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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2013

Verdea en el olvido
Llega un nuevo campesinado

Antonio Vias
Revista Soberana Alimentaria, Biodiversidad y Culturas

Este texto se ha inspirado en la multitud de voces que trasegaron su grano en el Encuento de jvenes para un mundo rural vivo. Trnsitos de la ciudad al campo, que se ha celebrado en Amayuelas de Abajo (Palencia), organizado por Coag, Plataforma Rural y Mundubat, a finales de junio de 2013.


El pequeo pueblo de Amayuelas de Abajo les recibe con su pramo vitalicio. En su horizonte la pequea flor y la verdura. Aunque entr el verano la tarda primavera se afana en el aire y agita el blusn de los trigales, la profunda tierra que los proclama. En la sala de la lana, con ese velln cubierta, como en vientre de oveja, el numeroso grupo (ms de cien) venido de toda la geografa hispana, y de ms all de los mares, Hait, Colombia, Mxico, comienzan a bordar su crculo para el que se necesitan todas las manos sobre el hilo. La palabra, los gestos, las interpelaciones se ciernen en el dilogo. Es un intercambio entre iguales y para los iguales, nadie es ms que nadie, para qu? Tienen que agudizar la capacidad de escucha. Han venido a contarse sobre el pan-tierra que les quitan los de arriba. Saben que la autoridad la da la altura de corazn que nos crece en el lenguaje, en la estrechez y la emocin que nos da el lenguaje que nos viene subiendo.

La historia toda estriba en anhelos que se mantienen, se pierden, se renuevan. Y con las nuevas esperanzas llegarn nuevas teoras. Pero para los hacinados, los que tiene poco, o nada, excepto algunas veces el arrojo y el amor, la esperanza funciona de forma distinta. Es entonces algo que morder, algo que poner entre los dientes Con la esperanza entre los dientes llega la fuerza para seguir aun cuando la fatiga nos acose John Berger

Llama la atencin algunas cabezas medio rapadas, otras con trenzas a lo rastafari, aretes en la nariz, en las orejas. Otros, sin embargo, austeramente ataviados, como si nada. En general es un vestir a su aire, una esttica que apunta a lo libertario y que, por esa razn, se hunde en la tica. Aun as no hay estridencias. Salvo para quien no acepte la belleza del universo son cuerpos que se construyen expresndose a s mismos. Escuchan ms bien lo que les dice al odo el resuello de su alma que las consignas publicitarias del mercado, beben de la corriente de aquella y, a veces, no es fcil comprenderla, comprenderse. Creo que el vestir en ellos es una forma de bsqueda, ahondar les lleva al icono, a los primeros signos, a la cueva prehistrica. Hoy conviven durante dos das para celebrar la tierra, son hombres y mujeres, jvenes que aspiran ser agricultura, maana regresarn a sus pueblos. De vuelta le abrirn las cortinas al da quiz con otros ojos. Han venido a crecer por fuera y por dentro, como los tubrculos.

Es indudable que este conocimiento (el de la lectura y la escritura) aade gracia a la vida, pero no es, en ningn modo, indispensable para el crecimiento moral, fsico o material del hombre Olvidarnos de cmo cavar la tierra y cuidar el suelo es olvidarnos de nosotros mismos. Mahatma Ghandi

Entre ellos hay pupilas que cuando miran chispean, an conservan el peciolo de la infancia juego, viven en la transparencia y llevan esta agua a sus manos. Esas manos que en sus casas aprietan la semilla en tierra, la ubre o la fruta que se desgaja en la rama. Tambin la pleita en la que estrujan el suero de la oscuridad y esperan el da, la maana que suean.

- Yo si veo futuro, soy feliz haciendo lo que hago que, curiosamente, es lo que hacan mis abuelos y mis padres lo ms grande bueno, hablando de esto me emociono

La mayora vuelven al campo al sonarles las campanas de sus propias convicciones. Todos, cuando se les pregunta, hablan ilustrados pronunciando el mundo en su boca, sabiendo que cada simiente antigua, inanimada por el roundup de los tiempos, es una brega de la historia de los pobres, un libro no escrito que se cierra, un paladar ausente. Tambin una memoria ciega. Por eso no se esconden, traen una granada en su verbo.

- No queremos hacernos ricos, tener ms multiplicado por ms trabajamos para ser con menos y restarles a los que acumulan Queremos comer bien, vivir sencillo y sano, solos queremos comer y que nos dejen amar como los pjaros.

