda, de acomodamiento o ambos. Casi todos se dejaron meter por el sistema en la matriz de la mentira, y los utilizan para teorizar, crear y repetir falsedades. Muchos se la pasan haciendo discursos contra la manipulacin de los medios, pero cuando el sistema arranca en campaa contra un objetivo, ellos empiezan como los loros.

En el caso colombiano, el sistema les meti a la cabeza que las guerrillas somos culpables de todo. A pesar de que muchos de ellos se crean, o se creen, de izquierda, corearon que somos responsables de la violencia, el narcotrfico, el secuestro, la pobreza, del alza de la gasolina y de los pltanos. Le aseguro que si maana los pjaros dejan de cantar, esos intelectuales repetirn lo que diga el gobierno y sus medios: la guerrilla es culpable. Han cado en tal pobreza investigativa y de raciocinio tal que sus anlisis y teoras no soportan el mnimo debate, por lo menos con nosotros. Bueno, ellos piensan que si debaten con nosotros despus los matamos. Ni siquiera son capaces de caer en cuenta que si fuera as, en Colombia ya quedaran poqusimos intelectuales. El cerebro no les da para observar que quienes guardan su independencia intelectual y poltica, son a los que el gobierno seala de ser amigos o cmplices de la subversin.

HCO : Debo reconocer, y ya es para terminar, que no soy muy optimista con estos dilogos. Yo creo que Colombia y los colombianos se merecen una paz con justicia social, pero conozco al Estado colombiano, conozco a Estados Unidos que es su sostn y quien al final decide. Ojal que esa larga noche que impuso el terrorismo de Estado se detenga y por fin amanezca. Lo deseo de todo corazn.

PC : Mire, las condiciones polticas en Amrica Latina han cambiado. Quin se iba a imaginar lo que pas en Venezuela y Bolivia con la llegada de Chvez y Evo? Quin iba a imaginar que llegaran otros gobiernos en Amrica Latina para exigirle a Estados Unidos el respeto a la soberana? Existen cosas impredecibles, como fue el fin de la Unin Sovitica.

En Colombia existe un acumulado de hambre, exclusin, injusticias y represin. Llega un momento en que la gente no aguanta ms. Existe un acumulado de procesos larvados que pueden saltar en cualquier momento. Existe una ebullicin que podra estallar maana mismo.

Adems la problemtica colombiana no es una isla. Los pases vecinos estn presionando al gobierno porque ya estn cansados de que el conflicto les afecte. Venezuela tiene unos 4 millones de desplazados; Ecuador casi dos millones. Creemos que existen de 13 a 15 millones de colombianos en los pases limtrofes, o sea, la tercera parte de la poblacin colombiana. Y estos pases deben darle vivienda, alimentacin y salud. Hasta cundo? A ello smele los gastos para resguardar las fronteras. Todo porque el Estado colombiano insiste en no negociar un conflicto que no va a ganar! Nosotros les hemos pedido a los representantes de esas naciones que le exijan al colombiano que haga la paz para que regresen los compatriotas.

Somos optimistas. Los revolucionarios debemos de ser optimistas, hasta en las peores situaciones. Y nosotros creemos que la paz llegar a Colombia porque la merecemos. La otra perspectiva es la guerra total. Por eso digo que es el momento, aunque no es fcil. Este proceso de paz es demasiado complejo, pero creemos que es posible. Insistimos en luchar por la paz, y por eso no vamos a cruzarnos de brazos.

Yo s tengo esperanzas, a pesar de que al poder y a la oligarqua colombiana les hace falta grandeza y humildad para empezar a solucionar este conflicto.

NOTAS:

  1. Como El Laguito se conoce un conjunto residencial en La Habana. Sus casas, casi todas de dos plantas, estn separadas por arboles y jardines. En el centro hay un pequeo lago. Desde noviembre 2012, en este sereno entorno se alojan las delegaciones de las FARC y del gobierno colombiano.

  2. Segn la revista Forbes (edicin 2012) Luis Carlos Sarmiento Angulo figura como el primer multimillonario de Colombia, y ocupara el puesto 64 en el mundo.

  3. La Unin Patritica naci en 1985, como resultado de los dilogos entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC. Segn dictamin la justicia colombiana, contra ella existi un genocidio poltico".


(*) Hernando Calvo Ospina es periodista y escritor colombiano, residente en Francia y colaborador de Le Monde Diplomatique. Su pgina web: http://hcalvospina.free.fr/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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