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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2013

El gigante se despereza

Cecilia Escudero
Debate


Ms de un milln de personas movilizadas en Brasil, durante el mes de junio ltimo, revelaron las grietas de un pas que emerge como potencia pero con una estructura social atrasada. Tal vez esa lectura haya sido una de las ms escuchadas a la hora de establecer las razones de fondo de las protestas ms importantes de los ltimos veinte aos en el pas vecino. Se trata, acaso, de que el destino de grandeza todava le resulta demasiado esquivo al gigante sudamericano?

Una serie de notas publicadas en este nmero aniversario de Debate intenta brindar claves de lectura, que desde un punto de vista poltico, econmico y de insercin internacional del pas puedan especificar desafos y cuentas pendientes del denominado milagro brasileo.

El mes ltimo, una suerte de rebelin ciudadana se apoder de las calles de las principales ciudades en el pas. El cuadro, enseguida, hizo acordar al estallido de los indignados que se suceden por todo el globo, desde fines de 2010 en adelante. Recin a comienzos de este mes, el clima recuper cierta calma, aunque continuaron las protestas aisladas, especialmente durante la visita del papa Francisco para la Jornada Mundial de la Juventud. Las manifestaciones estuvieron compuestas, en buena medida, por jvenes. Los reclamos giraron en torno a demandas por mejoras en el transporte, la educacin, la salud. Pero, adems, apuntaron con fuerza contra los excesivos gastos para la Copa del Mundo de 2014. Tambin cargaron contra la corrupcin, y especialmente contra un sistema poltico caudillista que obstaculiza la participacin popular.

Digerir la sorpresa

En principio, las movilizaciones dejaron, a propios y ajenos, en un estado de asombro. Los lderes polticos del pas aspirante a potencia mundial, con un elogiado modelo de crecimiento econmico con inclusin social, y con un creciente peso en la geopoltica mundial, presenciaron incrdulos la magnitud que adquiran las protestas. En una nacin con escasa tradicin de movilizacin urbana, nicamente admitan comparacin con las del movimiento Diretas J (en 1984 y 1985, al final de la dictadura militar) y las que impulsaron la salida del gobierno del ex presidente Fernando Collor de Mello, en 1992. En cierto modo, supusieron una especie de quiebre en las formas de lucha de los brasileos. El analista uruguayo Ral Zibechi subraya el nacimiento de una nueva cultura poltica, donde la horizontalidad y el funcionamiento por fuera de las instituciones son las caractersticas principales, y cuyo caso paradigmtico es el Movimento Passe Livre, vinculado con las tarifas de transporte pblico.

As, el carcter econmico de las demandas pronto se ampli hasta apuntar contra el sistema poltico del pas. Se puso en primer plano el descontento frente a la clase dirigente, sin distincin entre oficialismo y oposicin.

La presidenta Dilma Rousseff vacil al principio, pero luego se dispuso a hacer frente a las demandas. En este contexto, el Parlamento fren la iniciativa presidencial cuando la mandataria pretendi convocar a un plebiscito para instalar una Asamblea Constituyente que delibere sobre la reforma poltica que la calle peda. Las idas y vueltas deformaron el espritu inicial de la propuesta, y se pate la pelota para las elecciones de 2018, en cuyos comicios recin entrara en vigor una eventual reforma del sistema.

Condicionada por el denominado presidencialismo de coalicin, Rousseff se vio sometida al cors que le impuso una alianza de gobierno demasiado amplia, y donde se superponen intereses diversos. En este sentido, el gobierno del PT debe lidiar con pesos pesados como el PMDB, uno de los partidos aliados que entorpeceran los procesos de transformacin.

Tanto Rousseff como el ex presidente Luiz Incio Lula da Silva entienden que luego de diez aos de cambios econmicos y sociales el prximo paso implica una urgente modernizacin del sistema poltico.

Los lmites del modelo

Una trama de hechos complejos est dando forma a la insatisfaccin popular. Muchos coinciden en que el malestar sera uno de los efectos no deseados del milagro econmico brasileo. Es sabido cmo, desde 2003, Lula libr una batalla frontal contra la pobreza y la desigualdad estructurales de Brasil. En un contexto internacional favorable, combin ortodoxia econmica con la indita implementacin de planes sociales y en pocos aos logr que 40 millones de pobres ingresaran en la clase media. En este perodo, Brasil creci en promedio un 4 por ciento anual, y se ubic en el sexto lugar de las principales economas mundiales. Con todo, si bien la situacin de miles de brasileos mejor, la calidad de los servicios muchas veces empeor. Zibechi relata un ejemplo que grafica la situacin: debido al crecimiento econmico y la inclusin social, entre 2004 y 2012, el sistema de transporte de colectivos de San Pablo duplic la cantidad de pasajeros. Sin embargo, hay menos autobuses disponibles que antes de ese perodo. Encima, se hacen menos viajes debido al aumento del trnsito. Como resultado, los sectores populares destinan entre cuatro y cinco horas al da para ir y volver al trabajo. El combo se completa con el hecho de que el boleto es muy costoso: el transporte pblico en San Pablo es el ms caro del mundo con relacin al salario promedio de sus habitantes.

En este panorama, los brasileos estaran pidiendo ms de lo que ya obtuvieron. Otro de los focos de demandas ms escuchados fue el de terminar con la violencia policial, que se despleg con fuerza durante las protestas. De hecho, constituy una de las mechas que encendieron la indignacin popular, y motiv que miles se sumaran a las marchas.

Rousseff afronta un panorama complicado. En adelante, deber resolver los retos que le presenta una sociedad urbana que tiende a organizarse para manifestar sus reclamos, en momentos en que la efectividad del modelo brasileo muestra sus lmites. Pese a que ningn pronstico hace presumir que el futuro del vecino pueda estar comprometido, los efectos de la prolongada crisis econmica mundial se hacen sentir y se observa un gradual enfriamiento en las finanzas del gigante sudamericano (de un crecimiento del 7,5 por ciento en 2010 al 0,9 en 2012).

Plagado de cuentas pendientes en la poltica domstica, Brasil libra una pelea paralela por un lugar destacado en el mapa de fuerzas globales. Hasta ahora, la reinsercin internacional planteada desde 2003 goza de buena salud. Sin embargo, deber sortear, entre otros, el desafo que representa para su proyecto de integracin regional autnomo de Estados Unidos la flamante Alianza del Pacfico, funcional a los intereses de Washington.

Las ltimas encuestas muestran que la popularidad de Rousseff, luego de las protestas, se desplom 26 puntos (de 71 por ciento a 45), mientras que el apoyo a su gobierno cay 24 (de 55 a 31).

A poco ms de un ao de los comicios presidenciales de octubre de 2014, esos nmeros no garantizaran la reeleccin de la mandataria. Como es lgico, Dilma se prepara para revertir el escenario, mientras ms de uno comienza a levantar la bandera de Lula 2014.

Fuente original: http://www.revistadebate.com.ar/?p=4140



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