Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Revoluciones en el mundo rabe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2013

El golpe militar intenta imponerse a sangre y fuego en Egipto

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


No hace falta ser rabe o erudito arabista, ni musulmn o activo islamista, para denunciar la masacre del ejrcito egipcio contra su pueblo. Por una cuestin de dignidad no podemos permanecer en silencio cuando se encarcela a un jefe de estado elegido democrticamente, se silencia a los medios crticos, se detiene a los principales dirigentes del partido mayoritario y se dispara a matar contra los pacficos manifestantes que piden la vuelta al poder del presidente constitucional. Cuntos crmenes ms habr que contar para que los gobiernos occidentales, la Unin Europea y la ONU exijan el fin de la represin con el retorno a la legalidad democrtica y amenacen con sanciones a los golpistas? Como antes en la Espaa del general Franco, en la Nicaragua del general Anastasio Somoza Garca, en la Indonesia del general Suharto y en el Chile del general Pinochet, los derechos humanos son papel mojado para los exquisitos cancilleres de Occidente. Un general corrupto y anticomunista vale un Potos para el imperialismo. Los Estados Unidos de Amrica y sus serviles aliados apoyan los golpes militares que ejecutan sus peones a lo ancho del mundo para proteger sus interes econmicos y estratgicos. Eso s, toda esta sangrienta farsa se lleva a cabo en nombre de la democracia americana.

En una campaa diseada en los centros de poder imperial y destinada a preparar el clima para el golpe de estado, se ha repetido el estribillo de que el presidente Morsi no haba cumplido su programa, haba cometido errores de bulto y no haba contado con el apoyo de otras fuerzas polticas. Puede admitirse una parte de verdad en tales crticas. Pero para corregir esos fallos estn el parlamento, los tribunales y la calle. En Espaa el presidente Rajoy aplica una poltica econmica completamente opuesta a la que present en su programa electoral, en Francia el presidente Hollande hace tres cuartos de lo mismo y en los Estados Unidos de Amrica el presidente Obama ni siquiera se ha atrevido a cumplir su promesa de cerrar la crcel de Guantnamo, centro de torturas y de violacin permanente de los derechos humanos. Qu medidas nos proponen los defensores occidentales del golpismo egipcio para solucionar esas flagrantes contradicciones entre las palabras de nuestros polticos y los hechos de su accin de gobierno?

Los diputados de la oposicin egipcia denunciaron los excesos y errores del gobierno, los tribunales frenaron decretos presidenciales y leyes con una contundencia desconocida entre nosotros, los medios de comunicacin hostigaron a placer las medidas gubernamentales, la plaza Tahrir acogi a los disidentes de todo tipo que clamaban contra el primer presidente civil en la historia de Egipto. Todo ello mientras se respetaba la libertad de informacin, se aplicaba la Constitucin aprobada en referendum y se toleraban las manifestaciones hostiles. Y qu ha pasado ahora cuando el ejrcito egipcio con el general Abdul Fatah al-Sisi al frente ha ocupado por la fuerza el poder? Ha sido suspendida la Constitucin, se ha encarcelado en un lugar secreto al presidente constitucional, ha sido nombrado a dedo un jefe de estado espurio, ha sido disuelto el parlamento, se han cerrado cadenas de televisin y peridicos, han sido arrestados muchos dirigentes de los Hermanos Musulmanes, el ejrcito y la polica han asesinado ya a centenares de manifestantes y han herido en las calles a otros miles de ciudadanos pacficos e indefensos, Y a esta indecencia disfrazada de uniforme militar llaman nuestros gobernantes y medios de comunicacin libertad y democracia?

