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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2005

Bush en el pantano iraqu

ngel Guerra
La Jornada


Estados Unidos se ha metido en una cinaga en Irak de la que no puede salir por medios militares, como lo han reconocido varios de sus generales. Por eso delira Bush cuando afirma que no retirar las tropas hasta cumplir la misin. Ms de mil setecientos muertos y miles de heridos estadunidenses y la probabilidad creciente de un desastre militar maysculo han debilitado el apoyo domstico a la guerra y llevado a la desesperacin a los jerarcas de Washington, que no hayan cmo salir del atolladero. Pese a las continuas operaciones contra la resistencia, la semana pasada el general John Abizaid declar ante un comit del Senado que la fuerza de la insurgencia est casi igual que hace seis meses y que el nmero de combatientes extranjeros ha aumentado. Pocos das despus el secretario de defensa Donald Rumsfeld, contradiciendo la afirmacin del vicepresidente Richard Cheney de que la guerrilla estaba en las ltimas, vaticin que tomara doce aos acabar con ella, pero que sern las tropas iraques, las que pongan fin al trabajo. Rumsfeld deliraba como Bush pues en el Pentgono no se hacen ya ilusiones con que las fuerzas tteres puedan responsabilizarse con la seguridad en el pas rabe.

El factor principal que ha llevado a este punto es el espritu indomable de quienes resisten con las armas al invasor y de la poblacin que los apoya. Al principio los llamaban terroristas. De un tiempo a esta parte, indistintamente terroristas o insurgencia. En qu mundo quieren hacernos vivir en que a insurgencia, palabra siempre ligada a las luchas por la emancipacin, se le da una connotacin despectiva? Y para el caso: quin es combatiente extranjero en Irak, un rabe aunque no sea iraqu- o un estadunidense? La maquinaria meditica, imposibilitada de defender la legalidad y moralidad de la guerra, s ha logrado narcotizar a muchos en el mundo con la imagen racista y maniquea que brinda sobre el conflicto. No se menciona el trmino ocupacin, ni el nmero de iraques muertos por los estadunidenses, ni se analiza el concepto tpicamente nazi- de guerra preventiva, ni se habla ya de las mentiras usadas por Bush y Blair para ir a la guerra, ni se recuerda que su momento no tuvo el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU. Muchos que se opusieron a la guerra antes que comenzara, tcitamente han aceptado luego el hecho consumado y se justifican a s mismos con cuestionamientos a los mtodos de la guerrilla.

No hay duda que el sacrificio de civiles inocentes es siempre ticamente inaceptable, pero es necesario distinguir entre estos y los colaboracionistas con la ocupacin. En todo caso, es al pueblo iraqu a quien corresponde juzgar a su movimiento de resistencia y lo que s es evidente es el apoyo que le brinda, porque de lo contrario seran inimaginables su crecimiento y el ritmo y complejidad de sus operaciones. Aqu cabe recordar lo que asever un jefe militar estadunidense ante legisladores: matamos uno y surgen tres.

Y es que fue la invasin yanqui la que cre la inseguridad y el caos prevalecientes en Irak. Aunque el rgimen de Saddam Hussein concitaba el repudio de la poblacin, segn todas las encuestas una mayora de iraques opina que antes de la ocupacin se viva mejor y la seguridad no era una preocupacin. Nadie como los iraques discierne entre Saddam y lo que han representado dos guerras de agresin de Estados Unidos ms 13 aos de bloqueo y sus consecuencias en todos los aspectos de la vida. Nadie como ellos se percata de la intencin estadunidense de culminar la destruccin de su Estado mediante las privatizaciones y su fragmentacin en protectorados segn las diferencias tnicas y religiosas.

La resistencia iraqu ha hecho una gran contribucin para destruir la falsa imagen de un Estados Unidos militarmente omnipotente. Al empantanar al ncleo principal de la maquinaria blica estadunidense ha impedido nuevas guerras de Bush contra otros pueblos. En Amrica Latina concretamente ha hecho disminuir el peligro de una invasin de Cuba o Venezuela, o de aventuras militares contra sus movimientos populares ms combativos. La resistencia iraqu es un valioso aliado del movimiento internacional contra la globalizacin neoliberal en la medida que ha desmoralizado a su principal enemigo. Los iraques y su resistencia merecen toda la solidaridad internacional, un elemento indispensable para ahorrarles mayores sufrimientos y acelerar el fin de la ocupacin.

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