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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2013

El "Power Point", dios de la cultura audiovisual

Marcelo Colussi
Rebelin


Que el desarrollo cientfico-tcnico surgido en Europa y luego expandido por todo el mundo en estos dos ltimos siglos ha sido fabuloso y cambi la historia de la humanidad de una manera sin precedentes, es incontrastable. Los cimientos intelectuales de ese cambio -la moderna ciencia matemtica que se mueve por conceptos- llegaron para quedarse, y su impronta en la cultura humana ya no puede tener retrocesos. En esa lnea, entonces, son pensables descubrimientos, inventos e innovaciones sin un lmite preciso: se llegar a producir vida artificial?, a viajar en el tiempo?, a acumular tanto poder destructivo como para terminar con el sistema solar o la galaxia completa? Tal como se perfila hoy el desarrollo de nuestra capacidad productiva, todo esto es pensable -y posible!-.

Ahora bien, despejemos rpidamente un espejismo: cuando hablamos de un desarrollo casi sin lmites de la revolucin cientfico-tcnica moderna, debemos tener muy claro dos cosas: a) que la misma est al servicio de la gran industria, del gran capital, y b) justamente por lo anterior, sus beneficios no llegan a la totalidad de los seres humanos. Por el contrario, si bien la potencialidad de la accin humana hoy por hoy podra resolver de cuajo problemas que an continan siendo endmicos (el hambre, muchas enfermedades, el trabajo forzado, muchas formas de los miedos ms primitivos), la realidad nos confronta con que los avances de las ciencias no se reparten con equidad.

Hablando de espejismos, entonces, cuando mencionamos el desarrollo de la tecnologa moderna, no olvidemos que una cuarta parte de la humanidad no dispone de energa elctrica, y un 20% no tiene acceso a servicios de agua potable. Ni mencionemos ya que las dos primeras causas de muerte, pese a la diosa-ciencia, siguen siendo el hambre y las diarreas. Y la tercera causa es la violencia (dos muertos por minutos a nivel mundial por un arma de fuego, lo cual lleva a preguntar entonces por el sentido del desarrollo tecnolgico: sirve para matarnos?, para perpetuar injusticias que nos matan?)

Se habla hoy con insistencia de la "era de las comunicaciones", pero ante ello no debe dejar de recordarse que un tercio de la poblacin del planeta est a no menos de una hora de marcha del telfono ms prximo; y el Internet apenas si lo usan un 10% de los habitantes del orbe (lo usan -usamos?-, no olvidarlo, entre un 25 y un 30% de los casos, para consultar pornografa).

Los seres humanos vivimos de espejismos, de ensoaciones. Y la ciencia lo sabe. En los albores de la psicologa social, a principios del Siglo XX, ya Gustave Le Bon lo anticipaba: "La masa no tiene conciencia de sus actos; quedan abolidas ciertas facultades y puede ser llevada a un grado extremo de exaltacin. La multitud es extremadamente influenciable y crdula, y carece de sentido crtico".  Y todo el desarrollo de distintas ciencias sociales no hizo sino corroborar y ampliar ese saber posteriormente; la sociologa, la semitica, la psicologa de la comunicacin, lo saben y lo ensean con claridad meridiana. Pero ms an lo saben los factores de poder. Si no, no sera posible el auge impresionante y siempre creciente de los medios de comunicacin de masas, uno de los grandes y ms notorios smbolos de la explosin cientfico-tcnica del siglo XX, siempre al servicio de los poderes opresores: "En la sociedad tecnotrnica el rumbo lo marca la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados, que caen fcilmente en el radio de accin de personalidades magnticas y atractivas, quienes explotarn de modo efectivo las tcnicas ms eficientes para manipular las emociones y controlar la razn" (Zbigniew Brzezinsky, asesor presidencial de James Carter e idelogo ultra conservador, mentor de los tristemente clebres Documentos de Santa Fe).

No muy distinto al reino animal, la imagen nos atrapa, nos subyuga. Imagen, hipnosis, espejismo constituyen un continuum que desemboca en la fascinacin, la cual es, sustancialmente, la ausencia de pensamiento, de anlisis, de crtica. El auge de la cultura de la imagen, que marc la segunda mitad del siglo XX y parece no tener fin, determina en muy buena medida la manera en que concebimos nuestra realidad. En otros trminos: importa ms la presentacin que el contenido. Se vende cualquier cosa (productos necesarios o innecesarios, candidatos polticos o religiones, se vende la felicidad, se vende el paraso y la gloria, etc., la lista es interminable) ms por su colorido, por la cosmtica con que se la recubre, por la superficialidad ruidosa y hedonista con que se la presenta, que por sus cualidades reales. En esa lgica entra la cultura del Power Point.

Hoy por hoy, este programa para presentaciones con elementos multimediales ideado y comercializado por el gigante Microsoft, es ya un icono obligado en lo tocante al mundo de los negocios, el del mbito acadmico y el de las comunicaciones en general.

El avance tecnolgico resuelve problemas, facilita las cosas, torna todo ms sencillo; a veces. A veces con costos excesivos (recordemos el desastre medioambiental en curso, ocasionado por el mismo "progreso" que nos trajo tambin, a no dudarlo, tantos beneficios). Pero a veces tambin, y esto podemos verlo fundamentalmente en el campo de las comunicaciones -mbito donde estamos tan cerca del circuito de la hipnosis, del espejismo irreflexivo-, el modelo en juego en el desarrollo cientfico-tcnico refuerza y aprovecha desde la lgica del poder nuestra humana condicin de ser manipulables, tontos, banales, boquiabiertas e infinitamente influenciables.

Sin dudas se podr decir que la aparicin de la aplicacin Power Point debe ser saludada como un interesante aporte al desarrollo: facilita las presentaciones, las hace ms amenas, va contra el aburrimiento de tediosos discursos. Quiz. Pero no es menos cierto que tambin refuerza nuestra capacidad de fascinarnos con los ojos desorbitados y con la baba chorrendonos. Quien se fascina, claro est, no piensa. Llegaremos a presentar la Metafsica de Aristteles, o el Quijote de Cervantes, o la teora de la relatividad o el Capital de Marx, tambin en Power Point? Ser que eso torna temas complejos en menos aburridos y ms light, o estamos alimentando la cultura de la inmediatez superficial y la cpsula? (hay que decir tip para estar a la moda). Es el Power Point un sntoma que hemos entrado de lleno en la cultura del manual, del instructivo banal y ligero? El Tao Te King o la Fenomenologa del Espritu, por ejemplo, o el Hamlet, pueden trocarse as en el "Manual para pensar lo humano, su historia y su sentido en el universo" (en 3 diapositivas), o en el "Manual del sentido trgico de la vida" (en 4 diapositivas con efectos sonoros).

En otros trminos: ayuda positivamente este nuevo instrumento, o ratifica el triunfo de la imagen a costa del anlisis razonado? Quiz todo esto no es sino una estpida exageracin: el programa Power Point es una herramienta, y nada ms; de cmo se use la herramienta depende el impacto. Pero quiz no: tal vez muestra el mundo que el desarrollo cientfico-tcnico y su aplicacin por los poderes fcticos van construyendo -pareciera que sin va de retorno, o al menos con esa intencin para algunos: explotando de modo efectivo las tcnicas ms eficientes para manipular las emociones y controlar la razn.

https://www.facebook.com/marcelo.m.colussi


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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