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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2013

Tertulias y tertulianos

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


Un conocido, poco sospechoso de ser de izquierdas, me deca hace poco que estaba harto de tertulias, que, aburrido, dej de ver este tipo de programas hace ya tiempo. No me extraa. Esto aburre al ms adicto a la tele o a la radio. Las tcticas alienantes, como es esto de los pseudodebates, tienen su eficacia durante un tiempo, pero luego se vuelven en contra de sus mentores. Tendrn que inventar otra cosa con la que nos coman el coco, o al menos intentarlo.

Vengo haciendo una crtica seria a estos tertulianos desde hace bastante tiempo y, en general, a los medios de comunicacin, como uno de los fundamentales pilares del actual sistema. Valga como ejemplo el siguiente texto:

En un desenfrenado y permanente afn de no dejar un solo cabo suelto, el sistema inventa da a da nuevas frmulas para que nada escape de sus garras. Es relativamente reciente (hace un par de dcadas) la incorporacin masiva de los conocidos como tertulianos a diferentes programas de radio y de televisin. En realidad, nada tienen que ver con las clsicas tertulias de otros tiempos, caracterizadas por la concurrencia de intelectuales y personas inquietas preocupadas ms por la cultura y el progreso que por su personal economa.

Los tertulianos y las tertulianas de esas vanas tertulias tienen los bolsillos bien repletos a cambio de jugar un sucio papel, encomendado por el poder, para que suplan el pensamiento, el juicio y la crtica del pueblo oprimido. Son ellos los pensadores oficiales. Aquello de que el hbito hace al monje otorga a estas personas un protagonismo que no merecen. La implantacin de modelos como ste se apoya en la desidia y el aburrimiento de una poblacin totalmente domada y acostumbrada a que le impongan esquemas y frmulas preconcebidas.

El perfil del tertuliano tipo se caracteriza fundamentalmente por ser una persona totalmente integrada en el sistema, partidaria de una u otra fuerza poltica con posibilidad de gobernar, intelectualmente poco dotado y carente de valores colectivos. Por estos motivos, son incapaces de analizar con correccin cualquier hecho o acontecimiento de cierta trascendencia, de obtener conclusiones vlidas y coherentes, o de elaborar un diagnstico certero que pergee (al menos) acontecimientos futuros.

La dinmica seguida en cualquier tertulia se caracteriza por la discusin, el atropello y el afn de protagonismo. En algunas de ellas, cada vez con menor frecuencia, suele aparecer la figura de lenfant terrible para justificar una falsa pluralidad. En apariencia este personaje dscolo discrepa de los planteamientos ms conservadores, pero su forma de vida y sus ambiciones son semejantes a las de los dems; es, tal vez, la pieza ms negativa de ese juego de la mentira. (http://www.bubok.es/libros/193055/EN-LOS-LIMITES-DE-LA-IRRACIONALIDAD-analisis-del-actual-sistema-socioeconomico, 2010).

Ahora, trascurrido algn tiempo, compruebo que algunos de ellos, de los tertulianos, no merecen otro calificativo que el de imbcil, dicho sea con el nimo de definirles y no de insultarles. Cierto, la idiotez se ha apoderado de esas tertulias en las que participan individuos con ese grado de imbecilidad que lo traen ya de serie. Son un grupo casi estable que van de cadena en cadena (aquellas de ms audiencia) poniendo el cazo. 100 por aqu, 300 por all, etc. etc. Una compensacin adecuada a esa inmoral tarea que llevan a cabo. Dicen algunos que esta pandilla tambin se pasea por eso que llaman la TDT Party, o sea, por las cadenas de la extrema derecha. Yo no lo s. Mis receptores de televisin, al parecer, han captado mi manera de pensar, por cuyo motivo no son capaces de sintonizar esas emisoras.

Por fortuna, como sealo al comienzo, la proliferacin de esas pseudotertulias, la ineptitud de sus concurrentes, la reiteracin de sus comentarios, la falta de lucidez para debatir y la presencia de las mismas caras provocan cansancio, rechazo y abandono. Desgraciadamente, toda la alta tecnologa al servicio de la informacin no se corresponde con el uso que de ella se hace. La radio y la TV se han convertido en instrumentos de manipulacin, de enajenacin, de mentira, en suma, de putrefaccin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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