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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2013

Homo homini deus: Por qu Rousseau y Marx tenan razn

Nicols Gonzlez Varela
Rebelin


Todo acto de violencia es un acto poltico

(Friedrich Engels)

 

"Todos los conceptos materialistas contienen una acusacin y un imperativo."

(Herbert Marcuse)

 

El gran Rousseau afirmaba que el principio fundamental de la Moralidad, que he razonado en todos mis escritos y desarrollado tan claramente como pude, es que el Hombre es un ser naturalmente bueno, amante de la Justicia y el Orden, que no hay perversidad original en el corazn humano, y que los primeros movimientos de la Naturaleza siempre tienen la Razn.1 La raz del hombre, deca un joven Marx, es el hombre; la misma alienacin no depende ni de un Dios ni de la Naturaleza, sino slo de la relacin histrico-social del hombre con otro hombre. Para la naciente Antropologa iluminista y sus herederos el Hombre era bueno por naturaleza, tanto para s mismo como para los otros. Una idea-fuerza que hoy se nos presenta como inocente y acientfica. Uno de los ms insidiosos pseudoargumentos de la Ideologa burguesa moderna y posmoderna es que la guerra, la polemos, es innata a la Naturaleza humana, un dato objetivo e irreductible. Nada del mito del buen salvaje, nada del ridculo Homo Rousseau. Se tratara de una adaptacin creada por nuestros antecesores por un mecanismo neutro de la famosa seleccin natural descubierta por Darwin. Si lo analizamos, se trata de un corolario derivado del egotismo inconsciente y la competencia interpersonal, causas que se nos presentan como sui generis, ahistricas, amorales, presociales y apriorsticas. Bsicamente reza as: el seoro de la Naturaleza por el hombre (el proceso civilizatorio) presupone (previa conditio sine qua) el seoro del hombre sobre el hombre. El dominio, la explotacin, la lucha de clases no es ya una funcin social, sino un efecto secundario, una variante y una herencia atenuada de una forma natural y primitiva de adaptarnos al medio ambiente y de un ciego impulso antropfago (utilizacin de los enemigos vencidos) sublimado. Esta hiptesis, llamada en el mundo anglosajn como Deep Roots Theory of War (DRTW) −poco ms o menos Teora de las races profundas de la guerra− disfrazada de evidencia y certeza, es sostenida por toda la genealoga conservadora, liberal y reaccionaria, de Maquiavelo a Hobbes, pasando por Malthus, Dhring, Nietzsche hasta Heidegger, Foucault y Fukuyama, pero apuntalada recientemente tambin por cientficos serios y pesos pesados de la divulgacin cientfica como Steven Pinker, Edward O. Wilson, Jared Diamond, Richard Wrangham y David Brooks. En el mtico Estado de Naturaleza, tal como lo esboz toscamente Hobbes, lo cotidiano es el mecanismo pulsional de atacar y dominar a otro grupo, como seala Pinker en su reciente best-seller Better Angels of Our Nature, en espaol traducido como Los ngeles que llevamos dentro.2 El declive de la violencia y sus implicaciones. El hombre, lobo del hombre es una maldicin hereditaria (segn Wilson en su libro The Social Conquest of the Earth, ganador del prestigioso premio Pullitzer)3 misteriosa, un cultural development, al mejor estilo teolgico de la de No sobre la raza negra, que la Humanidad no puede hacer desaparecer ni con las mejores utopas. La DRTW no aborda slo la agresin humana violenta en general, sans phrase, sino una manifestacin cooperativa y particular de la misma, que implica ataques de un grupo contra otro: somos visceralmente violentos ahora, y lo ramos mucho ms antes del advenimiento de la Civilizacin occidental. La DRTW es extremadamente popular, una doxa liviana pero muy fcil de entender y argumentar, la difunden los medios de comunicacin y la misma academia la legitima. Y no es raro, dada la aplastante evidencia cuantitativa que nos muestra que desde hace milenios nuestra especie de simios no para de matarse unos a otros. Obama mismo la sostuvo cuando le entregaron el Premio Nobel de la Paz en 2009: War, in one form or another, appeared with the first man, lo peor es que nadie se escandaliz.4 Pero la pregunta es: cui bono? a quin beneficia? Se trata de delicada manipulacin ideolgica, una inoculacin laica del pecado original que legitima, en ltima instancia, la Weltanschauung, la cosmovisin neoliberal. La Humanidad est encerrada, ad eternum, entre las gruesas paredes del Fight Club.

