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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2013

Nuevamente al frente del Servicio Penitenciario Federal
Marambio, el torturador predilecto de Cristina Fernndez

Oscar Castelnovo
Agencia Rodolfo Walsh


No es tarea de los abolicionistas elegir cul dueo de los candados es el mejor para mantener en el encierro a los pobres. Ninguno lo es. Pero s corresponde al periodismo de confrontacin llamar a las cosas por su nombre. Al pan pan, al vino vino, torturador al que flagela y a los que matan: asesinos. As, la decisin del gobierno nacional de reciclar al experto en torturas, autor intelectual y encubridor de crmenes de personas maniatadas, corrupto hasta la mdula, Alejandro Marambio Avara al frente del Servicio Penitenciario Federal es una medida oprobiosa aunque no sorprende. El nombramiento se halla en clara sintona con su poltica: ninguna gestin al frente del Estado mat y atorment ms hijos vulnerables del pueblo que el kirchnerismo, a uno y otro lado de las rejas, despus de la dictadura cvico-militar. Marambi asumi y reprimi con ferocidad a 20 chicas de la Crcel de Ezeiza. Al grito de "te vas a morir hija de puta", hombres y mujeres penitenciarios desplegaron el garrote, agua fra a presin y otras torturas.

Como poda esperarse, el primer da al frente de la fuerza gris, mircoles 21 a la noche/ primeras horas del jueves 22, hombres y mujeres de uniforme bajo el mando de Marambio apalearon a unas 20 chicas de la Crcel de Ezeiza. Las sacaron al fro de la madrugada a garrote sucio y all las empaparon con agua a presin. Luego, las metieron a los buzones, les tiraron gases y al grito reiterado de te vas a morir hija de puta, ya no est tu pap Hortel!, se lanzaban encima con colchones mientras sus cabezas rebotaban en el piso. Una de ellas se halla vomitando sangre, al cierre de esta edicin. En su acto de reasuncin, un da antes, Marambio haba asegurado que la seguridad no se hace a los palos.

Alejandro Marambio Avara ya haba sido titular del SPF desde junio de 2007 hasta enero de 2011. Tuvo el respaldo ostensible de Nstor Kirchner, Anbal Fernndez, Julio Alak y Cristina Fernndez. Pero, el gran cuestionamiento a su ferocidad represiva por organizaciones humanitarias, sociales, polticas, de presos, cautivas y sus familias, determinaron su alejamiento y reemplazo por Vctor Hortel. Luego de la cinematogrfica fuga de 13 presos del Complejo Penitenciario 1 de Ezeiza, armada das atrs, renunci Hortel y el gobierno renombr a este personaje. Como puede apreciarse, sin esfuerzos, resulta ms peligroso para la sociedad el nombramiento que la huda.

Contra todos y todas

Una de las primeras voces opositoras fue la del Premio Nbel de la Paz Adolfo Prez Esquivel, quien compar la determinacin con el anterior empeo de designar al represor Csar Milani al frente del Ejrcito. Tambin se pronunci en contra la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien suele acompaar al kirchnerismo sin fisuras. En el mismo sentido lo hizo la Procuracin Penitenciaria de la Nacin organismo autrquico que defiende los derechos de los privados de libertad-, a travs de su titular Francisco Mugnolo. Asimismo, se expres Memoria Verdad y Justicia, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y una multitud de organizaciones (ver comunicados ms abajo).

Por su parte, Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos Humanos (Gespydh) del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, coordinado por Alcira Daroqui, repudi y rechaz el nombramiento. Y en dilogo con esta Agencia, Daroqui remarc que la cuestin de los derechos humanos del presente se ve una vez ms interpelada ante el nombramiento de Alejandro Marambio al frente del Servicio Penitenciario Federal. El Gobierno Nacional garantiza a la corporacin penitenciaria que sern protegidos y cuidados tal cual la exigencia de varios de sus representantes, ante denuncias de su accionar dentro de las crceles. La violacin de los derechos humanos de las personas detenidas seguirn siendo, puertas adentro de las crceles, una prctica penitenciaria cotidiana y su invisibilidad asegurada por la Direccin de la Institucin.

