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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2013

Una dcada transgnica en Brasil
Todo legal?

Fabiola Ortiz
IPS


Diez aos atrs, Brasil legaliz cultivos de soja transgnica, cediendo a la presin de la agroindustria. Hoy es el segundo mayor productor de organismos vegetales genticamente modificados, detrs de Estados Unidos.

Los transgnicos se venan cultivando clandestinamente en Brasil desde la segunda mitad de la dcada de 1990.

El ao 2003 marc un hito, con el decreto 4.680 que reglament el etiquetado de alimentos que contuvieran al menos uno por ciento de organismos transgnicos.

Pero, sobre todo, el gobierno de Luiz Incio Lula da Silva (2003-2010) dio un paso definitivo al autorizar con sucesivas Medidas Provisionales el cultivo de soja modificada, ante el hecho consumado de siembras ilegales en el sur del pas con semillas contrabandeadas desde Argentina.

En 2005, la Ley de Bioseguridad estableci el marco normativo definitivo, al crear la Comisin Tcnica Nacional de Bioseguridad, encargada de estudiar, aprobar o rechazar las solicitudes de siembra y comercializacin de transgnicos.

Dos aos despus, otra norma cre el Comit Nacional de Biotecnologa para coordinar e implementar una poltica general de desarrollo biotecnolgico.

Las plagas, los problemas fitosanitarios y las especies invasoras son las principales razones de las prdidas financieras en la agricultura, sobre todo por la dificultad de monitorearlas y controlarlas, segn el ingeniero agrnomo Joo Sebastio Arajo, del Instituto de Agronoma de la Universidad Federal Rural de Ro de Janeiro.

 

En este contexto, en 1996 se inici una nueva tecnologa, la transgnesis, con una variedad de maz que contena la expresin proteica de la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt), de propiedades insecticidas, comenta Arajo a Tierramrica.

Se convirti en una de las tecnologas ms empleadas en la agricultura estadounidense, y alcanz rpidamente el mayor porcentaje de las siembras de maz en ese pas, agrega.

A partir de esta tecnologa, se da una nueva intensificacin en el uso de fertilizantes, nuevas variedades, mquinas agrcolas e introduccin de molculas de agrotxicos. Todo dirigido a lograr mayores rendimientos, resume.

Este nuevo paquete tecnolgico pas a ser difundido por las corporaciones transnacionales en pases como Brasil, que configura un mercado excepcional por sus extensiones de siembras de soja, maz y algodn, explica Arajo.

En estas condiciones, se hicieron sentir las presiones empresariales para que las autoridades liberaran el uso de la transgnesis, con la promesa de eficiencia y bajo costo.

Segn la consultora Cleres, especializada en informacin para el agronegocio, los transgnicos ocupan 37,1 millones de hectreas en el ao agrcola 2012-2013, lo que implica un crecimiento de 14 por ciento (4,6 millones de hectreas) respecto del ciclo anterior.

Lidera la soja, con 24,4 millones de hectreas plantadas en 2012, lo que constituye 88,8 por ciento del total de ese cultivo.

La cosecha de invierno de maz muestra que los transgnicos ocupan 87,8 por ciento (6,9 millones de hectreas) de las plantaciones. Y en el maz de verano, las variedades modificadas cubren 64,8 por ciento de las superficies plantadas, lo que equivale a 5,3 millones de hectreas.

Mientras, el algodn genticamente modificado constituye algo ms de 50 por ciento (547.000 hectreas) del rea total prevista para el ciclo agrcola 2012/2013, segn Cleres.

Arajo seala que este pas es muy competente en investigaciones agrcolas y sus cientficos han logrado resultados excepcionales y contribuido a implantar siembras y rendimientos no imaginables en el pasado.

Pero, sin negar los avances tecnolgicos, no existen todava respuestas suficientes para una serie de advertencias sobre los transgnicos, opina.

Hay que tener cautela para no emplear esta tecnologa sin el criterio necesario. Hoy, Europa est convencida de que sus impactos van mucho ms all. Estamos hablando de una tcnica muy reciente. En Brasil solo 10 aos, en Europa 13 y en Estados Unidos 17 aos, alega.

El presidente de la estatal Empresa Brasilea de Investigacin Agropecuarias (Embrapa), Maurcio Lopes, pone el acento en otro aspecto.

Los trpicos son la regin del planeta ms desafiante para la agricultura, debido a las manifestaciones de los cambios climticos y a la necesidad de reducir la emisin de gases de efecto invernadero que genera esta actividad humana, apunta.

Debemos echar mano a todo el arsenal tecnolgico del que dispongamos. Creemos que son importantes la moderna biotecnologa, la nanotecnologa, las nuevas ciencias y los nuevos paradigmas. Brasil no puede decir no a esas tcnicas, porque los desafos actuales son enormes, argumenta Lopes a Tierramrica.

Para el presidente de Embrapa, el balance de estos 10 aos es positivo, pero se necesita hacer un uso inteligente, planificado y cuidadoso de estas nuevas herramientas.

Somos favorables a la transgnesis. Entendemos que hay un andamiaje de mtodos y procedimientos para emplearla de forma segura, agrega. Pero, sobre todo, critica el hecho de que la biotecnologa permanezca bajo control de unos pocos actores globales, como las corporaciones agroalimentarias.

Embrapa apuesta ahora a desarrollar nuevas variedades de frjol, tomate y papaya.

Estamos probando un frjol transgnico resistente a una enfermedad terrible, el virus del mosaico dorado, que transmite un insecto. Este producto ya fue desarrollado por Embrapa y ahora lo estamos testeando, dice Lopes.

La prxima frontera son las hortalizas. Los cientficos brasileos ya obtuvieron una lechuga modificada que contiene grandes concentraciones de cido flico.

El cido flico es un componente clave en la dieta de las mujeres embarazadas, por su importancia en la formacin del sistema nervioso del feto. Lo estamos probando y debe superar una larga batera de evaluaciones. Pero es un producto que, tal vez en el futuro, est en nuestra mesa, explica.

Mientras los defensores de los transgnicos alegan que pueden ser una herramienta para abatir el hambre y el uso de herbicidas, plaguicidas, fungicidas y microfertilizantes, los ecologistas sealan los riesgos que entraan para la biodiversidad agrcola.

La organizacin ambientalista Greenpeace insiste en que su liberacin en la naturaleza puede acarrear la prdida de plantas y semillas que constituyen un patrimonio gentico de la humanidad.

Defendemos el modelo de agricultura basado en la biodiversidad agrcola y que no emplee productos txicos, por entender que solo as tendremos agricultura para siempre, sostiene la entidad en un comunicado.

Adems, destaca, no existe consenso en la comunidad cientfica sobre la seguridad de los transgnicos para la salud humana y el ambiente.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2013/07/una-decada-transgenica-en-brasil-todo-legal/



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