Portada :: Iraq
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2013

La toxicidad de la supervivencia cotidiana en Iraq

Omar Dewachi
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


A lo largo de ms de dos dcadas, Iraq se ha visto sometido a un experimento blico de una toxicidad a gran escala. La Operacin Tormenta del Desierto, lanzada en 1991, fue la primera ocasin en la historia militar en la que se utiliz de forma sistemtica uranio empobrecido (UE) un subproducto de los residuos nucleares- contra objetivos tanto civiles como militares. Pero las fuerzas estadounidenses utilizaron UE a una escala mucho mayor durante la guerra y la ocupacin que empez en 2003.

Los efectos de este experimento txico y biolgico van ms all del recuento de muertos y la evidencia epidemiolgica de las enfermedades. Van tambin ms all de la contaminacin medioambiental causada por las armas cargadas con UE. Porque la toxicidad ha impregnado las realidades de la vida cotidiana iraqu. Es lo que los iraques tienen cada da que soportar y sortear cara a cara con la degradacin fsica, poltica, social y medioambiental, lo que llamo aqu la toxicidad de la supervivencia cotidiana.

De las guerras fras a las calientes

La primera de las investigaciones llevada a cabo sobre el uso de UE en la guerra se remonta a la era de la Guerra Fra. En la dcada iniciada en 1970, los laboratorios militares estadounidenses empezaron a experimentar con metales pesados alternativos y aleaciones a fin de utilizarlos contra la recin desarrollada lnea de blindados y tanques del ejrcito de los soviets, que eran resistentes a la balstica convencional a base de plomo y acero. El UE es dos veces y media ms pesado que el acero y 1,5 veces ms pesado que el plomo. Es tambin relativamente barato, porque se produce a partir del procesamiento de los residuos industriales nucleares de uranio. Tiene muchas de las cualidades de penetracin buscadas en la poca. Por tanto, a los proyectiles se les dio un nombre de marcada carga sexual: penetradores de UE. Adems el UE era superior a otros metales pesados y aleaciones debido a sus efectos incendiarios.

Aunque el UE existe en la naturaleza en formas diversas y se utiliza para fabricar determinados productos utilizados en el sector de la construccin, su uso blico en altas concentraciones desencadena todo un espectro de toxicidad. La vida biotxica de un proyectil de UE se libera al impactar a altas velocidades en la superficie del objetivo. Esta colisin produce un calor cintico colosal que hace que el metal se deshaga y la carne se queme y se desintegre. Cuando un proyectil de UE perfora un objetivo, por ejemplo, un vehculo de pasajeros, su calor explosivo carboniza todas las formas de vida y maquinarias.

Cuando el UE se desintegra debido al fuerte calor de la explosin, se transforma en partculas, en xido de uranio, que impregna cuanto le rodea. Estas partculas son de agua insoluble y su tamao puede ser alrededor de cien veces ms pequeo que un glbulo blanco. Contaminan el agua y el suelo y entran en la cadena alimentaria. Las partculas son tan pequeas que el viento puede arrastrarlas decenas de kilmetros. El aerosol de uranio entra en el cuerpo a travs de la ingestin, la inhalacin o al entrar en contacto con una herida abierta.

La toxicidad del UE no se debe solo a su capacidad para matar la vida sino tambin a su capacidad para crear una gran variedad de patologas y sufrimientos. En los pulmones, el polvo del uranio radioactivo tiene un perodo de vida biotxica cercano a un ao. Puede causar muchos sntomas agudos debido a su toxicidad qumica inmediata, que irrita y destruye el tejido pulmonar. A medida que se abre paso por la corriente sangunea, los xidos de uranio se unen a compuestos orgnicos hasta formar complejos qumicos y orgnicos que se depositan en los huesos, el sistema linftico, el hgado y los riones. Ms que su toxicidad qumica, es la toxicidad radioactiva del UE la que impulsa el desarrollo de diferentes tipos de tumores malignos y mutaciones genticas. Y lo que es peor, la toxicidad de irradiacin y la toxicidad qumica se dan de forma simultnea produciendo toda una serie de enfermedades agudas, crnicas y mortales.

