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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2013

Estados Unidos y la Unin Europea ambicionan un eje con Brasil

Vicky Pelez
Ria Novosti


Quien engaa, encontrar siempre quien se deje engaar, todos vern lo que aparenta y pocos lo que es, y estos pocos no se atrevern a ponerse en contra de la mayora (Nicols Maquiavelo, El Prncipe, captulo XIII)

La crisis que debilita ms la economa de los Estados Unidos, a pesar de los pronsticos de recuperacin propagados por la prensa globalizada, la ausencia del crecimiento en Alemania, Francia, el Reino Unido y la depresin que sufre la Europa perifrica estn empujando tanto a Washington como Bruselas a buscar su cinturn de salvacin en Amrica Latina aunque esta se hunda para lograrlo.

Ya en 2004 el actual secretario de Estado John Kerry proclam durante su campaa electoral presidencial la necesidad de construir Nueva Comunidad de las Amricas para lograr la integracin a base del mercado libre y la explotacin de recursos naturales en el Hemisferio Occidental en conjunto. En este contexto Brasil, con sus incalculables recursos naturales, industria avanzada, poderoso complejo agroindustrial y con una red de institutos de investigacin cientfica, que prcticamente estn a la par con los europeos y norteamericanos. Para los iluminados globalizadores este pas representa una joya dorada capaz de facilitarles a encontrar la luz para salir del tnel de la crisis econmica. El plan de Washington consiste en crear un Eje econmico, financiero, poltico y militar con Brasil, lo que no se pudo lograr durante el gobierno de Luiz Incio Lula da Silva (2003-2011) debido a su toque de gobierno nacionalista y populista. Segn clculos norteamericanos, una alianza con Brasil debilitara inmediatamente MERCOSUR, UNASUR y dara un golpe mortal al ALBA. Con esto se acabara el proceso de integracin latinoamericana iniciada por Hugo Chvez.

La visita de Barack Obama a Brasilia y Ro de Janeiro en marzo de 2011 tena el propsito de encontrar puntos comunes respecto al comercio, cooperacin en energa, seguridad adems de otros aspectos econmicos y financieros. En aquel entonces los medios de comunicacin globalizados tanto brasileos como norteamericanos hablaron de la gran impresin que produjo Barack Obama en Brasil y lo recibieron como un hroe. De paso hablaron de la posibilidad de renovar la flota de aviones de la Fuerza Area brasilea con los aparatos norteamericanos F/A-18 Super Hornet en vez de los franceses Rafale que prefera Lula da Silva. As se inici el proceso de la seduccin. En abril de 2012 la presidenta Dima Rousseff viaj a Washington para profundizar el dilogo con los Estados Unidos tratando de reconstruir los vnculos con Norteamrica y suavizar las divergencias heredadas de Luiz Lula da Silva.

Los norteamericanos se dieron cuenta que no haba tiempo que perder y en mayo 2013 el vicepresidente de EE.UU. Joe Biden apareci en Brasilia anunciando la nueva era en relaciones entre Washington y Brasil. Aprovech su estada para elogiar la labor de la presidenta por su capacidad mgica para no caer como otros pases, es decir Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina, en el falso dilema entre democracia y desarrollo. Con el estilo aduln que precedi a tantas cadas de tantos lderes en el mundo, Biden afirm que La magia de lo que ocurre aqu, la parte ms increble de la historia del Brasil en los ltimos 15 aos, es que ustedes le demuestran al mundo, y una buena parte del mundo est luchando contra ese problema, es que no es necesaria la falsa eleccin entre el desarrollo y la democracia.

Lo que no quiso decir Biden o simplemente no estaba al tanto que existen muchos estudios que aportan pruebas que la democracia no significa necesariamente el desarrollo y el ltimo es posible inclusive en los sistemas autoritarios. En el ao 2000 el ex presidente del Banco Mundial (WB) James Wolfensohn cuestion la tesis del ex presidente del Fondo Monetario Internacional (IMF), Michel Camdessus que la globalizacin es el mejor camino para perfeccionar la democracia y mejorar las condiciones humanas en el mundo. Para Wolfensohn, a pesar de la globalizacin el mundo no es mejor que en 1970 y en Amrica Latina el vaco entre los pobres y ricos haba aumentado dramticamente.

Mientras tanto las relaciones entre EE.UU. y Brasil han empezado un vertiginoso proceso de ascensin. Para facilitar el acercamiento con Norteamrica ya en 2011 Dilma Rousseff nombr al ex embajador brasileo en Estados Unidos Antonio Patriota, quien estableci excelentes relaciones con el departamento de Estado mientras estaba en Washington, el ministro de Relaciones Exteriores. En julio pasado Antonio Patriota coordin la llegada del secretario de Estado John Kerry a Brasilia quien finalmente hizo una visita relmpago primero, a uno de los mejores aliados norteamericanos en Latinoamrica, Colombia, para desplazarse despus a Brasil. Lo interesante de esta visita es que el secretario de Estado no se inmut frente al escndalo de espionaje ciberntico denunciado por el ex tcnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Edward Snowden sobre la existencia de los bases de espionaje electrnico en Bogot, Caracas, Mxico City, Panam City y en Brasilia.

Segn el diario brasileo O Globo, los brasileos fueron los ms espiados por la NSA y la CIA despus de los norteamericanos, llegando a ms de 2,300 millones de mensajes y llamadas interceptadas. Las protestas de Antonio Patriota por el atentado contra la soberana del pas y las exigencias de la presidenta Dilma Rousseff de clarificar la extensin del programa de interceptacin de comunicaciones electrnicas y telefnicas de brasileos fueron simplemente ignoradas por John Kerry. El secretario de Estado simplemente defendi el espionaje preventivo argumentando que se realiza dentro de las leyes para garantizar la seguridad de Estados Unidos y la seguridad del mundo en general.

