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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2013

Sangrienta operacin policial en Egipto
La transicin sin rumbo

Andoni Lubaki
Gara


La situacin poltica y social en Egipto dibuja un futuro oscuro para el pas, abocado a la deriva en manos de un eterno poder militar que tambin se la juega. Mientras, Occidente intenta mantener distancias para ver cmo transcurre el devenir de la crisis y asegurarse un aliado en un futuro en una zona convulsa histricamente. El pueblo egipcio nunca ha dispuesto de poder legislativo decidido por l mismo. De carcter popular, la cpula militar siempre ha sabido mantener la imagen de aliada del pueblo. Aunque los Hermanos Musulmanes insisten en su metodologa pacfica para derrocar al Gobierno golpista, el viernes muchos de ellos llevaban armas, incluso Kalashnikov. Los gobiernos occidentales condenan la masacre, piden la vuelta de la democracia lo antes posible, pero ninguno reclama la vuelta de Morsi, el presidente que s fue elegido democrticamente.

Despus de la matanza de ms de 600 civiles islamistas que protestaban en Rabaa Al-Dawiya, el Gobierno interino ha quedado al descubierto. Despus de la detencin de Morsi, el propio Al Sissi y el juez convertido en presidente interino, Adli Mansur, negaron que fuera un golpe de Estado. Muchos pases occidentales pidieron la pronta reinstauracin de la democracia en el pas sin reclamar la vuelta del presidente legtimamente elegido por el pueblo: Mohamed Morsi. Los militares y polticos afines a ellos utilizaron palabras como revolucin, segunda transicin, libertad, etctera, palabras que fueron utilizadas por los tamarroud (rebeldes egipcios al rgimen de Mubarak). Se apoderaron de esa dialctica popular para conseguir ms apoyo a su plan poltico. Sin embargo, los movimientos de los ltimos das y, sobre todo, la mano dura que ha mostrado el general Al-Sissi con cualquier movimiento que no comulgue con los postulados militares ha dejado ver lo que muchos ya saban. Que esto es un golpe de Estado en toda regla.

Con la dimisin del premio Nobel de la Paz El Baradei, el Gobierno interino puesto por la cpula militar acrecienta ante la opinin pblica el carcter dictatorial de los militares egipcios. Despus de perder a su aliado ms firme para poder perpetuarse en el poder, Hosni Mubarak, los militares vieron una amenaza en los poderes que se autoasignaba el derrocado presidente Morsi. Poderes y derechos como participar activamente en la vida poltica del pas les eran arrebatados por ley.

Sin embargo, y llegados a este punto, hay que aclarar qu significan los militares en el pas del Nilo. Desde la poca de los faraones, el pueblo egipcio nunca ha sido autogobernado, nunca ha dispuesto de ningn poder legislativo decidido por l mismo. Colonizada o manejada por pases extranjeros, las fuerzas armadas eran el nico reducto en que la sociedad vea a sus compatriotas con algo de poder. De carcter popular, la cpula militar siempre ha sabido mantener la imagen de aliada del pueblo egipcio, desde la poca de Nasser hasta la post-Mubarak. El nacionalismo egipcio pasa por apoyar a los militares. Si actuaron en contra de la sociedad en algn momento, la gran mayora del pueblo siempre ha sabido perdonarles.

El cambio en esa imagen de institucin popular y garante de las libertades y el bienestar del pueblo puede venir con los hechos ocurridos el mircoles. La indiscriminada matanza de manifestantes pacficos deja en entredicho ante gran parte de la sociedad egipcia el papel de los militares. Segn el experto en poltica egipcia Hasni Abidi, si los polticos egipcios se encuentran en una fase crucial en cuanto a su imagen se refiere, los militares tambin estn en un punto muy importante en su historia.

La sociedad ve cmo los tentculos del poder militar se extienden cada vez ms a todos los sectores de la poltica. Con un papel decisivo en los ltimos acontecimientos, y ya con El Baradei fuera del Gobierno, el poder de los militares ensombrece cualquier movimiento social. Lo que antes era visto, por los contrarios al rgimen, como un garante de que en Egipto no solo iban a gobernar los Hermanos Musulmanes puede convertirse en lo contrario a aquello a lo que aspira Sissi.

Estado de emergencia

Con el estado de emergencia impuesto en todo el pas, los militares asumen an ms el papel de autnticos gobernadores en la sombra. El presidente les ha otorgado prcticamente cualquier poder sobre la nacin para garantizar la seguridad y la libertad. Esta posicin enfurece an ms a los seguidores de los Hermanos Musulmanes, que ven cmo su libertad queda sometida a los designios de los socios del general Al-Sissi. Prometen salir a la calle a expresar su ira. Tampoco descartan volver a acampar, pero esta vez no solo en Cairo, sino por todo Egipto.

La divisin reinante en el pas puede desembocar en guerra civil segn muchos expertos. Aunque los Hermanos Musulmanes insisten en su metodologa pacfica para derrocar al gobierno golpista, en las manifestaciones que se llevaron a cabo anteayer muchos de los manifestantes exhiban armas de fuego, incluso Kalashnikov, y dispararon contra edificios gubernamentales. Movimientos extremistas islamistas que en los ltimos aos haban perdido gran parte de su apoyo, como Yamaa al Islamiya, parece que estn volviendo a recobrar la fuerza que antao tuvieron.

