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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2013

Asesinan a los condenados de la tierra

Chris Hedges
Truthdig

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


El Islam radical es el ltimo refugio de los musulmanes pobres. Las obligatorias cinco plegarias al da proveen la nica estructura real a las vidas de los creyentes empobrecidos. Los cuidadosos rituales de lavarse antes de las plegarias en la mezquita, el estricto cdigo moral, junto con el entendimiento de que la vida tiene un propsito fundamental, salvar a cientos de millones de musulmanes desamparados de la desesperacin. La ideologa fundamentalista que surge de la opresin es rgida e inclemente. Divide radicalmente el mundo en negro y blanco, bueno y malo, apstatas y creyentes. Es intolerante y cruel hacia las mujeres, los judos, los cristianos y secularistas, junto con gays y lesbianas. Pero al mismo tiempo ofrece a los que estn en lo ms bajo de la sociedad un refugio final y esperanza. Las matanzas de cientos de creyentes en las calles de El Cairo marcan no solo un ataque contra una ideologa religiosa, no solo un retorno al brutal Estado policial de Hosni Mubarak, sino el comienzo de una guerra santa que convertir a Egipto y a otras regiones pobres del globo en una caldera de sangre y sufrimiento.

La nica manera de romper el control del Islam radical es dar a sus seguidores una participacin en la economa en general, la posibilidad de una vida en la cual el futuro no est dominado por una pobreza demoledora, la represin y la desesperanza. Si se vive en los amplios barrios bajos de El Cairo o los campos de refugiados en Gaza o las casuchas de hormign en Nueva Delhi, cada salida de escape est cerrada. No se puede obtener una educacin. No se puede conseguir trabajo. No se tienen los recursos para casarse. No se puede cuestionar la dominacin de la economa por los oligarcas y los generales. El nico camino que queda para afirmarse es convertirse en mrtir, o shahid. Entonces se obtendr lo que no se puede conseguir en la vida un breve momento de fama y gloria. Y mientras eso tenga lugar en Egipto ser definido como una guerra religiosa, y los actos de violencia de los insurgentes que surgirn de las plazas ensangrentadas de El Cairo sern definidos como terrorismo, el motor para este caos no es la religin sino el colapso de la economa de un mundo en el cual los condenados de la tierra son subyugados, muertos de hambre o a tiros. Las lneas de batalla estn siendo fijadas en Egipto y en todo el globo. Adli Mansur, el presidente titular nombrado por el dictador militar de Egipto, general Abdul-Fattah el-Sisi, ha impuesto un gobierno dirigido por militares, un toque de queda y un estado de emergencia. No sern levantados pronto.

La sangre vital de los movimientos radicales es el martirologio. Los militares egipcios han asegurado un amplio suministro. Las caras y los nombres de los muertos santificados sern utilizados por clrigos enfurecidos para llamar a la santa venganza. Y a medida que aumenta la violencia y las listas de mrtires se expanden, se iniciar una guerra que desgarrar a Egipto. La polica, los cristianos coptos, secularistas, occidentales, empresarios, bancos, la industria del turismo y los militares se convertirn en objetivos. Esos islamistas radicales fueron persuadidos por la Hermandad Musulmana de que la poltica electoral poda funcionar e incorporados al sistema, volvern a la clandestinidad, y mucha gente de la base de la Hermandad Musulmana se unir a ellos. Harn estallar bombas improvisadas. Ataques y asesinatos al azar tendrn lugar en la vida diaria en Egipto como en los aos noventa cuando estuve en El Cairo trabajando para The New York Times, aunque esta vez los ataques sern ms amplios y ms feroces, mucho ms difciles de controlar o finalmente eliminar.

Lo que est sucediendo en Egipto es un precursor de una guerra global ms amplia entre las elites del mundo y los pobres del mundo, una guerra causada por la disminucin de recursos, el desempleo crnico y el desempleo, la sobrepoblacin, la disminucin de las cosechas causada por el cambio climtico, y el aumento de los precios de los alimentos. Treinta y tres por ciento de los 80 millones de habitantes de Egipto tienen 14 aos o menos, y millones viven bajo o justo sobre la lnea de la pobreza, que el Banco Mundial fija a un ingreso diario de 2 dlares en esa nacin. Los pobres en Egipto gastan ms de la mitad de su ingreso en alimentos a menudo alimentos que tienen poco valor nutritivo. Se calcula que 13,7 millones de egipcios, o sea un 17% de la poblacin, sufri de inseguridad alimentaria en 2011, en comparacin con 14% en 2009, segn un informe del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y la Agencia Central Egipcia para la Movilizacin Pblica y Estadstica (CAPMAS). La desnutricin es endmica entre los nios pobres, 31% bajo los 5 aos tienen crecimiento atrofiado. El analfabetismo es de ms de 70%.

En Los miserables Victor Hugo describe la guerra contra los pobres como una guerra entre los egostas y los marginados. Los egostas, escribi Hugo, tenan el desconcierto de la prosperidad, que ofusca el sentido, el temor de sufrir que en algunos casos llega a odiar a todos los sufrientes, y la complacencia inconmovible, el ego tan inflado que asfixia el alma. Los marginados, que fueron ignorados hasta que su persecucin y privacin se transformaron en violencia sentan codicia y envidia, resentimiento ante la felicidad de otros, la agitacin del elemento humano en busca de la satisfaccin personal, corazones llenos de niebla, miseria, necesidades, y fatalismo, y simple, impura ignorancia.

Las formas de pensar que abrazan los oprimidos pueden ser intolerantes, pero esos sistemas de creencias son una reaccin ante la injusticia, la violencia estatal y la crueldad que les es infligida por las elites globales. Nuestro enemigo no es el Islam radical. Es el capitalismo global. Es un mundo en el cual los condenados de la tierra son obligados a inclinarse ante los dictados del mercado, en el cual los nios pasan hambre mientras las elites corporativas globales se apoderan de la riqueza y de los recursos naturales del mundo y donde nuestras tropas y militares respaldados por EE.UU. realizan masacres en las calles de las ciudades. Egipto ofrece una ventana hacia la prxima distopa. Las guerras de supervivencia marcarn la etapa final de la habitacin humana del planeta. Y si queris saber cmo sern, visitad cualquier morgue en El Cairo.

Chris Hedges, pas casi dos dcadas como corresponsal extranjero en Centroamrica, Oriente Medio, frica y los Balcanes. Ha informado desde ms de cincuenta pases y ha trabajado para The Christian Science Monitor, National Public Radio, The Dallas Morning News y The New York Times, para el que estuvo escribiendo durante quince aos.

Fuente: http://www.truthdig.com/report/item/murdering_the_wretched_of_the_earth_20130814/

 

 


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