Portada :: Cultura :: Francisco Fernndez Buey: memoria de un imprescindible filsofo gramsciano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2013

El joven Marx
El Marx sin ismos de Francisco Fernndez Buey (XX)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


En la nave de los locos es el ttulo del segundo captulo del Marx sin ismos [1].

Las primeras colaboraciones de Marx en Rheinische Zeitung [Gaceta Renana de Poltica, Comercio e Industria] aparecieron en 1842, seala FFB. Marx tena en esa fecha veintids aos. Para entonces haba presentado ya la tesis doctoral en la Universidad de Halle. Inmediatamente despus de presentarla se haba visto obligado a renunciar a hacer carrera universitaria. Durante la primavera de aquel mismo ao, haba decidido con Bauer, en Bonn, lanzarse a la batalla poltico-cultural. El padre de Jenny von Westphalen haba muerto en marzo, Marx quera casarse y el periodismo apareca ante l como el nico medio de obtener los ingresos necesarios. Era Marx un joven con amplitud de miras intelectuales: haba estudiado en la universidad jurisprudencia y filosofa del derecho, y, por su cuenta, literatura clsica, poesa romntica, historia del arte, filosofa de la religin, esttica, etc. Uno de los exponentes de la izquierda hegeliana, Moses Hess, haba dicho de l pocos meses antes que era el nico filsofo de verdad de los que viven ahora. El elogio de Hess, en carta a Berthold Auerbach, es desmesurado: Imagnate a Rousseau, Voltaire, Holbach, Lessing, Heine y Hegel, en una misma persona, juntos pero no revueltos, y tendrs la imagen del doctor Marx. Para un joven que todava no haba publicado casi nada, seala FFB con razn, por interesante que fuera su tesis doctoral indita, eso es mucho. Sin necesidad de hacer el esfuerzo de imaginacin para saber qu podra ser la sntesis de tantos grandes, s poda resumirse algunos de los rasgos caractersticos de aquel joven que trataba de conciliar los estudios filosficos con el periodismo poltico.

Algunos nudos de este resumen: Se ha dicho ya que la cabeza del joven Marx era una fbrica de ideas en los aos de Berln. Lo sigui siendo. A la amplitud de miras intelectuales y a una slida cultura filosfica una Marx un carcter polmico y apasionado. Su filosofa era idealista. Su ideal: la libertad como autoconciencia. Su principal modelo filosfico era Hegel; sus poetas Heine y Goethe. Su modelo de vida, un Epicuro ilustrado, sntesis de las virtudes de la cultura helenista. El apasionamiento de Marx le llevaba a la expresin romntica.

En esa poca, seala FFB, Marx era un devorador de libros. Su mtodo de trabajo consista en hacer amplsimos extractos de los textos ledos para utilizarlos luego, casi siempre, en funcin crtico-polmica. Marx lea siempre discutiendo, dialogando con los autores de los libros, fueran stos clsicos o contemporneos, objetando, juntando pensamientos de los autores ledos con las propias reflexiones. Ese mismo de trabajo fue usado en muchas ocasiones por Manuel Sacristn y tambin por el propio autor (hay muestras de ello en la documentacin depositada en la Biblioteca de la UPF)

Igualmente, seala FFB, la constante afirmacin del pensamiento propio, en dilogo con los pensadores que le resultaban ms prximos, hace intiles las controversias de la marxologa por determinar hasta qu punto el joven Marx fue hegeliano o feuerbachiano, o seguidor de Bauer, o de Ruge, o de Moses Hess, o de Heine. Todos esos autores estuvieron presentes en el joven Marx en mayor o menor medida. Con ellos dialog y de ellos tom ideas, giros, metforas y pensamientos filosficos. En su opinin: ninguno de ellos ha sido decisivo en la configuracin del filosofar de Marx. l aspiraba las ideas o los proyectos de los otros grandes con quienes congeniaba y las transformaba inmediatamente en pensamiento y proyecto propios, a veces mediante giros inesperados o por el procedimiento de ponerlos en relacin con ideas procedentes de otros campos muy distintos de aquellos en los que se movan tales autores.

Lo que acabara configurando el peculiar filosofar de Marx, seala el marxista FFB, fue su capacidad para llevar al lmite la tendencia holstica, globalizadora, muy alemana, de relacionarlo todo con todo: de remontarse a la historia cuando trataba de hechos particulares contemporneos, como los robos de lea o la miseria de los vendimiadores del Mosela; de hacer teora del estado cuando el tema inicial era la cuestin juda; de descender a la sociologa de la contemporaneidad cuando haba de abordar temas clsicos de la filosofa del derecho; de introducir un enfoque de filosofa poltica donde el otro estaba hablando de sentimientos estticos.