En otras palabras, esto significa que los Estados Unidos ya se consideran con suficiente autoridad para imponer al mundo entero sus leyes sin consulta previa con los habitantes si estn de acuerdo o no y que actualmente se autoproclama como el mximo responsable de la seguridad en el planeta sin que nadie se lo pida. Lo trgico de la situacin es que los de la Unin Europea lo aceptaron como un mal necesario para preservar supuestamente su seguridad sacrificando al mismo tiempo la democracia. La mayora de los pases latinoamericanos, a excepcin de los miembros del ALBA y Argentina, tambin tomaron la misma actitud como si no pasara nada cerrando los ojos a la prdida de su soberana o simplemente aceptndola como un hecho consumado.

Los incondicionales de Norteamrica, como Mxico, Chile, Per y Colombia quedaron satisfechos con las explicaciones de John Kerry y, como dijo la canciller de Colombia, Mara ngela Holgun, hemos tenido las explicaciones necesarias para seguir trabajando en este sentido agregando que con EE.UU. se mantiene la colaboracin en seguridad y el comercio. Ahora los lderes de Brasil estn declarando que Brasilia no va a radicalizar su posicin frente a Washington y suspender el encuentro entre Barack Obama y Dilma Rousseff programado para el 23 de octubre prximo en Washington. Las protestas en el congreso y el rechazo de movimientos sociales a la visita de John Kerry no han sido tomadas en cuenta por el gobierno de la ex guerrillera que decidi enrumbar su pas hacia los brazos de Norteamrica.

As lo hizo Mxico cuando en 1994 decidi firmar el Tratado de Libre Comercio con EE.UU. y Canad (el NAFTA) en 1994. En estos 20 aos del TLC se ha caracterizado por la destruccin de la industria y agricultura nacional, Mxico no ha podido crecer a ritmo para poder cubrir sus necesidades bsicas. Hay ms de dos millones de campesinos desplazados por la agroindustria, 50 millones de pobres y 35 multimillonarios cuya fortuna es de ms de 165 mil millones de dlares.

Ahora los iluminados globalizadores del Atlantic Council, incluyendo Henry Kissinger, Jos Mara Aznar, el senador estadounidense Christopher J. Dodd, Madeleine Albright, James Baker, Colin Powell, Condoleezza Rice, Robert M. Gates y decenas de otros visionarios norteamericanos y europeos, sin participacin de ningn latinoamericano, elaboraron un informe con el ttulo The trilateral Bond: Mapping a New Era for Latin America, the Unites States and Europe (Unin Trilaterl: Trazando Nueva Era para Amrica Latina, Estados Unidos y Europa).

Resulta que EE.UU. y la Unin Europea (UE) sumidos en una terrible crisis recin se dieron cuenta que era vital formar un Eje con Amrica Latina y en especial con Brasil para convertirlos en socios de la comunidad trasatlntica y as resolver los problemas econmicos que afectan a los pases ms desarrollados. Lo que no dicen es que el problema reside en que Estados Unidos, segn el libro Jack Rasmus, Obama Economy: Recovery for the Few, la economa de Norteamrica est creciendo anualmente entre 1 a 1.5 por ciento y seguir este ritmo en los prximos cinco aos. Norteamrica sobrevive debido a la inyeccin anual por la Reserva Federal de 85 mil millones de dlares mensualmente. La Unin Europea est inclusive en una situacin peor.

Se calcula que actualmente EE.UU. y UE representan el 40 por ciento de la economa mundial pero siguiendo el ritmo actual del desarrollo econmico su participacin bajara a 24 por ciento para 2060 si no logran formar nuevos bloques y alianzas. Amrica Latina, con un ndice de crecimiento en los ltimos cinco aos de 5.9 por ciento y con abundantes recursos naturales y en especial los energticos, podra ser indispensable para la sobrevivencia del occidente. Por eso Estados Unidos ya est aportando 18 por ciento del total de la inversin extranjera a Amrica Latina y Europa el 39 por ciento. Brasil es el principal destinatario de la inversin europea y norteamericana.

Actualmente hay un programa de Obama para Latinoamrica bajo el nombre 100,000 Strong in the Americas para traer en los prximos 20 aos 100,000 estudiantes universitarios latinoamericanos para convertirlos en una nueva variante de Chicago Boys que haba convertido a la mayora de los pases del continente en los incondicionales seguidores norteamericanos empeando la soberana nacional. Lo incongruente de este programa consiste en que Estados Unidos est deportando a miles de estudiantes indocumentados de origen latinoamericano anualmente y al mismo tiempo quiere traer otros en vez de crear condiciones para los primeros.

Tanto Estados Unidos como la Unin Europea utilizan diferentes mtodos para seducir a los gobernantes latinoamericanos. Presionan a los mexicanos, arman a los colombianos, adulan a los peruanos, chilenos y a los brasileos les estn prometiendo la posibilidad de ser aceptados como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una vieja aspiracin de Brasil.

Hace poco los brasileos estaban protestando a nivel nacional contra la poltica interna de su gobierno y corrupcin. Ahora les tocar pronunciarse sobre la orientacin de la poltica exterior de sus lderes que no favorece al proceso de integracin latinoamericano sino a sus elites globalizadas. Como deca Miguel de Cervantes, cada cual fabrica su destino.

Fuente original: http://sp.rian.ru/opinion_analysis/20130816/157837498.html



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