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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2013

Entrevista a Xavier Diez sobre Lanarquisme, fet diferencial catal (y III)
La tendencia catalana a rebelarse ante el poder arbitrario constituye quiz la ms gran virtud de nuestro pas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Xavier Diez es un historiador cataln especializado en anarquismo. La conversacin se centra en la ltima de sus aportaciones, publicada por la editorial Virus en 2013.

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***

Si se miran las cifras que usted mismo da en la pgina 73, la incidencia de los objetores e insumisos es mayor en otros lugares de Espaa Euskadi, por ejemplo, pero tambin Galicia, Asturias o Madrid- que no en Catalua. No es el caso en su opinin?

Yo tambin me sorprend bastante cuando mi editor, Patric de San Pedro, un histrico de la insumisin, me suministr esos datos. Mi impresin previa era que pareca que (con la excepcin de Euskadi, con motivaciones ms complejas), Catalua y Madrid haban mantenido el liderazgo en el antimilitarismo. Los datos objetivos relativizan mi informacin. Pero, precisamente esa impresin vena producida por esa transversalidad catalana. En Galicia o Asturias existi mucha contestacin, pero a diferencia de Catalua, tengo la impresin subjetiva, la cosa era mucho ms militante, y sin soportes o complicidades de diferentes sectores polticos y sociales. Aqu reconozco que voy a ser poco riguroso y muy fundamentado en la subjetividad, pero pienso que el rechazo al servicio militar era casi una obligacin. Tenas que ser muy friki para que te gustara llevar armas. En otros territorios del estado, tenas que ser muy militante para hacer frente a la presin social que cuestionaba tu virilidad a quienes entendamos que la mili era una absurda y alienante prdida de tiempo.

Perdneme pero no era cuestin de ser friki, como usted dice, y no era un tema de gusto ni pulsin militar. Nada de eso. Yo mismo hice el servicio militar, negndome a hacer milicias universitarias. Por qu? Era un friki de los setenta? No lo s, tal vez. Pero te la jugabas, no iban en broma, y en mi caso personal, estaba ms seguro en aquellos momentos como soldado que como militante perseguido y escondido. Adems, en la mili hacamos trabajo poltico. Los comits de soldados existieron. Por qu cree que arraig tanto el espiritismo en algunos colectivos anarquistas?

Pienso que esto es uno de los aspectos que hace tan indigerible el anarquismo a quienes necesitan establecer categoras y anlisis rgidos. Quienes razonan desde una izquierda de matriz marxista, solamente vale lo material. Aspectos como la religiosidad acaban siendo interpretados como supersticin o una especie de primitivismo.

Pero los anarquistas, no son (por lo menos no exclusivamente) materialistas. Como cualquier individuo, tienen sus necesidades espirituales, su necesidad de conectar con la transcendencia y el ms all. A diferencia de la religin institucionalizada, que ofrece verdades prefabricadas, muchos anarquistas desean conectar con ese ms all desde una perspectiva libre e igualitaria. El espiritismo es una manera directa, democrtica, libre, sin ningn tipo de intermediarios, de conectar con las dimensiones espirituales, con los muertos, con lo desconocido. Es, por tanto, una religiosidad laica o no organizada.

Por supuesto, tambin existe una cuestin de contexto. El espiritismo no es anarquista, aunque muchos anarquistas sean espiritistas. Surge a mediados del XIX como una frmula alternativa de relacionarse con esa dimensin desconocida. En mi libro hago alguna mencin, pero sin duda, quien ms ha trabajado sobre el tema (y quien ha reivindicado este hecho poco conocido) es mi colega Gerard Horta.

De dnde la influencia de la filosofa de Nietzsche en algunos colectivos anarquistas catalanes?

No soy un experto sobre la cuestin, pero en el caso de Catalua, a lo largo de los aos de la dcada de 1890, y hasta poco despus de la Semana Trgica, en 1909, existe una confluencia entre ncleos intelectuales modernistas, hijos rebeldes de la burguesa catalana, y un movimiento obrero con inquietudes culturales profundas, buena parte de ellos linotipistas, periodistas y aficionados al teatro, y que adaptan a Ibsen como autor de referencia (de hecho, muchas de las obras del autor noruego sern representadas antes en Barcelona que en Pars). Es en esta poca en la que se difunde el pensamiento de Nietzsche, y a travs de ste, de Stirner. Es lo que, historiadores de la literatura como Joaquim Molas denomina la convivencia entre la bohemia rosa, la de los jvenes rebeldes de clases acomodadas, y la bohemia negra, de aquellos que, de procedencia trabajadora, tratan de evitar el trabajo asalariado viviendo infructuosamente del arte, la conspiracin nihilista, o de lo que surgiera. Esto no es algo que se limite a Catalua, se trata de una experiencia en la que tambin habr confluencias con los intelectuales de la Generacin del 98, pero sobre todo, de los ambientes bohemios de Pars, donde surge un anarquismo individualista, de matriz muy filosfica, como la representada por tericos como mile Armand o Han Ryner, con una amplia difusin en Barcelona. Posteriormente a la Semana Trgica, los buenos hijos de la burguesa, asustados ante la deriva revolucionaria de matriz anarquista y por la brutal represin militar y policial desencadenada por el estado, acabarn abandonando los ambientes bohemios-revolucionarios, pero los debates intelectuales entre grupos cratas, menos dados al sindicalismo, persistirn en muchos grupos de afinidad.

