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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2013

La vida en el mundo de una superpotencia (o Edward Snowden contra Robert Seldon Lady)
Ahora lo ves, ahora no lo ves

Tom Engelhardt
TomDispatch

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Lleg y se fue: es el chiste que circul en 1979 cuando el ex vicepresidente Nelson Rockefeller, de 70 aos, tuvo un ataque al corazn y muri en su casa en Manhattan frente a su asistente de 25 aos vestido de noche. En cierto modo se podra decir lo mismo del agente de la CIA retirado Robert Seldon Lady.

Recientemente Lady realiz un milagro de un da. Despus de aos de ausencia, ale hop!, reapareci de la nada en la frontera entre Panam y Costa Rica y sali en las noticias cuando los agentes panameos lo detuvieron por una orden de internet. El jefe de estacin de la CIA en Miln en 2003 logr una breve celebridad al supervisar una versin la dolce vita de una entrega extraordinaria como parte de la Guerra Global contra el Terror de Washington. Sus colegas secuestraron en las calles de Miln a Hassan Mustafa Osama Nasr, un clrigo musulmn radical y presunto terrorista, y lo entregaron, pasando por bases areas de EE.UU. en Italia y Alemania, a las cmaras de tortura del Egipto de Hosni Mubarak. Obviamente Lady viaj de pasajero en esa transferencia.

Sus asociados de la Agencia demostraron que eran incapaces de espiar correctamente. Dejaron tras ellos una pista rastreable de cuentas de hoteles de cinco estrellas y restaurantes, facturas pagadas con tarjetas de crdito falsas y llamados no codificados de telfonos celulares que fueron rastreados por el Gobierno italiano que los identific y acus a 23 agentes, incluido Lady, de secuestro.

Lady huy de Italia abandonando una villa de millones de dlares, cerca de Turn, destinada a su jubilacin (posteriormente se confisc y se vendi para compensar a Nasr.)

En 2009 Lady fue condenado, in absentia, a nueve aos de prisin (posteriormente reducidos a seis). Para entonces prcticamente ya haba desaparecido tras admitir en un peridico italiano: Por supuesto fue una operacin ilegal. Pero esa es nuestra tarea. Estamos en guerra contra el terrorismo.

La semana pasada le detuvieron en Panam. Fue el equivalente en la vida real a un truco de magia. No estaba en ninguna parte y luego apareci repentinamente preso y en las noticias. Y entonces, de nuevo, ale hop!, ya no estaba. Solo 24 horas despus de que el agente de la CIA retirado estuviera tras las rejas, se lo llevaron de Panam en avin, obviamente bajo la proteccin de Washington. Y en el aire, volviendo a EE.UU., volvi a desaparecer.

La portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, dijo a los periodistas el 19 de julio: a mi juicio se encuentra en realidad en el camino de vuelta a EE.UU. Por lo tanto, posiblemente estaba en el aire de camino a su patria, es lo que sabemos segn las informaciones, nada ms. Consideradlo la versin de un milagro de la CIA. En lugar de aterrizar, simplemente se evapor.

Y eso fue todo. Ninguna noticia ms aqu en EE.UU.; ninguna otra informacin de portavoces del Gobierno de lo que le ocurri, o de por qu el Gobierno decidi sacarlo de Panam y protegerlo de la justicia italiana. Tampoco, que yo sepa, hubo ms preguntas de los medios. Cuando TomDispatch consult al Departamento de Estado, todo lo que encontr fue un mutismo total: Parece que un ciudadano estadounidense fue detenido por autoridades panameas y los funcionarios de inmigracin panameos lo expulsaron de Panam el 19 de julio. Las acciones de Panam son consecuentes con su derecho de admitir o expulsar de su territorio a los extranjeros.

En otras palabras, lleg y se fue.

Edward Snowden: Lo contrario de un truco de magia

Cuando recin haban detenido a Lady hubo un pequeo frenes noticioso y un poco de tensin. Permitiran la extradicin a Italia, para que cumpliera su condena, de un agente de la CIA retirado condenado por un crimen grave relacionado con secuestro y torturas? Pero la tensin no pudo aumentar porque (como cualquiera podra haber predicho) Lady tuvo suerte esa semana.

Despus de todo, el pas que lo haba detenido por ese mandato de arresto de Interpol era una verdadera rareza en una Latinoamrica en cambio. Era todava un aliado de EE.UU., que otrora construy un canal cruzando su territorio, que haba controlado su poltica durante aos y que en 1989 envi a sus militares para volver a modificar esa poltica. Italia quera que devolvieran a Lady y evidentemente solicit su entrega a Panam (aunque los dos pases no tienen un tratado de extradicin). Pero podra sorprenderse alguien por lo ocurrido o por el papel que Washington obviamente jug en la decisin de la suerte de Lady? Cualquiera que hubiera prestado alguna atencin a la presin global que Washington estaba ejerciendo en una caza del hombre internacional para lograr que Edward Snowden, el informante de la NSA al que ya haba acusado segn la draconiana Ley de Espionaje, volviera a su pas, sabra en qu direccin ira Robert Seldom Lady al tomar el prximo avin desde Panam, y no estoy hablando de Italia.

Pero lo curioso fue que cuando Panam lo envi hacia el norte, y no hacia el este, no hubo el menor signo de curiosidad en los medios de EE.UU. sobre este hecho o lo que tena que ver con l. Lady simplemente desapareci. Mientras el Ministro de Justicia italiano lament profundamente la decisin de Panam, no hubo, que yo sepa, un solo editorial, indignado o no, en algn sitio en este pas cuestionando la decisin del gobierno de Obama de no permitir que un criminal condenado fuera llevado ante los tribunales de un aliado democrtico o incluso elogiando el papel de Washington en su proteccin. Y no estamos hablando de medios sin inters en procesos en Italia. Quin no recuerda la cobertura total del proceso (y reproceso) del asesinato de la estudiante estadounidense Amanda Knox en ese pas? Para los medios estadounidenses, sin embargo, Lady careca obviamente del sex appeal de Knox (ni ganara millones con un futuro relato de su estada en Italia).

En el mismo perodo hubo, por supuesto, otro hombre que desapareci como por arte de magia. En el rea de trnsito del aeropuerto internacional de Mosc, Edward Snowden descubri que el gobierno de EE.UU. lo haba privado de su pasaporte y estaba decidido a hacerlo volver a Washington por cualquier medio para procesarlo. Eso inclua obligar al avin del presidente de Bolivia, Evo Morales, que volva de Mosc, a hacer un aterrizaje forzoso en Austria y ser cateado en busca de Snowden.

El informante de la NSA fue atrapado en una especie de tierra de nadie por un Gobierno de Obama que exiga que los rusos lo entregaran o afrontaran las consecuencias. Despus de lo cual, durante das, desapareci de la vista. En su caso, a diferencia del de Lady, sin embargo, Washington nunca dej de hablar de l y los medios nunca dejaron de especular sobre su suerte. Hasta ahora no dejan de hacerlo.

Solo apareci en pblico una vez desde su desaparicin, en una conferencia de prensa en ese aeropuerto con activistas por los derechos humanos de Amnista Internacional y de Human Rights Watch. El Gobierno de EE.UU. rpidamente deplor y denunci el evento como algo facilitado u orquestado por Mosc, una plataforma de propaganda. Y un portavoz del Departamento de Estado incluso sugiri que Snowden, que todava no haba sido condenado por nada, no debera tener derecho a expresarse en Mosc o en ningn otro sitio.

La verdad es que cuando se trata de Snowden, el Washington oficial no puede guardar silencio. Personalidades del Congreso lo han denunciado como traidor o desertor. El mundo ha sido repetidamente sermoneado desde el plpito intimidante en nuestra capital sobre cun necesario para la libertad, la justicia, y la paz global es su regreso y procesamiento. Snowden, parece, representa lo contrario de un truco de magia. No puede desaparecer ni cuando quiere hacerlo. Washington no lo permitir, ni ahora ni jams, han dejado claro los funcionarios. Es un requerimiento moral que se enfrente a la ley y pague el precio (ya establecido) de su crimen. Eso, en el Washington actual, es lo que se considera una verdad clara como el agua.

Lady desaparece

Es una verdad no menos evidente en Washington que hay que proteger a Robert Seldon Lady contra el largo brazo (italiano) de la ley, que es un patriota que cumpli con su deber, que es tarea del gobierno de EE.UU. velar por su seguridad y no permitir que lo procesen jams, que es el deber de ese Gobierno proteger, no enjuiciar, a torturadores de la CIA que participaron en la Guerra Global contra el Terror de George W. Bush.