Aunque la supuesta universalidad de la guerra en la Historia humana y su ascendencia inevitable sobre nosotros pueda ser satisfactoria para la opinin pblica burguesa y el sentimiento popular, sin embargo tal universalidad cientfica carece de todo apoyo emprico, es falseable con mucha facilidad. A contracorriente, surge una fuerte contra-evidencia de la mano de muchas investigaciones: por ejemplo, la llevada a cabo por dos antroplogos, Douglas Fry y Patrik Sderberg de la Abo Akademi University en Finlandia. En el trabajo publicado en la prestigiosa revista Sciencie, titulado crpticamente como Agresiones letales en banda mviles de pastoreo y sus consecuencias para el origen de la guerra, demuele los cimientos de la ideologa burguesa de la DRTW. Reconocen que han encontrado, en sus trabajos de campo, hechos que contradicen abiertamente las aserciones que los grupos de pastoreo primitivos se comprometen regularmente en guerras de coaliciones contra otros grupos. Fry&Sderberg se focalizan en las bandas mviles que recolectan forraje, denominadas de cazadores-recolectores, esencialmente errantes y nmadas, cuyo estudio hoy en da nos proporciona una ventana abierta al origen de la evolucin humana. Nuestros antepasados vivieron como ellos antes de la aparicin del gnero Homo, hace unos dos millones de aos hasta hace tan slo unos 10.000 aos, cuando los humanos comenzaron a cultivar la tierra, domesticar animales y establecerse en sociedades complejas y jerrquicas que dieron origen al Estado. Para este ambicioso estudio, Fry&Sderberg examinaron los datos sobre dominio y violencia entre veintin sociedades nmadas y mviles basadas en la observacin de etngrafos, incluyendo la Aranda y Tiwi de Australia, Kaska, Cooper Inuit y Montaggnais de los EEUU; Botocudo de Amrica del Sur; Kung, Hadza y Mbuti de frica; finalmente la Vedda y Andamanese de Asia del Sur. Contabilizaron un total de ciento cuarenta y ocho eventos con agresiones letales en estas sociedades primitivas, los investigadores distinguieron entre la violencia que envuelve a la gente del mismo grupo (o que con frecuencia estn relacionados); y la violencia entre personas de diferentes grupos. Tambin distinguieron entre la violencia que envuelve a un perpetrador y la vctima y la violencia que involucra a dos o ms asesinos y a dos o ms vctimas. Estas distinciones son cruciales para deconstruir la ideologa de la DRTW, ya que la guerra es por definicin una actividad cooperativa y grupal. Por supuesto, como suponamos, la DRTW contabiliza todas las formas de violencia mortal, no la violencia grupal, como evidencia emprica de su teora. De las veintin sociedades estudiadas por Fry&Sderberg, en tres no observaron ningn tipo de muerte violenta, en diez no exista violencia mortal perpetrada por ms de un asesino. Exclusivamente en seis sociedades los etngrafos pudieron registrar muertes violentas que involucraban a dos o ms ejecutores y a dos o ms vctimas; pero de este grupo, una sociedad primitiva, la Tiwi de Australia, contabilizaba y explica la mayor parte de esa violencia grupal.

