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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2013

En 2013 hubo acuerdos sin conflictividad, pero hay mar de fondo

Eduardo Lucita
La Arena


Las convenciones paritarias de este ao han concluido sin grandes niveles de conflictividad, sin embargo no es un escenario complaciente el que se vive al interior de los colectivos de trabajadores.

Al inicio de las negociaciones paritarias correspondientes al ao en curso todo pareca indicar que habra momentos de alta conflictividad. La inflacin, expectativas a la baja del proceso econmico y el intento del Estado de poner un techo a las negociaciones abonaban estos pronsticos. Nada de esto sucedi, salvo para el sector pblico provincial y, especialmente, para los docentes.

Avances y dificultades


Recuperadas las negociaciones colectivas anuales en el ao 2004, estas abarcan cada vez ms un mayor nmero trabajadores y se han desenvuelto hasta ahora sin mayores dificultades. Segn los registros oficiales de los ltimos aos los acuerdos homologados por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, sean por rama de actividad o por empresa, cubren ms del 70 por ciento de los trabajadores del sector privado y a un conjunto de colectivos de trabajadores del sector pblico. As constituyen un verdadero avance social que se expresa en que las convenciones colectivas y abarcan ya a algo ms del 80 por ciento de los trabajadores en blanco.

Sin embargo, como en otros aos, es posible hacer de las negociaciones en 2013 una evaluacin precisa del resultado: de la base de clculo es variada segn los convenios, si lo fueron en porcentajes, en sumas fijas o una combinacin de ambos, si esos porcentajes fueron homogneos para todas las categoras o bien diferenciados. En algunos gremios se los aplica sobre los sueldos de convenio, en otros sobre la remuneracin efectiva y en otros sobre los bsicos. En algunos casos los porcentajes escalonados son acumulativos y en otros simplemente se suman.

Diferencias

Por si algo faltara, las patronales lograron imponer desde hace unos aos que se negocie segn la inflacin esperada, no la efectiva del perodo anterior. Esto es as desde que los salarios reales se recuperaron antes de la crisis del 2001. De ah la lgica de dar el aumento anual por etapas: se supone van acompaando la evolucin de los precios. Si se calculan estos incrementos por la simple suma de las cuotas, el aumento nominal general est en el orden del 23 al 24 por ciento, por el contrario si se hace el promedio ponderado segn los tramos y se los anualiza, el resultado es menor. No es ms que una estratagema patronal, con la anuencia sindical y el beneplcito del Ministerio de Trabajo, para disminuir el impacto en el costo laboral empresario.

El estudio realizado por los investigadores Ariel Setton y Jorge Duarte permite apreciar para algunos gremios seleccionados los porcentajes de aumento nominal y real en ese sentido(ver recuadro).

Impacto de Ganancias

Desde hace unos aos el pago del Impuesto a las Ganancias termina reajustando a la baja los aumentos salariales conseguidos en las negociaciones paritarias (ver recuadro). Inicialmente cada ao el impuesto afecta a alrededor de 1.600.000 trabajadores, pero al irse ejecutando los tramos a fin del ao el tributo alcanza a 2.400.000, a los que deben sumarse alrededor de 200.000 jubilados. Segn el estudio citado "muchos de los trabajadores recibieron durante los ltimos aos, aumentos superiores a los niveles de inflacin, pero tambin comenzaron a tributar aquellos a quienes nicamente se les actualiz los salarios por ajustes por inflacin. Casi la mitad de los que pagan ganancias, lo hace en las alcuotas ms bajas, de hasta el 14% de la ganancia neta -llegando al 8,5% de los trabajadores totales-, y menos del 3% de quienes pagan, lo hace en la alcuota ms alta (0,5% de los trabajadores totales) (AFIP, 2012)".

Condiciones de trabajo

El nivel de acuerdos se ha ido estabilizando ao a ao al alza, y las paritarias pueden ya considerarse no una excepcin sino una prctica normal, institucionalizada, lo que es un valor luego de una dcada de ausencias. Sin embargo, ao a ao se han centrado casi con exclusividad en los salarios directos. No solo no han tenido en cuenta la mayor productividad alcanzada sino que tampoco han incursionado demasiado en los aspectos que hacen a las condiciones en las cuales el trabajador vende su fuerza de trabajo.

Esto obedece a que las conducciones sindicales, y aun los propios trabajadores, han priorizado recuperar niveles salariales primero y preservar el poder adquisitivo ahora, lo que coincide con la estrategia del gobierno de incentivar la demanda interna. Pero tambin debe verse que las patronales estuvieron estos aos mucho ms dispuestas -dentro de ciertos lmites- a conceder incrementos salariales que a modificar las condiciones laborales impuestas en sucesivas reformas a la legislacin laboral durante la dcada del '90. Tal vez un estudio de la situacin pueda demostrar que para las altas tasas de ganancias de que gozan los capitalistas en este perodo son ms importantes las condiciones de trabajo -ritmos de produccin, flexibilizacin, precarizacin- que los salarios efectivamente pagados.

Ms all de las paritarias


Durante la ltima dcada la creacin de empleo y la recuperacin salarial definieron los ejes centrales de la actividad sindical. En la actualidad el promedio general salarial est unos 3 puntos por arriba del 2001. Para los registrados este promedio alcanza al 25,8 por ciento, mientras que para los no registrados est en 3,9 por ciento. Tanto la creacin de empleo como la recuperacin salarial estn ahora estancadas, mientras persisten condiciones laborales ampliamente favorables al capital.

La no elevacin de los mnimos no imponibles y de la actualizacin de las escalas tambin para los salarios familiares ha perjudicado el ingreso de los trabajadores, mientras que un 75 por ciento persigue ingresos por debajo de los mnimos no imponibles. Como cada ao que hay incremento nominales sin modificacin de las escalas la presin tributaria es mayor en los niveles salariales medios que en los altos.

Sobre este cuadro ms general cae el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia que golpea fuerte en las direcciones sindicales tradicionales porque rompe con el criterio del reconocimiento estatal del sindicato ms representativo. De ahora en ms estar legitimada la actuacin de organizaciones simplemente inscriptas. Este fallo debilita a la ya vetusta y en muchos casos anquilosada burocracia y facilita la creacin de organizaciones paralelas. Al mismo tiempo lleva implcito el riesgo de la atomizacin sindical y el debilitamiento del conjunto de los trabajadores en la sociedad.

Proceso larvado

En los ltimos aos, en paralelo con el fuerte recambio generacional operado en los colectivos de trabajadores, est creciendo la organizacin en las bases y el reclamo de democratizacin sindical. El reciente caso de los trabajadores de prensa de Buenos Aires, que "pasaron por encima" de su organizacin formal e impusieron por primera vez la convocatoria a paritarias, es solo el hecho ms visible de un proceso larvado pero persistente en las bases.

En numerosos gremios la oposicin -a veces directamente clasista y otras en alianzas con sectores combativos, incluso fracciones escindidas de las direcciones- ha logrado porcentajes de votacin superiores al 30 por ciento. Lo que indicara que estamos frente a un perodo en que la conflictividad es baja pero el proceso de organizacin por la base parece ser ms profundo y en desarrollo. Veremos a futuro como se resuelven estas contradicciones.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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