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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2013

El relato de los millones

Robert Fisk
Pgina 12


Por qu la crisis egipcia les parece tan simple a nuestros polticos y tan complicada cuando uno va a El Cairo? Comencemos con la prensa egipcia. Los medios se unificaron en el momento en que el general Abdel Fatah al-Sisi y sus muchachos removieron del poder al presidente Mohamed Mursi, el 3 de julio. Un grupo popular de televisin de cuyas ondas sonoras habl ocasionalmente en la era post Mubarak apareci despus de la toma del poder con sus periodistas y presentadores, todos elogiando al nuevo rgimen. Y ac est lo inslito, todos aparecan en la pantalla en uniforme militar!

Por supuesto, haba que crear fantasas. La primera de ellas no era la prfida, no democrtica y terrorfica naturaleza de los Hermanos Musulmanes idea que haba sido instalada por lo menos una semana antes del golpe. No, lo era la cantidad de manifestantes. Millones en las calles pedan el derrocamiento de Mursi. Estos millones eran esenciales para la fantasa suprema: que el general Al Sisi segua la voluntad del pueblo. Pero luego, Tony Blair cuya exactitud sobre las armas de destruccin masiva en Irak es bien conocida nos dijo que haba 17 millones de egipcios en las calles! Esto merece un signo de exclamacin.

Luego, el Departamento de Estado de Estados Unidos nos dijo que haba 22 millones en las calles de Egipto. Luego, hace tres das, el Index Democracia nos inform que haba 30 millones manifestndose contra Mursi y que slo haba un milln de partidarios de Mursi en las calles! Esto es realmente increble. La poblacin de Egipto es de alrededor de 89 millones. Restando los bebs, nios, jubilados de edad avanzada, esto sugiere que ms de la mitad de la poblacin estaba protestando contra Mursi. Sin embargo, a diferencia de Egipto en 2011, el pas segua funcionando. De manera que quin, durante lo que el Sindicato de Escritores Egipcios ahora llama la mayor manifestacin poltica en la historia estaba conduciendo los trenes y los colectivos, los subtes de El Cairo, operando los aeropuertos, ocupndose de los rangos de la polica y el ejrcito, las fbricas, hoteles y el Canal de Suez?

Gracias a Dios, Al Jazeera trajo a un experto estadounidense en multitudes para demostrar que esas cifras surgieron de un mundo de sueos. Alrededor de la plaza Tahrir es imposible reunir a ms de un milln y medio de personas. En Nasr City, un punto de manifestaciones de Mursi, muchas menos. Pero el trabajo de campo haba quedado establecido.

La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, pudo decirnos que al ejrcito egipcio millones y millones de personas (sic) le haban pedido que interviniera, todas ellas temerosas de caer en el caos y la violencia. Y el ejrcito no tom el poder, Hasta donde sabemos, y hasta ahora, para gobernar el pas. Es un gobierno civil. Efectivamente, (sic) est restaurando la democracia. Lo que Kerry no mencion fue que el general Al Sisi eligi al gobierno civil, se renombr a s mismo ministro de Defensa, luego se nombr viceprimer ministro del gobierno civil y permaneci como comandante del ejrcito egipcio. Y que el general Al Sisi nunca fue electo. Pero eso est bien. Fue ungido por esos millones y millones de personas.

Y qu dijo el vocero militar cuando se le pregunt cmo reaccionara el mundo al excesivo uso de la fuerza que mat a 50 manifestantes de los Hermanos Musulmanes el 8 de julio? Sin reservas, respondi: Qu fuerza excesiva? Habra sido excesiva si hubiramos matado a 300 personas. Eso habla por s solo. Pero cuando uno est ah, entre los 17 millones, 22 millones, 30 millones, los millones de millones, a quin le importa?

Ahora, al Departamento de la Palabra Clara. Djenme citar aqu al mejor comentarista de Medio Oriente, Alain Gresh, cuyo trabajo en Le Monde Diplomatique es, o debiera ser, lectura obligatoria para todos los polticos, generales, oficiales de inteligencia, torturadores y cada rabe de toda la regin. Los Hermanos Musulmanes, escribe este mes, resultaron fundamentalmente incapaces de adaptarse al pluralismo poltico, de emerger de su cultura de clandestinidad, de transformarse en un partido, de hacer alianzas. Es verdad, crearon el Partido de la Libertad y la Justicia, pero ste permaneci totalmente bajo el control de los Hermanos. Y cul es el rol verdadero de Al Sisi en todo esto? Nos dio una sugestiva seal en su infame pedido del 25 de julio a los egipcios, de autorizar al ejrcito a confrontar la violencia y el terrorismo. Dijo que les haba dicho a dos lderes de la Hermandad, antes del derrocamiento, que la situacin era peligrosa, que las conversaciones de reconciliacin deban comenzar inmediatamente. Los dos lderes, segn Al Sisi, haban respondido que grupos armados solucionaran cualquier problema que surgiera. El general estaba iracundo. Dijo que le daba a Mursi una semana antes del 30 de junio para tratar de ponerle fin a la crisis. El 3 de julio, le envi al primer ministro, Hisham Qandil, y a dos hombres ms para convencerlo de que fuera proactivo y llamara a un referndum acerca de su permanencia en el poder. La respuesta fue no.

Al Sisi le dijo a Mursi que el orgullo poltico dicta que si la gente te rechaza, o bien hay que bajarse o bien reestablecer la confianza a travs de un plebiscito. Algunas personas quieren gobernar un pas o destruirlo. Por supuesto, no podemos or el punto de vista de Mursi. Ha sido pblicamente silenciado. Gracias a Dios por el ejrcito egipcio. Y por todos esos millones.

* De The Independent de Gran Bretaa. Especial para Pgina/12.
Traduccin: Celita Doyhambhre.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-226125-2013-08-06.html


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