Los laboratorios txicos del imperio

Una trgica irona en la toxicidad del UE que aflige a Iraq es que aunque EEUU desarroll esta arma para los objetivos de la Guerra Fra, se utiliz por vez primera cuando esa guerra haba terminado. La Operacin Tormenta del Desierto fue la primera guerra post-Guerra Fra y la primera ocasin en que EEUU experiment con su arsenal de UE. Desde entonces ha sido tambin un arma elegida para el aventurerismo imperial y las operaciones en otros lugares.

El ejrcito estadounidense lanz cientos de toneladas de UE durante la campaa militar que dur cuarenta das, la Operacin Tormenta del Desierto. Gran parte de su uso se concentr en el sur de Iraq, as como en Kuwait y Arabia Saud, donde se produjo el principal combate entre el ejrcito iraqu y las fuerzas de la coalicin dirigidas por EEUU. Doug Rokke, el ex director del Proyecto de UE del Pentgono, describi la Operacin Tormenta del Desierto como la guerra ms txica conocida por el hombre.

La fuerza de aquella tormenta txica qued emblemticamente plasmada en las imgenes de los cuerpos carbonizados y los miles de vehculos militares destruidos en la Autopista 80 (la Autopista de la Muerte) entre Kuwait y Basora. El ejrcito estadounidense utiliz armas cargadas de UE para atacar supuestos almacenes y depsitos de armas qumicas y biolgicas que liberaron ms toxicidad en el aire. El arsenal de UE se utiliz tambin para atacar muchos objetivos civiles como plantas depuradoras y centrales elctricas por todo el pas.

El ejrcito estadounidense utiliz armamento de UE de forma ms sistemtica y extendida an durante la invasin de 2003 y a lo largo de la ocupacin. En la guerra urbana, se disparaba contra vehculos y edificios en reas civiles densamente pobladas. Se us en operaciones de contrainsurgencia, como las dos batallas de Faluya en 2004.

A lo largo de dos dcadas, la utilizacin de UE y sus efectos ha constituido un tema de controversia cientfica y poltica. En EEUU, esta controversia se pone en evidencia en las pruebas cientficas de los vnculos y la negativa oficial de esos vnculos- entre el UE y toda la variedad de inexplicables enfermedades que aquejaron a los veteranos estadounidenses. Estas enfermedades, denominadas en lneas generales el Sndrome de la Guerra del Golfo, afectaron a uno de cada cuatro veteranos de esa Guerra. El Pentgono rechaz como inadecuadas las pruebas basadas en investigaciones cientficas, y sigui negndose a facilitar la atencin mdica que reclamaban los veteranos por la exposicin sufrida al UE. El Pentgono afirmaba la seguridad del armamento de UE apoyndose en una serie de cuestionables informes de la Corporacin Rand y el Instituto de Medicina, una organizacin sin fines de lucro.

En 2004, los resultados de un estudio de cinco aos patrocinado por el Pentgono insistan en que el UE no era ni suficientemente txico ni radioactivo como para poder amenazar la salud de los soldados. Un oficial implicado en el estudio inform que el UE es un sistema letal de armamento, aunque seguro. Ese estudio ha sido criticado por la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, entre otros, como un intento de encubrir la realidad. El Pentgono mantiene que la capacidad destructiva del UE es militarmente ventajosa y, por tanto, un elemento necesario y legtimo del arsenal estadounidense.

Desde 1991, se ha venido desplegando armamento estadounidense y britnico cargado con UE en una serie de operaciones militares. Se utiliz durante el bombardeo de Kosovo por la OTAN en 1999 y en la invasin y ocupacin de Afganistn. La preocupacin ante el aumento de las tasas de cncer y otros trastornos relacionados con el UE ha ido tambin en aumento en esos pases. Al parecer, Israel utiliz tambin armamento con UE en la Operacin Plomo Fundido en Gaza en la guerra de diciembre 2008-enero 2009 y en su reciente ataque areo contra varios objetivos en la capital siria, Damasco.

En estos momentos, no hay tratados o leyes internacionales que prohban el uso de UE. Por tanto, depende de cada Estado la adquisicin o utilizacin de armas con UE. Hay pases, como Alemania, Canad, la Repblica Checa, Noruega y los Pases Bajos, que se han comprometido a no utilizar uranio empobrecido. Slo EEUU y Gran Bretaa han admitido que emplean UE en sus operaciones militares.