El ltimo captulo de su libro se titula: Catalua ser libertaria o no serᅔDe verdad? Tal como estn las cosas, no corremos el riesgo de que Catalua deje de existir dada la influencia no mayoritaria del anarquismo en el pas de Salvat Papasseit, Federicha Montseny y Jos Arnal Cerezuelo (asesinado por cenetista en mayo de 1939)?

El eplogo del libro se recrea en su nimo provocador al parafrasear a Torras i Bages (autor de la frase Catalua ser cristiana o no ser) quien consider al catolicismo como elemento fundamental de la identidad catalana. El ttulo de esta ltima parte pretende, en contraposicin, reivindicar el legado libertario de nuestro pas como elemento irrenunciable de nuestro pasado, escamoteado en la narrativa oficial, pero a la vez, y como conclusin final, trata de considerar como elemento identitario propio una historia en la que hombres y mujeres, en distintas pocas, desde perspectivas y finalidades diversas, y desde adjetivos diferentes, han tendido a rebelarse contra la injusticia, la opresin y la desigualdad. Y es esta tendencia al inconformismo, a la bsqueda de la libertad y la igualdad en un contexto poltico adverso la que ha mantenido la identidad propia. O, explicado de otra forma: nuestra rebelda ante una sociedad autoritaria, arbitraria y desigual es la que nos define como nacin. Ms que la lengua, ms que las tradiciones, ms que la historia comn, lo que nos une es nuestra voluntad de ser libres. Por ello, la nica forma de mantener nuestra identidad como nacin depende de cmo estemos dispuestos a continuar resistiendo ante las diversas formas de opresin: de aqu la expresin Catalua ser libertaria o no ser, porque si deja de serlo, perder su principal motor (permtame que resucite el trmino) espiritual.

Con ello no quiero decir que la existencia del pas est en peligro sin un movimiento anarquista organizado. En esta entrevista he hablado suficientemente de los conceptos de anarquismo implcito y explcito, de la diversidad de corrientes que confluyen ante una cosmovisin comn, en base a unos pocos pero claros principios, que pueden aparecer bajo formas diferentes. Ayer este nimo se poda expresar en la CNT, en personajes como Federica Montseny o la rebelda potica de Salvat Papasseit. Tambin podra hallarse en los payeses de remensa rebelados ante el feudalismo, a los segadores en armas contra la monarqua o a los artesanos y trabajadores que, al destruir los telares mecnicos, se oponen a la burguesa industrial del XIX. Hoy puede captarse este espritu en movimientos como la PAH, en discursos de carcter moral como los de Ada Colau, en los entramados neocooperativistas del La Ciutat Invisible, en tipos dispuestos a desafiar a los bancos como Enric Duran o donde exista un nimo de combatir un sistema, el capitalismo, injusto y perverso en su lgica superficial y profunda.

Por qu su libro es una respuesta al clsico de J. Vicens Vices, Noticia de Catalua?

Creo haberlo sugerido a lo largo de la entrevista.

Tiene razn, perdone que insista.

Vicens Vives, como agente de la burguesa catalana colaboracionista con el franquismo (a m me gusta hablar del Vichy Cataln), trata de apropiarse del pas, generando una narrativa propia, un relato de Catalua tamizada a travs de los valores tradicionales y retrgrados que, ms que burgueses, acababan resultando ser los del Opus Dei. Lo que ocurre es que se trata de un historiador con un extraordinario talento, meticuloso, metdico, brillante, que adems escribe fantsticamente, de manera que su obra Notcia de Catalunya acaba influenciando en profundidad a la intelectualidad catalana, y su libro todava posee un gran influjo entre el conjunto de la historiografa actual. Mi Anarquisme, fet diferencial, desde un mbito acadmico, pero tambin cvico, advierte de las trampas intelectuales utilizadas por el historiador gerundense; la reconstruccin y radiografa de su discurso, sus motivaciones, sus objetivos, sus recursos y trucos. Una vez realizado ese trabajo de deconstruccin, trato de transmitir que Catalua no es la nacin apropiada por una nica clase social o corriente ideolgica. Que nuestro pas posee una larga trayectoria de rebelda, y que uno de los aspectos que resultan ser ms determinantes en nuestra historia es la del papel ejercido por el anarquismo. Una historia, como ya he dicho, ignorada por la mayora ciudadana, en parte gracias al trabajo de Vicens, quien se ocup de minimizar el fenmeno. Vicens Vives contabiliza hasta once revoluciones en la convulsa historia de Catalua, y que explica la dificultad de nuestro pas de relacionarse con el Minotauro, es decir, el poder. Eso lo considera uno de los peores defectos nacionales. Yo, desde mi modesta posicin disidente, le doy la vuelta al argumento, y considero que es precisamente esta tendencia catalana a rebelarse ante el poder arbitrario lo que constituye quiz, la ms gran virtud de nuestro pas, un ejemplo de resistencia y determinacin.

