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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2013

El conflicto de Mal
Retrospectivas, introspectivas y perspectivas

Mbuyi Kabunda
Pueblos


En el conflicto de Mal es preciso dejar de hacer el paradigma entre islam y terrorismo, y la guerra entre el sur de este pas y el norte habitado exclusivamente por los tuareg yihadistas. Se trata de simplificaciones y generalizaciones abusivas, que pasan por alto los aspectos histricos y estructurales que el presente anlisis pretende exponer para comprender este conflicto en su totalidad, con la consiguiente identificacin de los actores internos y externos, y las perspectivas que se presentan.

El pas cuenta 13 millones de habitantes y est integrado principalmente por los peul, bambara, malink, sonink, senufo, songhai, dogon y tuareg (el 10 por ciento de la poblacin del norte, donde los songhai constituyen la etnia mayoritaria), y comparte fronteras con siete pases del frica Occidental. Es la suma, por su superficie, de los territorios de Costa de Marfil, Guinea Conakry, Senegal, Burkina Faso, Benn y Togo.

Desde finales de la dcada los 60 se produjeron tres golpes de Estado: el 18 de noviembre de 1968, el general Moussa Traor derrib a Modibo Keita e instaur una dictadura feroz. Fue derribado, a su vez, el 26 de marzo de 1991 por el general Amadou Toumani Tour, llamado ATT, y que se gan el apodo de soldado de la democracia por instaurar el proceso de democratizacin con la celebracin de las elecciones multipartidistas, ganadas por Alpha Oumar Konar, que tras sus dos mandatos, se retir dando paso, tras el veredicto de las urnas a ATT. A este ltimo, un grupo de oficiales subalternos, liderado por el capitn Amadou Haya Sanogo, le ech del poder en marzo de 2012, como resultado de la corrupcin reinante, la inoperatividad del Estado, y de los altercados ocurridos con los movimientos separatistas tuareg en el norte del pas.

Durante todo este tiempo, el Estado maliense tuvo que enfrentarse a las rebeliones de los tuareg que venan reclamando su propio Estado, el Azawad, en el norte del pas. En los cincuenta ltimos aos, se han producido cuatro rebeliones tuareg para conseguir este objetivo, al considerar este grupo nmada las fronteras como un impedimento a sus actividades, adems del sentimiento de exclusin econmica y social por Bamako.

I. Las causas histricas, intermedias y actuales del conflicto maliense

A. Causas lejanas

El conflicto de Mal tiene races que se remontan al periodo precolonial con el ataque del imperio de Mal de Kankan Musa, en el siglo XV, por los tuareg, que se aprovecharon de las disputas internas para conquistar las ciudades del norte como Gao, Tombuct y Mema, imponiendo el islam.

Las dimensiones coloniales del conflicto tienen que ver con la Conferencia de Berln (1884-1885), donde las potencias europeas se dividieron el continente africano en funcin de sus intereses econmicos y polticos, y en el descuido de las realidades socioculturales y medioambientales locales. En el caso de Mal (llamado entonces Sudn francs) se uni en un mismo territorio a pueblos con diferentes caractersticas y modos de vida: la poblacin del sur sedentaria y la del norte nmada, junto a un desarrollo desigual entre ambas partes, favoreciendo a los sureos (que no se opusieron a la colonizacin, al contrario de la rebelin tuareg del norte), y que heredaron el aparato del Estado en el momento de la descolonizacin.

El 22 de septiembre de 1960, el Sudn francs accede a la independencia bajo el nombre de Mal, liderado por Modibo Keita. Las fronteras, arbitrarias y artificiales del pas se mantuvieron tal y como fueron definidas en su da, conforme a la ideologa jacobina, con la consiguiente negacin del derecho a la autodeterminacin de los grupos tnicos.

B. Causas intermedias

Los programas de ajuste estructural (PAE) de las instituciones financieras internacionales (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), impuestos en la dcada de los 80 y 90, empeoraron la situacin del pas como consecuencia de las privatizaciones y de la mxima apertura externa. El resultado fue la descomposicin poltica y econmica de muchos Estados africanos, sometidos a los deberes externos en detrimento de las obligaciones internas.