La descomposicin del sistema sanitario en el Iraq asolado por la guerra

A raz de la guerra de 1991, Iraq fue testigo de un incremento de casos inexplicables de deformidades fsicas tanto en vidas humanas y no humanas en las zonas que haban sido sometidas a duros bombardeos y fuego de artillera por parte del ejrcito estadounidense. Los campesinos se quejaban de mutaciones genticas en el ganado y en las cosechas. Hubo un aumento inexplicable de abortos, anomalas congnitas y casos de cncer entre bebs y nios. En palabras de un pediatra iraqu que trabaja en Basora: Algo sucedi con nuestro medio ambiente durante la guerra.

La mayor parte de las observaciones e investigaciones de los doctores y cientficos iraques fueron rechazadas por EEUU como propaganda del rgimen. Sin embargo, las transformaciones en el medio ambiente iraqu trascendieron el colapso de la vida fsica, generando cambios en las estructuras sanitarias en el pas. Las sanciones impuestas por Naciones Unidas agravaron el impacto y los efectos de la toxicidad medioambiental que asolaron el pas.

Por todo Iraq, las salas de oncologa fueron emblemticas de esta descomposicin de la deteriorada capacidad de la medicina y la ciencia para salvar y recuperar la vida. En el principal hospital peditrico de la capital, las familias de todo el pas acudan con sus bebs y nios en bsqueda de tratamiento para diferentes tipos de complejas situaciones. Los doctores llamaban a las salas de oncologa la Repblica Popular de China en referencia a su situacin de hacinamiento y congestin. A menudo, ms de un nio comparta la misma cama con otros en las habitaciones de seis camas. Las madres y familiares tenan que dormir en el suelo del hospital junto a sus nios enfermos.

En esta mezcla de cuidados y toxicidad, los doctores luchaban por salvar vidas afrontando la ausencia de suministros bsicos, la escasez de medicamentos para el cncer, el deterioro de las instalaciones sanitarias y las nefastas condiciones econmicas causadas por las sanciones. Durante el curso de una dcada, y frente a lo que yo llamo vida ingobernable, la vida se ha reducido a una mera supervivencia vital al carecer de potencial para la revitalizacin, por lo que muchos doctores escaparon de la precariedad de Iraq buscando mejores perspectivas laborales.

Este colapso de las estructuras de atencin sanitaria sigue persistiendo diez aos despus de la invasin de EEUU. Cada ao, decenas de miles de iraques tienen que viajar al extranjero en bsqueda de cuidados sanitarios. Sus itinerarios teraputicos les llevan a diversos enclaves mdicos privados regionales en pases como la India, Irn, Turqua, Jordania y Lbano. A diferencia de la caricatura del turista sanitario que viaja buscando cirugas cosmticas u otros procedimientos electivos, muchos iraques venden sus pertenencias o dependen de la ayuda que les pueda prestar la familia, los amigos, la tribus y los partidos polticos, para poder financiar el tratamiento ante graves problemas de salud.

En Beirut, el Centro Mdico de la Universidad Americana est repleto de pacientes iraques que buscan tratamiento mdico y quirrgico para esos graves problemas de salud. Cerca de una tercera parte de los aproximadamente cinco mil pacientes iraques que han frecuentado este hospital desde 2003 llegan para cirugas oncolgicas, radiacin o quimioterapia. Aunque la atencin oncolgica es gratis en Iraq, los pacientes optan por seguir costosas alternativas en el extranjero debido a la complicada burocracia y a la carencia de tecnologa y medicamentos oncolgicos en casa.

Durante los ltimos diez aos, los dirigentes iraques y las corruptas instituciones gubernamentales han sido incapaces (o no han estado dispuestos) de proporcionar atencin sanitaria bsica a los ciudadanos, especialmente al creciente nmero de casos de cncer. En el sur de Iraq, incluso las familias de las empobrecidas reas rurales no tienen otra opcin que buscar atencin mdica en el vecino Irn.

El colapso de la atencin sanitaria se refleja tambin en la falta de confianza entre mdicos y pacientes; esta es otra razn esencial de que los pacientes busquen tratarse en el extranjero. El sistema sanitario de Iraq est plagado de errores de diagnstico, maltrato y negligencias. Los pacientes acusan a los doctores en Iraq de ser incompetentes, avariciosos e indiferentes. Un paciente, al comentar la falta de confianza en los doctores, lo resumi as: Todos los buenos doctores se han marchado y los que quedan han perdido su humanidad. Aunque Iraq fue un da famoso como uno de los principales pases en la regin por sus capacidades e infraestructuras sanitarias, la degeneracin del sistema sanitario iraqu empez a producirse bajo los efectos de la guerra de 1991 y los doce aos de sanciones.