La historiografa del anarquismo cataln se renueva cada da sostiene usted. Qu parte de esos estudios le resultan a usted de mayor inters? De dnde ese incremento del inters por colectivos que han sido esenciales en la historia contempornea de Catalua?

Es cierto, y he publicado un par de artculos acadmicos sobre ello. Hasta los aos noventa, los historiadores se preocuparon bastante por historiar el anarquismo institucional, especialmente las organizaciones obreras (CNT, FAI, la Internacional,) y fijar algunos episodios de violencia (la era de los atentados de 1890; la poca del pistolerismo, la participacin de algunos anarquistas en las patrullas de control en la retaguardia republicana,). En menor medida, tambin exista algn estudio sobre ideologa, cultura o medios de comunicacin. En buena parte se trata de trabajos realizados por historiadores acadmicos que (quiz con las excepciones de Miquel Izard, Josep Termes o Pere Gabriel), realizan una mirada superficial y a menudo desacreditadora.

A partir de finales de los noventa, la situacin cambia. Emerge una nueva generacin de historiadores, que habiendo recibido una formacin acadmica convencional, muchos de ellos ajenos a las clases dominantes y sus discursos, de manera que abordan nuevas temticas sin apriorismos ideolgicos. Empieza a redescubrirse la dimensin cultural y periodstica del anarquismo (como los trabajos de Javier Navarro y Francisco Madrid); la aplicacin de criterios antropolgicos a la sociabilidad libertaria (Dolors Marn y Chris Ealham), el estudio, ya citado, de la espiritualidad (Gerard Horta), investigaciones sobre naturismo y urbanismo libertario (Eduard Masjuan, Josep Maria Rosell y Jos Luis Oyn); las relaciones exteriores del movimiento (Teresa Abell y Jason Gardner), el pensamiento econmico (Antoni Castells), el modelo cooperativista (La ciutat Invisible) el teatro (Francesc Foguet), el ateneismo y la cultura (los hermanos Aisa), la cuestin del feminismo (Dolors Marn y Eullia Vega), podramos seguir, y me estoy dejando a un montn de gente brillante y frentes de estudio. Lo que quiero reafirmar es que, por primera vez, se estudia a un movimiento complejo y polidrico, desde la complejidad y desde diversas caras, de manera que tenemos una radiografa mucho ms precisa que hace veinte aos sobre algo difcil de estudiar y comprender. Y lo que descubrimos, trabajo tras trabajo, es que el movimiento anarquista estaba estrechamente imbricado en la sociedad catalana. El desconocimiento de la historia anarquista en Catalua est vinculada a un negacionismo por parte de las clases dirigentes actuales (tambin las acadmicas).

Y es precisamente ese negacionismo (se niega, desde los discursos institucionales que la mayora social de la poblacin estuviera organizada en una contrasociedad alternativa) en un contexto de grave crisis de legitimidad del sistema, que mucha gente busque inspiracin en un pasado. Un pasado poco glorioso, pero en el que la gente buscaba soluciones concretas y respuestas pragmticas a problemas reales. Y eso era lo que hacan unos anarquistas bastante menos idealistas y mucho ms pragmticos de lo que nos han intentado vender.

La ltima, ha sido un abuso: qu autor anarquista cataln tiene para usted mayor importancia histrico-cultural? Qu activista, qu poltico, fue el ms destacado en su opinin?

Me temo que voy a tener que negarme a contestar este tipo de pregunta del ms puro estilo americano en base a rnquing, excelencia y culto a la personalidad y el liderazgo.

Lo siento, siento haber cado en este mal lugar comn.

Una de las cosas que sucede con el anarquismo es que, a priori, no existen clases. Que no se sacraliza la figura del intelectual, que no existe un canon cultural o filosfico. Que quien habla est al mismo nivel que quien escucha, y quien escribe, al mismo nivel de quien lee. Que quien es protagonista, ser el acomodador o el personaje secundario, y al revs. El mejor autor anarquista es aquel que es capaz de expresar con habilidad las inquietudes de la gente. El mejor activista es aquel annimo que hace lo necesario en el momento oportuno. El mejor poltico es aquel que acta desde la base, neutralizando cualquier vedetismo, evitando una separacin entre quien piensa y quien trabaja. Al fin y al cabo, el anarquismo es individualismo, es libertad, pero tambin es un igualitarismo radical. A m me gusta una frase de Ricardo Mella que trata de definir en qu consiste eso del anarquismo: La libertad como base, la igualdad como medio, la fraternidad como fin.

Gracias por su amabilidad.

 

Salvador Lpez Arnal es miembro del Frente Cvico Somos Mayora y del CEMS (Centre dEstudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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