Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2013

El Salvador
La amenaza de la Revolucin Pasiva

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


El concepto de Revolucin Pasiva puede ser til para el anlisis del laberinto ideolgico en el cual parece haber cado una parte de la izquierda poltica salvadorea en la presente coyuntura electoral. Es de tal complejidad (y peligrosidad) la supuesta propuesta del Movimiento Nuevo Pas (MNP) de apoyar una alianza tctica con el proyecto reformista de Antonio Saca y del Movimiento Unidad, que se impone la necesidad de trascender del momento de los apasionados sealamientos de traicin, incoherencia y/o estupidez en contra del MNP y de reflexionar sobre las implicaciones de esta alianza y sobre las estrategias que deben desarrollarse desde el movimiento popular revolucionario para neutralizarla.

En palabras de Antonio Gramsci, la Revolucin Pasiva es una especie de revolucin- restauracin. Con esta expresin se quiere dar a entender un proceso de transformaciones econmicas, sociales y polticas que es realizado bajo el liderazgo de una o ms fracciones de la clase capitalista con el objetivo de modificar las relaciones de poder existentes al interior de la clase capitalista as como modificar las relaciones de dominacin- subordinacin que existen entre la clase capitalista y la clase trabajadora. El contenido de estas transformaciones es diverso y puede incluir medidas como: reformas al marco jurdico e institucional, modernizacin del aparato productivo, cambios en el sistema poltico y/o a las formas de participacin ciudadana, polticas redistributivas del ingreso, reformas en el sistema educativo, entre otras. Todas estas reformas tienen como objetivo la refundacin del Estado y la modernizacin del sistema econmico para permitir la continuidad del proyecto hegemnico de la clase capitalista.

Este tipo de revolucin ocurre en momentos de crisis orgnicas, que tienen tres manifestaciones principales: a) el grupo de la clase capitalista que ha sido dirigente hasta ese momento pierde su capacidad de promover el desarrollo del aparato productivo nacional; b) las masas dejan de confiar en la capacidad de la actual clase dirigente de promover sus intereses; y c) surge dentro de la clase capitalista un nuevo grupo empresarial que comienza a luchar por convertirse en el nuevo grupo dirigente y que desarrolla una capacidad de hegemona (de generar consensos sociales y acuerdos nacionales) que neutraliza los intentos de resolver esta crisis orgnica por una va no capitalista.

La Revolucin Pasiva es realizada por los sectores ms burgueses de la clase capitalista, es decir, por los sectores empresariales que tienen ms capacidad de identificar en una crisis orgnica, las necesidades que el aparato productivo nacional tiene de modernizarse, (aumentar la productividad, desarrollar la innovacin, crear empleos, etc.) as como las reformas que deben realizarse al Estado y a las relaciones con la clase trabajadora y dems grupos dominados, para mantener condiciones mnimas de consenso y de cohesin social para que las masas se mantengan fieles e ilusionadas frente al discurso del desarrollo capitalista. Ese nuevo grupo que aspira a ser dirigente, busca congraciarse con la clase trabajadora incorporando parte de sus demandas, pero despojndolas de toda radicalidad y de todo atisbo revolucionario. Las demandas populares se despojan del carcter de clase y terminan siendo absorbidas por el sistema de dominacin, y con eso se provoca una desactivacin temporal de la lucha de clases.

La Revolucin Pasiva es peligrosa para la revolucin socialista, porque confunde a la clase trabajadora. En primer lugar, porque el proceso de reformas que se pone en marcha aparentemente est solucionando sus demandas de una vida mejor, y este mejoramiento est siendo impulsado por una fraccin de la clase capitalista. De pronto, una parte de su clase antagnica se transforma en su aliada y/o en su benefactora. En segundo lugar, es peligrosa porque el sector de la clase dominante que lidera el proceso busca el apoyo de sectores de la izquierda (reformista o radical) y de intelectuales orgnicos que gozan de la confianza y la credibilidad entre las organizaciones de masas; con esto, divide, neutraliza, coopta o sataniza a los sectores populares e intelectuales con mayor conciencia y/o con posturas anti-sistema.

Como resultado, la lucha contra la opresin capitalista entra en una fase de stand by, y la clase capitalista tiene la mesa limpia para proceder a realizar las reformas institucionales, econmicas, sociales, culturales y polticas que necesita para su proyecto de modernizacin capitalista y se pospone la agenda de la revolucin socialista.