Rey del engome

Como se sabe, la nefasta gestin Marambio dej 180 muertes, en un lugar donde nadie deber morir; una investigacin de la PPN, conducida por Daroqui y Carlos Motto, revel que el 70 por ciento de los habitantes del encierro haba sido torturados (se cree, con razn, que el 30 restante por ciento call por miedo). Durante su mandato, Marambio fue llamado el Rey del engome (encierro en la celda) por su poltica de sectorizacin. El eje central de tal engendro consista en el reagrupamiento de los presos y cautivas en base a su potencial de conflictividad, inadaptabilidad al rgimen o liderazgo negativo para el resto de la poblacin, de acuerdo a las categorizaciones del SPF. En su manifestacin ms pura la sectorizacin incluye aislamiento en la celda individual 23 horas, disponiendo solo 60 minutos para ducharse, ir al patio y hablar por telfono.

Por su parte, el Programa UBA XXII-Educacin en Crceles sufri una embestida como nunca se haban animado los grises en la etapa constitucional en ms de 25 aos. Al respecto, Rodolfo Cacho Rodrguez, describi una diversidad de torturas aplicadas en la poca, y sostuvo que el estado intervino con fuerzas de seguridad en territorio universitario Por qu atac a la UBA y al Centro Universitario Devoto de un modo que nunca haba sucedido? A ningn fucionario le debiera molestar la educacin en las crceles si solo consistiera en incorporar datos en la cabeza de sujetos dciles. Lo que irrita al poder y enfureca a Marambio, es el mbito autogestivo real del CUD, sus denuncias de las violaciones a los derechos de otros presos y presas, la visibilizacin de la corrupcin, las torturas, las muertes de evidente responsabilidad institucional y la atroz complicidad de la corporacin judicial. A los que l consideraba denuncieros los persegua y les haca la calesita por todos los penales del pas.

Ensaamiento contra las mujeres en prisin

A principios de 2009, Marambio Avara a la cabeza inicia la matanza, directa o tercerizada, de chicas cautivas en la ex Unidad 3, actual Complejo Penitenciario Federal N IV, ms conocida como Crcel de Mujeres de Ezeiza. As, fueron asesinadas Silvia Barby Nicodemo y Romina La Colo Leotta (2009); Noelia Randone y Vanesa Garca Ordoez (2010); Ale La Tucu Del Valle (2011); Yanina Hernndez Painnenfil, Mara Laura Acosta, Cecilia Bebu Hidalgo y Florencia La China Cuellar, en 2012.

Todas mujeres jvenes, indciles a la militarizacin y el verdugueo. Las versiones ms antojadizas corrieron para encubrir las verdaderas responsabilidades. De acuerdo a las explicaciones difundidas, el SPF es indubitablemente- la entidad ms eficaz del pas en la ayuda al suicida. En su mbito ha logrado inmolaciones asombrosas, incluso algunas daban cuenta de ahorcamientos desde una altura menor a la de la vctima o de suicidados que se molieron a palos a s mismos antes de morir. Con relacin a las nueve chicas ultimadas, tambin los grises argumentaron alteraciones mentales y hasta peleas entre ellas. Lo cierto es que si alguna muchacha tena problemas psicolgicos, entonces an ms debi ser resguardada y contenida. Si una de las ellas sucumbi bajo la agresin de otra presa reclutada por el Servicio, entonces se agrava la responsabilidad institucional Si existi una pelea, supongamos, no inducida por los penitenciarios, nunca debi suceder porque para evitarlas se suponen que estn. Ya que nadie les paga para ser abonados a un ring side letal.

Argentino Peloso Iturri

Un caso emblemtico, para exhibir la ferocidad de los grises en la etapa Marambio contra los hombres y mujeres en el encierro es el de Argentino Peloso Iturri, quien fue asesinado en la Prisin Regional del Sur (crcel federal) Unidad 9 de Neuqun. Los responsables son unos 15 penitenciarios, entre ellos un mdico y un enfermero, quienes lo ultimaron con palos reglamentarios, trompazos y patadas. El hecho ocurri en abril de 2008 e, inmediatamente, el director de ese Penal y Marambio, modificaron la escena del crimen y encubrieron a los autores materiales. A pesar de los esfuerzos stos se hallan procesados por la repercusin pblica del crimen a fuerza de la denuncia popular, especialmente de los militantes de Zainuco.