Estos grupos extremistas religiosos abogan por alcanzar el poder mediante las armas. Con la victoria de Morsi en las elecciones, muchos de sus seguidores abandonaron esa rama violenta viendo que con las urnas podan alcanzar el poder y de manera totalmente pacfica. Pero el golpe de Estado de los militares ha generado en muchos seguidores de la rama extremista del islamismo una desconfianza total en las urnas. Todo indica que multiplicarn los focos de tensin, como est sucediendo desde hace unas semanas en la pennsula de Sina. Los ataques tambin crecern segn lo visto en los ltimos das, y ya no solo en El Cairo o ciudades grandes.

Ante esta escalada de la violencia est por ver el papel que jugarn los militares y el estado de emergencia decretado. Su imagen en Egipto quedar en entredicho si no son capaces de reinstaurar la paz como han prometido. Tendrn que evitar la implosin que todo el mundo espera.

Est radicalizacin ha llevado a que grupos extremistas estn quemando iglesias de los cristianos coptos. Fuentes a las que este diario ha podido preguntar aseguran que son ms de 20 las iglesias que han ardido desde que los militares asaltaran Rabaa Al Dawiya. Bajo el pretexto de ayudar a los golpistas, los coptos se estn viendo acorralados como en pocas anteriores.

Para muchos analistas la situacin se asemeja mucho a la vivida hace un par de dcadas en Argelia. En este pas, en los 90 los islamistas llegaron al poder gracias a las urnas, pero un golpe militar y el apoyo del Frente de Liberacin Nacional los llev a la clandestinidad ms absoluta. El movimiento se radicaliz y vivi una guerra de guerrillas. An hoy da el movimiento salafista es una de las grandes amenazas de la zona para la seguridad y se ha aliado con Al Qaedda en el Magreb Islmico. En el caso de Egipto, parece que la ayuda vendra de los salafistas libios que lucharon contra Gadafi, quienes estaran dando armas a los radicales islamistas.

La regin y el mundo

Ante el abismo que se abre para la sociedad egipcia las declaraciones en los gobiernos occidentales no se han hecho esperar. Todos ellos condenan la masacre, piden la vuelta de la democracia lo antes posible. Pero ninguno reclama la vuelta de Mohamed Morsi, el presidente que s fue elegido democrticamente.

El Ejecutivo de Obama anunci la cancelacin de ejercicios militares que se iban a celebrar en fechas prximas. Sin embargo, pocas semanas antes el Gobierno de Estados Unidos anunciaba una ayuda de casi cien millones de dlares en armas al Ejrcito egipcio en cumplimiento de acuerdos firmados en la poca de Mubarak. Lo que casi nadie cuenta es que las leyes internacionales prohben cualquier ayuda militar a pases donde se est llevando a cabo un proceso de golpe de Estado.

La Unin Europea, ms preocupada por sus intereses econmicos en la zona que en el bienestar de la sociedad egipcia, se limita a tibias declaraciones de repulsa de lo que est pasando. Israel, sin embargo, no parece tan preocupada. Con el cambio de gobierno egipcio sabe que a los palestinos se les va un aliado muy importante, Morsi y los Hermanos Musulmanes, y ser cuestin de horas que vuelvan a cerrar a cal y canto la frontera de la crcel ms grande del mundo, Gaza (si bien en los ltimos das ya ha permanecido cerrada).

Lo que ms preocupa en estos momentos a la ONU es que la violencia en Egipto traspase las fronteras. Evitar que la implosin se convierta en explosin. El primer ministro turco, Erdogan, ha pedido una reunin de urgencia. As que el Ejrcito podra verse perjudicado a nivel internacional si no deja de inmiscuirse en asuntos polticos.

Lo nico que queda claro de todo esto es que Egipto vive una situacin de transicin. Pero la pregunta salta cuando uno se pregunta hacia dnde les lleva ese proceso, y la respuesta nadie la sabe de momento.

Por qu interesa tanto Egipto?

Egipto es un pas rico en gas. Con unas reservas parecidas a las de Argelia, sus exportaciones a Europa y a otros pases de la zona son una de las principales fuentes de ingreso de que dispone, junto con el turismo. Con la exportacin de gas a terceros, Egipto se asegura el 41% de su PIB. Europa es uno de los mercados ms importantes para la economa de la nacin.

En la poca de Mubarak, el precio del gas era decidido en gran parte por sus socios colaboradores occidentales, que le ayudaban a mantenerse en el poder. As, estos se aseguraban un precio barato de dicha materia. Pero con las revueltas el precio se dispar. Con la llegada de Morsi, el valor del gas dej de decidirse en el extranjero y fueron los propios egipcios los que intercedan en el valor en el mercado. Debido a esta poltica de precios y la utilizacin de este elemento como arma para presionar a pases consumidores, a mediados de 2012 Egipto dej de exportar gas a Israel, uno de sus mayores compradores.

Si esto fuera poco, an dispone de ms recursos, como puedan ser los petrolferos y los mineros (fosfatos, hierro, etctera). Todo esto hace del pas de los faraones un importante factor a tener en cuenta en los mercados internacionales.

Hay ms factores. Su posicin geoestratgica como puerta de frica y Oriente Medio le asigna un papel de gendarme entre dos mundos. No podemos olvidar que el Canal de Suz le otorga un papel dominante en el trfico martimo hacia Europa de productos chinos y del sudeste asitico, as como Japn. En definitiva, una autntica golosina para intereses extranjeros.

Fuente original: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130818/418340/es/La-transicion-sin-rumbo



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