En el caso concreto de Mal, la liberalizacin de la economa y la privatizacin de las empresas pblicas, en el marco de los PAE, tuvieron como consecuencia la destruccin de la educacin y de la salud, la agudizacin de la extrema pobreza, del desempleo y de la precariedad, favoreciendo, sobre todo en el norte, la emigracin de los jvenes y las iniciativas de las instituciones de caridad islmicas, que se sustituyeron al Estado ausente.

En 1994, Francia procedi a la devaluacin del franco CFA (moneda comn de 14 pases africanos ex colonias francesas), conforme a las recomendaciones de las instituciones financieras internacionales (IFI). El resultado fue la prdida del poder adquisitivo y la pauperizacin de amplias capas de la poblacin.

C. Causas inmediatas

C.1. La crisis argelina de los 90

Argelia se hundi en esta dcada en una cruel guerra civil tras el golpe de Estado militar, para impedir el acceso al poder del Frente Islmico de Salvacin (FIS), tras su victoria en las urnas. El fin de la guerra civil en este pas condujo a las formaciones terroristas de los Grupos Islmicos Armados (GIA), convertidos en el Grupo Salafista para la Predicacin y el Combate (GSPC), despus en AQMI, a refugiarse en el norte de Mal donde se reorganizaron ante la indiferencia y/o impotencia del gobierno de Mal. Es decir, el norte de este pas se convirti en la retaguardia de grupos islamistas armados, movilizados y financiados por los fundamentalistas saudes.

C.2. La guerra civil en Libia en 2011

Es preciso tambin vincular el conflicto de Mal con la guerra civil en Libia, que desestabiliz todo el Sahel. Muchos jvenes tuareg se alistaron en el ejrcito de Gadafi en las dcadas anteriores, algunos incluso lucharon al lado de los talibanes en Afganistn. Procedieron al traslado masivo de armas ilegales a Mal, en el momento en el que los bombardeos de la OTAN (encabezada por Francia y Gran Bretaa) destruan las infraestructuras militares del coronel Gadafi. Al Qaeda en el Magreb Islmico (AQMI), que luchaba al lado del rgimen libio, se aprovech tambin de la situacin para sacar las armas del pas hacia Mal, incrementando considerablemente su capacidad militar y movilidad en el Sahel. En este contexto, los soldados tuareg del AQMI regresaron fuertemente armados a Mal, dispuestos a llevar a buen puerto la causa por la que luchaban: la realizacin de su sueo de independencia del Estado de Azawad. A todo ello, es preciso aadir la entrega de armas, en paracadas en el sur de Libia, por Sarkozy, echando gasolina al fuego. De este modo, la cada de Gadafi se convirti en el exportador del caos, el terrorismo y la militarizacin en el Sahel.

C.3. Las torpes estrategias de ATT para mantenerse en el poder

El presidente ATT, llegando a final de sus dos mandatos, puso en marcha subterfugios de todo tipo para prolongarlos, impidiendo la celebracin de las elecciones. Esto se sumaba a su mal gobierno, con la implicacin de los altos cargos polticos y militares en el trfico de drogas, armas y actividades criminales en el norte del pas, adems del desconcierto total ante la rebelin que acababa de estallar en esta regin y la descomposicin de la clase poltica o gobernante maliense. Lo que condujo al mencionado golpe de Estado del capitn Sanogo, con el respaldo de la sociedad civil.

A todos estos factores, se puede aadir la desertificacin en el norte del pas en la dcada de los 80 y 90 (en particular entre 1990 y 1997), que no slo expuls hacia Libia a muchos jvenes tuareg reclutados en el ejrcito de Gadafi, sino que adems gener conflicto agrarios, y no tnicos, nacidos de las sequas.

II. Los actores locales del conflicto

A. El Estado maliense

Durante mucho tiempo se present a Mal como un modelo de democracia y de crecimiento econmico, y se perdi de vista que era un simulacro de democracia, impuesto segn los criterios occidentales, y destinado a complacer a sus padrinos extranjeros, las IFI. En realidad, se instaur en este pas el nepotismo, la corrupcin y una nueva clase de nuevos ricos, tal y como denunci repetidas veces Aminata Traor. El gobierno se desentendi de los problemas de desarrollo, en particular en el norte del pas. Adems, el ejrcito maliense es dbil, mal equipado y desanimado.