Miles de doctores y especialistas iraques han huido del pas en bsqueda de seguridad y una carrera con un futuro mejor en otra parte. Desde 2003, este xodo se ha incrementado debido a la continuada violencia dirigida contra ellos. Cientos cuando no miles de mdicos han sido amenazados, secuestrados para pedir un rescate y/o asesinados. Algunos doctores se han negado a realizar operaciones quirrgicas en pacientes por temor a las represalias o exigencias de dinero sangriento de enfadados familiares que podan no aceptar resultados desfavorables. El Parlamento iraqu aprob recientemente una ley que permite que los doctores lleven armas para protegerse.

Daos y supervivencia

El fracaso de los dirigentes polticos a la hora de reconstruir las infraestructuras del pas sigue dando forma al malestar poltico y social. En las ciudades iraques, la gente se ve obligada cada da a lidiar con la congestin paralizante del trfico, con los controles de seguridad, con los muros de hormign y con el ruidoso zumbido y el humo de los generadores de diesel utilizados para compensar los cortes de electricidad causados por la guerra. La pobreza, las discapacidades y el desempleo son rampantes. La violencia sectaria en forma de coches-bomba, suicidas-bomba y ataques de las milicias golpean las calles, las barriadas, los mercados y los lugares religiosos, convirtiendo el espacio urbano en el espectculo de la muerte. Se elige a asesinos para el parlamento y los dirigentes polticos y religiosos incitan a la violencia, asegurndose en cambio para ellos riqueza, propiedad y poder. La corrupcin es un fenmeno enconado que pudre an ms el txico ambiente cotidiano.

Las lesiones y el viaje por la supervivencia de Abu Ahmed, un hombre de Faluya de treinta y cinco aos, ilustra esa toxicidad cotidiana (1). En julio de 2006, durante el momento lgido de la violencia sectaria, un francotirador paramilitar estadounidense, al parecer un contratista de Blackwater que en aquellos momentos se encontraban en Faluya, le peg un tiro en la cara a Abu Ahmed. La bala hizo aicos el parabrisas de su coche y le destroz la cara. Los transentes que pasaban por la zona le llevaron rpidamente al hospital ms cercano de Faluya. All, los doctores le inyectaron la sangre perdida y le limpiaron la herida. La bala, que se le extrajo del rostro, le destruy gran parte del pmulo izquierdo, producindole un crter de dos pulgadas que le haca imposible cerrar bien la boca. Abu Ahmad tuvo que readaptarse lentamente a las funciones diarias ms bsicas de beber y masticar los alimentos.

El hospital de Faluya no poda hacer mucho ms. Le dijeron que necesitaba un hospital ms especializado y cirujanos capaces de llevar a cabo una ciruga reconstructiva. No se atrevi en aquel momento a aventurarse hasta la capital a causa de la violencia. Una milicia sadrista, que se haba infiltrado en la administracin del ministerio de sanidad, se dedicaba a secuestrar pacientes de las camas del hospital y a asesinarles. Su nica alternativa era buscar atencin sanitaria fuera del pas.

La extensa familia de Abu Ahmed consigui algn dinero vendiendo un pequeo trozo de tierra. Con eso y con sus propios ahorros, Abu Ahmed decidi dirigirse a Ammn para consultar con un especialista. En ese perodo, oleadas de iraques desplazados por la violencia sectaria salan del pas para dirigirse a Jordania y Siria. Las autoridades jordanas negaban sistemticamente la entrada a los iraques chies, obligndoles a establecerse temporalmente en Siria, un pas mucho ms hospitalario.

Abu Ahmed, un sunn de la provincia de Anbar, haba estado trabajando durante aos como conductor entre Ammn y Faluya. Por tanto, regresaba de Jordania cuando ocurrieron los hechos del disparo. Sin embargo, cuando fue a buscar tratamiento mdico, los guardias de la aduana jordana le denegaron la entrada. Al intentar explicarles el motivo de su viaje, se quit la yesmagh (kufiya) que le rodeaba el rostro para mostrarles la herida. Despus de escuchar su historia, los aduaneros insistieron an ms en rechazarle. Al ver la herida, manifestaron sospechas de que Abu Ahmed estuviera implicado en un grupo terrorista. Desde su punto de vista, qu otra cosa poda explicar que los paramilitares estadounidenses le dispararan as, por las buenas?!