Algunos datos de inters de la investigacin: el 96% de los asesinos grupales eran hombres. Aqu no hay mucha sorpresa. Pero lo que s era chocante se reflejaba sin embargo en el mvil final de la guerra fratricida: nada ms que dos vctimas, de las ciento cuarenta y ocho contabilizadas, provena de una pelea intergrupal malthusiana por recursos, generada por un entorno de escasez, como un territorio de caza, pozos de agua o rboles frutales. Nueve episodios de agresin letal involucraban a esposas asesinando a sus mujeres; tres involucraban algn tipo de ejecucin de un individuo del grupo por otros miembros del grupo (faltas de honor o de lealtad); siete casos involucraban la ejecucin de otros, forneos y extraos, como colonizadores, misioneros o miembros de otras etnias o tribus. La mayora de los asesinatos que analizaron Fry&Sderberg, fueron categorizados como miscellaneous personal disputes, o sea: disputas personales sobre cosas variadas, como celos, robos, insultos, pequeos hurtos, etc.; a su vez, la causa especfica ms comn de la violencia letal en la que participaban activamente uno o varios autores, era una accin de venganza por un ataque anterior.

Conclusin novedosa y sorprendente? No mucho: Fry&Sordeberg en realidad corroboraban, con ms base documental y datos fidedignos, la teora de la guerra esbozada por la antroploga Margaret Mead en un ensayo de 1940 titulado sugestivamente: Warfare Is Only an InventionNot a Biological Necessity (La guerra es solamente una invencin no una necesidad biolgic). Tomando como trabajo de campo sociedades recolectoras ms simples, en su caso los Lepchas y los Eskimos, con similares caractersticas a las de los aborgenes australianos Tiwi, que eran proclives a actividades guerreras, Mead rechaz la idea reaccionaria que la guerra es una consecuencia sociolgica inevitable de la civilizacin o el precio inamovible de la conquista de la Naturaleza por el hombre. Pero, contra el Darwinismo social ms tosco, tambin rechaz la nocin que la guerra es innata (una necesidad biolgica, una pulsin creativa de la Vida), sealando, al igual que Fry&Sderberg, que muchas (la mayora) sociedades no se involucran en la violencia intergrupal organizada. Mead, otra vez como Fry y Sderberg, no encontr ninguna evidencia de lo que podra llamarse la teora malthusiana de la guerra, que sostiene que la guerra es la consecuencia inevitable de la competencia por los recursos en un entorno de escasez. La guerra era una invencin social, como el mercado, el matrimonio, enterrar a los muertos bajo tierra o la escritura. En lenguaje moderno: la guerra es un meme clasista, como dira Richard Dawkins.5 Y Mead daba otra pista preciosa sobre la cuestin, la violencia mortal como actividad grupal y cooperativa, coaliciones polticas, se daba cuando se desarrollaba el Estado,6 cuando las sociedad se dividan en estamentos y clases (la desigualdad era inventada), pero jams poda derivarse fatalmente de una supuesta naturaleza humana perenne, sino de la propia naturaleza de la Historia. Como haba comentado Marx en sus estudios etnolgicos, la relacin poltica es la negacin de la primitiva relacin colectiva, disolucin de la Gens, la cual a su vez comprenda en una forma ms o menos indivisa tanto las relaciones personales como las impersonales. La individualidad se escinde de los vnculos no-despticos de la comunidad primitiva, tal la premisa para la guerra como coalicin asesina. Para Mead la violencia letal y cooperativa, poltica y clasista, puede surgir en cualquier sociedad, desde las ms simples hasta las ms complejas. Una vez que surge, y es una herramienta rpida y eficaz para la acumulacin de tierras, mujeres y riqueza, para apropiarse del excedente local y el externo, la guerra a menudo se perpeta a s misma instalndose en el Estado y en la reproduccin social; a su vez los ataques de un grupo generan represalias y ataques preventivos de los dems. Las intuiciones de Mead, que ya haban sido sugeridas por filsofos y antroplogos en el siglo XVIII y XIX, fueron plenamente confirmadas por antroplogos contemporneos como, por ejemplo, Sarah Blaffer Hrdy, Douglas Fry, Brian Ferguson, Jonathan Haas y Matthew Piscitelli. El debate sobre los orgenes de la guerra, y la subyacente Antropologa negativa reaccionaria que le subyace, es de vital importancia, ya que la DRTW nos inculca que la violencia letal, la competicin agonal y la voluntad de poder son una manifestacin permanente y necesaria de la Naturaleza humana. Es la confirmacin del dominio de Robinson sobre Viernes, abrazarnos a que siempre hemos conquistado, explotado, luchado y asesinado, y lo seguiremos haciendo, as que no tenemos ms remedio que adaptarnos a lo inevitable. Carecemos de un progreso moral, cooperativo, emptico, no hay inters creciente en el prjimo (ni individual, ni colectivo), el amour propre, el l'amour de soi, el individualismo metodolgico y el egosmo controlado y encausado en el Capitalismo global no es acaso el mejor del mundos posibles, como deca Leibniz? Parafraseando la crtica de Marx a Darwin, diramos que es sorprendente cmo estos cientficos redescubren, entre los aborgenes recolectores, la sociedad primitiva y la vida nmada salvaje, la misma sociedad burguesa actual, con su divisin alienada del trabajo, la competencia ciega y feroz, la lucha por los mercados mundiales, la guerra de exterminio y conquista, la lucha por la existencia malthusiana y el romntico bellum omnium contra omnes, la guerra de todos contra todos de Hobbes.