Por lo tanto tenemos dos hombres y Washington est convencido de que hay que recuperar a ambos. A uno para que se enfrente a la justicia, al otro para que escape de ella. Y todo esto es un hecho, nada que haya que explicar o justificar a alguien en algn sito, ni siquiera por parte de un profesor de derecho constitucional que es presidente. (Por cierto, si alguien hubiera sido acusado de secuestrar a un predicador cristiano fundamentalista estadounidense y presunto terrorista en las calles de Miln y de entregarlo a Mosc o Tehern o Pekn, sera obvio que se trataba de algo totalmente distinto).

Pero no cometis el error de comparar la posicin de Washington en el caso de Snowden y la que tiene con respecto Lady o el de calificar las palabras y las acciones del Gobierno y de Obama de hipocresa. No tiene nada que ver con la hipocresa. Simplemente es la definicin viviente de lo que significa existir en un mundo de una sola superpotencia por primera vez en la historia. Para Washington, la regla esencial es algo como: hacemos lo que nos da la gana; decimos lo que queremos sobre lo que hacemos; y la candidata a embajadora en la ONU Samantha Powers pasa entonces a sermonear al mundo respecto a los derechos humanos y la opresin.

Esta versin de cmo funcionan las cosas es la norma en Washington hasta el punto de que es poco probable que haya algunos en la capital que vean alguna contradiccin entre la actitud del Gobierno respecto a Snowden o respecto a Lady, y es obvio que los medios en Washington tampoco la ven. Su particularceguera, cuando se trata de las acciones de Washington, sigue siendo impresionante, como cuando evidentemente EE.UU. hizo aterrizar el avin del presidente de Bolivia. Aunque fue un acto de una ilegalidad aparentemente obvia, no hubo ninguna informacin seria, ni investigacin cuando se trat de los actos entre bastidores del gobierno de EE.UU., que claramente presion a cuatro o cinco Gobiernos europeos (uno de los cuales pudo ser Italia) para que se coludieran en ese hecho. Tampoco, semanas despus, ha habido ningn seguimiento en los medios estadounidenses. En otras palabras, un acto nico en la historia reciente que caus problemas a algunos pases europeos e indign a gran parte de Latinoamrica ha desaparecido sin explicacin, sin anlisis, sin pronunciamientos de expertos o comentarios editoriales. Indudablemente, en vista de la falta de cobertura sustancial muchos estadounidenses incluso ignoran que ha sucedido.

La historia del afortunado mster Lady ha seguido una trayectoria parecida. Despus de haber desaparecido entre cielo y tierra, hasta ahora ha logrado no reaparecer en ningn sitio en la prensa estadounidense. Lo que sigui fue la ausencia de noticias, silencio editorial y extrema indiferencia ante un acto de proteccin que de otra manera habra parecido una ilegalidad en el mbito internacional. No se habl en los medios, en el Congreso o en algn otro sitio de la entrega a Italia del criminal condenado, solo de que los rusos deben devolver a un hombre considerado criminal por Washington.

ste, por lo tanto, es nuestro mundo: una sola megapotencia que ha estado, desde septiembre de 2001, en un frenes de financiamiento y construccin para crear el primer Estado de vigilancia global; sus torturadores andan libres; sus secuestradores pagan su condena en libertad en este pas y los rescata si los detienen en el extranjero; y a sus denunciantes los que hacen que el resto de nosotros sepamos lo que nuestro gobierno hace en nuestro nombre los crucifica. As son las cosas.

Todo esto se resume en un modo de vida y en los actos diarios en un mundo con una sola superpotencia. Es una lstima que Alfred Hitchcock ya no est. Imaginad que xito sera ahora The lady vanishes (La dama desaparece).

Tom Engelhardt, es cofundador del American Empire Project y autor de The End of Victory Culture, una historia sobre la Guerra Fra y otros aspectos, as como de la una novela: The Last Days of Publishing y de The American Way of War: How Bushs Wars Became Obamas (Haymarket Books). Su ltimo libro, escrito junto con Nick Turse es: Terminator Planet: The First History of Drone Warfare, 2001-2050 .

Copyright 2013 Tom Engelhardt

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175729/tomgram%3A_engelhardt%2C_luck_was_a_lady_last_week/#more

rCR

 

 

 

 

 



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