Cuando Abu Ahmed regres a Faluya, le aconsejaron que viajara a Siria, donde el tratamiento mdico y quirrgico era ms barato que en Jordania. Despus de que le hicieran la primera ciruga reconstructiva en Siria, su familia le presion para que repitiera el viaje y se hiciera pruebas de cncer porque su herida era, literal y figurativamente, una herida abierta y por tanto mucho ms vulnerable a la toxicidad. La familia de Abu Ahmed, como muchos otros vecinos de Faluya, estaba preocupada por las crecientes tasas de cncer en las personas que resultaron heridas por la municin estadounidense.

Segn Abu Ahmed, este tipo de prctica de control del riesgo es de comn conocimiento porque la gente est sufriendo y teniendo que afrontar crecientes tasas de cncer, mutaciones genticas, malformaciones congnitas y discapacidades. En 2003, su tribu fue vctima de un ataque areo estadounidense a gran escala que mat a once personas e hiri a docenas, incluidas mujeres y nios. Parte de los que resultaron heridos cayeron enfermos poco despus y murieron rpidamente tras desarrollar cnceres u otras enfermedades desconocidas. La tribu fue tambin vctima de otros ataques de las fuerzas estadounidenses.

En 2012, Abu Ahmed fue operado en el Centro Mdico de la Universidad Americana de Beirut para reconstruir la herida facial mediante injertos de hueso y piel. Aunque la ciruga restaur la funcionalidad y algunos aspectos cosmticos de su herida, vive con el temor y la posibilidad de desarrollar un cncer. Para l y su extensa familia, las heridas de guerra y el cncer son un fenmeno estrechamente unido en estas redes de toxicidad. Su herida no es una mera metfora de la precariedad del cuerpo social; es la materializacin de la toxicidad intersticial de la guerra en su supervivencia cotidiana.

Conclusin

Desde 1991, Iraq ha sido uno de los principales lugares del experimento blico de EEUU para exportar toxicidad y discapacidad a travs del mundo. Cientos de lugares conocidos en Iraq estn contaminados con UE. Segn un informe, los costes de la limpieza alcanzaran los treinta millones de dlares. Recientes investigaciones mdicas y medioambientales realizadas en el pas estn empezando a documentar oficialmente los vnculos entre las altas tasas de cncer y las malformaciones congnitas en una serie de ciudades iraques expuestas al UE y a otras armas txicas. Sin embargo, con el rechazo actual de EEUU de la letal y prolongada toxicidad del uranio empobrecido y el caos poltico de Iraq, pocas esperanzas hay de que el problema pueda abordarse como es debido en un futuro inmediato.

La toxicidad de Iraq y las cicatrices sociales resultantes se extienden de forma tan profunda como la composicin gentica y molecular de la sociedad, lo que afectar a las generaciones que estn por venir. A pesar del fin de la ocupacin en 2011, la toxicidad sigue determinando la supervivencia cotidiana en Iraq. El cuerpo de Abu Ahmed y el de millones de iraques continan soportando el venenoso regalo estadounidense de la liberacin. Sus vidas y heridas podran ser vulnerables a la toxicidad porque estn abiertas y son compartidas. Luchan la supervivencia diaria en unas condiciones que se mantienen como testimonio de los horrores del experimento txico del imperio.

Nota:

(1) La informacin sobre Abu Ahmed procede de las entrevistas realizadas para el libro que estoy actualmente escribiendo: Ungovernable Life: War and Mandatory Medicine in Iraq.

Omar Dewachi es ayudante de ctedra de Antropologa Mdica y Salud Pblica en la Universidad Americana de Beirut. Estudi medicina en Iraq durante la dcada de los aos noventa, doctorndose en Antropologa Social en la Universidad de Harvard en 2008. Ha dirigido un trabajo de campo etnogrfico acerca del xodo de los doctores iraques hacia Gran Bretaa y todo Oriente Medio. En la actualidad, est realizando una investigacin sobre los pacientes iraques que buscan atencin sanitaria en Beirut para enfermedades relacionadas con el cncer y otras heridas provocadas por la guerra.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/13537/the-toxicity-of-everyday-survival-in-iraq




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter