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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2013

Rajoy, Gibraltar y la piedra filosofal

Jos Manuel Rambla
Nueva Tribuna


Resulta sorprendente la sbita sensibilidad ecologista con que el gobierno de Mariano Rajoy ha respondido a las autoridades gibraltareas y su decisin de llenar el fondo marino de bloques de hormign. Una reaccin ms llamativa, si cabe, al coincidir con el ltimo informe de Greenpeace en el que vuelve a subrayar la hegemona que el hormign ha conquistado en las costas espaolas, gracias en gran medida a la generosidad urbanstica de la legislacin del PP.

Por eso es preciso buscar razones ms profundas para entender la obsesin que invade en las ltimas semanas al gobierno espaol a propsito de Gibraltar. Razones, tambin, alejadas de la inmediatez del caso Brcenas, de la supuesta cortina de humo con que, segn la prensa extranjera, el PP intentara ocultar sus vergenzas de la doble contabilidad y, de paso, la sangra social de la crisis. No. Para los neoliberales celtberos el asunto del Pen es ms transcendente que todo eso. Y as lo evidencia el hecho de que ya Jos Mara Aznar mostrase en el islote de Perejil la misma enfermiza ofuscacin hacia estas rocas marinas.

En efecto, ambos comportamientos careceran de sentido si no se tuviera en cuenta la carga simblica que se esconde detrs de estos majestuosos roquedales. Porque, ciertamente, las piedras han acompaado al ser humano desde los remotos orgenes del mito, cuando el avispado Ssifo fue condenado a cargar eternamente con una de esas rocas tras haber desafiado a los dioses y a la muerte. Menos pico, Len Felipe tambin nos record el parecido que tantas vidas tienen con esos pequeas guijarros que nunca sern sillares de catedrales, palacios o audiencias, sino simples piedras aventureras.

En cualquier caso, Rajoy, como en su da Aznar, no busca en estas lticas fortalezas naturales la evocacin de los clsicos. Tampoco el sentido de la existencia, ese que hoy de nuevo parecen perseguir los investigadores de la NASA que estos das disean los planes para traer desde Marte un cargamento de rocas en el que buscar el rastro de la vida sideral. En efecto, el pragmatismo de la derecha espaola siempre le ha mantenido alejada de elucubraciones ontolgicas.

En realidad, la curiosidad y la pasin con que nuestros gobernantes se entregan a las rocas solo se comprenden por esas inclinaciones utilitarias. Porque la piedra que con loca obsesin persigue nuestro presidente no es otra que la piedra filosofal, esa mgica materia capaz de convertir los ms vulgares y oxidados metales, en oro. Un sueo alquimista con el que Rajoy aspira a solucionar todos los males de la patria: desde la deuda pblica, al fondo de pensiones, desde la caja B del partido a los despropsitos de Urdangarn. Una panacea, en suma, que explica por s misma la ofuscacin con el Pen. Al fin y al cabo, si el mismsimo Hitler no dud en enviar a Himmler en busca del Santo Grial a las catalanas cumbres de Monserrat, cmo va a titubear Rajoy a la hora de aferrarse a la Roca, por mucho que la Prfida Albin le amenace con la Royal Navy.

Tambin es cierto que, al final, todo puede acabar en un espejismo. Pero, en ltima instancia, los grandes personajes son aquellos capaces de jugrselo todo en los momentos difciles. Adems, en el peor de los casos, Rajoy siempre podr ver el risco gibraltareo como aquella piedra del camino que cantara Jorge Negrete, aquella que ensea que los destinos pasan por girar y girar. La misma que le tranquilizar en su despacho de la Moncloa al susurrarle al odo que, con dinero o sin dinero, puede hacer siempre lo que quiera porque sigue siendo el rey.

Fuente original: http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/rajoy-gibraltar-y-piedra-filosofal/20130814112957095585.html
 


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