Despus de la sangrienta represin ordenada por Hosni Mubarak hasta la cada de su rgimen, el prestigio del ejrcito egipcio estaba de capa cada por su complicidad con la dictadura (30 aos dur el estado de emergencia impuesto por este fiel aliado de Estados Unidos e Israel). Del nivel de corrupcin en esa negra etapa dan idea estos escuetos datos: la fortuna de Mubarak despus de largos aos de rapia se estima en 70.000 millones de dlares, mientras el 40% de la poblacin de Egipto viva con dos dlares o menos diarios. Tras el golpe militar del general al-Sisi ese prestigio ha desaparecido. Qu lamentable trayectoria la que ofrece el ejrcito egipcio desde el histrico lder Gamal Abdel Nasser que encabez el derrocamiento de la monarqua, nacionaliz el Canal de Suez e impuls el panarabismo, pasando por Anwar el-Sadat ─ compaero de lucha de Nasser, hroe militar y desgraciado firmante de los acuerdos de paz con Israel─ y Hosni Mubarak, de infausta memoria, hasta el traidor al-Sisi, estrechamente vinculado, segn todas las fuentes, al gobierno de los Estados Unidos tanto en el plano militar como en el diplomtico [1]. Dando muestras de su felona, la primera medida del gobierno ttere nombrado por al-Sisi ha sido cerrar la frontera con Gaza y acusar al presidente Morsi de alianza con el gobierno de Hamas. Es probable que por estas acciones heroicas contra el pueblo palestino el gobierno norteamericano y el israel lo condecoren como se merece.

Un argumento que subyace entre los defensores del golpismo bueno (es decir, bueno para el imperio) consiste en negar el derecho legtimo a la victoria electoral a una fuerza poltica de inspiracin islmica aunque sta gane en las urnas. Se puede ser rey en Espaa nombrado por Franco, se puede bloquear el acceso al gobierno al Partido Comunista Italiano mediante las maniobras de un partido de inspiracin confesional como la Democracia Cristiana, se pueden legitimar como dignos demcratas a los herederos de Pinochet, se puede ser como W. von Braun, alto directivo de la NASA, despus de haber ocupado un puesto relevante en el ejrcito de Hitler, pero no se puede permitir en nombre de la democracia que despus de un limpio triunfo electoral el FIS llegue al poder en Argelia, que Hamas gobierne en Palestina y que el Partido Libertad y Justicia asuma en Egipto el mandato de las urnas. Quin podr admitir como legtima semejante discriminacin poltica? De contar con el apoyo popular, no tienen derecho a dirigir los destinos de su nacin los simpatizantes de los Hermanos Musulmanes que lucharon abiertamente contra el colonialismo britnico, que con su permanente labor social llenan el hueco de un Estado inexistente para millones de egipcios pobres y que sufrieron como nadie la represin de la dictadura de Mubarak?

Mientras en los despachos ministeriales de El Cairo se cuecen las recetas neoliberales que provocarn ms miseria, mientras se refuerza la colaboracin militar y el espionaje con los Estados Unidos, mientras se asfixia hasta lo indecible a la poblacin de Gaza recluida en una gigantesca crcel, la vieja guardia de Mubarak, los colaboracionistas con el sionismo y los privilegiados de la arraigada corrupcin unen sus fuerzas en una sola mano, como cantan en la plaza Tahrir intentando espantar el miedo. La jugada estratgica que encubre este golpe militar puede reconstruirse sin dificultad: mediante l se refuerza la hegemona israel en la regin, se aleja el peligro de una rebelin democrtica en las feudales petromonarquas y se intenta ahogar a la resistencia palestina y libanesa.

Ms sangre y ms muertes son la nica alternativa a la protesta popular que ofrece la cpula militar y el gobierno ttere. De estos desalmados no es posible imaginar hasta qu lmites llegar la represin. Quiz hasta provocar una guerra civil, como en Argelia, usando las armas no para proteger al pueblo sino para asesinarlo impunemente? Confiamos en que la ltima palabra aun no se ha dicho. A pesar del apoyo occidental, la dictadura no tiene perspectivas de futuro. El uso brutal de la fuerza indica una debilidad de fondo. Nunca tendrn el consenso de la ciudadana. Slo confan en liquidar la protesta con los tradicionales mtodos fascistas. Y que despus reinen el silencio y el miedo. A los que nacimos en el franquismo nos suena esta siniestra meloda.

Nota

[1] En una edulcorada y a veces ridcula nota biogrfica la BBC reconoce que el general golpista ha hecho toda su carrera militar en los despachos, pues nunca ha tenido experiencia de combate. Se toma la molestia de citar a un profesor universitario para que nos descubra el Mediterrneo, a saber, que l no pertenece a los Hermanos Musulmanes (qu graciosos son estos caballeros britnicos). Y para dar un toque humano a este hombre providencial del imperio, se subraya que a menudo se le ve sonriendo y que se le conoce por sus discursos sobre temas emotivos. Vamos, que podra ser excelente presentador de unos Juegos Florales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter