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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2013

La fuerza e impacto del paro nacional agrario

Fernando Dorado
Agencia Latinoamericana de Informacin (ALAI)


Las manifestaciones, marchas, plantones, bloqueos de carreteras y otras expresiones de rebelda protagonizadas por campesinos, productores agrarios y sectores solidarios han sido masivas y combativas, y se han esparcido a lo largo y ancho de todo el pas. El Paro Nacional Agrario es un hecho social y poltico de gran importancia nacional.

Sin embargo, a pesar de la diversidad y variedad de acciones, de las grandes demostraciones de valenta y sacrificio por parte de los pequeos productores de papa, leche, caf, cebolla y campesinos en general (indgenas, afrodescendientes y mestizos) en numerosas regiones de Colombia, tenemos que reconocer que no ha tenido la contundencia e impacto que se esperaba.

Tal situacin es contradictoria. La fuerza del movimiento se ha hecho presente en ms de 25 departamentos, han sido numerosas las concentraciones y marchas, los bloqueos de vas han interrumpido el trfico automotor en ms de 50 sitios, pero la represin y la estrategia del gobierno han minimizado la repercusin de las jornadas de protesta.

El Paro Nacional Agrario se puede caracterizar por su fuerza dispersa y su falta de centralizacin. Por otro lado, es evidente que el sector convocante los cafeteros en sta ocasin no se movilizaron con la misma fuerza como lo hicieron en febrero-marzo de 2013, lo cual requiere un anlisis por separado, preciso y detallado.

En contraposicin, sectores como los productores de papa, leche y cebolla de Boyac, Nario y Cundinamarca, han sido fundamentales para la visibilizacin del Paro, por cuanto han bloqueado carreteras troncales como Tunja-Bogot y la carretera Panamericana entre Pasto e Ipiales. En esta lucha han estado acompaados por campesinos movilizados en muchos departamentos pero que no han logrado ser tan visibles debido a que el gobierno ha impedido su desplazamiento y concentracin en carreteras importantes.

Nos interesa, ante todo, reflexionar sobre el movimiento social, explorar sus complejidades, analizar sus avances y retrocesos, entender la forma de pensar, sentir y reaccionar de las amplias masas populares, identificar el por qu de las cosas, aprender de los errores que se hayan podido cometer, todo con el fin de contribuir a mejorar y fortalecer los procesos de organizacin popular.

La cobertura de la movilizacin campesina y popular

El Paro Nacional Agrario se ha manifestado en gran parte de los departamentos de Colombia. El movimiento de las dignidades no consigui congregar todas las fuerzas comprometidas, siendo las movilizaciones de productores de leche, papa y cebolla de Boyac y Nario, las ms importantes. Los productores de caf, como veamos, se han movilizado parcialmente pero lejos de la contundencia demostrada en el Paro Cafetero de febrero-marzo de 2013.

Por otro lado, el Coordinador Nacional Agrario y la Mesa de Interlocucin y Acuerdo han movilizado importantes fuerzas campesinas en gran cantidad de departamentos como Antioquia, Valle del Cauca, Santander, Norte de Santander, sur de Bolvar, Casanare, Arauca, Meta, Caquet, Putumayo, Cauca, Nario, Huila y Tolima, pero teniendo en cuenta la lejana de los municipios y regiones, y frente a la obstaculizacin por la fuerza que ha desarrollado el gobierno para impedirles su concentracin en vas de comunicacin centrales, el impacto conseguido ha sido menor y su visibilizacin ha sido torpedeada por las mismas fuerzas represivas con la colaboracin de los principales medios de comunicacin.

Las marchas realizadas en solidaridad con el Paro por los trabajadores, maestros, estudiantes, trabajadores de la salud y otros sectores populares de las ciudades han sido tambin masivas en muchas capitales de departamento y muestran una reactivacin del movimiento social que rechaza las polticas neoliberales y anti-populares del gobierno.

La estrategia del gobierno

La principal estrategia del gobierno ha sido de tipo militar y policivo. Se militarizaron las principales vas del pas y se le ha dado un tratamiento de guerra a la protesta social. Desde antes de comenzar las jornadas de movilizacin agraria el gobierno se dedic a atemorizar a la poblacin anunciando un operativo contundente a cargo del ejrcito y la polica.