B. Los movimientos rebeldes: tuareg e islamistas

Entre estos movimientos, es preciso mencionar, principalmente, los siguientes: El Movimiento Nacional para la Liberacin del Azawad (MNLA), movimiento laico tuareg, que inici la rebelin en abril de 2012 para crear un Estado tuareg en la regin del Azawad; Ansar Dine (los defensores de la religin), milicia de origen tuareg, integrado por salafistas fundamentalistas, cuyo principal objetivo es la conquista de todo el territorio maliense y la imposicin de la ley islmica, la shara; el Movimiento para la Unicidad y el Yihad en frica Occidental (MUYAO), salafista, el cual es una emanacin del AQMI, y con pretensiones cercanas a las de Ansar Dine.

AQMI que se junt a la rebelin tuareg iniciada por el MNLA, se propuso como principal objetivo la conexin de los movimientos salafistas sahelianos y del norte de frica con Boko Haram o los talibanes del norte de Nigeria, que armaba y entrenaba. Quiso aprovecharse del debilitamiento del gobierno de Mal para crear en la regin el ncleo de un Estado islmico. Despus se separ del MNLA, al que ech de varias zonas del norte, para juntarse a Ansar Dine, prximo a los tuareg, y al MUYAO, integrado por mauritanos y malienses, para imponer la shara en las principales ciudades del norte de Mal.

Por lo tanto, el MNLA termin cambiando de estrategia alindose, en junio de 2012, con el ejrcito maliense con el objetivo de derrotar a sus aliados de ayer, las milicias islamistas radicales.

III. La intervencin francesa: neocolonialismo o lucha contra el terrorismo?

La operacin Cerval, desde que se llev a cabo el 11 de enero de 2013, para hacer frente al avance de los yihadistas, tras la cada de la ciudad estratgica de Konna, en el centro (lugar de paso entre el norte y el sur del pas), ha suscitado reacciones opuestas. Para unos, se trata de una operacin neocolonialista. Para otros, era necesaria, para salvaguardar la integridad territorial de Mal contra los ataques terroristas.

Francia justifica su intervencin por la invitacin del presidente interino Dioncounda Traor; el visto bueno de la organizacin regional (CEDEAO), y la resolucin 2085 del CS de la ONU, que autoriz tcitamente dicha intervencin.

En su entrevista con la RFI y TV5 Monde, el 31 de mayo de 2013, el presidente Franois Hollande (propuesto por la Unin Africana al premio Houphout-Boigny, destinado a las personas que han contribuido a la paz en frica), tras hacer un balance positivo de la operacin que ha conseguido, segn l, importantes resultados militares y prcticos, manifiesta que la principal razn de esta intervencin es la liberacin de Mal de la dominacin e influencia terroristas.

Sin embargo, y de acuerdo con Aminata Traor, las verdaderas razones de la intervencin de Francia son:

En fin, la ayuda a Mal tendr un precio. El presidente Dioncounda Traor est obligado por Francia (que le salv de otro golpe de Estado que preparaba el capitn Sanogo) a negociar con los tuareg moderados e independentistas del MNLA, favorables a los intereses franceses. De este modo, el MNLA conseguir muchos de sus objetivos que no pudo alcanzar por las armas. El MNLA, que no es representativo del pueblo tuareg, sigue controlando la ciudad de Kidal donde se niega a la presencia de las tropas malienses para evitar supuestamente los enfrentamientos. Francia exigi que se respetara la fecha de celebracin de las elecciones en Mal (el 28 de julio de 2013), aunque no estuvieran reunidas las condiciones objetivas para su celebracin, en particular la reconciliacin, la estabilidad y la creacin de instituciones democrticas, en las que ha de participar el MNLA, y que se tome en cuenta los intereses de los tuareg, repartidos como es sabido en reas de Argelia, Libia, Nger y Mal. Es decir, zonas ricas en hidrocarburos y recursos minerales.

IV. Los pases africanos y la ONU ante el conflicto de Mal

Todos los pases africanos, anglfonos, francfonos y lusfonos, han aplaudido la intervencin francesa, o han guardado silencio. No ha habido ninguna condena a la intervencin neocolonialista, como sucedi en otras ocasiones (Costa de Marfil y Libia). La principal razn es el rechazo al terrorismo y, sobre todo, el apego al principio de la intangibilidad de las fronteras heredadas de la colonizacin de la OUA/UA.