Notas:

1 Rousseau, Jean-Jacques: Lettre a Mgr. de Beaumont, Archevque de Paris, 1762: Le principe fondamental de toute morale, sur lequel j'ai raisonn dans tous mes crits et que j'ai dvelopp dans ce dernier avec toute la clart dont j'tais capable, est que l'homme est un tre naturellement bon, aimant la justice et l'ordre ; qu'il n'y a point de perversit originelle dans le coeur humain, et que les premiers mouvements de la nature sont toujours droits. La carta era una respuesta al arzobispo de Pars que haba condenado su libro mile, ou De lducation .

2 Pinker, Steven; Los ngeles que llevamos dentro. El declive de la violencia y sus implicaciones; Paids, Barcelona, 2012; la veri original en ingls es de 2011.

3 Wilson, Emund, O.; The Social Conquest of Earth; Liveright, New York-London, 2012; el apartado 8 del captulo II del libro se titula precisamente War as Humanitys Hereditary Curse; Wilson es el principal promotor de una ciencia multidisciplinar, la Sociobiologa, vase su tratado clsico: Sociobiology. The New Synthesis; Harvard University Press, 1975: Wilson acu el concepto de Culturgen para explicar los procesos evolutivos de la Humanidad, el equivalente al Meme de Dawkins.

4 La Guerra, en una forma u otra, aparece con el primer hombre; vase su discurso: Remarks by the President at the Acceptance of the Nobel Peace Prize.

5 El neologismo Memes fue creado por Dawkins por su semejanza fontica con el trmino genes (acuado en 1909 por Wilhelm Johannsen para designar las unidades mnimas de transmisin de herencia biolgica) y, por otra parte, para sealar la similitud de su raz con memoria y mmesis. Segn Dawkins, nuestra naturaleza biolgica se constituye a partir de la informacin gentica articulada en genes, y nuestra cultura se constituye por la informacin acumulada en nuestra memoria y captada generalmente por imitacin (mmesis), por enseanza o por asimilacin, reproduccin del sistema social en la que el Estado es una figura clave, que se articula en memes. Vase su obra ms popular: Dawkins, Richard: El gen egosta; Barcelona; Salvat Editores, 2000.

6 La primera evidencia arqueolgica de violencia letal en grupo, de guerra, data de 13.000 aos a.C., en un yacimiento en la regin de Jebel Sahaba, en el moderno Sudn, cerca del Ro Nilo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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