Esta estrategia ha consistido, por un lado, en bloquear los desplazamientos campesinos impidindoles llegar a carreteras troncales. Por otro, cuando existen concentraciones masivas arremeten con fuerzas del ejrcito y polica (ESMAD) contra la poblacin movilizada con todo tipo de armas, perdigones, gases lacrimgenos desde tierra y aire, destruyendo sus cambuches y dems elementos como tiles de cocina y comida. En ese proceso detienen dirigentes y manifestantes, y empadronan ilegalmente a los protestantes con la intencin de intimidarlos.

Adems, ha tratado de posicionar la teora de una supuesta responsabilidad social de las protestas. Ahora la culpa de que se obstaculice el trfico en una carretera no depende del gobierno que con su incapacidad e incumplimientos obliga al pueblo a protestar, sino que est en el movimiento social. Es una teora sesgada y peligrosa que hay que enfrentar. Los hechos demuestran la viabilidad y justeza de los bloqueos. El gobierno lo est demostrando cuando slo llama a negociar a quienes han cerrado carreteras con contundencia y fuerza.

Otra estrategia ha sido negociar por separado con algunos sectores sociales comprometidos para desvincularlos del Paro. Por ejemplo, con promesas y ddivas logr dividir al gremio de los camioneros, aislando a la Asociacin Colombiana de Camioneros ACC, que representa la tercera parte del potencial de carga en el pas. De igual manera procedi con los indgenas del Cauca agrupados en el CRIC, prometindoles recursos para adquisicin de tierras y otros proyectos. As mismo, consigui la desvinculacin del paro del movimiento cafetero del Huila.

Siguiendo esa lnea, con la colaboracin de gobernadores, alcaldes y parlamentarios santistas, el gobierno ha intentado montar mesas regionales y locales de negociacin, tratando de deslegitimar las direcciones nacionales del movimiento. En esa trampa han cado algunos dirigentes que, o estn desorientados o quieren conscientemente hacerle el juego al gobierno.

La situacin particular del sector cafetero

En cuanto a la escasa fuerza mostrada por el sector de caficultores en el Paro Nacional Agrario, se pueden mencionar varias causas objetivas y otras que tienen un carcter poltico en la direccin del movimiento. Entre las causas objetivas se pueden mencionar las siguientes:

- Entre algunos sectores cafeteros que participaron en el paro de febrero-marzo qued la sensacin de que la negociacin haba sido muy floja frente al tamao del esfuerzo realizado. Ello puede haber desmotivado a dichos sectores a participar nuevamente.

- El pago del PIC (Proteccin al Ingreso Cafetero) obtenido en el anterior paro benefici principalmente a caficultores medianos y grandes, lo cual puede haberlos satisfecho parcialmente. Adems, el gobierno nacional se apropi hbilmente de ese logro, presentndolo por los medios de comunicacin como si fuera una iniciativa propia de su administracin.

- La poca de cosecha en los departamentos del eje cafetero y en el Huila ya est encima y ello es una preocupacin material ya que el caf no da tiempo una vez se madura.

- La intransigencia demostrada por el gobierno en el Paro del Catatumbo, y lo dilatado y desgastante de ese conflicto puede haber atemorizado a amplios sectores de caficultores y desanimarlos de participar en la nueva jornada.

- Los pequeos productores de caf, que eran los ms afectados por el no cumplimiento del pago del PIC, al no tener el respaldo material de los caficultores medios y grandes, y sobre todo de los comerciantes de los pueblos y ciudades que salieron golpeados econmicamente del anterior paro, no tenan materialmente como sostenerse durante el nuevo movimiento.

- Hubo muy poco tiempo de preparacin entre la fecha que se acord el paro en Armenia y la fecha de su realizacin. ste tipo de esfuerzos requieren de ms tiempo para clarificar dudas, sustentar razones, aglutinar fuerzas y preparar logstica.

Desde el punto de vista poltico pueden sealarse los siguientes aspectos:

- El movimiento cafetero no ha construido un pliego que combine la solucin de emergencia a las necesidades inmediatas con una propuesta que contemple el problema central de la caficultura colombiana que es su incapacidad para sobrevivir en las actuales condiciones de competencia y monopolio del mercado mundial del caf procesado, tostado y soluble. Para la mayora de caficultores su viabilidad econmica hacia el futuro est en entredicho.

- La ausencia de una propuesta poltico-estructural llev a que en el pliego y negociacin del paro de febrero-marzo se le diera una prioridad desmedida al tema del precio, descuidando aspectos tan importantes como los precios de los fertilizantes e insumos, los crditos bancarios, las importaciones y el impacto de la minera en regiones cafeteras.