En ese sentido, y para el caso de El Salvador, s bien es cierto que ARENA y UNIDAD son lo mismo, tampoco son iguales. Ambos partidos promueven un proyecto de largo plazo de dominacin de la clase capitalista sobre la clase trabajadora que tiene como fundamentos la explotacin y la expoliacin. Sin embargo, mientras el proyecto de dominacin de ARENA es un proyecto neoliberal reaccionario, responsable de la actual crisis orgnica, el proyecto de UNIDAD es un proyecto neoliberal modernizante, que aspira a romper con la hegemona de los grupos corporativos que desde 1989 a la fecha controlan los principales ejes de acumulacin de capital y que desde el Estado definen el rumbo de las polticas pblicas que benefician su proceso de acumulacin. Esto no significa que el proyecto de UNIDAD sea mejor para la clase trabajadora que el proyecto de ARENA, pero en rigor, no es apropiado ni conveniente que se pongan como parte del mismo.

Qu pasa con el FMLN en esta coyuntura? Pues sigue mantenindose en el limbo ideolgico al cual lo ha llevado el pragmatismo de su comisin poltica y sus alianzas con ciertos segmentos empresariales capitalistas de carcter modernizante, que estn apostndole tambin a la Revolucin Pasiva en El Salvador como alternativa a la Revolucin Socialista, como por ejemplo, el Grupo Bukele y el Grupo Salume.

Por eso en que en estos momentos el discurso del FMLN es un discurso gelatinoso, que puede ser vaciado sin dificultad tanto en el recipiente de la revolucin socialista como en el recipiente de la revolucin pasiva de UNIDAD; tanto en el discurso del Buen Vivir de los gobiernos anti-imperialistas del Sur como en el discurso del Vivir Bien de los Estados Unidos. Ese mismo limbo ideolgico le provoca a una parte de la dirigencia, bases y simpatizantes de este partido, la sincera creencia que, pese toda la evidencia en contra, el gobierno de Mauricio Funes, representa un avance revolucionario y se niegan a aceptar que en realidad este gobierno ha sido el segundo gobierno de GANA.

Las opciones para este partido cada vez se vuelven cada ms escasas. Una opcin es aprovechar la acumulacin de fuerzas econmicas, sociales, culturales y polticas que en el presente estn obteniendo a travs de las actividades del Grupo ALBA, para impulsar en el futuro un proyecto histrico socialista. La otra opcin es que la presente acumulacin de fuerzas econmicas, sociales, culturales y polticas se reoriente hacia su participacin en el grupo dirigente y gobernante de la Revolucin Pasiva. Por el momento, no est claro cul de las dos opciones ser la que definir el futuro del FMLN ni tampoco estn claros los liderazgos polticos e intelectuales que podran estar detrs de estas opciones. Solamente la historia nos permitir juzgarles, tal como est ocurriendo con el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil.

En todo caso, la Revolucin Pasiva es por el momento un riesgo real para la lucha revolucionaria, porque desde el movimiento popular revolucionario y desde sus intelectuales orgnicos/as no se ha podido desarrollar hasta ahora un discurso y una propuesta contra-hegemnicas, que tengan la capacidad de conducir a las masas a una salida revolucionaria y no capitalista a esta crisis orgnica. Como deca Gramsci: El viejo mundo se muere y el nuevo mundo tarda en aparecer. En este claroscuro surgen los monstruos. El monstruo que est apareciendo en El Salvador es el monstruo de la Revolucin Pasiva.

Estamos pues ante un punto de inflexin en donde se necesitar de formacin terica y poltica, anlisis, debates y consensos sobre propuestas contra-hegemnicas a las de la Revolucin Pasiva. De lo contrario, el movimiento popular revolucionario no podr detener el debilitamiento de la conciencia de clase ni tampoco podr establecer las alianzas que le permitan crear contra hegemona y enfrentar a sus enemigos, que se encuentran tanto en el proyecto de dominacin neoliberal conservador de ARENA como al proyecto neoliberal modernizante de UNIDAD. Eso es lo que est en juego, y ojal quienes an nos autodenominamos de izquierda, nos mantengamos unidos/as y situados/as en el lugar que nos corresponde, para que la historia no nos pille divididos/as ni tampoco en el lado equivocado.


Julia Evelyn Martnez es profesora del departamento de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter