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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2013

Egipto
A las puertas de una nueva era oscura

Patrick Cockburn
Pgina 12


Todos los partidos en Egipto sobreactuaron en los dos aos y medio siguientes a la cada de Hosni Mubarak en 2011. En los primeros meses fue la cpula del ejrcito la que se enga a s misma creyendo que poda marginar a aquellos que pedan un cambio democrtico radical. Despus fue el presidente Mohamed Mursi y los Hermanos Musulmanes los que interpretaron que un triunfo electoral por estrecha ventaja les permita gobernar en soledad. Con el golpe militar contra Mursi el 3 de julio y la masacre contra los islamistas el 14 de agosto, el ejrcito egipcio apost a asegurarse una victoria y eliminar para siempre a los Hermanos Musulmanes de la vida poltica. Se derram demasiada sangre como para que pueda lograrlo.

A principios de agosto hubo quienes pensaban que la crisis poda superarse. Ahora esa hiptesis es anacrnica. Los militares no querrn devolverles el poder a los lderes de la Hermandad que estn tras las rejas, incluyendo a Mursi y stos nunca van a legitimar un golpe contra un gobierno elegido en las urnas. No queda claro cun lejos esperan llegar el general Abdel Fatah al Sisi y sus hombres. Probablemente los generales no estaban muy preocupados de generar un enfrentamiento sangriento. Pensaron que si los tiempos de tranquilidad poltica son reemplazados por batallas en las calles, guerra de guerrillas o incluso una guerra civil, entonces ello simplemente refuerza la primaca de las fuerzas de seguridad. Ese proceso est en marcha: los aliados civiles del general Sisi durante el golpe estn siendo desechados o ignorados, como el Nobel Mohammed El Baradei, quien renunci a la vicepresidencia en protesta. Egipto efectivamente est bajo mando militar, si se tiene en cuenta que 10 generales retirados de la era Mubarak dirigen gobernaciones provinciales.

Muchos expertos se equivocaron en sus pronsticos y en parte se debi a que creyeron que los actores polticos actuaran persiguiendo sus mejores intereses. Pero otra vez los que estn en el poder optan por estrategias autodestructivas con consecuencias desastrosas. Mursi crey que las manifestaciones en su contra eran absurdas e inconstitucionales. Se convenci a s mismo de que las fuerzas egipcias haban aceptado ocupar un rol secundario mientras sus intereses estuvieran protegidos. Los Hermanos Musulmanes asumieron la contradictoria posicin de querer llevar adelante ellos mismos los desafos de cambio y esperaron que los rivales se cieran a las leyes y a respetar una polmica Constitucin.

Pero sus polticas fallidas llevaron a que se formara una rara alianza en su contra entre ex simpatizantes de Mubarak, el ejrcito, activistas de izquierda anti Mubarak, hombres de negocios, coptos, intelectuales e incluso salafistas. Por supuesto que esa alianza no poda durar mucho. Los intelectuales y progresistas que pensaban que el ejrcito iba a compartir el poder con otros se equivocaron.

Ahora los generales estn sitiando a los Hermanos Musulmanes en todo el sentido de la palabra. Los Hermanos son demonizados como terroristas que deben ser exterminados, de acuerdo con la propaganda estatal. Puede ser que algunos islamistas tengan armas, pero la mayora ha protestado de forma pacfica y sin armas, como ilustra la enorme cifra de vctimas. Aun cuando siguen llegando cuerpos a las morgues, el ministro de Interior, Bader Abdel Atty, dijo que los manifestantes levantan las banderas de Al Qaida en el corazn de El Cairo. Disparan contra civiles.

El ejrcito controla la mayora de los instrumentos de poder, pero puede emerger como ganador? La Unin Europea y EE.UU. repudiaron el bao de sangre de los ltimos das, pero se mantuvieron callados con el golpe de Estado del 3 de julio, como para que quedara claro que preferan a los militares antes que a los Hermanos Musulmanes. Los militares tendrn presente que Washington entrena a 500 soldados egipcios al ao incluyendo al general Sisi y el jefe de la Fuerza Area, Reda Mahmud.

No sorprende que los generales apliquen recetas militares a problemas polticos. Y, si el uso de la fuerza fracasa, ellos lo usarn como argumento para usar ms la fuerza, antes que hacer concesiones. Esa es una leccin que dej el golpe de Estado de 1980 en Turqua, en el que cientos de activistas fueron encarcelados y torturados, lo mismo sucedi en Argelia en 1992. Las dictaduras militares frecuentemente se imponen, pero a un costo espeluznante. Los egipcios sern afortunados si no empieza una era oscura de represin militar.

* De The Independent de Gran Bretaa. Especial para Pgina/12.



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