Para sus planes a muchos de ellos les falta la tierra cuando otros la usan como mercanca. En la historia siempre les falt tierra a los que mejor amaban. Aquellos, que viven en el hambre de la usura, la han desposedo de su condicin sagrada y cercado entre los ndices burstiles: el Ibex, el Down Jones, el Nikkei Aun as, en los pocos palmos que les dejan, con cada uno de sus golpes de riones y azada, con cada gemido al aire en el esfuerzo siembran una espiga (conciencia, acaso?), una manera de anunciar la historia, de preguntarle al cielo por el dolor del mundo y la codicia que impera. Son pequeos pero se sienten grandes cuando narran, viven ah adentro, en el caparazn de lo humilde; y as, imperfectamente humildes saben que tal como se levanta el pan en el horno ha de alzarse la agricultura alimento, el alimento derecho humano, la vida.

- Algunos somos hijos y nietos de campesinos. Ahora que en la era de la tecnologa anunciamos la vuelta a sus campos nos miran como extraos, incluso nuestra gente. Pero, a dnde vais?, nos inquieren.

Estn aqu para ayudar a que el alimentum calme el estmago de los de su especie pero empleando la ternura, haciendo el menor perjuicio posible. Tambin se renen para ayudar a las plantas y ponerlas a crecer. No saben hacerlo sin pensar en el todo que les rodea y, en cada clula de cosmos que respira como un pez bajo el agua: palabrean con la naturaleza a la que escuchan y les escucha, y algunos mantienen conversaciones con los muertos. Les revelan tanto del cimiento profundo, arcaico y remoto de los siglos

- Nuestro proyecto se llama Extircol, de estircol y explotacin de tierras colectivas, quizs debiramos sustituir la palabra explotacin por experiencia pero bueno, nos dedicamos a extraer jugos de la mierda de vaca, el polvo de piedra, la ceniza, el suero y la melaza todo se mezcla como se hace en los besos y lo vertimos en el corazn de las races de las plantas

Una chica lleva un tatuaje en su tobillo, es una media luna menguante. Un chico una pequea estrella en su brazo. Hay quien prefiri una seal taosta y, en la espalda, alguien se grab una bola del mundo sobre la que dibuj un serpentino pentagrama con su clave de sol. En el hombro izquierdo tambin dispuso una bandada de pequeos pjaros en vuelo. Qu bello llevar tatuado la idea de la sinfona de un nuevo mundo! En ello tambin pens Antoln Dvorak cuando se dej impresionar por la msica nativa y los espirituales afroamericanos en su estancia en los Estados Unidos. De ellas afirm que esas raciales melodas eran un fruto de la tierra. Quiz todos ellos nos quieren decir algo, como Dvorak con su fraternal composicin. No son balades sus marcas en la piel.

- Hay que abrir la nevera y solo ver en ella productos de nuestra gente conocida, en la que nos hable la tierra. El agricultor no es lo ltimo sino lo ms importante. Lo que estis sintiendo, vosotros, los nuevos campesinos, mujeres y hombres, es lo que estamos necesitando. La agricultura es una forma de sentir, una forma de msica. Escucharla como una cancin que viene de los tiempos.

Botines, chirucas, dedos al aire en sandalias, deportivas son jvenes con los pies en la aurora. Hace un sol esplndido, acaricia los torsos como una madre a sus hijos. Es la Tierra de Campos palentina despidiendo a mayo. Se divide el ocre y el verde en el paisaje, son los colores en los que se expresa la diosa Ceres (crear, crecer), que an sostiene, a pesar de los dientes del lobo del hombre, su diadema coronada en amapolas, la hoz, los nios cosidos a sus lechosos senos y el cuerno de la abundancia. Ahora los jvenes hablan en un intervalo, sostienen un caldo, un vaso de vino cosechero en sus manos y se renen en crculo. Confan en s mismos y estrechan los lazos que les fueron cortados. Se hablan de t a t como agua y cauce. Se sienten manos labradoras, respiran en ese crculo, su esperanza es el trenzado de ese crculo en la tertulia que va dibujando sus cuerpos. En el centro del crculo est un nico corazn latiendo, el que los ha guiado hasta aqu: la sstole del Universo.

- El cambio puede venir de nosotros, est en nosotros, no hay que esperar ms, para qu?, estamos en lo pequeo y con esto nos basta como deca alguien: no hay fuerza policial en el mundo que pueda parar nuestro cambio, el que se hace tan dentro.

La felicidad est ms cerca de la conciencia de finitud que en la obsesin tecnolgica por alargar nuestras vidas. Para recuperarnos juntos hemos de hacer de la confianza una levadura imparable. La confianza es el humus que nos permite darnos la mano y levantarlas para bailar y cantar una cancin. La cancin para un nuevo mundo con la que llamar en el corazn de los dioses. Quiz alguno an nos responda.

Antonio Vias. Universidad Rural Paulo Freire Serrana de Ronda

Fuente: http://revistasoberaniaalimentaria.wordpress.com/2013/07/31/verdea-en-el-olvido-llega-un-nuevo-campesinado/



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