Esa forma de proceder era ya apreciable en los primeros escritos de Marx, parte de su originalidad como pensador, pues el traslado de conceptos de unos campos del saber a otros rompe la compartimentacin de los saberes, que era ya caracterstica de la vida acadmica, da a la mirada intelectual un nuevo ngulo y permite la acuacin de nociones nuevas que actan con un revelador de aspectos oscuros de la realidad. Tambin es verdad que eso mismo hace difcilmente reconocibles a los autores de partida, incluso en aquellos casos en los Marx cita explcitamente al pensador que le ha sido motivo de su inspiracin original. Por otra parte, apunta FFB, el puntillismo crtico de Marx, a veces demoledor, haba tenido algn efecto no deseado: los amigos de verdad le duraran poco tiempo. Hay ejemplos para estos aos de juventud. Tal es el caso de su relacin con Bauer, tutor de su tesis doctoral. Tal es el caso de su relacin con Ruge, a cuya iniciativa debi Marx las primeras colaboraciones periodsticas. Engels, al que conoci algo despus, en 1844, ya en Pars, sera la excepcin. Pero la historia es as: la paradoja ha querido que la excepcin de una amistad duradera resaltara sobre tantas otras rupturas.

Si se comparaban sus primeras tentativas literarias, la tesis doctoral misma, con los escritos de 1842-1843 se tiene la impresin de que el estilo de Marx fue cambiando por su aproximacin al periodismo destacaba FF. De la mezcla de gneros (filosofa y polemismo poltico doblado de referencias literarias) naci una forma de expresin muy notable. Pero el estilo de Marx segua siendo a veces enrevesado, pleno de citas alusivas, muy dado a los smiles, a las metforas, a las analogas, retorcido casi siempre en los desarrollos particulares, pero contundente y epigramtico en las conclusiones. Pocas veces explicaba con calma y llanamente lo que tena en la cabeza; cuando no criticaba aseveraba. Ya en esta poca Marx daba, formalmente, lo mejor de s en los artculos periodsticos, en los ensayos cortos, cuando hace a un lado sus cuadernos de notas con largusimos extractos de ideas y argumentos de otros y expresa de manera positiva, clara e inequvoca, las conclusiones a que l mismo ha ido llegando.

Se podra pensar por lo que hace a estos aos de formacin en Berln, Colonia, Bonn y Kreuznach, apunta FFB, que fue la censura prusiana lo que impidi a Marx materializar sus proyectos ms tericos. No era ese el factor que ms influy: en esta inconclusin no fue la existencia de la censura sino la enormidad de los temas que Marx se propona y su dificultad para darles la forma expresiva adecuada. Tal vez por eso resulta tan laboriosa y complicada la reconstruccin analtica de su pensamiento iniciada durante estas ltimas dcadas. Cuando se traducan-interpretaban las obras de Marx a un lenguaje analtico, digamos a la inglesa, siempre quedaba la impresin de que lo que se haba ganado en claridad comunicativa se haba perdido en fuerza expresiva. Una cosa s estaba clara para todos los conocidos de Marx: su potencia crtico-reflexiva y su introduccin del anlisis filosfico en el tratamiento de los problemas sociales contemporneos iba a revolucionar el publicismo de la poca. Fue esta dimensin de su obra lo que impresion tan favorablemente a Arnold Ruge y motiv el ditirambo de Moses Hess. Por eso le llamaron a Colonia para que se hiciera cargo de la direccin de la Gaceta Renana. Y por eso, conclua FFB este punto, en esto seguro que acertaron.

FFB apunta al filosofar mundanizado del joven Marx. Toma pie en una pgina publicada, en un contexto polmico, en la Gaceta Renana de 14 de julio de 1842. Deca Marx all que la filosofa, y muy particularmente la alemana, tiene propensin a la soledad, al espritu de sistema, a la autocontemplacin. Y que esa propensin tiende a alejarla de las pasiones y conflictos cotidianos de los cuales se ocupa mayormente el periodismo. Es este espritu de sistema, materializado en jergas muchas veces incomprensibles para los ms, lo que hace por lo general de la filosofa algo antiptico al ojo del profano. El hombre de la calle tiende a ver en la filosofa especulativa y sistemtica algo as como un ejercicio autocomplaciente cuyos frmulas no logra distinguir de las artes mgicas. La razn de que esto hubiera sido tradicionalmente as era doble: de un lado, la ignorancia, la falta de formacin; de otro, la persistencia de la filosofa licenciada en el espritu de sistema meramente especulativo. Pero, en opinin de Marx, ni los filsofos nacen de la tierra como hongos ni la filosofa est fuera del mundo. Al contrario: las ideas filosficas son fruto de la poca, expresin de los ms sutiles humores del pueblo en que han nacido. Y los de abajo deberan saber que tampoco el cerebro est fuera del hombre por el hecho de no estar ubicado en el estmago. Ahora bien, para que ese smil resulte verdaderamente comprensible a los ms es menester algo as como una reforma de la filosofa. Y los filsofos tienen que ser conscientes de esa necesidad para estar a la altura de los tiempos. La reforma de la filosofa es precisamente su mundanizacin. Por mundanizacin entenda Marx pasar del supuesto de que la filosofa es la quintaesencia del espritu de una poca al contacto directo con los problemas, preocupaciones, aspiraciones y sufrimientos del mundo realmente existente en la poca.

