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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2013

En la casa de un prisionero palestino, el tiempo est suspendido

Gideon Levy y Alex Levac
Haaretz

Traducido para Rebelin por J. M.


Walid Daqa estuvo 27 aos en prisin, sin poder hacer un solo llamado telefnico a sus seres queridos. Ahora existe cierta esperanza de que lo liberen.

Farida Daqa se hunde aletargada en su silla, apoyada en su andador. Perfectamente vestida de blanco respira pesadamente y su cara es inexpresiva. Tiene 82 aos y poco a poco pierde la conexin con el entorno a medida que su memoria se debilita.

Hasta hace poco la conocan como "la madre de los prisioneros". Durante aos recorri las crceles israeles para visitar a los presos tratando de satisfacer sus necesidades. Pronunci discursos para su liberacin en las plazas y en las manifestaciones. Por encima de todo estaba preocupada por su hijo, Walid Daqa y nunca dej de visitarle cada dos semanas, 45 minutos frente a una reja, durante ms de 27 aos. Todos esos aos lo estuvo esperando.

Hace ocho aos Walid escribi en la crcel: "Me olvid de mirar las arrugas que se empezaban a grabar en el rostro de mi madre, me olvid de mirar su pelo, que comenz a teir con henna para camuflar las canas, as no le pregunto su edad real. Y cul es su verdadera edad? No lo s. Mi madre tiene dos edades, la cronolgica, la que no s, y la edad del encarcelamiento, su edad paralela... Me dirijo a ustedes desde ese tiempo paralelo. Uno de los jvenes de la Intifada que vino aqu nos dijo que han cambiado muchas cosas en este tiempo. Los telfonos ya no tienen disco, los neumticos de los automviles no tienen cmaras de aire... Estamos aqu desde antes de la cada del muro de Berln y nuestro tiempo est detenido".

En los ltimos aos Farida ha visitado a su hijo con menos frecuencia debido al deterioro de su salud. En una de sus visitas, hace unos tres aos, Walid vio por la ventana de los visitantes que su madre no lo reconoci. Su hermano cuenta que Walid se ech a llorar. Dice que Walid no llora fcilmente. Cuando su padre se estaba muriendo de cncer, en 1998, las autoridades penitenciarias no le permitieron despedirse de l, ni siquiera con una llamada telefnica. Medidas de seguridad. Ahora su madre se desvanece y Walid sigue en prisin. Sin una sola licencia, sin llamadas telefnicas, sin el roce de una mano de cualquiera de sus seres queridos, ms de 27 aos.

El caf Napoli en Baka al-Garbiyeh cerr esta semana, durante el da, debido al ayuno del Ramadn. Aparentemente slo es otro caf de diseo yuppie en una ciudad rabe relativamente prspera, con pechuga de pollo en una ciabatta y emparedado de bagel a la parrilla en el men, pero no hay ninguno parecido ni siquiera en Tel Aviv. Las paredes estn cubiertas con fotos del preso Walid Daqa con citas de sus escritos y decoradas con el dibujo de un pjaro en un alambre de pas. En el exterior, junto al logotipo del caf Segafredo italiano, se publican las fotos de cuatro detenidos de la ciudad -incluyendo a Daqa- que estn confinados desde antes de los Acuerdos de Oslo.

Este caf es de Assad, el hermano del detenido, que tambin estuvo en la crcel tres aos a finales de los aos 80 por su actividad en el movimiento secular palestino Sons of the Village. Durante un tiempo ambos hermanos coincidieron en la crcel.

La casa familiar tambin es una especie de santurario en honor del hermano preso. Sus retratos cuelgan en las paredes, entre ellos uno de Walid joven trabajando de asistente en la gasolinera de la estacin Paz, cerca del Centro Acadmico Ruppin, al este de Netanya, junto a sus diplomas, la licenciatura en ciencias sociales y humanidades y una maestra en estudios interdisciplinarios de la democracia, todos de la Universidad Abierta. Walid complet los dos grados en la crcel.

Cuando le arrestaron en 1986 y le condenaron por la muerte del soldado Moshe Tamam, cuyo cuerpo se encontr en un bosque cerca del asentamiento de Ma'aleh Dotan en Cisjordania, Walid tenia 24 aos. Ahora tiene 51. Tena el pelo negro, como aparece en las fotos, hace tiempo que se le volvi blanco. Incluso en el momento de la nica visita que le hice, en la prisin de Shatta en 2001, ya tena el cabello gris. Han pasado 12 aos. Daqa sola escribirme cartas de vez en cuando y en todas relataba los problemas de sus compaeros de prisin. Me caus una gran impresin en aquella visita, pero me prohibieron hacerle una entrevista para publicarla. Desde entonces no lo he visto y casi no he sabido nada de l.

De vez en cuando todava escribe en hebreo a su amiga por correspondencia la doctora Anat Matar, del departamento de Filosofa de la Universidad de Tel Aviv, que plane publicar algn da los ensayos de Daqa en un libro. Daqa escribe mucho sobre el tiempo y su significado.

Uno de sus ltimos ensayos, todo escritos en rabe, se titula The Etching of Consciousness (Lo que queda grabado en la conciencia). Habla del efecto de los aos de encarcelamiento en la conciencia de los prisioneros. "La opresin y la tortura en las crceles israeles no se parecen a los casos de opresin y tortura descritos en la literatura internacional sobre la prisin... Los presos no estn atados con cadenas de hierro durante todo el da como en las novelas. En la era posmoderna, el objetivo del dao no es es cuerpo del prisionero, sino su alma y su mente. No vivimos lo que vivi Fuchik [Julius, comunista checo] durante el fascismo y que cont en su libro Notes from the Gallows, tampoco se trata de algo como lo que ocurre en la prisin Tazmamart [de Marruecos] y relatado en el libro de Tahar ben Jalloun This Blinding Absence of Light. No estamos en la prisin de Abu Zaabal [en las afueras de El Cairo], nien Abu Ghraib o en Guantnamo... Pero en las crceles israeles usted est bajo peores torturas, ya que es ms civilizado... Te atrapa lentamente, no suele emplear una porra y no hace ruido. Vive contigo, juntos en la prisin, el tiempo".

Daqa fue condenado por pertenecer ala clula del Frente Popular para la Liberacin de Palestina que secuestr y mat al soldado Moshe Tamam. Siempre ha negado su participacin, ya sea en el secuestro o el asesinato. Su hermano dice que Walid era miembro de la clula, pero no particip en la muerte del soldado. "En un pas normal le habran condenado a cinco aos como mximo", dice Assad.

Walid Daqa fue condenado por un tribunal militar a cadena perpetua, una pena que luego se redujo a 37 aos. En la crcel se cas con Sana Salameh, un activista de derechos humanos y abogada de Tira. Las autoridades penitenciarias nunca les permitieron una visita conyugal, en contraste con Yigal Amir, por ejemplo. Apenas hay alguna prisin en Israel donde Daqa, uno de los presos ms veteranos del pas, no haya cumplido su condena.

Sus familiares dicen que despus de la operacin que culmin con la liberacin de Gilad Shalit percibieron un cambio notable en su comportamiento despus de que sus esperanzas de que lo incluyeran en el trato -en el que liberaron a ms de1.000 palestinos y rabes israeles- se desvanecieron. Lleg a estar impaciente y de mal humor durante las visitas. Sin embargo dicen que la postura que asumi en la crcel, a favor de la paz y contra el terrorismo, no ha cambiado.

Esta semana se encendi una cuspa de esperanza en el hogar Daqa porque existe la posibilidad de que Walid sea uno de los 104 prisioneros palestinos liberados como gesto de buena voluntad por parte del Gobierno israel para reanudar las conversaciones de paz. Pero todava tienen que discutir la lista de los presos rabes israeles que liberarn. "Creemos que tal vez, slo tal vez, sea ahora", dijo Assad, "pero somos cautos, muy prudentes, despus delas decepciones de todos estos aos. Una fantasa? Slo tengo una fantasa: que mi madre lo vea en casa. Usted ve cmo est. sa es la gran fantasa, que mi madre lo vea fuera de los muros de la prisin. A continuacin vamos a presentarle a todos los nios nacidos en la familia y que no conoce, slo ha odo hablar de ellos, y vamos a mostrarle las nuevas calles y las casas nuevas que no conoce. sta es la fantasa, tenerlo cerca y decirle todo. Mostrarle las estrellas del cielo que no ve desde hace 27 aos. Es lo que sueo, estar a su lado".

La familia se siente muy perjudicada por la forma en que los medios de comunicacin representan a Walid y a sus compaeros de prisin rabes israeles: "Los muestran como si los hubieran detenido ayer y ya quieren que los liberen. Walid lleva en prisin 27 aos, ms que cualquier preso de seguridad judo. Sino quieren ponerlo en libertad porque es israel, entonces deberan darle las mismas condiciones que a Ami Popper, que asesin a siete trabajadores [ya tiene permiso de salida y le permitieron casarse y tener hijos], o al colono Yoram Shkolnik".

La semana pasada la familia de Walid celebr su51cumpleaos. Sana trajo un pastel, sus hermanos y hermanas hablaron a sus hijos, una vez ms, del to que est en la crcel al que nuncahan conocido. Y su madre Farida miraba en silencio lo que ocurra a su alrededor.

Fuente: http://www.haaretz.com/weekend/twilight-zone/.premium-1.539390

rCR



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