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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2004

Howard Zinn
La tradicin militante

Isidro Lpez
Ladinamo


Howard Zinn (Nueva York, 1923) es una figura crucial para comprender los movimientos de izquierdas estadounidenses del ltimo medio siglo. Zinn naci en una familia de inmigrantes de clase obrera y particip como bombardero en la Segunda Guerra Mundial, donde pudo observar de primera mano los efectos de las primeras bombas de napalm. Tras la Guerra, curs con xito la carrera de historia y comenz a ensear en una universidad negra del sur de EE UU. No tard en convertirse en una figura destacada del movimiento contra la segregacin racial al tiempo que se incrementaba su prestigio acadmico como historiador, en especial, gracias a su celebrrima obra La otra historia de los EE UU. Ya en los aos sesenta fue uno de los intelectuales ms comprometidos en contra de la Guerra de Vietnam no slo con sus escritos a favor de la desobediencia civil sino por su contribucin activa a las movilizaciones. Tras ms de treinta aos dedicado a la enseanza y la investigacin, dej la universidad y se dedic plena y exitosamente a su carrera como dramaturgo, con obras como Emma o Marx en el Soho.


Cmo comenz su trayectoria como activista?

Cuando tena dieciocho aos, justo antes de la Segunda Guerra Mundial, comenc a trabajar en un astillero y, junto con otros compaeros, organizamos un sindicato de trabajadores jvenes. Posteriormente, en el sur de Estados Unidos, particip en organizaciones en contra de la segregacin racial. Guardo un excelente recuerdo de aquella lucha y otro tanto puedo decir del movimiento contra la guerra de Vietnam.

En alguna ocasin, ha dicho que el voto es una de las formas de participacin poltica ms dbiles. En su opinin, cules son las formas fuertes de participacin poltica?

La forma ms plena de accin poltica es lo que Martin Luther King Jr. llamaba accin directa no-violenta. Es decir, actuar directamente sobre la fuente de opresin. Las huelgas son accin directa, las sentadas para forzar que un dueo de una tienda sirva a todo el mundo de la misma manera son accin directa. Un asunto distinto son las tareas intelectuales que se desarrollan dentro de un movimiento y que, en mi opinin, se pueden resumir en dos aspectos. Por un lado, la comprensin de estructuras y procesos sociales complejos para despus explicarlas al pblico no militante de una manera clara y, por otro lado, la reflexin crtica sobre los propios movimientos. No obstante, estos dos aspectos nunca estn perfectamente equilibrados. Por norma general se da ms importancia a la comprensin de las estructuras sociales, la reflexin crtica sobre los movimientos suele quedar en un segundo plano.


Para, en sus propias palabras, precipitar el cambio social, usted ha utilizado el anlisis de los hechos histricos y la escritura de ficcin Qu diferencias encuentra en el uso poltico de ambos medios?

Tanto la ficcin como la historia pueden ser tiles polticamente. La ficcin tiene la cualidad de prestar a las ideas una intensidad apasionada. En la ficcin tambin se pueden imaginar otros mundos diferentes, cuando uno se cie a los datos no se puede permitir este tipo de imaginaciones. Por otra parte, al utilizar el arte con intenciones polticas siempre se corre el riesgo de incurrir en esquematismos. La mejor manera de evitarlo es buscar formas de expresin lo ms humanas posibles, describir la realidad incluso si no se ajusta a lo que uno cree que debera ser y narrar a travs de personajes y relaciones complejas.


Cuando habla de su implicacin en la Segunda Guerra Mundial, suele decir que no era consciente de las atrocidades con las que estaba colaborando. Cree usted que este es el caso de los soldados americanos en Irak?

En una situacin militar es prcticamente imposible mantener una independencia de pensamiento que permita tomar la distancia suficiente para valorar moralmente lo que se est haciendo. Se est prisionero de un ambiente en el que se supone que slo se debe obedecer rdenes. Es muy posible que en Irak los soldados estn cometiendo atrocidades sin valorarlas en trminos morales.


Cree que hay que hacer un trabajo poltico especial para introducir nuevos puntos de vista dentro del ejrcito americano?

S, es una labor importantsima. No es fcil pero es factible, como demuestra el hecho de que de vez en cuando hay quien se rebela contra las rdenes de sus superiores. Hay que tener en cuenta que el acceso a fuentes alternativas de informacin es muy difcil para los militares pero no imposible. Durante la guerra de Vietnam se distribuyeron peridicos antimilitaristas en las bases militares.


En su trabajo como historiador usted ha intentado demostrar que hay una continuidad en las situaciones de injusticia y violencia que el mundo ha sufrido en los ltimos siglos y una repeticin de las justificaciones que los poderosos dan a sus atrocidades Cul es la razn de que la memoria poltica sea tan frgil en nuestras sociedades?

La memoria poltica es frgil porque necesita ser mantenida por el sistema educativo y los medios de comunicacin, incluyendo las pelculas y la televisin. El psimo trabajo de los medios cuando hablan de historia tiene unas consecuencias terribles. Y, sin embargo, creo que la buena acogida que ha tenido La otra historia de los Estados Unidos prueba que existe un amplio pblico interesado en recuperar esa memoria. Esto se vio de un modo particularmente intenso en los aos sesenta, con el surgimiento de todos aquellos movimientos sociales. Haba un vaco en la educacin histrica americana y estos movimientos nos hicieron conscientes de ello y nos empujaron hacia un nuevo tipo de historia capaz de cubrir este hueco.