Ese contacto tiene que ser una interrelacin, una smosis, entre filosofa y mundo real. La descripcin no slo es excelente sino perspectiva esencial para entender el propio filosofar mundanizado del autor de Marx sin ismos. l, como Marx, no ignor que los sistemas histricos y la especulacin filosfica en general, por abstractos que parezcan, tienen siempre una relacin, un contacto, con el mundo real, con los problemas y los males del mundo. No est proponindose ni proponiendo a los otros la trivialidad de criticar todo filosofar por su carcter slo especulativo o terico. Lo que quiere decir lo dice con precisin: el contacto de la filosofa con el mundo real no debe ser slo interiorizacin terica de los problemas; tiene que ser tambin exteriorizacin de las ideas filosficas, intervencin en los asuntos del mundo cotidiano de la propia poca. La relacin que se propone no es de direccin nica, sino intercambio recproco. El valor del filsofo no se le supone, hay que demostrarlo. La carga de la prueba estaba, est precisamente en el acercamiento a las cosas del mundo.

Para el contexto alemn en que viva Marx eso quera decir: la filosofa deja as de ser sistema (especulativo) que se opone a otro sistema (tambin especulativo) y se hace filosofar del mundo presente. No saba explicar yo el arco de pensamiento en el caso de FFB pero s que, como en el caso del clsico, el filosofar del autor de La gran perturbacin se hizo filosofar, y desde siempre, en el mundo presente. Un mundo amplio, desde luego, no provinciano.

Los otros apartados de este segundo captulo Contra la lgica del egosmo, Anatoma de la sociedad, No puedo hacer nada en Alemania, Hacia la boda, en Kreuznach, Crtica de la burocracia, Con Hlderlin al fondo..., La disyuntiva, Sobre la historia diversamente percibida, Los pueblos callan, La nave de los locos, Dos formas distintas de entender la esperanza, Cercano est el dios o rebelin en la nave de los locos, Crtica materialista de este valle de lgrimas- son tambin imprescindibles.

El captulo lo cierra FFB con las siguientes palabras:

Marx pudo haber ledo a Hlderlin el ao de la muerte de ste, en 1843. Probablemente no lo ley. Es posible que no lo haya ledo por el desagrado que le produjo la traduccin poltica que hizo Ruge del Hyperion. Tambin es posible otra explicacin: que su optimismo histrico le haya hecho simplemente preferir a Heine. Marx, influido por la filosofa de Feuerbach, pone, en septiembre de 1843 (un mes antes de abandonar Alemania con destino a Pars) el espritu crtico y la independencia de criterio en el frontispicio de su programa de reforma moral e intelectual: En esto precisamente consiste la ventaja de la nueva tendencia: nosotros no anticipamos dogmticamente el mundo, sino que queremos encontrar el mundo nuevo a partir de la crtica del viejo. Hasta ahora los filsofos haban tenido lista en sus pupitres la solucin de todos los enigmas, y el estpido mundo exotrico no tena ms que abrir su morro para que le volasen a la boca las palomas ya guisadas de la Ciencia absoluta. Ahora la filosofa se ha mundanizado. La demostracin ms evidente de ello la da la misma conciencia filosfica afectada por el tormento de la lucha no slo externa sino tambin internamente. No es cosa nuestra la construccin de futuro o de un resultado definitivo para todos los tiempos; pero tanto ms claro est, en mi opinin, lo que nos toca hacer actualmente: criticar sin contemplaciones todo lo existente; sin contemplaciones en el sentido de que la crtica no se asuste ni de sus consecuencias ni de entrar en conflicto con los poderes establecidos. De ah que no est a favor de plantar una bandera dogmtica; al contrario: tenemos que tratar de ayudar a los dogmticos para que se den cuenta del sentido de sus tesis.

Si hay algo a lo que valga la pena llamar marxismo, concluye FFB, ese algo naci de este talante, como vio muy bien, por cierto, el poeta y dramaturgo Bertolt Brecht y como recordaba hace ya algunos aos el marxlogo Maximilien Rubel.

Nota:

[1] FFB, Marx sin ismos. El Viejo Topo, Barcelona, 1998, pp. 49-68.

Salvador Lpez Arnal es miembro del Frente Cvico Somos Mayora y del CEMS (Centre dEstudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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