- Se envi un mensaje a la poblacin en general de que los caficultores luchaban por intereses estrictamente sectoriales, lo que el gobierno ha aprovechado para tratar de aislar y debilitar el movimiento. Ha faltado un discurso ms poltico que confronte las ganancias de los sectores financieros y los grandes monopolios capitalistas protegidos por el gobierno frente al aporte histrico que han realizado los caficultores colombianos a la economa nacional.

- Ese espritu economista ha impedido que Dignidad Cafetera y las dems dignidades agrarias realizaran esfuerzos por coordinar la lucha de los productores agropecuarios con el resto de organizaciones campesinas del pas. Ha existido tambin una especie de actitud sobradora frente a los dems sectores organizados que se queran concertar para realizar un Paro Nacional Agrario de impacto contundente y amplio.

- A nivel organizativo se puede observar una conducta demasiado flexible y algo oportunista frente a algunos polticos tradicionales que estn en campaa, y que como en el caso de Orlando Beltrn en el Huila, propiciaron acuerdos por separado con el gobierno sin respetar las decisiones nacionales. Esa estrategia que est dentro de la visin de ganarse a la burguesa nacional no slo se ha presentado en ese departamento y puede haber confundido a las bases cafeteras sobre los reales objetivos del paro.

- Despus del paro cafetero de febrero-marzo se cay en cierto triunfalismo que llev a magnificar las fuerzas y sobreestimar la verdadera capacidad organizativa. No se tuvo en cuenta que el gobierno poda jugrsela para medirle el aceite al movimiento y desgastar la lucha, tanto de los cafeteros organizados en Dignidad Cafetera como de los sectores polticos comprometidos con el apoyo al paro.

La coyuntura y el futuro

Lo indiscutible es que el gobierno hasta ahora ha podido sobreaguar sta crisis. Por medio de la amenaza, la represin, la desinformacin y la cooptacin de algunos sectores agrarios y populares, el gobierno ha podido manejar el conflicto y evitar un golpe poltico de mayor calado.

No sabemos qu otras reservas tenga el movimiento social para forzar una negociacin digna a nivel nacional y lograr la superacin positiva de sta etapa de lucha. El gobierno intenta por todos los medios negociar con los productores de Boyac y Nario en mesas separadas, desconociendo las coordinaciones nacionales. Ese ser el pulso que definir la salida de la coyuntura actual.

Sin embargo los problemas son de carcter estructural y van a seguir mellando y carcomiendo la economa de amplios sectores de la poblacin, no slo agrarios y del campo, sino de todos los sectores sociales subordinados. El impacto de las polticas econmicas neoliberales, especialmente de la aplicacin de los TLCs., la reforma tributaria, la entrega de recursos naturales (incluida la tierra) a transnacionales extranjeras y nacionales, el impacto de la mega-minera y dems proyectos energticos, todo y mucho ms, est obligando al pueblo colombiano a organizarse y prepararse para nuevas jornadas en donde salgamos unidos a la lucha, ya no con pliegos de peticiones sectoriales sino con consignas polticas de mayor calado para todos los explotados de Colombia.

La experiencia de juntar necesidades sectoriales y elaborar pliegos de exigencias aparentemente ms integrales pero todava dentro de un espritu economista, debe ser revisada y revaluada. Es el rgimen poltico y el modelo de desarrollo el que tiene que ser enfrentado y cambiado, y para ello debemos aprender de nuestros errores y rectificar. Menos sectorizacin y compartimentacin de las luchas sociales, ms integracin y coordinacin, debe ser una de nuestras metas.

La gran experiencia de ste paro agrario que est en desarrollo es que nuestro pueblo ha venido elevando su nivel de comprensin de los problemas y est decidido a luchar. Hay que ver como hasta el campesino lechero ms sencillo tiene claro que para poder sobrevivir como productores tienen que forzar al gobierno a renegociar los TLCs. De l, debemos aprender.

De igual manera, las consignas y arengas que debemos construir hacia el futuro deben ser ms unificadoras y educadoras. Las tareas que tenemos por delante nos comprometen a elevar el nivel poltico de nuestras luchas hasta llegar a emular a nuestros antecesores y poder gritar con toda nuestra fuerza: Viva el pueblo! Abajo el mal gobierno!

Fuente: http://alainet.org/active/66672


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