Qu nos puede contar del proyecto de filmar La otra historia de los Estados Unidos?

Durante varios aos, las grandes cadenas de televisin -Fox y HBO- estuvieron considerando la posibilidad de hacer una pelcula basada en mi libro pero abandonaron la idea. Ahora hay un proyecto para hacer unas series documentales sobre el libro que tiene muchas ms posibilidades de xito. Es un proyecto sin nimo de lucro hecho por gente que cree en la idea del libro mientras que la Fox pensaba slo en los beneficios que la adaptacin poda reportarles.


En sus artculos usted parece muy interesado en sealar que no hay ningn problema en sentirse americano y no estar en absoluto de acuerdo con el capitalismo y sus guerras Por qu tienen los estadounidenses tanto miedo a ser tachados de antiamericanos?

Porque les han engaado hacindoles creer que ser americano significa apoyar al gobierno. No han aprendido el principio bsico de la Declaracin de Independencia de 1776, que dice que los gobiernos son artefactos creados por el pueblo para la consecucin de la igualdad de derechos y de la libertad y para la bsqueda de la felicidad. Cuando los gobiernos no protegen estos derechos hay que expulsarlos. El sentimiento patritico consiste en apoyar este principio democrtico, no los edictos de un gobierno concreto. El gobierno y el pas su gente, sus ideales no son lo mismo.



Howard Zinn en castellano


Nadie es neutral en un tren en marcha (Hiru, 2001)

Resulta francamente difcil encontrar una autobiografa en la que se describa en un tono tan encantador y lleno de modestia una vida tan virtuosa y repleta de logros. Zinn es la viva imagen del xito, ya sea como encarnacin del sueo americano el hijo de unos emigrantes rusos que logra convertirse en un afamado profesor de universidad o como abnegado militante respetado por sus compaeros. Y sin embargo, en su autobiografa, sus logros y sacrificios apenas son una excusa fugaz para tratar lo que de verdad le importa: la lucha, la batalla por la igualdad y en contra de la injusticia. An as, sus memorias estn llenas de momentos emocionantes, divertidos o asombrosos como un piquete con Noam Chomsky por Washington o un vuelo a Vietnam del Norte en plena guerra para mediar en un intercambio de prisioneros.


La otra historia de los Estados Unidos (Hiru, 1999)

Un texto clave para entender las falsedades que encierra el imaginario (nunca mejor dicho) norteamericano y el modo en que los gobiernos de EE UU utilizan una versin tergiversada de la historia para justificar toda clase de atrocidades en medio mundo. Zinn repasa algunos episodios significativos de la historia de su pas que la mitologa oficial tiende a ocultar, desde Cristbal Coln a Ronald Reagan. Pero, adems, La otra historia de los EE UU pretende ser un depsito de utilidades intelectuales para los movimientos de izquierdas de todo el mundo: Si la historia tiene que ser creativa para as anticipar un posible futuro sin negar el pasado debera, creo yo, centrarse en las nuevas posibilidades basndose en el descubrimiento de esos episodios olvidados del pasado en los que, aunque slo sea en breves pinceladas, la gente mostr una capacidad para la resistencia, para la unidad y, ocasionalmente, para la victoria.


Marx en el Soho (Hiru, 2002)

Un error burocrtico enva a Karl Marx al Soho de Nueva York, en vez de a su casa del Soho londinense. Marx se encuentra con un auditorio de norteamericanos del siglo XX ante el que no duda en volver a disipar la niebla de la ideologa dominante. A Marx no le ha hecho ninguna gracia el estalinismo y, como era de suponer, no le gusta el capitalismo moderno, en el que ve una confirmacin de sus pronsticos ms pesimistas. Zinn hace contar a Marx varios episodios personales en los que dialoga sucesivamente con su hija Eleanor, con su mujer Jenny y, en este caso se pelea, con Mijail Bakunin. Cada uno de estos interlocutores representa un registro dramtico diferente, utilizado para dinamizar el discurso de Karl y darle una traduccin a los lenguajes de la falsa ingenuidad de Eleanor, del sobrio sentido comn de Jenny y de la impulsividad libertaria de Bakunin. Para terminar, Marx da este consejo a los neoyorquinos: Recordad, ser radical no es ms que atacar los problemas por su raz.


Emma (Hiru, 2001)

A travs de varios episodios de la vida de la vida de la anarquista norteamericana Emma Goldman, Zinn trata temas clsicos de la literatura sobre la revolucin: la solidaridad, la prisin, la lucha armada, la desobediencia civil y el oportunismo. Por otro lado, la figura de Emma Goldman es perfecta para hablar acerca de la ntima relacin entre las luchas obreras y las luchas feministas a principios del siglo pasado y de la bsqueda, que adelanta los movimientos alternativos de los aos sesenta, de una nueva cultura ms acorde con la exigencia de libertad del movimiento anarquista. Todo ello dentro del marco histrico de una de las pocas ms turbulentas que ha conocido Estados Unidos. Durante el perodo que va de 1880 a 1929 se produjo la mayor crisis de legitimidad que haya sufrido el capitalismo norteamericano: los grandes oligopolios, los delitos financieros, la llegada de millones de inmigrantes europeos, la militancia revolucionaria masiva y una brutal represin estatal y privada, conforman el contexto en el que se desarrolla Emma. El complemento dramtico a Ragtime de Doctorow.





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