Un testigo clave del caso Peloso Iturri, que en el momento de los hechos estaba preso en ese penal, fue entrevistado por la Agencia Walsh mientras revesta la condicin de testigo protegido y ya se hallaba en libertad-. Se trata de Luis El Gallego Abella.

El Gallego vio cada golpe y la porfiada defensa de Peloso contra la multitud de grises armados que lo apalearon en su celda, durante todo el trayecto al Servicio Mdico y siguieron la paliza en ese espacio. As lo relat Abella: "Peloso ya haba venido golpeado en una pierna de otra unidad, pero se la bancaba, se defendi y resisti lo que pudo, a pias y hasta con los dientes, recuerdo que a uno le mordi la mano. En un momento escucho que el enfermero Carilao, que ya estaba atendiendo a Peloso, dice 'la concha de mi madre'. Y le preguntan 'Qu pasa?'. 'Palm', respondi Carilao. A Peloso ya le haban pegado en las costillas con los borcegos, con los palos, en la cara. Lo rompieron todo. Hasta matarlo".

Esos son los hombres de la pesada que -corruptela de por medio- despliega tan buenas migas con Marambio.

Los cobanis chorros

Los negociados turbios caracterizaron toda la gestin marambista. Uno de ellos, denunciado por esta Agencia en su momento, exhibe la impunidad con que se manejaban los cobanis chorros. Casi 800 mil pesos que la provincia del Chubut pag al Servicio Penitenciario Federal nunca fue depositado en la cuenta del organismo y s fue retirado por ventanilla del Banco Nacin, generalmente en sucesivos montos de 40 mil pesos, con destino an incierto. Los pagos chubutenses, se realizaron en concepto de raciones, alojamiento, atencin mdica, higiene y deuda histrica por aquellos presos de la Provincia que permanecen detenidos en la Unidad 6 de Rawson, siendo esta una crcel federal.

La denuncia la formul el ex alcaide mayor Horacio Leguizamn, quien fue echado de la institucin con un vertiginoso pase a retiro impulsado por Marambio. Mientras que los denunciados, por caso el prefecto y principal implicado, Osvaldo Barnechea, ascendi dos grados y fue promovido a tesorero nacional del SPF; Sixto Ferreira, auditor contable que recibi la denuncia de Leguizamn, para luego desaparecerla, fue ascendido a inspector general y a Jefe de Administracin del Servicio; Jos Lera, por entonces titular de Administracin se retir como inspector general, mximo cargo penitenciario con jugosa jubilacin. Tanto Claudio Barber, retirado como inspector general, como el actual director del Servicio Penitenciario Federal, Alejandro Marambio, actuaron como encubridores, ya que ambos tenan pleno conocimiento de los hechos, y no solo no emitieron una sola palabra reprobatoria, sino que consintieron los ascensos de sus cobanis chorros a pesar de que stos no pueden ascender mientras dure el sumario. Marambio, a quien le lleg el expediente en mano por una persona cercana a Leguizamn y tambin por la va institucional, afirm que Leguizamn estuvo bien echado.

Homnidos arbreos

Cada peso que roban los cobanis chorros significa, entre otras cosas, bajar la calidad de vida, ya en permanente descenso de por s, de los seres cados en desgracia enrejada. En plena poca de Marambio, abril de 2009, un detenido de la U6, a quien llamaremos Juan Prez, envi una carta a la Procuracin.

En el texto, Prez le dice a los funcionarios: "Me dirijo a Uds. para informarles que los internos alojados en el CRD (Centro de Rehabilitacin de Drogodependientes) de la U6 han presentado reclamos por escrito ante la Direccin por la escasa racin alimentaria provista para los catorce (14) del colectivo alojado. Como ejemplo, cito lo que se entrega diariamente: 1 kg de zanahoria, 2 kg papas, 1 kg cebollas, 1 kg. de carne. Los alojados preparan con ello el almuerzo y la cena. No se desayuna ni merienda. No se dispone de heladera para guardar los alimentos preparados al medioda para la noche".

A su vez, en otro escrito, firmado por tres decenas de presos de la U6 que data de la misma poca, afirman que merm la "comida comn en los pabellones, como en los regmenes dietticos, aconsejados por el personal mdico a internos con enfermedades crnicas".

Tambin, la carta subraya que "en la actualidad se come con las manos, como si furamos medio orientales u orientales nada ms. Nos faltan los recipientes para poder lavarnos las manos, luego de la utilizacin de las manos, o sea que estamos culturizndonos en una nueva forma de ingerir los alimentos, en forma manual (...) Tal vez en este lugar se est gestando el fin de la cultura del buen comer occidental con cubiertos, y se pase a la utilizacin de las manos como los homnidos arbreos".

Estos fraudes o robos son la poltica nacional implacable y constitutiva de la fuerza, ahora marambista otra vez. En la actualidad se destinan 18.400 pesos por cada preso o cautiva en crceles federales, por qu las prisiones son un espacio permanente de necesidad y urgencia? En las cuentas, bienes y brillos de los marambios, est la respuesta.

"La secta del gatillo alegre y la picana es tambin la logia de los dedos en la lata", indic Rodolfo Walsh refirindose a la polica. Cualquier similitud con el servicio penitenciario es empeosa emulacin. As, lo demuestran, por caso, innumerables causas por robo en alimentos, medicamentos e insumos, nunca sancionadas, y los lacerantes testimonios de los perjudicados directos.

Precisamente, estas denuncias en nuestra Agencia irritaron tanto a Marambio quien durante 12 meses prohibi la entrada los penales a quien escribe estas lneas, ya sea como tallerista o como visita humanitaria a los cautivos y presas a travs de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Fueron necesarias marchas al Ministerio de Justicias, denuncias y campaa de firmas solidarias para que los privados de libertad, la Liga y la AW restablezcan su derecho vulnerado por Marambio.

Mugnolo est muerto

En pleno apogeo marambista, se public el informe lapidario Cuerpos castigados, sobre la infinita variedad de torturas del SPF, impulsado por la Procuracin. La circulacin del volumen coincidi con la divulgacin pblica de una conspiracin para asesinar al titular de la entidad que es contralor del SPF, Francisco Mugnolo y al segundo, Ariel Cejas Meliare, urdida desde el Servicio, segn declararon dos detenidos en sede judicial, a quienes altos funcionarios grises le haban encargado la tarea y luego se arrepintieron. Un juez encontr el arma en el lugar sealado por el detenido reclutado por el Servicio el mismo da del evento al que asistieron ambos sentenciados, en el Complejo Penitenciario II de Marcos Paz. Consultado Marambio sobre estos hechos, dijo Quin va querer matar a Mugnolo, si Mugnolo est muerto. Ms anlogo a un barra brava que a un funcionario, Marambio exhiba sin embargo una categrica versin de s mismo. Qu sucedi con la denuncia? Si bien los privados de libertad sucumben por muerte violenta, las causas que castigaran a funcionarios se extinguen de muerte natural.

Nacional y popular

El pasado de Marambio, su presente cuestionado por una infinidad de personalidades y organizaciones populares desaconsejaran a cualquier gobernante su designacin. Por qu el kircherismo lo reinstala contra viento y marea?Acaso desconoce la presidenta que Silvia BarbiNicodemo fue una joven indcil masacrada como tantos otros por su nuevo Candado Mayor y que marc un inicio funesto? Ignora las 2350 muertes en la dcada? Carece de hombres ms confiables para la represin brutal que despliega el estado en sus crceles de mala muerte? Pretende dar un mensaje inequvoco mano dura? Son interrogantes que deber responder Cristina Fernndez.

Su verdugo elegido solo tard instantes en abalanzarse a palazos sobre chicas indefensas en la U3 de Ezeiza. Ellas tiritaban con los golpes y el grito te vas morir hija de puta, durante un gobierno constitucional, nacional y popular. Una an vomita sangre. Muchas otras se doblan de dolor y humillacin. El miedo se hace ms intenso tras la sordidez de los barrotes y bajo miles y miles de endebles techos. La indignacin, la rebelda y la movilizacin tendrn que ganar las calles, una vez, otra vez y tantas otras, contra el ensaamiento que devasta a los ms pobres en las crceles de mala muerte de la Argentina.

Fuente: http://www.agenciawalsh.org/pll/72-pll/11118-de-nuevo-al-frente-del-servicio-penitencario-federal.html



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