Por su parte, la CEDEAO intenta implicarse en el conflicto a travs de la Misin Internacional de Apoyo a Mal (MISMA), que apenas ha empezado a desplegarse sobre el terreno.

Sin embargo, todo deja entrever la futura transformacin de la fuerza africana en una operacin de mantenimiento de la paz de la ONU o la denominada Misin Multidimensional Integrada de las Naciones Unidas en Mal (MINUMA), que ser operativa en julio de 2013, con el objetivo de contener a los grupos islamistas, encargarse de la seguridad en las zonas pacificadas, proteger a los civiles y respaldar el proceso poltico. De este modo, Francia intenta retirar paulatinamente sus tropas del pas, reduciendo sus efectivos a 1.000 soldados de aqu a finales del ao. Dicho con otras palabras, se crea una fuerza paralela, dejando la lucha antiterrorista a las tropas francesas.

V. Conclusin y perspectivas

La resolucin del conflicto de Mal pasa por la adopcin de un nuevo modelo federal de Estado y la eliminacin de las fuentes de financiacin de los grupos terroristas.

Sin embargo, las principales fuerzas polticas malienses se oponen a la solucin federal: el gobierno sigue apostando por un Estado unitario y centralizado (slo permitiendo algunas formas de descentralizacin) y el MNLA por un Estado tuareg. Es decir, la ausencia de voluntad poltica para conseguir la reconciliacin nacional, pues muchos tuareg siguen considerando a los negros como esclavos o descendientes de esclavos (los bella).

El error que se ha cometido por ahora ha consistido en dar prioridad a la solucin militar (operacin Cerval, MISMA, MINUMA), a los que se ha dedicado importantes fondos, que bien pudieran haberse dirigido a la educacin, la sanidad, el agua, la vivienda, la agricultura y el medioambiente (lucha contra la desertificacin) o la creacin de empleos para la juventud condenada a la precariedad. Son estos aspectos descuidados los que crean el caldo de cultivo o la adhesin de los jvenes a los grupos yihadistas y de narcotraficantes, y de futuras rebeliones y revueltas.

A pesar de reducir considerablemente sus capacidades de accin los grupos yihadistas radicales, siguen siendo operativas. Algunos grupsculos de estos movimientos, refugiados en los montaas inasequibles de Ifoghas y en el sur de Argelia y Libia, siguen cometiendo atentados en Gao y Tombuct, e incluso extendiendo sus ataques a las ciudades nigerinas de Agadez y Arlit, bajo la instigacin de Mokhtar Belmokhtar, el jefe yihadista, responsable de la toma de rehenes en Argelia (In Amenas) en enero de 2013.

Nada puede asegurar, a raz de lo sucedido en Irak, Afganistn y Libia, que la lucha antiterrorista acabar en Mal con aquellos movimientos. Tampoco se puede confiar en la fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU, que no pudo conseguir dicho objetivo, por ejemplo, en la Repblica Democrtica del Congo despus de 15 aos de presencia de sus tropas. La solucin debe ser poltica, mediante el dilogo entre los malienses, y en el campo social, es decir, mediante un amplio programa de desarrollo y de lucha contra la pobreza en todo el pas, y en particular en el norte, como se hizo en el vecino Nger, empezando por la renuncia a la militarizacin y al neoliberalismo, que ha agudizado la precariedad y la miseria. Es triste, segn lamenta el informe del grupo parlamentario galo Sahel, que los cuatro meses de la intervencin francesa hayan costado unos 200 millones de euros; es decir, un monto superior a los fondos dedicados por la cooperacin bilateral francesa al desarrollo rural en la ltima dcada.

Los problemas estructurales que han conducido al conflicto de Mal siguen intactos, y no van a ser resueltos por la celebracin de las elecciones.


Mbuyi Kabunda es profesor e investigador en el Instituto Internacional de DDHH de Estrasburgo y profesor visitante en distintas universidades espaolas.

Artculo publicado en el nmero 57 de Pueblos Revista de Informacin y Debate, tercer trimestre de 2013.



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